premio especial 2010

 

May 06

 DESCALIFICADO

Incumplimiento del punto 3 de las bases del certamen.
 3. Los trabajos presentados deberán ser originales e inéditos (incluido Internet) y no presentados ni premiados en otros concursos. Cualquier comprobación en este sentido será motivo de descalificación automática.
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Salgo del colegio corriendo y bajo la cuesta del lavadero, giro frente a la esquina de los Feders y entro en la plaza, a toda velocidad, sin detenerme, hasta llegar a casa y subir a mi cuarto; dejo la cartera, saludo a papá, a mamá, a George y a Susan, pero ella, como siempre, está en su mundo. Cuando cumplió los dos años, el médico le confirmó a mamá su sospecha: mi hermana era sorda y lo sería, por desgracia, toda su vida. Bueno, para ser correcto, debería decir mi hermanastra, porque mis padres la adoptaron cuando solo tenía unos meses, aunque esa palabra nunca me gustó. Susan es, y siempre será, mi hermana. Meriendo pan con chocolate, me cambio deprisa y me peino con gomina mientras bajo, de dos en dos, los peldaños que conducen hasta la puerta de entrada. Papá pasa revista y mamá nos besa, uno a uno, en un ritual que aún recuerdo con ternura. Ya está anocheciendo. No tardará en llegar.

Salimos ordenadamente por la puerta, papá delante, después George y yo, y por último Susan, de la mano de mamá, cerrando la fila. En la calle, los Guildford nos aventajan por una cuadra —literalmente, están frente a la porquera de la viuda Carter—, los Feders están saliendo ahora, unos veinte metros detrás, y a lo lejos veo a las gemelas Angusson alcanzando ya la puerta de la taberna; otro viernes más, hemos perdido la primera fila. De hecho, nunca lo hemos logrado; es una tara más de los Roberts.

Hace seis meses, un viernes como hoy, el hombre apareció en la taberna de Gustav. Era alto, ni grueso ni enjuto, brazos fuertes, bien proporcionado; por mejor decir, era grande. Vestía abrigo negro, largo hasta los tobillos, cuello alto y mangas que, de largas y estrechas, apenas dejaban asomar la punta de unos dedos huesudos, extrañamente delicados para un hombre de su envergadura. Diría, incluso, que tenía falanges de pianista. Sobre la punta de la nariz, firmes e impolutos, unos anteojos como los de mi bisabuelo, unidos por una finísima cadena de oro al ojal de la solapa. Su atuendo era extraño pero elegante; nadie en el pueblo había visto jamás un traje parecido, con su chaleco bordado en hilo púrpura, los filos de la levita reforzados con terciopelo y un alfiler brillante manteniendo una curvatura perfecta en la corbata de seda estampada. De su bolsillo derecho asomaba la esquina de una libreta negra y gastada. Se adentró en el local, tomó asiento en uno de los taburetes del final de la barra, pidió una cerveza y, tras un corto trago, comenzó a hablar.

Nadie le vio nunca en ningún otro sitio, ni siquiera éramos capaces de determinar cuándo y por dónde entraba y salía de aquella pequeña taberna, de aquel recinto abarrotado en mitad de ningún sitio. Simplemente, aparecía, tomaba asiento, pedía su cerveza y le daba un sorbo antes de empezar.

—Voy a contaros un cuento.

A partir de ese instante, el silencio se extendía como la niebla y creaba una atmósfera densa, en la que no cabía más sonido que el de su voz grave y entonada. Todos los vecinos de Walnut Grove (salvo la anciana Angusson, abuela de las gemelas, que permanecía en cama hacía meses con una cadera rota) estábamos sentados alrededor de aquel hombre. Durante la narración nadie se atrevía a mover una silla, a toser, a comer ni beber, incluso los bebés permanecían despiertos y en silencio. Un estado de hipnosis colectiva nos mantenía aferrados a la historia como auténticos protagonistas, partícipes silenciosos de la trama, actores inmóviles que permanecíamos hasta el alba atrapados por una voz. Susan seguía ausente.

Los gallos cantan mientras abandonamos la taberna. Falta poco para el amanecer pero el regreso se hace sin prisa, por el camino largo, rodeando la plaza bajo los soportales y deteniéndonos a cada paso, sonrisa en ristre, saboreando la velada, con la historia aún grabada en nuestras cabezas. Susan viaja en brazos de papá, ajena por completo a los acontecimientos.

Cuando llegamos a casa, inexplicablemente, nadie recuerda una sola palabra del cuento. Una vez más, desaparecen todos los recuerdos de la historia que nos ha entretenido durante horas. Solo mi padre parece percatarse de un detalle: hoy es martes.

Nadie sabe con seguridad desde cuándo ocurre, pero ahora hay dos viernes cada semana, y dos sábados, por tanto. Las tareas del campo se desempeñan con mayor premura, para ganar ese día que se dedica ahora al descanso, después de cada visita nocturna del hombre. Nadie se queja y nadie pregunta. Aunque se dobla el número de cuentos, la ansiedad por escucharlos también aumenta, y antes de darnos cuenta, son ya tres las noches en vela que pasamos encerrados en la taberna de Gustav. La gente se esfuerza por intentar retener el cuento, por recordar siquiera un párrafo, una palabra que, combinada con las de los demás, aporte algún sentido a la historia. Nadie lo logra.

Los días pasan y el abandono comienza a adueñarse del pueblo y sus habitantes. Ya son pocos los que vuelven a casa, siquiera para comer o asearse. No hay pan —Lester, el panadero, ya no sale de la taberna ni para encender el horno— y las reservas de comida desparecen engullidas en los breves espacios de tiempo entre cuento y cuento. Las casas sin limpiar, los animales famélicos, sin nadie que los alimente, el colegio cerrado.

No sé en qué mes estamos, pero ahora son ya siete las visitas semanales del hombre. Los días van desapareciendo para convertirse en cortos periodos de inactividad, sueño y preparación para la noche siguiente. Muchos duermen en la taberna, sin fuerzas para salir, mal alimentados, sucios y con la mirada perdida. La señora Angusson ha muerto hace días, de inanición. Dice papá que nadie ha pasado por su casa en semanas. Algunas bestias, moribundas, deambulan por las calles en busca de comida mientras sus dueños malduermen frente a la posada esperando al hombre.

Esta mañana, volviendo a casa, papá ha encontrado en el suelo una libreta, negra y gastada, que ahora lee en su despacho, con Susan sobre sus rodillas, mientras casi todo el pueblo duerme. Yo también caigo rendido.

Cuando nos preparamos para salir, es mamá quien se encarga de pasar revista, pero solo estamos George y yo; papá y Susan han debido de adelantarse. Quizá hoy, por fin, haya algún Roberts en primera fila. En el callejón lateral de la taberna, detrás de unas cajas de cerveza, una conversación subida de tono llama mi atención y me acerco: papá y el hombre sujetan, cada uno por un brazo, a mi hermana. En la otra mano, papá agarra con fuerza la libreta negra; el hombre, por su parte, empuña una daga antigua, brillante en la hoja y salpicada de pedrería. De pronto, Susan se suelta y corre hacia mí, aterrada, mientras los dos adultos caen al suelo abrazados y luchando. Papá se incorpora; el hombre, no. Con la daga clavada en el pecho, emite un último susurro que se convierte en un humo denso, blanco y frío, que vuela hacia nosotros y se introduce con celeridad en la boca abierta de mi hermana. Susan cae al suelo, de espaldas, mientras mi padre corre a abrazarla, a abrazarnos, y mi recuerdo de la escena se vuelve borroso, como ese humo blanco.

La taberna ya está llena y el hombre no aparece. Ante el asombro de casi todos, mi hermana se sube al taburete de la esquina, el que siempre ocupa él, y comienza a leer, libreta en mano, el cuento más bonito que jamás haya escuchado nadie. Susan recita la narración con una voz clara y una declamación perfecta.

Al día siguiente, todo el mundo vuelve al trabajo, a las tareas de limpieza y reconstrucción, a quemar los cadáveres de los animales que pueblan las calles y a dar cristiana sepultura a la abuela Angusson. Pero nadie comenta nada. Papá y Susan hablan sin parar durante el desayuno, y tampoco eso parece extrañar a nadie. La vida, poco a poco, retorna a Walnut Grove como si nada hubiera pasado, como si jamás hubiera aparecido un extraño para secuestrar almas y voluntades, como si mi hermana nunca hubiera sido sorda.

Todos los años, desde hace más de veinte, celebramos el primer viernes de abril en la casa de mis padres, en Walnut Grove; después de cenar, sentados alrededor de la mesa, Susan abre su libreta y lee, como el primer día, el cuento más bonito del mundo.

De aquel individuo nunca se ha vuelto a hablar. Si acaso, cuando le preguntan, papá siempre dice lo mismo: solo era un hombre que contaba cuentos.



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76 Responses to “58- Un hombre que contaba cuentos. Por Hank”

  1. Hank dice:

    Estimados organizadores.
    Creo que he cometido un error de copia y pega en el párrafo que comienza con «Cuando nos preparamos para salir,…», justo al final me he debido de comer una palabra, y donde dice «…y mi recuerdo de la [escena] se vuelve borroso, como ese humo blanco» he omitido la palabra «escena», sin la cual la frase no puede entenderse bien.
    Si hubiera posibilidad de corregirlo, les estaría muy agradecido.

  2. Hank dice:

    Muchísimas gracias por el favor y la celeridad.

  3. admin dice:

    Corregido.
    Saludos

  4. Capitán Wentworth dice:

    Una historia interesante y bien contada

  5. Hank dice:

    Gracias, Capitán.

  6. corafrer dice:

    La historia es atrapante, bien contada y mantiene el misterio hasta el final. Me subyigó.

  7. Luc dice:

    Un buen relato. Enigmático y trágico a la vez. Suerte.

  8. Triana dice:

    También a mi me gustó. Me reitero en lo dicho por Capitán Wentworth, Corafrer y Luc. Enhorabuena y suerte, Hank.

  9. Hank dice:

    Gracias, Corafrer, Luc y Triana. Vuestros elogios me animan a seguir escribiendo.

  10. Fra dice:

    muy interesante, mucha suerte.

  11. Hank dice:

    Gracias, Fra.

  12. Rosa azul dice:

    Me ha gustado, incluso imagino al espíritu de aquel hombre guiñando un ojo mientras Susan cuenta el cuento más bonito del mundo.

  13. Valeria dice:

    Bien. Mi enhorabuena.

  14. Roberta B. dice:

    Es uno de los relatos que más me ha gustado de los que he leído hasta ahora. Está bien escrito y la historia engancha. Suerte en el certamen.

  15. Hank dice:

    Rosa azul, me alegra que veas a ese hombre, verdadero protagonista y misterio de esta historia; Gracias Valeria, de veras; Y a ti Roberta, más de lo mismo, me anima mucho que la historia haya llegado a engancharte.

    Un abrazo,
    Hank

  16. HÓSKAR WILD dice:

    Existen hombres que cuentan cuentos a diario en la caja tonta. Y existen otros que les escuchan. Siempre será igual.
    Mucha suerte,

  17. Hara Kei dice:

    He leído de un tirón tu cuento. Luego me quedé pensando en él. Y mira, te confieso, tu relato me disparó una idea para intentar otro relato. Algo de un padre que hereda a su hija un gran tesoro (no me refiero a bienes materiales). Algo del pecado original, que para mí no es otra cosa que los errores de los padres cuando afectan la vida de sus hijos. Todo eso por tu cuento, Hank, así que muchísimas gracias.

    Bueno, por el camino nos vemos, suerte.

  18. Antístenes dice:

    He de reconocer que está bien escrito. Y que consigue esa atmósfera que deben tener los relatos fantásticos o de terror del XIX. No importan, en este caso, los pequeños detalles lógicos. Sólo dos pequeñas puntualizaciones: se confunde el significado de «ningún» y «algún» y, segundo, los cambios temporales se suelen indicar en cursiva en una historia contada entre el pasado y el presente.
    En todo caso no está nada mal…

  19. LuchoX dice:

    Hola Hank, este comentario como los otros pocos que dejé, son para saludarte y agregarte a mi lista de relatos favoritos del certamen; entres ellos se encuentran «Sopas de vino», «El vecino del quinto», «Seis balas» y ahora el tuyo, aunque todavía faltan algunos días y leer otros, te imaginas que ya son unos 150 relatos y que trabajo, por lo que no dispongo de tanto tiempo libre para dedicarme a leerlos todos. No hablo de mi relato, no me gusta andar haciendo «Lobby» (¿se escribe así?) jeje, pero he recibido algunas correcciones de estos concursantes que realmente me importaba su opinión. Un abrazo

  20. la ciudad dice:

    hermoso y bien escrito relato fantástico, atrapa desde la primera línea y permite imaginar los escenarios y personajes como si los vieras en una película. gracias hank

  21. callie dice:

    Muy buen relato. ¡Felicidades!

  22. Ojos Oscuros dice:

    Hank, me encantan los relatos contados en presente (yo los utilizo a menudo). La descripción del hombre es simplemente redonda, pues los detalles son atípicos. Original historia que engancha e invita a leerlo hasta el final. Mucha suerte compañer@. ¡Saludos!

  23. Cánquel dice:

    Interesante. Bien hecho Hank.
    Suerte

  24. Granizo dice:

    A mí también me ha gustado mucho. Es original, intrigante y consigues que no puedas dejar de leer. Suerte

  25. Croqui dice:

    Entretenido y bien llevado.
    Enhorabuena y suerte

  26. Abeja dice:

    Hank: bien escrito. Entretenido y con un buen final.

    Un abrazo: Abeja.

  27. Esperanza004 dice:

    Lo he leído y sinceramente opino que está muy bien escrito. No es ninguna falsa alabanza; usted ya ha dejado su demoledora opinión sobre mi trabajo, de poco me serviría ahora mentirle.

    Saludos

  28. LUCIO ANNEO dice:

    Fantástico relato, realmente de los mejores que he leído. Intrigante la imagen del contador de cuentos, agobiante la sensación de abandono, sorprendente el final. Te felicito y te deseo mucha suerte.

  29. Francis Drake dice:

    Buen relato de misterio, muy bien narrado, consistente, bien hilado, de lectura ligera que atrapa hasta el final. Buen dominio del lenguaje para conseguir crear atmósferas sin forzar nada.
    Enhorabuena, escritor.

  30. Ágata dice:

    Como cuento de navidad e infantil está bien… Y fueron felices y comieron perdices y se obró el milagro y bla bla bla… Susan recobró la voz, y el señor de los cuentos era un ángel (aunque se me escapa la necesidad de matarlo). Una bonita parábola, bien construída y narrada, por otra parte.
    Como relato de adultos, no le encuentro el jugo.

    Mucha suerte.

  31. Aida dice:

    Hank me ha gustado tu relato,te intriga hasta el final y no te cansas de leerlo, que para mi es lo más importante de una historia.

  32. Emily dice:

    Hank

    me gustó tu historia. Sólo te hago una observación, y me atrevo en este caso a hacerla, porque veo que tu estilo es bueno y porque te has tomado el trabajo de comentar varios textos.
    Creo que, cuando de un texto literario se trata, el espacio entre los párrafos tiene una finalidad diferente al que tienen, por ejemplo, en una carta comercial.
    Me parece, y esta es mi observación, que no es conveniente usar ese espacio al final de cada párrafo.
    Espero que tomes esta observación, de forma constructiva: esa es mi intención.
    Saludos y suerte.

  33. Roberta B. dice:

    «Un relato magnífico, verosímil y con un ritmo trepidante».

    ¿A qué se debe este cambio de actitud? Tengo que reconocer que al principio tu crítica a mi relato me molestó un poco, pero estaba bien escrita y jusficada, sin caer en el menosprecio. Esperaba poder leer más comentarios tuyos, pero veo que te has desanimado.
    Sigo pensando que tu cuento es muy bueno.

  34. Rosa azul dice:

    No me ha gustado, para nada imagino al espíritu de aquel hombre guiñando un ojo mientras Susan cuenta el cuento más bonito del mundo.

    Bueno, bromas aparte, la primera opinión que dejé es la que vale. Mucha suerte, Hank, de verdad.

  35. Hank dice:

    Cosas de la censura, Roberta.

  36. neopatafísico dice:

    me ha gustado, sencillo, un tanto acelerado en algunos pasajes, y en otros más sosegado…nada predecible. Muy interesante y muy bien escrito.

    Si quieres puedes visitar el mío, sé que haces buenas críticas, así que aquí te dejo el número el 120

    mucha suerte en el concurso que ya queda poco!!! felicitaciones por el relato!!!

  37. Adafina dice:

    Me tomo tu comentario como que no te ha gustado nada. A mí el tuyo sí

  38. Aranas dice:

    El diccionario dice: Hermanastro-a: persona que solamente tiene común con otra uno de los dos padres, respecto de esta otra. Hank escribe (primer párrafo de su cuento): para ser correcto, debería decir mi hermanastra, porque mis padres la adoptaron cuando solo tenía unos meses… Aranas pregunta: si fueses lector de tu propio cuento, ¿continuarías leyéndolo al llegar a la quinta línea?

  39. S. Sorne dice:

    Un relato magnífico, verosímil y con un ritmo trepidante.

    Enhorabuena

  40. Hank dice:

    Discúlpeme, Adafina; cuando envié ese comentario a su texto fue de forma aleatoria (lo hice seis o siete veces), solo como prueba de funcionamiento del sistema, que quizá con buen criterio, acababa de eliminar un comentario en el que le explicaba a un participante que su mala educación estaba fuera de lugar en un foro como este.
    Me hace gracia además que esa persona tenga a bien contestarme de igual forma, imagino que asumiendo así su malísima educación y el poco aprecio que en este foro ha logrado granjearse.

    Ahora sí, he leído su texto, Adafina, y aunque no me resulta nada atractivo el tema, reconozco que está bien escrito, y le aseguro que eso no es poco.

    Gracias por sus alabanzas, no sé si merecidas.

    Suerte.

  41. Hank dice:

    Lamento Aranas que mi mal uso del diccionario le haya impedido entender la relación entre el narrador y la protagonista.
    Me crié en una familia demasiado tradicional y nunca supe muy bien cómo era eso de no tener padre, así que le agradezco la corrección y solo puedo decirle que sí, que he seguido leyendo después de la quinta línea. Sería estúpido no hacerlo, ¿no le parece?

    Gracias y suerte en el concurso.

  42. HÓSKAR WILD dice:

    Estimado Hank:
    Le respondo en su relato a un comentario que me hizo en otro sólo por aclar algunos términos. El primero es que tengo como norma leer todos los relatos y desear suerte a los participantes porque dice mucho de todos y cada uno de ellos el hecho de escribir (labor durísima) y dice más aún el poner una parte de lo que sienten y piensan a la vista de los demás. Creo que por eso se merecen todo nuestro respecto. Algunas críticas de aprendices de plumilla que cabalgan sobre el cinismo y la ironía están fuera de lugar; al menos eso opino. En segundo lugar, tenga la certeza de que sí participo en el Certamen, aunque con otro pseudónimo. Así creo que garantizo el juego limpio, máxime cuando no hago comentarios negativos. Ni que decir tiene que no busco ningún premio por hacer muchos comentarios. ¿Quiere saber cuál es mi relato? Sólo tendrá que esperar unos días. Mientras tanto, relájese y disfrute del Certamen.

  43. Atena de fuego dice:

    Bien narrado, misterioso, intrigante.
    Genial

  44. Hank dice:

    No tengo por costumbre contestar a insultos, señor Wild, menos aún cuando se hacen desde el anonimato.

    Suerte, en cualquier caso, aunque tal como sugiere, parece que va a ganar, así que no la necesita.

  45. Adafina dice:

    Hola Hank, gracias por la aclaración. Y las alabanzas a tu relato son totalmente merecidas.

  46. Fernán Caballero dice:

    Estimado Hank:
    Agradezco de corazón tus comentarios. Tan sólo pedirte una aclaración: ¿Te dedicas profesionalmente a la literatura? Tengo que satisfacer esta curiosidad, pues en caso de que tu respuesta sea negativa, me admira la contundencia con la que descalificas al resto de los participantes.
    Escribir no es contar lo que quieres contar: Además del fondo, está la forma, que puede ser más o menos adecuada, pero ésta es precisamente la característica que, a mi humilde entender, definirá el estilo de un escritor. Puede gustarte más o menos, (esto es como lo de los colores) pero el que no sea de tu gusto, no significa necesariamente que no sea bueno, o adecuado.
    Respecto a tu historia: la he terminado de leer, y me he quedado tal cual. Hay que transmitir un poco más, cosa que tu relato no ha logrado hacer, al menos conmigo. La gente cuenta a diario cosas que le dejan a uno indiferente, y no creo que ésta sea la finalidad de un concurso de relatos.
    Suerte, y un saludo.

  47. Anny Zetto dice:

    Antes que nada, amigo Hank, debo hacerle notar que esta historia suya, ambientada en el Oeste Americano de dos siglos atrás, me resulta demasiado familiar y falta de originalidad por su parte. Personajes, topónimos, nombres, ambientación y circunstancias son tan similares a los relatos originales de Laura Ingalls Wilder que me dejan un poco frío. Pero sólo eso, frio. Nada más, no digo yo otra cosa, no; líbreme Dios. Cada relato tiene el derecho a parecerse a otro, o a cualquier otra cosa, involuntariamente o no. Sólo le apunto que poco esfuerzo ha tenido usted que hacer para inventarse este escenario, estos personajes y su ambientación. De su historia en sí, del cuento, de los pormenores y del desenlace, ya no digo nada porque desconozco si existe previamente otra igual, por eso callo. En cualquier caso vigilar estos menesteres no es tarea mía, sino de la propia Dirección de este Certamen. Y si el relato permanece aquí será por algo.

    Y es que tiene esta ambientación suya cierto “tufillo” a las historias de La Casa de la Pradera, escritas por la autora norteamericana Laura Ingalls Wilder alrededor del los años treinta del pasado siglo y que pudimos ver en España e Hispanoamérica adaptadas para la de televisión, con notable éxito, bajo la dirección y como actor protagonista, de Michael Landon. Historias tiernas, sensibles –hasta sensibleras- y conmovedoras de una mujer de aquel tiempo, en un medio hostil para la lírica de los sentimientos. Pero siempre hay una mano maestra que incita a los demás a que la sigan. Y este puede ser perfectamente su caso. Nada que objetar, en absoluto.

    ¿Se da cuenta, Hank, cómo para gustos existen los colores? Resulta que donde yo abogo por la introspección en las interioridades de mis personajes bajo formas de expresión más literarias que la mera conversación habitual –que usted tilda de aburridas- se afana usted en los suyos en la descripción meramente formal y excesivamente puntillista de vestimentas y detalles físicos que nada aportan al personaje en cuestión, más allá de rellenar el blanco. No quiero darle ejemplos pero están a la vista de quien quiera leer. A la vez que pasa como Talgo de las 3:30 sobre circunstancias de los personajes que merecerían mayor detalle. Pienso.

    Por decir algo, del primer párrafo me sobraría su primera parte y el segundo párrafo me sobraría enterito. Ni ubican, ni introducen, ni aportan. Pero entiendo la mano de cada autor y –por supuesto- la respeto.

    Por lo demás se aprecia la fantasía que quiere aportar -y aporta- al relato, hasta ubicarnos en la imaginación fantástica del desenlace.
    El cuento me gusta, el estilo de narrarlo un poco menos. Pero admito como bueno el resultado final, aunque de imaginación –por lo que le he apuntado al principio- no le veo sobrado. Busque en otro sitio la inspiración hombre, que la vida diaria da mucho de sí.

    Encomiable su labor de lectura y crítica.

    Un saludo.

  48. Hank dice:

    Lamento haberle transmitido esa sensación, señor Caballero; ninguno de mis comentarios buscaba descalificar los ejercicios de los compañeros, ni de lejos, más bien he pretendido señalar aquellas características que considero mejorables por el bien de todos los que estamos aquí aprendiendo, igual que yo aprendo bastante leyendo otros comentarios, tanto a mi ejercicio como a los de los demás.
    Si le soy sincero, creo que dedicar tiempo a escribir banalidades por el mero hecho de granjearse simpatías, como hacen algunos comentaristas con nombre distinto al que usan en el concurso, me parece, además de una pérdida de tiempo, una solemne estupidez. Pero eso es solo mi opinión.
    La organización de este certamen ha tenido una gran idea permitiendo los comentarios cruzados entre los participantes, y estoy convencido de que somos muchos los que los estamos aprovechando para aprender y mejorar. Otros, los menos, se sienten molestos y los usan a modo de arma arrojadiza, pero no soy yo quién para quitarles esa satisfacción.
    En cuanto a mis ocupaciones laborales, me permitirá usted que no me pronuncie. Aquí todos somos escritores, del primero al último, nos ganemos o no la vida con ello.
    Gracias por dedicarme su atención, y suerte en el concurso.

  49. Hank dice:

    Estimado Aniceto, lamento no haber sabido transmitirle el ambiente en el que situé mi historia, puesto que salvo por la coincidencia en el nombre de la aldea, nada tiene que ver con esa serie de televisión que tanto menciona. En Estados Unidos hay más de cincuenta pueblos que se llama así, entre otros el que se encuentra cerca de Tyler, Texas, lugar en el que estuve trabajando una temporada y motivo por el que lo utilicé en este relato.
    Mi idea fue situar la historia en algún lugar indeterminado, incluso pensé en el norte de Europa, y si se fija con un poco de detalle, comprobará que muchos nombres y apellidos son más nórdicos que del oeste americano. Tampoco tiene gran cosa que ver la indumentaria del individuo con las prendas toscas y sencillas que usaban los colonos en su camino hacia el salvaje oeste, así que supongo que no he sabido transmitirle bien mis intenciones.

    Siento no haber leído como usted las obras de la señora Ingalls Wilder, pero le aseguro que me pondré a ello tan pronto como pueda, pues parece que a usted le han causado gran impresión. Gracias de veras por recomendarlas.

    Poco más, Aniceto. Gracias por haber analizado en profundidad mi ejercicio, como imagino que ha hecho, y de nuevo lamento que no le haya gustado.

    Suerte

  50. Ursula dice:

    Vaya Hank, está realmente bien. Me parece un relato con mucho encanto, en el que no sobra nada. Es muy americano.
    Suerte.

  51. Rafael dice:

    Leí su obra, pues me picó la curiosidad de saber cómo escribe una persona que hace una crítica sin dar un buen argumento. En especial, si da consejos cómo uno debe presentarse a un certamen, y, sobre todo, si recomienda el revisar el escrito antes de mandarlo a un certamen.
    Al parecer, Ud. no hizo lo que tanto pregona:
    – Usa Ud. la palabra hermanastra, sin saber su significado. En este sentido, el diccionario le hubiese sido de gran utilidad.
    – Sin darse cuenta es redundante en algunos que otros pasajes.
    – Utiliza las comas, los puntos y comas a diestra y siniestra. Para separar largas frases, que pueden causar malentendidos al lector, es preferible el uso de los puntos (seguidos o apartes).
    – Omite la tilde en el adverbio solo. Según la RAE cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades.
    – Con unas cuantas palabras hubiesen bastado para describir al personaje. Si tiene dedos de músico es irrelevante, pues él cuenta cuentos.
    – Su estilo es puntilloso y, aun cuando trata de ser detallista, es caótico su manera de narrar. Por ej.: De pronto, Susan se suelta y corre hacia mí, aterrada… Aterrada debería ir antes, pues uno se pregunta quién está aterrado ella, él o quién.
    Como Ud. diría: haga el favor de corregir su manuscrito antes de mandarlo a un certamen.
    Independietemente de eso, quitando lo ya expresado, pienso su obra es interesante. Sin querer, lo asocié con una serie que veía cuando era niño.
    ¡Ah, sí, me olvidaba!, todo autor tiene su propia estilo al narrar. Puede que a Ud. no le guste el mío, sin embargo, me hubiese gustado que su crítica tuviese algo más de lo que escribió. Algo con qué pudiese aprender algo de su crítica.
    Atentamente
    Rafael

  52. Hank dice:

    Vaya, Ursula, muchas gracias.

  53. Hank dice:

    A los administradores del foro:

    Si son tan amables, me gustaría saber qué es lo que hay que hacer para comentar a los compañeros escondiendo la identidad. No es que lo vaya a utilizar, desde luego, pero me resulta intrigante que algunos «participantes» comenten a los demás firmando con un seudónimo ilocalizable.

    Gracias de antemano.

  54. Hank dice:

    A ver, Rafael, aunque agradezco las críticas constructivas y aprendo bastante de quienes las hacen, siento no poder decir lo mismo de la suya, y mire que lo he intentado, se lo aseguro.
    Utilizando un sistema similar al suyo, para que lo entienda con facilidad, le contestaré uno por uno a sus argumentos:

    Lo de la palabra hermanastra, aunque es mucho más discutible y extenso de lo que usted ha extraído del comentario de otro participante (originalidad, vaya), ya lo contesté en su momento, luego huelga ahora.

    Lo de la redundancia es tan abstracto que si no lo especifica un poco más no puedo rebatirlo.

    Lo de las comas, puntos y comas y demás signos de puntuación, discúlpeme que no se lo discuta; me parecería abusar de mi posición y no voy a ser tan ventajista. Sí puedo, si le interesa, enseñarle el correcto uso de cada uno. Gratis, además.

    Del adverbio solo, ya ni le cuento. Consulte bien el DRAE y le aseguro que no se lo voy a tener en cuenta. La ignorancia es atrevida, y no por ello hay que ridiculizarla.

    “Aterrada”, Rafael, con las comas apropiadas, va donde yo considere que debe ir, y no haría mal en aprender algunas técnicas narrativas al respecto, pero esas ya no se las puedo dispensar de forma gratuita. Piense en estudiar algo sobre narrativa y evitará estos ridículos públicos.

    Y para terminar, no sea tan cínico diciendo que mi obra le parece interesante. Si ha cometido tantos errores en su crítica inicial, es absurdo tratar de disculparse de esa forma.

    Si de verdad quiere aprender algo, cuando se le pase la rabieta, busque profesionales que le ayuden. Le aseguro que los hay, y muy buenos.

    Eso sí, humildad y educación hay que traerlas aprendidas de casa.

  55. ALBA LONGA dice:

    Ya te respondo yo, Hank. Es tan sencillo como poner en el nombre del comentario lo que tú quieras. Además, aquí puede comentar quien quiera, no sólo los participantes.

    Por cierto, a mí si me ha parecido interesante tu relato y la atmósfera que creas, entre inquietante y plácida, una mezcla peligrosa.

    Si quieres puedes pasarte por mi cuento y dejar allí tu opinión. Es el 181.

    Un saludo.

  56. Azul rosa dice:

    Sólo tienes que escribir el nombre que quieras que aparezca sobre tu comentario, en vez del nombre con el que participas, y ya está…
    Yo te envió mi comentario con el nombre cambiado…Soy Rosa azul.

  57. Rafael dice:

    Estimado Hank:
    mi seudónimo es Rafael Sinenomane y mi obra se titula El Fantasma del Bar. Hace un rato atrás, le escribí, pero mi seudónimo completo no aparece como destinatario fina, sino sólo Rafael. Es un error mío, el no haber puesto el seudónimo completo.
    Atentamente
    Rafale Sinenomane

  58. F. Beyle dice:

    Hola Hank,
    tu texto no me ha gustado mucho, creo que lía un poco el cambio de tiempos verbales, no sé en que presente está el narrador, por ejemplo. Es una opinión, claro (no motivada por tu crítica).
    Te deseo mucha suerte.

  59. Fernán Caballero dice:

    Estimado Hank:
    No sabía que mi estado de salud revistiese tanta gravedad. Le confieso que comienzo a preocuparme…Fíjese qué ingenuidad la mía: me alivian las curas de una simple enfermera, al tiempo que desoigo los consejos del erudito doctor Hank…Mi ignorancia, señor, no tiene límites.
    Un saludo.

  60. Hank dice:

    Gracias a todos por la aclaración.

  61. Violeta Nerolí dice:

    La historia me ha gustado, más cuando sin querer me ha llevado a las tardes de verano que sentaba en la acera a mis amigas y vecinillos y les contaba historias, aunque a veces el público se me desperdigaba…
    Suerte!

  62. Luzzz9 dice:

    Hola Hank. Como compañera de concurso, voy a tomarme el atrevimiento de darte un consejo:

    «No deberías estar tan pendiente de las incidencias de este Concurso Literario en la vida hay muchas más cosas para entretenerse.Te aseguro que con tantos mensajes de mal tono estás convirtiendo el «7º Certamen de Narrativa Breve» en un auténtico culebrón.

    Un saludo.

  63. Hank dice:

    Antes de abandonar el foro de comentarios de forma definitiva, me gustaría aclarar algunos asuntos, si se me permite:

    Todos, desde el primer al último comentario que he enviado a los relatos, han sido razonados, argumentados y con intención de crítica literaria, pues pensaba que ese era el objetivo de este foro.

    En todos esos comentarios he firmado con el seudónimo con el que participo en el certamen, de forma que cualquiera puede rebatir o discutir mi visión sobre su trabajo.

    En ningún mensaje —aunque a veces me haya tenido que morder la lengua— he faltado al respeto, insultado o amenazado a ningún participante, con nombre “real” o ficticio.

    En todos los comentarios que he recibido a mi trabajo —a mi trabajo, no a mi persona— y que he considerado adecuado rebatir o discutir, he utilizado argumentos literarios, ortográficos, gramaticales o de índole similar. Nunca, en ninguna contestación, he recurrido al insulto o la amenaza.

    Abandono este foro —no el concurso, pues me parecería descortés para los organizadores y para muchos lectores— asustado francamente por la cantidad de amenazas, insultos y faltas de educación con que he sido obsequiado, muchas veces de forma anónima y “valiente”.

  64. la ciudad dice:

    Hank: yo te pediría que no abandones el foro de discución, así como tienes detractores, habemos muchos a quienes nos interesan tus comentarios.

  65. Números primos (2) dice:

    Hice ayer un comentario sobre el relato de Hank y, misteriosamente, no aparece. Decía que su texto me recordaba a algo que ya había leído (sin duda, algo con calidad literaria y publicado,no lo que escribe él ). Y también decía que me parecía patético y ahora digo que me parece doblemente patético (repito) que lo hayáis censurado.

  66. Spencer dice:

    Qué curioso… Al principio Antístenes era el terror de los concursantes. Misteriosamente desapareció un tiempo para dar paso a Hank, azote insaciable de los mismos. Ahora Hank se retira y de nuevo hace su aparición Antístenes, para el cual ningún relato está a la altura.Lean el comentario que hace a Hank (este sí le gusta).
    ¿Conclusión?… Que cada cual saque la suya

  67. admin dice:

    En la página «más información» se puede leer:
    «Todos los relatos y noticias pueden recibir comentarios de los lectores o participantes, estos serán moderados por el administrador, pero pedimos de antemano que sean respetuosos con las obras presentadas y, tanto si los comentarios son favorables como si no, se mantengan en una línea de corrección que permita un diálogo fluido y enriquecedor.»

    Quede claro que la Asociación Canal Literatura moderará todos los comentarios que utilicen un lenguaje soez e inapropiado.
    Aprovecho para informarles que escribir con mayúsculas en la netiqueta de la red, se considera «hablar a gritos»

    «Netiqueta» (apócope de «net» -red- y «etiqueta») es una serie de normas generalmente admitidas, que tienen como objetivo proporcionar un espacio agradable para todos los usuarios. Conocer y acatar estas normas es, lo que permite mantener una dinámica fluida con un mínimo de organización en un medio tan anárquico como Internet.
    Saludos

  68. Pablo Ruiz dice:

    No seas tan simple, Spencer; si los dos tienen relato a concurso no pueden ser la misma persona. Además, fíjate lo que le dice Hank a Antíteses en su relato. Parece que os habéis vuelto todos un poco locos con este personaje, y a lo mejor es que no os ha gustado lo que os ha escrito a vosotros.
    Dedicaos a escribir y dejaos de tonterías.
    Y los administradores, creo que llegáis un poco tarde a parar esto: aquí se han dicho insultos muy gordos, y todavía están escritos. Otra vez paradlo antes y no dejéis que llega tan lejos.

  69. Peter Fox dice:

    Hank: He leído su relato muy atentamente y también los comentarios que Ud. suele hacer de las obras de otros participantes. En cuanto a su obra le envío mi análisis. Todo relato tiene dos partes fundamentales: a) la estructura dramática y b) la forma de narrarla.
    En cuanto a la primera le diré que su obra es interesante pues juega legítimamente con efectos sobrenaturales Sin embargo Ud. no ha sabido aprovechar tan buen material. Su narración se malogra porque agrega acciones innecesarias, principalmente en toda la primera parte. Existe una norma bastante buena que dice que si de un relato se pueden sacar elementos sin que varíe el contenido es porque están demás. De su relato se pueden sacar los cinco primeros párrafos. o sintetizar algunos detalles de estos mucho mejor sin que la historia cambie. Su evidente falta de experiencia hace que no logre crear un clima apropiado. Podría haber descripto, por ejemplo, como lo siniestro avanza, paulatinamente mostrando el abandono del pueblo o como el olvido se va adueñando de los personajes. Eso sí hubiese contribuido a crear un clima adecuado a la acción
    Si comparamos su relato con el juego del ajedrez podemos decir que tiene una mala apertura, un medio juego aceptable y un final que tampoco es bueno porque continuar mostrando acciones posteriores al desenlace que tampoco agrega nada.. Parecería estar destinado a calmar las angustias del lector con un final feliz.
    He leído los comentarios que Ud. hace del relato de Fernán Caballero (relato 207) Debería saber que existió un Fernán Caballero. Pero resulta que era el seudónimo de la escritora Cecilia Böhl de Faber y Larrea. Usted a la autora de su crítica la transforma en hombre. Por otro lado he leído la crítica que Ud. le hace a Liria (relato 240). En los comentarios de ese relato existen dos: uno de Kai y otro mío.
    Ambos coincidimos en la actitud fascista de sus opiniones. En cuanto a su defensa del naturalismo, le pregunto: ¿Qué tiene de naturalista su historia? Para escribir hay que saber el oficio, para hacer crítica literaria hay que tener conocimientos y para dar opiniones sociales es necesario pensar un poco para no caer en contradicciones, aunque uno se sienta un progre.

  70. Enrique dice:

    La critica o el repaso de cualquier texto me parece muy bien pero no termino de entender, ustedes perdonaran mi torpeza, esa necesidad de emitir opiniones sobre los autores.
    Creo que todos cometemos errores de todo tipo, sintácticos, gramaticales o formales y mucho más en un simple comentario que siempre es deficiente e interpretable por corto, limitado e insuficiente.
    Cada uno saca sus conclusiones sobre las personas que están detrás de esos comentarios, eso es lógico, pero hay que pensar que podemos estar interprentando mal y, en cualquier caso, ¿es necesario este tipo de comentarios tan exhaustivos sobre las intenciones?
    Cada cual deja ya su tono personal y todos podemos leerlo, dejemos que cada uno saque sus propias conclusiones.
    Es mi humilde opinión.
    Saludos

  71. Hank dice:

    Estimado y anónimo comentarista “Peter Fox”:

    Aunque me había prometido no hacer más comentarios en este foro, he considerado oportuno hacer una excepción para tratar de ayudarle en lo posible a salir de sus diversos errores. No hace falta que me lo agradezca, en cualquier caso.

    Antes de nada yo sí debo agradecerle la atención con la que ha leído mi relato y el intento de análisis literario que ha hecho del mismo. Lamento, eso sí, que dada la erudición que pretende demostrar, lo haga con un número tan elevado de faltas de ortografía y puntuación. Mal empieza, aunque a nadie se le puede exigir un manejo correcto de la escritura, y menos a quien demuestra una carencia tan grande de criterio analítico.

    Con el fin de que no se pierda usted y para tratar de que entienda mi comentario, le voy a ir contestando en el mismo orden en el que lo ha hecho usted.

    En primer lugar, los relatos no tienen dos partes fundamentales, como usted asegura. Un relato se puede clasificar y dividir de muchas formas diferentes, analizando desde la estructura a la ambientación, el tipo de narrador, los personajes principales y secundarios, la trama, etc. Si se basa en el análisis estructuralista, deberá considerar los núcleos, las catálisis, los informantes y los indicios; pero quizá se esté usted perdiendo, así que simplemente considérelo desde el punto de vista más clásico, y bastará con que busque los tres elementos que sí se han considerado universales en el relato: la presentación, el nudo y el desenlace. Eso lo aprendí en primero de bachiller, y así me lo recordaron más tarde mis profesores de escritura creativa, aunque parece que usted está incluso por encima de ese nivel, así que no le aburriré con cosas que ya sabe.

    Mi relato, aunque malogrado y desaprovechado, utiliza esta estructura que imagino que usted conoce tan bien. Y desde luego no es cierta esa norma “tan buena” que afirma que todo lo no imprescindible en un relato está de más (no “demás”). En la creación del ambiente se considera apropiado utilizar descripciones y acciones secundarias que permitan al lector ubicarse en la época, el lugar y el entorno de los personajes.

    La “evidente falta de experiencia” que me ha impedido reflejar el clima adecuado puede que se deba a que salvo usted, los demás somos escritores aficionados, y de ahí quizá provienen nuestras carencias. Es cierto que podría haber descrito (no “descripto”) con más detalle aún el abandono del pueblo y el olvido que va afectando a sus habitantes, pero quizá si hubiera insistido más en ello de lo que ya lo he hecho, me diría usted que sobra tanta aclaración y deberíamos volver al punto anterior.

    Por último, añadir acciones posteriores al desenlace es una práctica habitual y, en este caso además, consigue que esos lectores a los que descalifica por buscar un final feliz consigan su objetivo.

    En fin, que no es malo no saber, señor “Fox”, eso desde luego, pero sí es lamentable que no sabiendo, uno alardee de lo contrario y trate de confundir al respetable con argumentos sin fundamento y supuestas “normas” literarias que parecen sacadas de la chistera de un mago de segunda. Parece tener usted intención lesiva en sus palabras, pero lo único que consigue con este tipo de análisis malintencionados y carentes de fundamento técnico es ponerse en evidencia. Cierto es que tras el escudo del anonimato uno se envalentona y es capaz de decir cualquier tontería sin miedo al reproche y el escarnio público, pero esa práctica dice bien poco de usted.

    Le aseguro que no le vendría nada mal un curso de escritura creativa (aparte de uno de redacción y estilo), porque además de aprender de quienes de verdad saben, lograría un grado de humildad que parece necesitar con urgencia.

    Y por favor, no confunda “naturalismo” con naturalidad; lo primero es un estilo literario del siglo diecinueve, cuyo mayor exponente fue Emile Zola y que se basaba, entre otros aspectos, en las descripciones exhaustivas y el retrato detallado de todo cuanto acontecía en la historia. De eso, es cierto que mi relato no tiene nada, y aunque sea por ignorancia y casualidad, es lo único en lo que ha acertado de todo su análisis. Bueno, en eso y en otra frase ilustre que debería aplicarse, “para hacer crítica literaria hay que tener conocimientos”.

    Sobre las tonterías a las que alude en mis comentarios a otros relatos, no voy a perder más tiempo que el necesario para recordarle que Fernán es un nombre masculino y pedirle que no sea tan simple como para utilizar la palabra fascismo de forma tan irresponsable. Consulte el diccionario y aprenderá algo más, de paso.

  72. Peter Fox dice:

    Estimado y anónimo Hank (Madeja)
    Resulta graciosa su respuesta. Le diré por qué: Me hace notar varios errores, cosa que le agradezco. Pero resulta que errores similares los ha cometido Ud. antes que yo, según señalan varios de sus comentaristas o Ud. mismo Le pido que se fije, por ejemplo, en su primera nota luego de su relato, se disculpa por haber cometido algunos errorcillos de copia y pega.. En cuanto a su acusación de ampararme en el anonimato para obrar en su contra es totalmente exagerada. Pero le hago observar que cuando usted trató a Luc como un escritor novel y a los que han elogiado su obra (por otro lado excelente) de aduladores. ( ¿por qué no trató del mismo modo a los que elogiaron la suya?). o cuando en el caso de Liria dijo cual Zeus pantocrátor: «Cuando un relato es malo, la ciudad, es malo, y hasta ahí no pasa nada. Hay muchos incluso peores que este, que yo sepa», no firmó con su nombre y apellido. Sabrá que el uso de seudónimos es una característica de este lugar.
    En cuanto a los recursos con los que trata de refutar mi argumentación, es el viejo truco de la mala retórica llamado “falacia ad hominem”, que consiste, como Ud. sabe, en desprestigiar al oponente en lugar de rebatir sus argumentos con otros argumentos.. Javier le dijo a Ud.: «Me pregunto cómo sería el mundo si fuera gobernado con los criterios que usted utiliza». Esta pregunta, que no es nada ingenua, ya que es el fundamento de la moral kantiana, debería ser tomada por Ud. como motivo de reflexiones.
    En cuanto mi uso irresponsable de la palabra fascismo, le diré que un tema como este no se resuelve con una consulta al diccionario.
    Javier, en su comentario, hace referencia a los fascismos de derecha como de izquierda. Sin duda se basa en la obra Norberto Bobbio, uno de los pensadores más importantes sobre el tema. Deje el diccionario, y dese una vuelta por la obra de filósofo italiano. Podrá Ud. comprenderse mejor. .Las críticas que le hemos hecho quedan sin contestar.
    En cuanto a mis fundamentos críticos, están basados es la matemática de conjunto
    Mi propuesta consiste en pensar, en forma binaria dos conjuntos básicos que constituirían todo relato: a) la estructura dramática, es decir el objeto de la narración y b) la forma de narrarla, es decir su manifestación en forma de algún lenguaje. (Desde ahora llamaré a estos conjuntos A y B). Verá que todos los elementos que Ud. cita tomados de los estructuralistas, pueden ubicarse como subconjuntos de los conjuntos. A o B.
    En cuanto a su obra podemos decir que los elementos del conjunto A están bien estructurados, pero los elementos pertenecientes all conjunto B están insuficientemente manejados. Lo que le digo Ud. mismo lo aprobó cuando le dice a Anny Zetto (No Aniceto): «Tampoco tiene gran cosa que ver la indumentaria del individuo con las prendas toscas y sencillas que usaban los colonos en su camino hacia el salvaje oeste, así que supongo que no he sabido transmitirle bien mis intenciones.»
    Si Ud. lee los comentarios a su texto, verá que hay varios que coincidimos en señalarle cosas superfluas.
    . Si pudiera deponer su soberbia y escuchar los consejos que le dan llegaría a ser un escritor excelente y una persona mejor aceptada por los demás.
    Calme sus nervios. Nadie pretende perjudicarlo. Teniendo en cuenta las obras del concurso, la suya puede estar muy bien clasificada. Por favor, no se le ocurra decirme lo que le dijo a Rafael.
    Para finalizar cito a alguien que Ud. puede que conozca un poco:
    «Si usted quiere aprender algo, cuando se le pase la rabieta, busque profesionales que le ayuden. Le aseguro que los hay, y muy buenos.
    Eso sí, humildad y educación hay que traerlas aprendidas de casa»

    Peter Fox

  73. Hank dice:

    De nuevo gracias por el exhaustivo análisis no ya de mi relato sino también de mis comentarios, señor Fox (zorro). No voy a entrar en contrarréplicas que poco más le aportarían y de las que no parece dispuesto a aprender nada.
    Sí me habría gustado leer su relato, no obstante, aunque de nuevo mi evidente falta de experiencia me impide localizarlo. Será bueno, casi seguro, dada la atención y minuciosidad con que aplica a la par las matemáticas y los latinajos.
    Y puede usar mis citas cuando crea conveniente; tampoco me lo agradezca.

    Un placer leerle, señor Fox; dice más bien nada pero el esfuerzo es encomiable. Y al menos no ha recurrido al insulto, como otros participantes también anónimos y sin relato a la vista, lo cual le honra.

  74. Javier dice:

    Hank. Estoy plenamente, de acuerdo con el Zorro. Se ve que es una persona sumamente culta., dado que ha percibido exactamente la base filosófica que fundamentan mis opiniones, además de poseer sólidos conocimientos de teoría literaria que cimienta desde la teoría de conjuntos.
    Sólo un zorro podía haberlo hecho enredar a Ud. en su propia madeja. y dejarlo sin réplicas.
    Borges decía que la opinión de los autores no eran importantes (para la literatura, se entiende). A pesar de nuestras críticas a sus ideas sociales (al respecto siga los consejos que le da Peter) también pienso que su obra tiene méritos.
    Hank, todos estamos esperando ansiosos que nos revele su nombre, apellido y nacionalidad o que nos dé, cuando sea posible, su E- mail. Así por lo menos solucionará una de sus contradicciones. Auque le cueste creerlo, le deseo la mejor de las suertes.
    Javier

  75. Hank dice:

    Muchos participantes utilizan (utilizamos) su seudónimo a la hora de comentar los relatos de los demás, y de esa forma permiten, al menos en parte, conocer su forma de escribir y entender mejor quién y por qué les dice lo que les dice. Otros, los menos, utilizan un nombre anónimo e ilocalizable por tanto en el entorno del concurso. Con los primeros me identifico y trato de igual a igual, porque me permiten «ver» su trabajo y comparar o replicar con argumentos visibles. Con los segundos no quiero más trato que el imprescindible para solicitar que se quiten la careta y nos muestren su trabajo. Si no lo tienen, no me interesa su opinión.

  76. Enrique dice:

    Como no tengo trabajo en el certamen, lo que diga no le va a interesar, pero como lector opino por si a otros lectores les interesa.
    De momento les descubriré mi secreto: No me llamo Enrique, lo confieso.
    Pero que no escriba aquí, no quiere decir que no esté vinculado con alguna escuela de escritores, foros, o certámenes como este.
    Aquí lo normal es que todos usemos seudónimo y es curioso como incluso algunos que no participan tampoco, como Pablo Ruiz se preocupen tanto de la votación del público cuando no les va nada en ello,pero es normal, todo el mundo participa. Hay otros que tampoco tienen relato, quizá porque algún profesor les dijo que no se presentaran, pero pudieran ser escritores profesionales, editores, periodistas, amigos, vecinos, nadie lo sabe ni falta que hace.
    Lectores al fin y al cabo y ¿qué sería de tanto escritor sin lectores?
    Mi cara son mis comentarios, así nos reflejamos en este foro.Si alguien cree que las palabras no le descubren, se equivoca.
    Saludos

 

 

 

 

 

 

 

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