La he seguido. Por Nieves Sánchez

Ha salido de su casa con la cabeza baja y los ojos perdidos. Supongo que estaría pensando en el examen que tenía que hacer, o quizá en él.
Ha caminado hasta el semáforo de la esquina y ni siquiera ha esperado a que se pusiera en verde.
Pero luego, ha pasado por delante de la papelería y le ha sonreído a un perro que esperaba a su dueño. Imagino que hasta a ella le hizo gracia el que un perro le hiciera sonreír.
Siempre había prestado atención a las cosas cotidianas que le rodeaban. Las naranjas del frutero, el periódico, el olor a café de la cafetería de la esquina. Eso me encantaba de ella.
Yo, apenas a 10 metros suya, casi notaba el perfume de su pelo, y parecía como si su cabello bailase al compás del viento.
Me conoce y sabe quien soy. Hablamos a menudo y a veces, sus miradas parecen como caricias en mi rostro, porque es eso lo que me hace sentir cuando me mira.
Iba tan sumida en su mundo, en el examen, en él o en lo que quiera que fuese lo que retumbaba en su cabeza, que no miró hacia atrás en ningún momento. Si lo hubiera hecho…
Realmente, hubiese sido bonito desearle suerte, percibir su calor, notar lo que ella hace en mí.

Hoy la he seguido, por segunda vez. Y me he preguntado si, en algún momento, minuto o segundo del día, ella piensa en mí.

Nieves Sánchez 

 

Durmiendo la siesta en compañía de dalias y hadas. Por Fátima Ricón Silva

?

 

Una tumba sembrada con bellas dalias lilas y blancas

que irradiaban luz,

iluminando a todos los individuos que visitaban a sus vivos ya muertos.

 

Personas pensativas, llorosas y abatidas,

paseaban al lado de la florida tumba,

cautivadas por aquella refulgencia.

 

Indagaban quién o quienes moraban en aquel

lóbrego y húmedo nicho

para averiguar el origen del fulgor resplandeciente que emanaba.

 

No había lápida con nombres.

Tan sólo

tres cruces doradas de tamaño decreciente

y una fecha grabada en la más grande,

10/10/2010.

 

Las cruces no recibían visitas sinceras,

únicamente curiosos que eran embrujados por la embriagante luminosidad,

extraños hipnotizados por la paz y serenidad que percibían.

 

Nadie regaba aquél jardín siniestro,

ninguna esencia viva abonaba aquél vergel de claridad.

No existía un ser que tuviera el valor de llorar a aquellas existencias marchitas.

 

Él, ella y su hija eran los moradores de tan sórdido terruño.

Su amor muerto fertilizaba el manto que les cubría creando vida.

La familia que se esfumó en una carretera.

 

Descansen en paz.

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Fátima Ricón Silva

¿Quién va a quebrar primero? Por Miguel Pérez de Lema


Es una partida de fulleros, es un ambiente viciado como de final de una noche crapulenta, es ver quien aguanta con pareja de doses, y ver quien es el primero en salir de la mesa.

Dicen los tahúres profesionales que en toda mesa hay al menos un primo, y que si no te has percatado rápido de quien es el primo, los demás sí que te han tomado la matrícula.

Es un juego de suma cero en el que todo el lucro indecencte de uno equivale al robo y el suplicio de otro, es un sistema de vasos comunicantes por el que fluye tu sangre y la mía y la de tus hijos y mis hijos y los hijos de tus hijos y de mis hijos.

Es el puto fin de los tiempos y tú y yo tenemos dos tribunas reservadas.

De momento, el juego del verano es ver quien quiebra antes: ¿los pigs, la Europa blanca, Estados Unidos, los bancos privados?

Y todos como el hidalgo castellano echándose migas de pan en la pechera para ocultar su ruina. Porque, sabes una cosa, el sistema del dinero-deuda ha llegado al final de su camino, la expansión infinita de las imprentas de billetes ya no aguanta, no se la cree ni el más tonto de la clase, la deuda es impagable y ya lo sabemos todos los que queremos saberlo.

Recuerda cómo aprendimos en el colegio, en los bizarros 70, que la deuda galopante era cosa de países africanos con sus niños comidos de moscas. Y ahora mira el mapa de la deuda en 2011. ¡Cómo ha cambiado el cuento, Caperucita!

Lo de arriba abajo, otro claro signo del fin.

Aquí la deuda mundial de un vistazo, y su crecimiento segundo a segundo. Entra en este oráculo y mira cuánto debe cada cual y juega a apostar quién va a ser el primero en salir desplumado.

http://www.economist.com/content/global_debt_clock
(Fuente: The Economist)

Miguel Pérez de Lema
proscritosblog.com

La historia de mi vida. Por Nieves Sánchez

La historia de mi vida

La historia de mi vida

«Lo cierto es que ni él es tan malo ni ella tan buena. Acordáos siempre de esta frase.»

   Aquella noche, le di rienda suelta a mi sensualidad. Saqué del armario mi vestido más atrevido, dejé los cabellos al viento y me calcé los tacones que me ofrecían mayor seguridad. Bueno, chicos, no podéis imaginarlo porque por esos entonces se llevaba otro tipo de ropa, otros peinados, otros aires…Os preguntaréis porqué. Cómo decirlo…simplemente trataba de impresionarle, de recuperar, de despertar emoción en él. Pobre de mí, que pensaba que con esas pintas volvería a los otros tiempos.
Aquella noche lloré. Sí, lo hice, pero sólo porque disfruto de mis sentimientos y respeto mis lágrimas. Ya sabéis lo que os digo, en los momentos más tristes también hay que armonizar al alma. Sus besos estaban siendo disfrutados por Ana, la chica más popular y guapa de la escuela. Todos pensábamos que no había mucho más que sacar de ella que una cara bonita y un cuerpo de 10, pero eso no restaba importancia al momento. Creo tener guardado aún el anuario por alguno de los cajones de la salita donde tengo colgada mi orla de la universidad, justo al lado de donde guardamos las «Fotografías que hicieron historia» y los libros que escribí.
Aquella noche, mientras las noticias volaban de boca en boca, yo disfrutaba de otra boca. Besos, inteligencia y fotos(desde el cielo), comodidad y respaldo. Ésto es otra historia, que otro día os contaré…
Aquella noche, bueno…no puedo asegurar que fuese uno de los días más especiales de mi adolescencia, pero os aseguro, hijos míos, que fue inolvidable por sus otras cosas.
Siempre os inculqué desde pequeños que hay que sacarle el lado positivo a cualquier circunstancia y noticia. Esa es la moraleja de este capítulo de mi vida. Sé que puede parecer algo violento que os imaginéis a vuestra madre en esa situación con las primaveras que me acompañan, pero haced el esfuerzo.»

   Mamá se fue de nuestra habitación y Marcos y yo nos quedamos cuchicheando acerca de una de las anécdotas que nos contaba todas las noches.
A los diez minutos, salió de la cocina y se dirigió de nuevo hacia nosotros:

-«Por cierto, se me olvidaba. Cuando queráis saber la otra versión de los hechos, preguntadle a papá. Él era el otro protagonista de la historia.»

 

 Nieves Sánchez 

 

Mujer de firmamento. Por Salvador Pliego

I
Aunque se pareciera el mar a ti,
no hay nada semejante,
mas que tu rostro oleando
su marejada en mí.

II
A veces el amor:
greda y pájaros te envuelven
con esa sotana de ángeles dormidos.
¡Qué linda desnudez
cuando en la transparencia
los ojos se entrelazan
y un ángel se sonroja,
se cobriza
y pretende que no mira!

III
Otean tus ojos los linces de la luna.
Yo los miro galopando, en marcha,
hacia un vientre en galería.
El silvestre aroma los devuelve
y regresa a tus pupilas.

IV
Mas, tu traje de universo te pinta
y yo debiera bruñirlo en la noche.
Como lámparas iguales se tienden los deseos
y mi boca absorbe la estrella más lejana.
De tu lengua brotan los últimos destellos.
Y un sol que emerge
en su astral corona pinta la delicia:
la translúcida belleza de un zodiaco que amanece.

V
Hazte luz, amada, y escarlata de mirada,
como un carmesí prendido
o una malva fluorescente,
que llevo fresco el día en colores sorprendentes
y el follaje tuyo,
ocasionalmente dominante.

VI
Iré besándote como los signos
que al orbe circundan en su esfera:
a ciencia cierta sabré
que eres el constelado rol de un caballero
y el orden vespertino desplegado en firmamento.

VII
Mujer de firmamento, cantos dulces:
aún fluyes en mi boca
con todas tus cadenas y todas tus creaciones.

¡Ah!, beso temperamental, discreto:
flotas desposada en el deseo.
Como una hondera lanzas tus hojas de belleza,
entre magnolias que tus brazos energizan.

Soy el cestero que busca el mimbre por tu pecho,
que hilvana intrépidos caminos
con los hilos de tu espalda.

Para que un deseo pida,
me bastan tus caricias.

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Salvador Pliego
Blog del Autor

Leyendo una declaración de independencia. Por mujerabasedebien


He dedicado unas cuantas horas del fin de semana a leer el manifiesto que Anders Behring Breivik firmó con el seudónimo de Andrew Berwick.
Son tres libros, 1500 páginas en total, llevo unas 400. Están muy bien escritas –tiene un ritmo que ya hubieran querido algunos de los iluminados que le precedieron e inspiraron, como Unabomber, por ejemplo-, documentadas y argumentadas.

Da qué pensar el hecho de que, para evitar la islamización de Europa, proponga que las mujeres se queden en casa con la pata quebrada y que se prohíban los hijos fuera del matrimonio. Como en el Islam.
Parece que él y sus enemigos tienen el mismo problema: sexo.
Y al poder, se pinte del color que se pinte, le interesa tener a la población atontada por el sexo.
Bien por defecto, como sería el caso musulmán.
Bien por exceso, como sucede en cualquier sociedad occidental.

A los musulmanes les prometen que habrá sexo ilimitado en el paraíso.
A los occidentales les prometen eso mismo en la tierra.
Aunque B. acusa a la izquierda de haber hipersexualizado la sociedad fomentando el amor libre, yo creo que se queda corto. A la corrección sexualmente política de la izquierda, hay que unir el triunfo del consumismo, que ha conseguido convertir el sexo en una mercancía más. En un fin.

A los occidentales les hacen creer que todos y cada uno de ellos pueden ser dioses del sexo.
Pero el sexo es un arte: precisa de talento natural, aprendizaje y dedicación.
Y, del mismo modo que no todo el mundo puede ser Picasso, no todo el mundo puede ser un dios sexual.
Es normal que muchos occidentales se frustren porque sus vidas sexuales son mediocres, o por todo lo contrario: porque están hartos del regusto a vacío existencial que deja a su paso el exceso de sexo intrascendente.

No sé cuál de los dos casos sería el de B. que, según he leído por ahí, a su edad vivía con su madre y no había vuelto a ver a su padre desde los quince años.

mujerabasedebien
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Ocupamos nuestro tiempo. Por Ana Mª Tomás Olivares

 

Ocupamos nuestro tiempo

fabricando fusiles, escopetas, tanques,

misiles o armamento radioactivo.

El negocio es el negocio.

Más tarde…, enviamos ayuda sanitaria

                                                                a quienes hirieron

nuestras soberbias y perfectas armas.

Elogiamos a héroes

que se atreven a dar la cara en la batalla.

                                                              Héroes de guerra…

Los héroes sólo existen

si se tornan, silenciosos, en teresas de Calcuta

y dibujan sonrisas donde jamás las esperan.

                                                             Entretanto,

nos rasgamos vestiduras hablando de paz

                                                            en conferencias, foros

y encuentros mundiales

                                                           muy humanos.

                                                           Hablamos…

Y casi parece importarnos lo que les ocurra a otros…

Después giramos la vista

                                                         hacia otro lado

                                                                                          preguntando

¿Acaso soy yo el guarda de mi hermano?

Asociación Canal Literatura
Ana Mª Tomás Olivares
Dama Literatura 2009
Blog de la autora