Mosén Pedro abrió la puerta a la comisión de feligreses que encabezaba Juan Diego, formada por el Cojo Pelones, Blas Garcés y dos o tres de los más significados terratenientes del pueblo. seguir leyendo »
Imprime este EntradaSon las ocho menos veinte de la mañana del lunes. Está lloviendo, por no variar. Javier se dirige con paso vivo a la parada del autobús. Al llegar echa un vistazo al panel electrónico, el Circular Centro tardará ocho minutos todavía. seguir leyendo »
Imprime este EntradaMaldita sea, el sol me deslumbra y no puedo verte. Esta mañana, cuando preparé mi atalaya, el cielo aparecía plagado de nubes; cómo adivinar que despejaría en sólo unas horas. seguir leyendo »
Imprime este EntradaManuel Redes Tejedor contaba solo quince años cuando aprendió a apreciar para si, bajo el tenaz amparo de sus milenarios, filósofos y guías espirituales favoritos, el arduo, e imperecedero valor de la soledad. seguir leyendo »
Imprime este EntradaMi madre oía decir: “¡Empuja! ¡¡¡Empuja!!!”. Entonces, ella apretaba los puños y seguía oyendo cada vez más fuerte a la enfermera: “¡¡¡Empuja!!!. “¡¡¡Empuja!!!. seguir leyendo »
Imprime este EntradaEra un sábado caluroso de agosto cuando empecé el traslado al piso de mis sueños en el centro de mi ciudad. seguir leyendo »
Imprime este EntradaOrlando contempla las llamas que devoran su casa, con un sentimiento difuso de alivio. Entre el crepitar del incendio le llegan los gritos de angustia de quienes no han podido escapar a tiempo, antes de que el fuego, rápido y decidido en la conquista del viejo caserío, se apoderase sin remedio de todo el edificio. seguir leyendo »
Imprime este EntradaRegreso al pueblo y la primavera que ha vestido de verde sus bosques y sus montes me retrotraen a otro tiempo, a otro momento de mi feliz infancia. seguir leyendo »
Imprime este EntradaSe despertó sobresaltado. Del bote que pegó, tiró con algo. No sabía dónde estaba. Por fin, entre sudores y con el corazón a cien, encontró el interruptor de la luz. seguir leyendo »
Imprime este EntradaSe olía a yodo, a algas y a mar. Se olía a amanecer. Me gusta el amanecer en la playa, con las gaviotas desperezándose, raseando el mar. seguir leyendo »
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