A Borbotones. Por Luis Oroz
No fue sólo el silencio, ni siquiera el vacío, que te deja en los ojos dos palabras dormidas, no fue la incompetencia del amor que arrastra los escombros de una voz inaudible. No fueron las persianas del invierno, ni aquella realidad que nos predijo el orden de la risa. Tampoco fue la muerte, (porque el dolor enciende 4 lámparas en mitad del futuro) ni fue la soledad con su cielo de plástico, ni toda la memoria comprimida en el pequeño frasco de la ausencia. Solo sé que los sueños han abierto los brazos, que en esta oscuridad distinta a todas… Leer más
