4- Cazadores. La playera
Levantas el dia tempranero
gustoso de ir acompañado
por gentes que persiguen
lo mismo que tú ansías y anhelas
corazón valiente y aventurero
has decidido ir escoltado
por tus guías caninos
ellos tre siguen el paso
con su olfateo y rastreo
disparos sangrientos hay
pérdidas por el camino
orgulloso vas
por la marcada senda
pues llevas con orgullo
piezas de aves muertas.
3- El encuentro. Por Jacobinos
El aḏān, la llamada a la oración convocando a los fieles al salat, devolvió al filósofo a la realidad. Había estado tan ensimismado en sus pensamientos que a punto estuvo de olvidar sus obligaciones, tales eran los nervios de Abú al-Walid Ibn Rushd, más conocido como Averroes, ante el inminente encuentro con el hijo de Platón.
El cordobés había oído hablar mucho de aquel muchacho imberbe que tan precozmente había obtenido la Iluminación, lo que avivó el fuego en su interior al poder compartir sus preguntas sin respuesta ante alguien que no miraba con la mente y el raciocinio sino con un espíritu abierto a las revelaciones de Alá.
La llamada a la puerta provocó un vuelco en el corazón del cadí. Al abrir se encontró ante él a un joven, quien apenas superaría los 15 años, con unos ojos oscuros que irradiaban paz y sabiduría eterna. Los de un místico.
-Salam ‘aleykum-dijo Averroes
-Aleykum salam- respondió Abū Bakr Muhammad Ibn ‘Alī Ibn al-’Arabi
Se adentraron en la casa, típicamente andalusí, decorada a la almagra, con los pavimentos y paredes embellecidos con formas geométricas sencillas, alcanzando la estancia donde el aristotélico pasaba largas horas escribiendo en busca del Saber y la Verdad. Se sentaron en el suelo y, una vez que estuvieron uno frente a otro, Averroes no pudo contener su deseo de formular una pregunta:
-¿Sí?
El místico sufí se quedó mirando al filósofo, sonrió y le dijo:
-Sí.
La alegría se derramó en el corazón de Averroes. Le acababan de confirmar lo que con tanto ahínco había razonado. Pero al ver la reacción del hombre, Ibn Arabi cambió su gesto para decir:
-No.
Ibn Rushd palideció ante aquella tajante negación. Desconcertado, sintió que su mundo se resquebrajaba como una casa cuyos cimientos no hubiesen estado correctamente asentados.
-Entonces, amado Ibn Arabi, ¿qué respuesta has encontrado a las cuestiones de la Revelación y la Gracia Divina?, ¿coincide tu respuesta con la que se nos da en el pensamiento especulativo?
El joven apreció sinceramente el ansia de conocimiento que irradiaba su contertulio. Sintiendo cómo la Iluminación hablaba por su boca, Ibn Arabi ofreció su voz para convertirse en instrumento de Alá y abrir el corazón de aquel hombre tan extraordinariamente lúcido en la razón pero opaco en el espíritu.
-Sí y no-contestó-. Entre la afirmación y la negación los espíritus vuelan más allá de la materia y de sus cuerpos las cervices.
La reflexión inundó el alma de Averroes, embargado ante la oportunidad ofrecida por Alá de poder compartir la sabiduría mística de aquel joven. Mil pensamientos vinieron a la mente del filósofo, descifrando aquella enigmática frase: hay dos tipos de conocimiento, el erudito, de carácter racional, y el del corazón, de sentido espiritual, siendo ambos necesariamente complementarios, aunque sólo el iluminado puede acceder al conocimiento interno.
-No hay más Gracia que la que proviene de Alá-acertó a decir Averroes.
-Luego has comprendido-remachó Ibn Arabi.
Y en ese instante, Filosofía y Espiritualidad se fundieron en uno solo.
2- Damasco 1241. Por Pablo Guillamón
Cuando mi mano se mueve con la lentitud del ave que vuela sobre su presa esperando que se detenga, escribo en este papiro los recuerdos de aquel niño que jugaba entre naranjos. Fue una hermosa mañana de primavera en Murcia, cuando Sara me llevó a su huerto para enseñarme aquel nido con cuatro pequeños y hermosos huevos. Recuerdo que tenía seis años. Sara diez. Me dijo que de cada uno saldría un jilguero. Fue la primera vez que la creación me sorprendió. ¿Qué poder tan maravilloso podía hacer eso?, le pregunté. Sara me dijo que ese tremendo poder era el amor.
Después a lo largo de mis viajes comprobé que Sara tenía razón. Estuve en Jerusalén, donde vi lugares hermosos construidos por judíos, musulmanes y cristianos. Todos honraban a Dios. Observando la ciudad hablé con sus gentes. Los que amaban construían, los que odiaban destruían la creación. En konya dos niños sucios y hambrientos se me acercaron pidiéndome algo para comer. Les di lo que llevaba. Lo llevaremos a nuestra madre, me dijeron. Ella está tan hambrienta como nosotros.
Ahora al final de mis días me encuentro en esta ciudad de Damasco, donde las historias y los cuentos surgen como la hierba en primavera. Hay un pequeño gorrión que todos los días viene a mi encuentro. Entra por un agujero de la ventana de mi estancia, me mira sin temor y se detiene. Sabe que mis movimientos son lentos y torpes. Acompaña mi soledad. También en él esta la naturaleza del amor, por eso le hablo, le comento mis pensamientos, mis dudas (todavía las tengo y son infinitas), le cuento los lugares por los que he pasado, en los que he vivido. Me escucha con atención. Sin preguntar nada. Cuando termino comienza a cantar. Me cuenta una historia cada día. Me dice cosas que ya no puedo ver ni oír. Me habla de la primavera, de los cazadores que le persiguen, de los niños que lo molestan lanzándole piedras. Me agradece las migas de pan que por las mañanas le dejo en la repisa de la ventana.
Por la tarde medito sobre mis recuerdos, sobre la vida pasada, sobre la cercana muerte. Algunos jóvenes vienen a escuchar mis palabras. Les hablo del cielo, de las aves, de las personas, de Dios. Relato mis viajes por el espíritu y la mente. Les cuento una historia. Les digo lo justo que es el movimiento del amor.
Pero después de tantos años por el mundo, lo que más me agrada y reconforta es el recuerdo de aquel huerto de naranjos en el que Sara me explicó el maravilloso poder de la creación
Ibn Arabí. Fragmento perdido de mi autobiografía
1- La gran lección. Por Garrik, actor de la Inglaterra
El joven Ibn Arabi entrecierra sus ojos y, a modo de descanso, posa su mirada en ese Tigris enrojecido bajo un manto de crepúsculo. A su paso, Bagdad parece ovillarse, ennegrecerse paulatinamente, llenarse de noche y de estrellas y de una luna inevitablemente persa. Ibn Arabi ha desmontado y ha mordisqueado con fruición su cantimplora, procurando un sorbo de agua ya más caliente que tibio; también ha sacudido el polvo de su ropa, y ha tanteado por enésima vez el interior de su alforja, confirmando el manuscrito.
El manuscrito… su Turmajan… Quizá el Maestro, al que verá con ansias, quiera saber algo de él, tal vez le pida que lea, que recite, y entonces el joven, con su ilusión de poeta novel, tartamudeará unos versos de ese poema al que tantas noches de desvelo ha dedicado.
La vivienda donde lo esperan es humilde, lo son todas las casas de los sufíes. El anciano Maestro lo recibe con una suave sonrisa, e Ibn Arabi recorre el lugar con su vista: paredes blancas, desnudas, sólo eso encuentra en ese sitio despojado.
Conversan durante horas. El viejo gurú le pide que lea parte de su obra y el joven accede con emoción. El anciano lo premia tomándole las manos y diciéndole que siga su camino, que ya nada puede enseñarle. Ibn Arabi, conmovido, agradece una y otra vez poniéndose de pie y despidiéndose. Al llegar a la puerta, su curiosidad juvenil le hace preguntar:
-Maestro, disculpe, pero… ¿dónde están sus pertenencias?
El anciano lo mira y, sin vacilar, le replica: – ¿Y las suyas, dónde están?
El joven Ibn Arabi, tomando esa pregunta como obvia, le responde: -Yo estoy de paso.
A lo que el venerable maestro, sin perturbarse, contesta: -Yo también.
Se convoca el Premio Especial “Tras las huellas de Ibn Arabi”
A partir de hoy día 27 de abril y hasta el día 10 de septiembre de 2010 se podrán enviar originales en las tres categrías a concurso: Texto (prosa y poesía), Fotografía y formato Video-Multimédia. Rogamos leer detenidamente las BASES así como utilizar los formularios oficiales del certamen.

En colaboración con el Instituto Cervantes y la Biblioteca Álvaro Cunqueiro de Damasco, este premio especial está centrado en la figura del poeta y filosofo andalusí IBN ARABI, nacido en Murcia y fallecido en Damasco y tiene como objetivo el intercambio cultural entre ambos lados del mediterráneo ayundado a crear puntos de encuantro que mejoren el conocimiento de los lazos que nos unen.
Pablo Martín Asuero, Director del I.Cervantes de Damasco, presidirá los jurados de las tres categorías a concurso junto a su equipo multidisciplinar del centro español en Siria.
La entrega de premios será en Damasco el día 3 de octubre de 2010.
Ver la noticia en LaVerdad.es
Presentación de Canal Literatura y las actividades programadas para el 2010.
El pasado 20 de abril en la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura (Murcia), se presentó la Asociación Canal Literatura para explicar sus fines y objetivos. Ana Mª Tomás Olivares, jurado del Certamen de Narrativa Breve desde el 2006. Pablo Aguilar González, ganador del 3º Premio de narrativa del año 2009 y Mª Luisa Núñez, Presidenta de la Asociación Canal Literatura hablaron de esta iniciativa enfocada al fomento de la lectura, del idioma español y a la promoción de escritores noveles a través de Internet. Canal Literatura celebra este año el décimo aniversario de presencia activa en en este medio y el tercer año de colaboración como portal literario del periódico La Verdad.es
Los alumnos de 2º de bachillerato Internacional (IBO) del I.E.S Alfonso X “El Sabio”, también explicaron su colaboración en la web homenaje al poeta Miguel Hernández. Por último se presentaron las convocatorias del VII Certamen de Narrativa Breve” y de este Premio Especial en colaboración con el Instituto Cervantes de Damasco.
Esta presentación completa se retrasmitió en directo a través de internet para todos aquellos que quisieron seguir el acto desde cualquier lugar del mundo.
Ejemplo texto-foto

Libro y luna- Por MLN
Aunque no hay grandes novedades, lo cierto es que en el proceso de recuperar la normalidad los días pasan y dejan su huella, en forma de noticias, ilusiones, esperanzas o sueños.
En los últimos días he recibido la felicitación personal del alcalde de mi ciudad, don Alejandro Soler Mur (que tampoco es mi primo), por haber quedado finalista en el Premio Azorín de Novela. Por el mismo motivo recibí también la felicitación del Ilustre Colegio de Abogados de Elche, donde me encuentro colegiada en la actualidad como abogada no ejerciente. A ambos, por supuesto, les expreso mi agradecimiento.
Sigo sorprendida por el interés que me demuestra toda la gente en leer mi novela, EL PESO DE LAS HORAS, y me consta, incluso, que la han llegado a pedir en una librería, es decir que alguien pidió al librero la novela finalista del Premio Azorín. Y lo más chocante (estrategia del vendedor) es que el librero le dijo que la recibiría en las próximas semanas. Espero que este interés por mi obra les llegue a los de Planeta, con los que, por cierto, todavía no he podido hablar.










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