El zumo del juego. Por Betty Badaui

Fenia, vino Adelón. Comimos, bebimos, nos bañamos, hicimos el amor… Y tengo deseos de llorar. ¿Recuerdas, Fenia?, nos disputábamos sus cerezas, hicimos un pacto…, y te gané, Fenia. Al menos, eso creímos. Adelón hacía escala en tus ojos de fuego, con ellos marcaste su cuerpo que fulguraba de placer; yo también era de fuego, hermana, buscaba los frutos del bosque y los ordenaba primorosamente para levantar castillos jugosos, palpitantes; con verdes pisos y maduras ventanas. ¡Cuántos castillos pisoteé mientras contemplaba, furiosa, cómo chorreaban los jugos azules, granates, naranjas, verdes… Me acostaba ardorosa sobre los ácidos o dulces zumos mientras tú,… Leer más

Ángel en la ventana. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A esa tarde, en la que el mundo decidió ser original. Un hombre en una ventana (bueno, mejor, un chico en el balcón). Entonces: un chico en el balcón con un albornoz blanco. Yo, en la calle, saliendo de una zapatería (donde me había probado esos zapatos de tacón que nunca me compro). Él se asoma desde un segundo piso (el chico) y yo, desde el mundotierra, miro hacia él. Y lo veo bailar (con el albornoz abrochado) una canción de Massive Attack. Se mueve bien… Me detengo, freno el mundo con mis labios y lo miro. Es un jueves… Leer más