Narrativa Digital. Reflexiones. Por Luisa Núñez

Mi primer contacto con la narrativa digital fue en el año 2007, en un congreso de editores digitales en Jaén (Interliteral 2007) y como hago habitualmente dejo mis impresiones en el Blog del Canal Literatura para compartirlo con mis compañeros de andadura. Allí se habló más de libros y de como venderlos a través de las nuevas tecnologías que de otra cosa, pero también de lo que representaba el nuevo soporte digital y los cambios que estaba provocando en la producción y creación literaria. Aún así, despertó mi interés por la literatura digital y ese mismo año organizamos un ciclo de entrevistas con destacados creadores y teóricos de esta disciplina como Laura Borràs, experta internacional en literatura Digital y profesora de teoría de la literatura en la Universidad de Barcelona, o Dionisio Cañas Profesor de literatura durante 20 años en la Universidad de Nueva York .

Ahora, cuatro años después, terminado  un curso que trata sobre el tema y, tras las explicaciones teóricas recibidas sobre la narrativa NO-Lineal, me he vuelto a replantear conceptos y revisar lo que se me ha querido explicar y lo que, según mi conocimiento y experiencia, creo yo que es la narrativa, o con criterio más general, la literatura digital.
Laurra Borràs y Luisa Nuñez

La primer pregunta que le hice al profesor en este curso fue esta: «¿Puede definir texto por favor.?»
Poco días después, comiendo con mi buena amiga Laura Borràs,  tuve oportunidad de hacerle la misma pregunta y esta fue la respuesta: «Todo lo que es susceptible de ser interpretado es un texto». Breve pero claro. Miles de preguntas más jalonaron la sobremesa.

Por tanto, según esta explicación, texto es todo lo susceptible de ser interpretado aunque supongo que depende de que el receptor conozca o reconozca el código empleado. Un electrocardiograma es, según esta experta, un texto porque es susceptible de ser interpretado al igual que una imagen, un cuadro o una secuencia cualquiera que muestre un mensaje al receptor (notas musicales, imágenes de edificios, el viento de levante, el código morse, y un sin fin de etcéteras).

En ese momento pienso y me digo que la próxima vez que vaya al cine diré: » Voy a ver un texto de Steven Spielberg» o también, « Estoy viendo unos textos de Velazquez en el Museo del Prado«. Desde el punto de vista teórico estaré hablando correctamente, otra cosa es la práctica y saber cuantos receptores entenderán lo que les estoy diciendo o si me mirarán torciendo el gesto.

Sobre la narrativa No-lineal, mi experiencia profesional como enfermera ya me dió una experiencia inigualable. Al inicio del turno, lo que más me gustaba era pasearme por las habitaciones de los enfermos, charlar con ellos y mientras les tomaba el pulso y observaba el color de su piel y el estado de la vías o los sueros, dejaban que me contaran sus vidas y sus miedos, que me hablaran de sus preocupaciones y sus dudas. Quince habitaciones a mi cargo, treinta enfermos diferentes, miles de historias cada año. Lo que yo llegué a llamar «Libros vivos», porque me contaban historias y además me dejaban preguntar y recibir respuestas. A veces, no conseguía terminar mi recorrido completo, porque ese cúmulo de circunstancias tan dispares en un mismo lugar, en cierto modo me agotaban.

Por otro lado, para una habitante veterana de Internet, tampoco la vida es muy lineal. En el chat dónde llevamos compartiendo aficiones desde el año 1999, cuando unos se levantan, otros se van a dormir y otros están preparando la comida. Unos cuentan como preparan una tortilla de patatas y otros enchiladas o sushi. Que hablemos todos español, no significa que estemos en el mismo lugar, ni hagamos las mismas cosas, ni estemos en la misma hora del día, mucho menos que tengamos las mismas opinones. Sin embargo, si hemos vividos juntos acontecimientos importantes como el 11-S y también lo conté en estel Blog o el terremoto de Perú o tantas y tantas cosas más. La vida no es lineal, claro que no, por mucho que los libros tengan un capítulo detrás de otro, eso no nos limita la visión del mundo, todo lo contrario.

Rosa Regàs

Una de mis frases favoritas es esta: «Sea cual sea el soporte que la acoja, la literatura sigue emanando de las mentes y las emociones de los humanos para mostrar sus recónditos secretos, para provocar emociones, altercados de la mente y la conciencia, y ese conocimiento poético que concita la creación de una historia que adquiere autonomía frente a la realidad en la que se inspira y cuya verdad, sin ser la verdad del mundo real en el que se alberga nuestra imaginación, es tan válida y poderosa como ella.» Rosa Regàs en el prólogo del libro Relat@s en el Canal I 2006

Lo único cierto para mi es que la literatura, oral, escrita o digital es un acto comunicativo y social. Que si no cumple ese objetivo, sino establece un hilo de comunicación a través de un código descifrable, es un pobre ejercicio sin objeto.

A través de la oralidad es como todos y cada uno de nosotros nos hemos ido introduciendo en el mundo de la imaginación y la creatividad. Los cuentos que llegaban a nosotros en los gestos y el sonido de las voces y los seres más queridos y cercanos. La lectura y la escritura nos permitieron y permiten comunicar con quienes no estaban ni están cercanos ni en el tiempo ni en el espacio y seguir conociendo mundos diferentes a través del soporte libro. Ahora, tenemos la literatura digital, la narrativa digital que es» La creación que sólo puede producirse y consumirse por medios digitales» y que conjuga todas las tecnologías anteriores y suma muchas más en lo que llamamos Convergencia de Medios, el sonido, el texto escrito, los gestos, las animaciones, las imágenes y los videos. Como bien dice Álvaro Árdevol, un innovador  digital experimental » La palabra, en si misma, es multimedia, tiene imagen, forma y sonido.»

Pero es igual, sea como fuere,  la creación en cualquier formato, seguirá emanando del ser humano y produciendo altercados de la mente y la conciencia. A nosotros sólo nos resta estar al tanto de los nuevos códigos que van surgiendo para poderlos descifrar con una lectura activa, tal y como explica Dionisio Cañas al responder una de las preguntas que le hicimos y que os dejo aquí.

– Leyendo algunos de sus articulos, hemos encontrado frases como esta: “Si el lector aceptara que toda nuestra humanidad está en las palabras, no en quién o qué ha generado esas palabras, pronto caería en la cuenta de que el poeta es el lector.” Háblenos del lector.Dionisio Cañas

— Para mí el/la lector/a es fundamental. Pero no en el sentido exclusivo del lector de palabras escritas, sino en el sentido del lector como intérprete del mundo y como creador. La idea de un lector pasivo que recibe lo escrito es una idea que yo creo se está viendo enriquecida con un nuevo lector, más activo, más creador. En este sentido, yo intento enseñar a leer el mundo que nos rodea: la lectura de todo lo cercano e inmediato, la vida, las cosas, los pensamientos… O sea, que cuando miramos un atardecer estamos leyendo el mundo, cuando miramos a una persona, y nos fijamos en algunos aspectos de esa persona que nos llaman la atención, estamos leyendo a esa persona. Este es el tipo de lector al que yo me refiero: una persona que está siempre en estado de atención creadora porque mirar (actitud activa ante lo visible) no es igual que ver (actitud pasiva ante lo visible).

Saludos desde una calurosa tarde de verano.

Luisa Núñez (Haddass)
Especialista Universitario en Sistemas Interactivos de Comunicación.

Avión en turbulencias.Por María Nieves Sánchez del Río

Díganme, ¿Acaso no viajamos ansiosos para llegar a un destino, olvidando el miedo a que suframos un accidente, o que ocurra algún problema? ¿Acaso no dormimos para descansar ignorando el hecho de que podamos tener pesadillas alguna que otra noche? Bien es sabido que de éso se trata. El ápice de incertidumbre empieza a dislumbrarse cuando chispean y destacan esos pensamientos negativos.

Igual pasa con el amor.

Es inútil y absurdo estar en una relación en la que no te sientes bien. Puedes sostenerla pero conoces el final. Eso es lo más triste de todas las cosas, el mirar al futuro y no verte a su lado. Y discúlpen mi osadía de aventurarme a leer el final del libro, pero corren tiempos profanos y se hace inevitable.
Recuerdo las palabras de un buen tipo que decían: «Quizá el pensarlo es lo que pone o pondrá el fin».
Pero ésto, y muy a mi pesar, no es sentirse bien (que es, cuanto menos, el propósito del amor), es angustia y miedo, es ansiedad y evitar el vacío.
Se supone que cuando dos personas se quieren, el amor debe ser mutuo y equitativo. Nadie debe sobrepasar al otro, porque es entonces cuando el fuego y el aire entran en batalla.
Y yo me pregunto ¿Por qué? ¿No es acaso el ser humano lo bastante suficiente como para abastecerse sentimentalmente con uno mismo? ¿Cuándo llega el momento en que uno de los dos deja de avanzar en la hora de crecer sus sentimientos? ¿Hasta qué punto es necesario sentirse a gusto con otra persona?
Los aviones vienen y van y los aeropuertos están repletos de salas de espera. Pero de lo que sí estoy segura, es que en cuanto se encarte y las condiciones sean favorables, me bajo de este avión lleno de turbulencias y me cojo otro vuelo (o quizá me toque esperar en la sala de espera, en su defecto).

María Nieves Sánchez del Río

Blog de la autora

Aproximación. Por Maribel Romero Soler

Veo encenderse la luz y todos mis sentidos se ponen en alerta. Se aproxima tanto a ti que adivino sus labios en tu cuello y presiento las dos respiraciones jadeantes. Sus manos hábiles se pierden bajo la ropa, y tú las rescatas de su escondite para posarlas en tu pecho. Comienza a desabrochar tu blusa y besa con suavidad cada espacio de piel que va quedando libre, hasta que se detiene en el ombligo. Y se recrea. Más tarde la prenda cae al suelo y con ella la falda de raso que tú misma has soltado de su cierre. Hoy la ropa interior es blanca, casi colegial. Él la acaricia con un dedo, como si estudiara la calidad del tejido. Después te entregas a su boca y la luz se apaga. Entonces, una vez más, en mi cuarto del edificio de enfrente, me meto en la cama, y sueño que ese hombre que te lleva al éxtasis soy yo.


Maribel Romero Soler
Blog de la autora

Manto de dudas. Por Brisne

Había cambiado su comportamiento. Cada día me sorprendía con su mirada huidiza, con su falta de interés y de intimidad. Me huía. Yo pensando en su infidelidad. Buscando señales, olores. En sus camisas, en sus pantalones, en los bolsillos, en el reverso de los albaranes. Nada. No encontré nada.

Pero seguí en la búsqueda. Todos los días. Durante un mes. Alimentando la oruga de los celos. Haciéndola crecer en mi mente. Rumiando, con dolor y lágrimas.

Hasta que un sábado me entregó una rosa y un billete de avión. El gran viaje soñado salió de sus manos.

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros«

Blog de la autora

El adiós que nunca quise pronunciar. Por María Nieves Sánchez del Río

A las 16.00h de la tarde de un viernes cualquiera, podría llamarte y preguntarte si vas a volver. Quizá te diría que te echo de menos, y que dudo mucho que encuentre otros labios como los tuyos, que aún sigo enamorada de ti y que me ames como entonces.
Podría pedirte perdón por este tiempo de ausencia, por no estar preparada para enfrentarme a ti en general y a mis sentimientos hacia ti en particular. O quizá preguntarte si aún piensas en mí, si me cierras tu puerta para siempre o la dejas entreabierta.
También me gustaría ir a tu casa, sorprenderte y hacerte pensar. Sugerirte que ya no te acuerdas de lo que era hacerme el amor y recordártelo.
¿Sabes? Podría hacer todo esto y más. Se dice que si de verdad quieres a alguien, debes luchar y poner todas tus armas en combate. Pero sé respetar las decisiones, sé comprender el significado de un «Ya no te amo» y sé respetarte. Por eso no lo hago.
Así que aquí, hoy, te digo que me has hecho la persona más feliz del universo, que te voy a estar eternamente agradecida, y que espero que encuentres a otra chica que te haga el doble de feliz que yo, que no esté tan lejos de ti, que te dé unos Buenos días más dulces que los míos y que te cuente curiosidades más curiosas que las que te solía contar. Deja que te cuide y déjate cuidar, ama sus sonrisas y su aroma y no la descuides. Ante todo, te deseo lo que me has dado, pero multiplicado por 2.
Eres una buena persona, y mejor novio. Estaré aquí siempre aunque ahora no te lo esté demostrando, pero así te lo prometí un día.
Yo, aprenderé a vivir sin ti. Llegará un día en el que cambiaré el añorarte por recordarte y sonreír. Alguna que otra noche, abriré esa caja que te contiene, para encontrarme de frente contigo, y permitiré que se me escape alguna lágrima de pura nostalgia.
Pronto pasaré página y dejaré de escribir sobre ti, aparcaré el escuchar la música que nos unía, me volveré a enamorar y cogeré sin miedo el libro que le regalaste a la historia, para llenarla de expresión, y leeré.

Puede que ni leas ésto, hacía tiempo que mis escritos ya no te ayudaban a conocerme, pero te dejo estas palabras, que aunque te sorprendan, no pueden ser más sinceras, porque han brotado.

Y aquí derramo la última gota de miel…

María Nieves Sánchez del Río

Estrella de los mares. Por Manuel Brescané Muñoz

?

Con tu estofado vestido
y tus pies desnudos marineros
bajas al puerto de las esperanzas,
mientras de almas laten las calles
siempre al abrigo de tu bálsamo.

Te persigue mi espíritu impío
que escruta tu cortejo estival,
escarbando a lo profundo
de los ojos de tu misterio
-todo aún por desmenuzar-.
Al asombro de inocentes muecas,
imágenes moldeadas con emoción,
vocales hendidas por tu nombre
hasta esfumarse tu silueta en la mar.

Allí estaba alma y cuerpo,
en el último embarcadero de la fe,
viéndote desvanecer en mi pecho…
Entonces, transfigurada en mujer,
me elegiste patrón de la flota:
¡Llévame a surcar romeros y pescadores!
¡Preséntate a mi escepticismo!
Este mundo detrás de bambalinas,
este secreto escrito en el universal idioma
de la sonrisa sincera;
de la mirada amorosa;
de tu divino nombre…

Y en las olas,
sobre un pétalo de ofrendada flor a la deriva,
tu Amor franco me inscribe como triunfal
descubridor de la Estrella de los mares.

?Manuel Brescané Muñoz
Ganador de la categoría fotografía del
premio Especial «Tras las huellas de Ibn Arabí»

Luna que amamantara. Por Salvador Pliego

Pecho de nada hecho de trizas,
hecho de mama, hecho de estambre;
mama que se derrama
en el calostro que liba el niño
cuando un torrente su sed amansa.

Rosa y pezón dando la cara
al niño que amamantara.
Y el rostro: un churumbel
que se entreteje al caudal de leche
mientras succiona su vida y sopla.

Tómate el zumo, niño, color de madre.
Chupa la carne lechosa y clara:
dulce que crece como la noche
cuando la hogaza azul sale y te prende.
Duerme en el lecho níveo de anhelos,
níveo de sueños, níveo de madre,
y deja tu boca de lunas llene.

Sobre el pecho se alumbra el alba
y sobre el alba el pecho aluza:
le llama tarde, le llama sangre,
le llama estero que besa el hambre.

Híncate, niño, sobre el venero:
pezón de rosas fragua tu boca.
Llénate el labio de un nuevo seno:
de nada hecho, de nada urdido;
sólo en tu boca llena el vacío.

Pon en el pecho el color de niño.
Ábrele arrojo que mane cauce.
Saca la luna en un chirrido
para mostrarle el sabor a trino.

Sorbe, chiquillo, el cielo
que no ha nacido.
Sorbe la luna que abrupta baja,
que lleva agua ardiente sobre la mama
y una ilusión de cara al siglo.

De cara al siglo y todo desnudo,
que de repente, carita de hambre,
se abre este mundo manando leche.

?

Salvador Pliego
Blog del Autor