SIN POSTDATA. Por Verónica Victoria Romero Reyes
Tú encharcas de atemporalidad mis arcas de vida, vacías cuencos llenos y completas mitades solas, templas los temblores vespertinos al salir de la ducha, gestas seísmos de alma, el espíritu en mil olas, y enciendes las noches de lluvia cuando el agua moja las dobleces más rizadas de mi flequillo. Eres el escudo, el sable y el blasón de mi lucha. Qué lágrima sin sal. Qué mirada sin pupila… Engarzas tu voz de doble filo y silencio incómodo en la rúbrica inexacta de mis noches y me condenas a la cárcel marmólea de tu cuerpo en abatimiento, en roce inconcluso,… Leer más
