Camino sin retorno. De Andrzej Sapkowski

El autor:

Andrzej Sapkowski (?ód?, Polonia, 1948) es un escritor polaco de fantasía heroica. Sus obras están fuertemente influenciadas por la cultura eslava y las narraciones tradicionales. Su estilo de escritura es fluido y directo adaptando el lenguaje popular de la Polonia actual.

Andrzej Sapkowski es el gran renovador de la literatura fantástica de nuestros tiempos, un genio del lenguaje y la caracterización cuya prosa ya ha hechizado a millones de lectores en todo el mundo.


El libro:

«Lo recuerdo, pensó Geralt, lo recuerdo. Sí, allí, en las escaleras resbaladizas por la sangre del castillo de Rhys-Run, donde lucharon hombro con hombro, él y ella, el Lobo y la Gata, dos máquinas de dar muerte, inhumanas en su rapidez y crueldad porque los habían arrastrado hasta el final, enloquecidos, apoyados contra la pared. Sí, entonces los nilfgaardianos retrocedieron, llenos de miedo, ante el brillo y el silbido de sus hojas, y ellos fueron bajando despacio, hacia abajo por las escaleras del castillo de Rhys-Run, húmedas de sangre. Bajaron apoyados el uno en el otro, unidos, y delante de ellos caminaba la muerte, la muerte en forma de dos blancas hojas de espada. El frío y tranquilo Lobo y la loca Gata. El brillo de las hojas, el grito, la sangre, la muerte… Sí, entonces… Entonces… Ciri volvió a echarse los cabellos hacia atrás y entre sus mechones cenicientos brilló la nívea blancura de la ancha banda de su sien. Entonces se le volvieron blancos los cabellos a la muchacha.»

A la venta el 19.10.2010

Editorial Alamut

No me pasa nada: Yo soy así. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Verónica Victoria Romero Reyes

No me pasa nada: yo soy así,
un estribillo a la deriva
que todo cuestiona,
todo enaltece, porque sí
y todo derrumba, todo derriba.

Puedo llorar en la alegría,
puedo reír en el quebranto…

Yo soy así, tan fuerte y frágil
que puedo aplacarme una ira de entraña,
puedo cavar y esconder una pena
y clamar al Cielo por una pérdida.

No me pasa nada, mi amor, nada me pasa
pero saberme sin madre es mi condena,
estarme sin padre, huérfana, una llantera
y saberme lejos de mi hermano, mi tiritera.

Nunca me pasa nada porque todo es recuerdo
y, estando a solas, una imagen es mi remuerdo:
No pude ser más que primer carboncillo
de sus nuevos, claves, y eternos lienzos.

¿Qué me pasa? Nadie lo sabe.

Pero seguir caminando
se me hace calvario, estigma grave.
Sepultura vaticinada y vaticionio sepultado.

Nunca dije que amor fuera león amansado.

Así que condéname a tu cárcel de piel
y encadéname grillete de labio y pensamiento.
Más que tu ausencia de minuto
no tolero como firme tormento.

No quiero ser nube que se va en llanto
ni sol que pare de luz el mismo quebranto.

Házme olvidar que estoy sola
porque sola nací para arrinconar mi llanto.

Ya he reído mucho
y he llorado tanto, tanto, tanto…

Sólo déjame ser, si acaso sola soy,
un pensamiento que se va y viene,
tan lentamente, en vaivenes,
que vierte vacío en cuanto conviene.

Déjame el aire y los pulmones dame
y seguiré respirando
aunque la ausencia de arañazos me roce.

Déjame a mí… amando…
Creciendo…
Soñando…


Verónica Victoria Romero Reyes
Blog de la autora
De tu voz la travesura.
Derechos registrados
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Trópico de Cáncer. Por Brisne

«Sexo por doquier se derrumbaba como una marea muerta que barría los puntales por debajo de la ciudad»

 
Miller nos presenta un diario de su estancia bohemia en París. Sus relaciones con mujeres y con sus amigos que se dedican a dar palos para poder vivir de un modo confortable.

Es un libro arduo y complicado pero a mi me ha gustado bastante. Hay sexo por doquier, pero también jugosas reflexiones sobre lo que significa el arte y sobre todo un modo de sobrevivir.

También me ha gustado lo bien que refleja el ambiente en Francia tras una guerra mundial, al fin y al cabo del 31, una Francia entreguerras, destrozada moralmente y con mucho hambre que se refleja de modo estupendo en el libro

Yo lo recomiendo aunque no dejo de reconocer que es complicado de leer, pero si se superan los primeros capítulos engancha.

Brisne
Blog de la autora.

El manantial. Por Iben Xavier

Iben Xavier

Sólo al pensar lastiman los silencios,
gritos mudos que detonan los oídos,
cuando la noche pasa sin amanecer,
se escucha el mutismo de los búhos.

El antes sin después, la pena del durante,
las horas perdidas en la lluvia de cuchillos,
heridas no sanadas sin escudo de defensa,
ausencias prolongadas al fondo del abismo.

Canta un pájaro antes que el gallo,
el orden de las cosas se transforma,
es inútil entender la fuente de la vida,
la arena del desierto vomita soledad.

Asociación Canal Literatura
Iben Xavier

Una ilusión más. Por Brujapiruja

Mi familia, que me conoce bien, sabe que en mí habita una niña revoltosa y romántica que aún cree en algunos cuentos de hadas, esos cuentos que nos hacen pensar que existe un mundo mejor y que sólo hemos de vencer a unos cuantos dragones para conquistarlo. Según pasa el tiempo, los mismos dragones siguen estando ahí, el mundo no cambia demasiado ni las ilusiones tampoco y una trata de proteger cada vez más a esa niña que lleva dentro para que permanezca en la brecha sin dar respiro al desánimo y dando calor a los pequeños detalles que aún nos sorprenden cada día.

Algunos amigos me pidieron que les hiciera participes de este día, así que estos han sido mis regalos al cumplir 59 años. Cinco muñecos de trapo que reúnen a mis tres Haddass (Flora, Fauna y Primavera), a la princesa Aurora y al príncipe Felipe. Nótese que en el escudo del príncipe, aparece mi bruja preferida, la malvada Maléfica, la bruja más glamurosa de todos los tiempos a la par que mala, malísima.

Y aquí me tenéis, haciéndoles fotos y recordando los tiempos en que por la noche era obligado contarle a los niños uno o dos o tres cuentos… no siempre ortodoxos, no siempre tradicionales, muchos inventados sobre la marcha, pero que eran la cita obligada con la imaginación y la confidencia, las risas que iban induciendo al sueño a mis pequeños duendes que ahora siguen sorprendiéndome cada año con sus maravillosos e imaginativos regalos de ilusión.
Para mi no existe otro regalo mejor que el cariño en forma de detalle personal y estos muñecos  son una hermosa expresión de ese sentimiento.

No sé que se les ocurrirá el próximo año (60 es una cifra redonda) pero estaré encantada de cumplir una ilusión más.

Brujapiruja

adorotumentirasincera. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada
Esta tarde presento mis Poemas desde mi ombligo en Linares. Sólo comentaré que lo que más feliz me hace es ser profeta en mi tierra, eso es el doble que serlo fuera. Eso es lo que te da la fuerza para seguir pariendo versos y besos sin parar.

Y este poema lo leeré esta noche, me gusta porque tiene una cadencia tierna y cuando lo leo, me nace una voz de niña con trenzas.

Adoro tu mentira
sincera y
adoro,
(sin remedio)
tu voz desafiando
mi lengua.
—Tan besada,
tan buscada…—.

Adoro que me digas
que no es justo
que me vaya
a llamar por
teléfono cuando
es tarde,
cuando reposo aún
en la esencia
—tan fresca—
de tu piel.

Pero lo que más
adoro,
lo que más
me revuelve
los huesos
y el corazón,
es que me sigas
pidiendo
(a deshoras,
mi amor,
cuando menos lo
espero)
que me
case contigo.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Templanza. Por Salvador Pliego

Somos verbos, alas que arden,
la exacta ecuación maximizada,
las ansias del mar, su boca que tiembla emocionada;
somos el hierro y su certero respiro enardecido;
lava somos, fuego, los huesos que se encienden
escarchando en los cielos,
la luz que aluza su mechero.
Somos los retos hilarantes de los tiempos:
caudas de historias, olimpos en los cuerpos,
aves Fénix templándose y naciendo,
plumas rojas de fuertes picos esenciales.
Somos las aves del metal y de la holgura,
los hombres pájaros; seres míticos y entronados
y a la cúspide invitados.
Somos nosotros: la anchura de los truenos,
los rayos, los mástiles del viento,
titánicos seres de lo humano,
la fuerza de la lid y el combate victorioso,
el triunfo vital y las coronas del acero.
Somos las alas de cíclopes guerreros,
gigantes como el hombre
y atemperadas en los hombres con el fuego.
Somos la raza sonora de las águilas, los cóndores batiendo,
dioses emplumados, guardianes de los templos,
lanceros ancestrales y modernos, marciales plumíferos hechos de hierro,
furibundos portavoces del destino y los azares:
el hombre en el plumaje del acero.

Salvador Pliego
Blog del Autor