Esa lágrima que atraviesa tu cara. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Verónica Victoria Romero Reyes

Esa lágrima que atraviesa tu cara
– que nace y cae dócil y sin margen-
es el desgarro sin cura de mi alma.

Podrás limpiarla con el embuste de la puñeta,
disimularla en el lacrimal con buen hacer
o distraerla con la yema de tu índice.

Pero la he visto caer y horadar y, en su recorrido,
no me vino a decir más que nunca pude evitarla
porque, atareada fielmente en amarte,
– tan ciega-
nunca pude entender que tú temblabas
al enfilar la cuerda que a todos nos balancea.

Fue mi presunción verte fortaleza en cada fibra
y ornarte entre laureles de divinidad;
craso y peligroso error no vislumbrar que tus alas
encerraban la magia de un ser humano completo.

Esa lágrima que atraviesa tu cara
y que tú te afanas en ocultar es la muestra,
manifiesta,
de mi incompetencia de corazón,
mi periplo despistado de tumulto sin turbulencia
y mi ansia de encumbrarte entre mil laureles.

Pero si caes, yo no voy a ofrecer la cuerda
que te arrastre,
con poca fuerza mía, a tierra firme.

Yo voy a bajar contigo,
hasta que tú decidas subir,
hasta que esa lágrima que atraviesa tu cara
no sea más que el cuaderno de aprendizaje
donde borras y pules nueva caligrafía.

Esa lágrima que atraviesa tu cara
pronto será agua en la manga mía.


Verónica Victoria Romero Reyes
Blog de la autora
De tu voz la travesura.
Derechos registrados
.

lasvirgenes. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada
Cuando era niña
traían a mi casa
una virgen chiquita,
encerrada en
una urna de
cristal.
Tenía al niño
en brazos
(no se cansaba nunca
de llevarlo así).

Las vírgenes
se paseaban en
jaulas por
mi pueblo,
adornadas con
flores blancas
de plástico.
También traían
una hucha
(que no se me
olvide esto,
que es muy
importante:
no venir
dando,
sino pidiendo).

Mi madre
(parece que la
estoy viendo),
antes de echarle
una moneda,
le hablaba
bajito
–que no era rezar,
que eso es otra cosa–
y le contaba
hasta mis
intimidades
(por ejemplo
que yo había
desarrollado
antes el
pecho que
el cerebro).

Así que con
el tiempo y
sus visitas,
la Virgen,
esa de corona
dorada y
vestido
de un celeste
rancio,
se convirtió
en una de mis
mejores amigas.

Porque aprendí
que si
le contaba mis
pecados
estaba salvada y
por muchos
que hiciera,
nunca,
nunca,
nunca,
iría al
infierno.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Camino…solo camino. Por Juan A. Galisteo Luque


Caminante, son tus huellas el camino, nada más…
(del poeta Antonio Machado)

Camino, solo camino,
adelante y hacia atrás;
tropiezos, grandes tropiezos,
comenzando a caminar.
Son tus zapatos, camino,
que se mueren al pisar,
tus ojos son el timón,
tus pasos, la voluntad.
Destino, siempre el destino,
el que nos hace cambiar,
a lo largo de un camino,
que no sabes dónde va.
Así es la vida, un camino,
donde hay que saber pisar,
el polvo, tierra y espino,
para poderlo apreciar,
algo, tan fácil de hablarlo,
como difícil de andar.
Que tu esperanza y tu mente
te ayuden para luchar,
y que no te falte nunca
lo que llaman libertad.
Camino, solo camino,
adelante, hacia atrás,
por encima o por debajo,
por donde quieras mirar,
verás, que a pesar de todo,
el mundo prosigue igual.
Gira y gira sin descanso,
nada lo podrá cambiar;
su destino, es un camino,
espacio que al recorrerlo,
la vida, en él dejarás,
olvidando y recordando,
personas grandes y chicas,
medianas… y lo demás.
Camino, solo camino,
adelante, hacia atrás;
promesas, grandes promesas,
comenzando a caminar.
——

Juan Antonio Galisteo Luque

Blog del autor.

El legado del tiempo I.El misterio del pergamino. De David Atienza Arenas

el-legado-del-tiempoEl libro

Adrian es un chico de 16 años, que sin saber cómo, ha sido trasportado al siglo X, allí debe encontrar al responsable, pero aunque quiera regresar a casa no puede, no sabe si algún día volverá, pues su alma está ligada a Thirenae la tierra de los sueños y debe ir allí a encontrar un pergamino, pero ¿Adrian podrá superarlo? ¿Podrá adaptarse a ese mundo mágico?. Sigue con él su viaje a través de la Edad Media española, sumérgete en una aventura única por el mundo fantástico de Thirenae y disfruta viendo el desarrollo de la acción. Contempla el amanecer de una nueva saga, Empápate de El Legado del Tiempo I El Misterio del Pergamino.

El autor

Nació en Madrid en abril de 1990 siendo hijo único de padre alcarreño y madre extremeña, en el seno de una familia de trabajadores. Con apenas 3 años inició su gusto por la lectura y la invención de pequeños cuentos. En la infancia mostró gran interés por la historia y la arqueología, sintiendo gran pasión por la evolución de la vida y las civilizaciones. En la adolescencia comenzó a canalizar su creatividad escribiendo relatos e historias breves en blogs y diversas páginas de la red. Durante su educación destacó por su gran carisma y compañerismo, caracterizándole como buen estudiante, pacífico, risueño y diplomático.

En 2006 comenzó sus estudios de bachillerato en la modalidad de Ciencias de la Naturaleza y de la Salud. En 2008 fue admitido en la Universidad de Alcalá de Henares para cursar Licenciatura en Biología, estudios que sigue cursando actualmente.

Ya a la venta en Ediciones Atlantis, El corte Inglés, en La casa del Libro o encargandolo en librerías.

Francisco Piquer, Premio Noega de novela. Por Taller literario


Francisco Piquer Vento recibió anoche el Premio Noega por su novela Nada es Verdad… (ni es mentira).

Valenciano afincado en Mallorca, se convirtió ayer en el tercer ganador del Premio Ciudad de Noega con la novela titulada ‘Nada es verdad… (ni mentira)’, una obra que compitió con casi un centenar de originales llegados de distintos puntos de España y también de América Latina.
Este certamen lo convoca la Cátedra Jovellanos de la Universidad de Oviedo. Las razones que llevaron a la elección de la obra de Paco Piquer fueron claras: «Ha sido seleccionada por su adecuada elaboración, la claridad del lenguaje utilizado y por ser refrescante, entretenida y de ritmo trepidante».

La historia que narra en la obra premiada trata de una novela dentro de una novela. «Es un poco una fantasía, el autor está escribiendo una novela, tiene diferentes personajes en la cabeza y, de pronto, sufre un accidente, queda en coma y llega a un sitio, el cielo o el limbo, al que los personajes se van con él y donde se generan una serie de conflictos, de celos, de competencia…», relata Piquer, muy satisfecho con el galardón y la publicación de la obra por Septem.

¡¡Enhorabuena, Paco!!

El Desván de la memoria

Hoy llueve. Por Ana Mª Álvarez Barroso

Hoy llueve demasiado, los cristales se quejan,
el necio tintineo rebota en mis oídos,
silban árboles tristes sus tristes sinfonías
mecidas por el viento, sus hojas temblorosas.

Hoy llueve demasiado. Te retengo en mi mente
como el niño retiene un pájaro en su mano,
fundidas piel y pluma en un solo latido,
a cual más tembloroso. La lluvia me atormenta.

Hoy llueve y te recuerdo -no quiero recordarte-
diciéndome que vuelva a casa más temprano,
tus manos armoniosas enhebrando una aguja,
tus manos tejedoras de caricias de escarcha.

No quiero imaginarte. Ojalá esta lluvia,
que arranca un cadencioso lamento a los cristales,
no moje tus cabellos, ni tus párpados blancos,
ni tu blanca sonrisa… ¡No quiero imaginarte!

Pero esta lluvia triste que empapa mi vacío
también cala los huesos de los que están ausentes.
Los árboles susurran tu nombre entre las hojas.
Hoy llueve demasiado.
Hoy llueve…
llueve…
llueve.


Ana Mª Álvarez ©
Blog de la autora

3- El encuentro. Por Jacobinos

El a??n, la llamada a la oración convocando a los fieles al salat, devolvió al filósofo a la realidad. Había estado tan ensimismado en sus pensamientos que a punto estuvo de olvidar sus obligaciones, tales eran los nervios de Abú al-Walid Ibn Rushd, más conocido como Averroes, ante el inminente encuentro con el hijo de Platón.

El cordobés había oído hablar mucho de aquel muchacho imberbe que tan precozmente había obtenido la Iluminación, lo que avivó el fuego en su interior al poder compartir sus preguntas sin respuesta ante alguien que no miraba con la mente y el raciocinio sino con un espíritu abierto a las revelaciones de Alá.

La llamada a la puerta provocó un vuelco en el corazón del cadí. Al abrir se encontró ante él a un joven, quien apenas superaría los 15 años, con unos ojos oscuros que irradiaban paz y sabiduría eterna. Los de un místico.

-Salam ‘aleykum-dijo Averroes

-Aleykum salam- respondió Ab? Bakr Muhammad Ibn ‘Al? Ibn al-’Arabi

Se adentraron en la casa, típicamente andalusí, decorada a la almagra, con los pavimentos y paredes embellecidos con formas geométricas sencillas, alcanzando la estancia donde el aristotélico pasaba largas horas escribiendo en busca del Saber y la Verdad. Se sentaron en el suelo y, una vez que estuvieron uno frente a otro, Averroes no pudo contener su deseo de formular una pregunta:

-¿Sí?

El místico sufí se quedó mirando al filósofo, sonrió y le dijo:

-Sí.

La alegría se derramó en el corazón de Averroes. Le acababan de confirmar lo que con tanto ahínco había razonado. Pero al ver la reacción del hombre, Ibn Arabi cambió su gesto para decir:

-No.

Ibn Rushd palideció ante aquella tajante negación. Desconcertado, sintió que su mundo se resquebrajaba como una casa cuyos cimientos no hubiesen estado correctamente asentados.

-Entonces, amado Ibn Arabi, ¿qué respuesta has encontrado a las cuestiones de la Revelación y la Gracia Divina?, ¿coincide tu respuesta con la que se nos da en el pensamiento especulativo?

El joven apreció sinceramente el ansia de conocimiento que irradiaba su contertulio. Sintiendo cómo la Iluminación hablaba por su boca, Ibn Arabi ofreció su voz para convertirse en instrumento de Alá y abrir el corazón de aquel hombre tan extraordinariamente lúcido en la razón pero opaco en el espíritu.

-Sí y no-contestó-. Entre la afirmación y la negación los espíritus vuelan más allá de la materia y de sus cuerpos las cervices.

La reflexión inundó el alma de Averroes, embargado ante la oportunidad ofrecida por Alá de poder compartir la sabiduría mística de aquel joven. Mil pensamientos vinieron a la mente del filósofo, descifrando aquella enigmática frase: hay dos tipos de conocimiento, el erudito, de carácter racional, y el del corazón, de sentido espiritual, siendo ambos necesariamente complementarios, aunque sólo el iluminado puede acceder al conocimiento interno.

-No hay más Gracia que la que proviene de Alá-acertó a decir Averroes.

-Luego has comprendido-remachó Ibn Arabi.

Y en ese instante, Filosofía y Espiritualidad se fundieron en uno solo.

Jacobinos
Premio especial Tras las huellas de Ibn Arabi