Retortijones espirituales. Por Brisne

«Vuelvo al escritorio, me siento mejor…¡la boca rebosa de aquello de lo que el corazón está lleno, y también la pluma del poeta! Una vez oí contar al maestro Abraham que en un viejo libro se decía algo de un extraño hambre al que una especial materia peccans rumoreaba en el cuerpo, y no podía salir de otra manera salvo por los dedos. Pero él ponía un limpio papel blanco bajo la mano y recogía así todo lo que quería salir del alma del maligno rumor, y a esa vil secreción la llamaba poemas creados de su interior. Lo considero… Leer más