La mesa del jurado 2008 (4). Por Haddass

Este año la nutrida mesa del jurado ha sido entrañable y amena. Hemos echado de menos a Pau Pérez y Ana Mª Tomás que no pudieron asistir aunque estuvieron presentes en la deliberación del jurado telefónicamente, pero contamos con Pepe Belmonte que, junto a Francisco Giménez Gracia, Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas de la Región de Murcia, hicieron tánden con Cristina Banzo, de Editorial Maghenta, intercambiando comentarios ocurrentes y divertidos.
El ambiente se relajó totalmente cuando Vicente Gallego hizo un comentario sobre si debía coger el pan de la derecha o de la izquierda, entonces por unanimidad decidimos no seguir orden alguno y compartir como nos fuera pareciendo. Jugando con el boli bombilla, que fué otra estrella de la velada, todos recordamos a nuestros niños e hicimos buena provisión de bolis para ellos.
Vicente, Raquel Lanseros y Eloy Sánchez Rosillo, poeta y amigo común, junto a Mª Dolores de la Vieja, del periódico La Verdad, también charlaron animadamente.

Después llegó Gerardo Neistat de IRC-Hispano que más tarde entregaría el premio del público, al que presenté y con el que intercambiamos opiniones y aventuras en la red.

Yo estuve más pendiente de Espido Freire, contándole anécdotas e impresiones y, sin darnos cuenta, nos fuimos metiendo en una conversación “tête à tête” de confidencias personales que me llevaron a sentir una especial ternura por esta interesante y decidida mujer que, ateniéndonos a la edad, bien pudiera ser mi hija. Nos sentimos muy a gusto durante la cena y disfrutamos de muchos gestos de complicidad.

En la entrega de premios se unieron a la mesa José Luís López y su mujer Elvira Gimeno, ellos también saben lo que es organizar un certamen para jóvenes (CERTAMEN LITERARIO “ANA Mª APARICIO PARDO), así que tuvimos ocasión de compartir muchas experiencias.

Por lo demás la entrega de premios se atuvo a lo previsto, nos íbamos dando paso unos a otros para entregar los trofeos y decir algunas palabras, breves pero intensas en esta ocasión y una vez finalizada todos nos unimos a la fiesta, las fotos, la charla distendida, una copa y mucho intercambio de correos electrónicos y libros. ¡Como debe ser! 🙂

Haddass

Los ojos de la niebla. De Raquel Lanseros

El autor

Raquel Lanseros nace en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1973. Pronto se traslada a vivir a León, en cuya Universidad se licencia en Filología Inglesa. Completa su formación en Irlanda, Francia, Inglaterra e Italia.

Actualmente trabaja como asesora de formación de inglés en el Centro de Profesores y Recursos I de Murcia, actividad que compagina con la traducción. Colabora habitualmente con la asociación literaria Taller de Arte Gramático, con quienes organiza diversos eventos literarios.

Miembro de la redacción de la revista literaria Ágora, en la cual ha publicado poemas, así como reseñas críticas y traducciones. Ha publicado asimismo poemas en las revistas literarias Piedra del Molino, Antaria, Barcarola, La papelera y El coloquio de los perros.

Finalista del XII Premio de Poesía Encina de la Cañada. Ha publicado el poemario Leyendas del Promontorio (2005) y Primer Accesit del Premio Adonais 2005, ha publicado «Diario de un destello» (Ed. Rialp, Madrid, 2006).Premio Unicaja 2007 con el libro «Los ojos de la niebla».

El libro.-

«Los ojos de la niebla es un poemario singular, tocado por las musas, cobijado en poemas que hunden sus asuntos en las pequeñas cosas que parecen eternas. Tiene la poesía de Raquel Lanseros voluntad de permanencia, voluntad de dejarnos petrificados pensando en ese verso que nos acaba de descubrir algo maravilloso, revelador, algo que quisimos decir y no pudimos. Brota el jardín íntimo de sus poemas en las regiones privilegiadas de los más hondos poetas, de aquellos poetas en los que uno suele mirarse para descubrir el mundo y descubrirse a sí mismo, porque la verdadera poesía deja una huella inquebrantable en el que decide asomarse dentro de su exacto latido.» Luis García Gil

Poema de Raquel Lanseros
Puedes escuchar un poema recitado por la autora pinchando en la imgen.
Colección Visor de Poesía.
PRESENTACIONES:
– CARTAGENA: 18 de junio. Librería Escarabajal. 19:30. A cargo de Antonio Marín Albalate.

Una playa. Por Brujapiruja


Frente a mi un trocito de mar sosegado, apenas unas pequeñas olas rompiendo en la arena. Tras de mi, ruido, música, parloteo ininteligible en varias lenguas. Africanos recorriendo la playa provistos de todo tipo de artículos, una señora vendiendo vestidos multicoles con un cuerpo de nido de abeja y tirantes; a mi derecha dos jovencísimas inglesas en top less, a mi izquierda un matrimonio alemán en sus tumbonas dejándose tostar por un sol abrasador. Al fondo el chiringuito con refrescos, música disco y aperitivos, un pequeño parque con juegos para los niños y un sin fin de tumbonas y sombrillas. Entre todo este colage, algunas sudamericanas y un par de orientales dando masajes a diestro y siniestro.

Pasé por el chiringuito a por una botella de agua, What do you want?, me dijo el camarero y terminó con mi paciencia.
Tenía apenas una hora para tomar el sol y darme un baño, un alto en el camino en una playa alicantina de paso al volver a casa. Ni lo uno ni lo otro pudo ser, demasiada oferta para tan poca demanda.
A mi me bastaba una playa vacía, un poco de sol, tranquilidad y el mar bañándome la espalda.

Brujapiruja

Un Hada Naranja. Por Sextavoce.


Espido Freire habla con la mirada, esos hermosos y expresivos ojos inundan a quien la mira de sensaciones multicolores. Sin duda es guapa e inteligente, atrevida y original, pero cuando uno lleva a su lado algo más de un rato, percibe que hay algo que esconde en su sonrisa, que protege con la pose, que oculta en su corazón. Sólo hay que detener el tiempo y fijarse con mimo en cada detalle de sus gestos para apreciar su delicada sensibilidad.

Una sonrisa afable y un guiño de confianza pueden ser la clave. Entonces las mascaras desaparecen como por encanto y su mirada y sus palabras se tornan dulces y suaves acariciando directamente el corazón y la mente.

Este hada naranja cautivó a los asistentes, entre los que me incluyo, porque se acercó a cada uno de ellos directamente: “Hola, soy Espido Freire” -nos dijo – como si hubiera alguien en esa entrega de premios que no supiera quien era la presidenta.

Y habló con todos y habló para todos, animándoles a no rendirse, a seguir luchando por sus sueños con una varita azul (bolígrafo bombilla) entre las manos. Nos contó como empezó con 16 años, lo duro y difícil que puede resultar el empeño para una jovencita, pero que ella, a pesar de todo, ha decidido entregarse a su carrera en cuerpo y alma.

Regaló libros y se llevo otros cuantos, también la pluma cervantina con sello y lacre para escribir cartas de amor. Se hizo fotos, charló y bailó como una más, entretejida en el ambiente, movida por la simpatía general y el desparpajo.

Y no quería marcharse…ni nosotros que se marchara.

Sextavoce

Blues del asfalto. Por Isidro R. Ayestarán


Cae la noche sobre la autopista alumbrada por las estrellas, por los senderos luminosos de mil letreros de locales de ocio, de copas, de citas, de cuartos oscuros que invitan al desfogue anónimo de cuerpos hambrientos y sedientos.

Se tiñen de negro las esquinas de los chaperos, de las putas travestidas de gatas en celo, que maúllan a la luna invocando amores certeros que hagan diana en lo profundo de su mirada.

Redoblan los filos de las navajas de los pandilleros que se matan por un mal gesto, una palabra a destiempo, una moto, una chica… el símbolo de un tatuaje, el trono de su reinado.

Tocan a muerte las campanas de la policía, que arremeten contra el yonqui de siempre: cuatro contra uno, claro. En un cuerpo a cuerpo, con el gobierno no se atreven.

Manifestaciones suspendidas al galope.

Claveles en la boca de los fusiles.

Amores que reclaman legalidad enarbolando la bandera de los mil colores.

Mujeres que lloran al escuchar las llaves de la puerta de su casa. Son sus maridos, sus amantes desposeídos de una propiedad humana a la que humillan y matan.

Y nadie hace nada…

Ni contra el tiro en la nuca.

Ni con el coche-bomba.

Ni con el niño que llora porque tiene hambre y no tiene quien le cante una nana.

… Y todos pisando el mismo asfalto que canta baladas, canciones tristes como la de ese amante que perdió un amor…

al caer la noche sobre la autopista alumbrada por las estrellas.

Y como en una noria,

todo vuelve a girar,

todo vuelve a repetirse.

© Isidro R. Ayestarán, 2008
NOCTURNOS www.isidrorayestaran.blogspot.com