Regresó una tarde. Por Juan A Galisteo Luque
Regresó una tarde con su dicha ancha y esa gran sonrisa llena de esperanza. Ya el sol se escondía, y la mar dejaba después del Ocaso, ese viento frío, que cruzó aquel parque donde me encontraba. Yo, que ya sufría de una gran tristeza que me acongojaba, sola y deslumbrante, vi, que se asomaba por aquel paseo, llena de elegancia. Su paz y alegría, me dieron la calma; solo era una niña, de edad bien temprana, pero aquellos ojos de luz y de vida, alumbraron firmes su bella semblanza. Un beso sincero, sentí que dejaba en mis dos mejillas… y… Leer más
