Para, cabeza, para. Por Verónica Victoria Romero Reyes
Para, cabeza, para el giro de idea incesante, no permitas que el corazón se rompa como potro, galopante, por querer saltar el obstáculo baladí. Te reconozco que me dominas, me hieres, me procuras tambaleo y el Verso magno me conminas. Todo lo vería en claridad si no fuera por ti. No voy a ser semental de tu rejoneo. Pero no me amargues la mirada en mis ojeras de niña y mujer prendida, no me borres el sentir tan mío de algo que nunca fue de nadie… Pero que fue mío, sin saberlo su alma, fue mío, mío, mío… ¡Mío! Para… Leer más
