Ella (suspiros). Por Salvador Pliego

Ella, cuando camina, se vuelve azul y un suspiro.
No dice nada… sólo un suspiro.
En la alborada el alpiste brota en su cabellera
y baja el rocío para dejarle caireles color de aliento.
Sobre su torso un arco iris detenta el fresco de la mañana
que se bifurca en su cadera como racimos cual lima fresca.
Y en sus ojos… No dice nada, sólo un suspiro.

Va llena de juncos y del sereno que la recubre.
Tiene los labios color de trino.
Para dormirse, retoza en velos y se hace luna.
Y cuando su boca abre… No dice nada, sólo un suspiro.

El cielo baja para adornarle sus cejas
cuando libera esas pupilas de jardinera.
Y cuando habla… No dice nada, es un suspiro.

Cuando me toca tiene la cauda color de rosa
de alguna sombra de mariposa.
No dice nada… sólo me toca.
Parece una burbuja cuando se mueve,
y el alba acude y la sostiene
para que transparente vuele y así se peine.
No dice nada… sólo en mi boca.

Tiene el respiro de las alondras
y en un sollozo siempre se posa.
Al inclinarse la tierra se alza y la vuelve flora para mojarla.
Cuando ella besa… No dice nada, sólo mi boca.
Se vuelve soplo, un gran suspiro… ¡No dice nada!

Su lengua condensa el tiempo
y así lo exhala en su mirada.
Tiene sonrisas que se diluyen
y luego aparecen revoloteando
cual fueran cisnes que van graznando.
Ella… se vuelve un soplo aquí en mi boca.
Y no dice nada…
Sólo en mi pecho habla y siempre retoza.
– – – – – – – –

Salvador Pliego
Blog del Autor

El rapto del tiempo. De José Luis Zapatero y Diana Gavilán

El rapto del tiempo
El libro
“El rapto del tiempo” es un libro de relatos que gira en torno al tiempo que dedicamos a esperar. Cada capítulo trata un factor que influye en cómo percibimos el tiempo de espera: no es lo mismo esperar sólo que acompañado, en un entorno o en otro, con información sobre el tiempo previsto o sin ella… La originalidad de esta obra está en que los capítulos se inician mediante un prólogo con anécdotas reales y curiosas, y a continuación se incluye un relato que lo ilustra.

Los relatos son amenos y fáciles de leer, y los hay de todo tipo, desde situaciones cómicas y casi surrealistas, a otras con un tono más serio. En ningún caso se trata de parábolas didácticas sino de entretener al lector.

Sin embargo, y éste es el valor añadido que tiene el libro, al combinar realidad y ficción nos invita a una segunda lectura, que nos permitirá descubrir secretos que nos ayudarán tanto a gestionar esperas como a salir airosos de ellas.

Los autores

José Luis Zapatero es médico, traductor y escritor. Es el autor de los relatos que ilustran cada uno de los capítulos, y con su visión imaginativa ha sabido crear diferentes situaciones de espera desde originales puntos de vista.

Autor de numerosos relatos, actualmente trabaja en su primera novela.

Diana Gavilán es licenciada en Publicidad, Máster en Marketing, y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Desarrolla su labor profesional entre el mundo universitario y la empresa, y ha publicado diversos artículos sobre el tiempo y las esperas en revistas especializadas.

Es la autora de los prólogos, y aporta la visión empresarial para mejorar la gestión y la percepción de las esperas.

Pincha en la imagen para más información.
Editorial: ESIC.
Publicación: septiembre de 2010

Un padre de película. Por Brisne

«Aunque casi siempre estoy triste, beber vino me pone triste de otra manera. Es como si me entrara una soledad muy honda en las venas»

Elegir una frase de éste libro me ha costado, de verdad, es magnífico, es un poema novelado. Todo dice, todo queda. Antonio Skármeta me ha conquistado en ésta novela, en el que con una prosa admirablemente sencilla y poética refleja el paso del tiempo, la asunción de la adultez y la ausencia. Una ausencia, la del padre, que marca la novela. Jaques busca a su padre que supone marchó a Francia. Un terrible secreto.

Y sobre todo como nos hacemos mayores, Jaques se hace mayor a la entrada de un cine de golpe y porrazo cuando una verdad incómoda le golpea en la cara.

A veces me pregunto cuando yo me hice mayor, si es que me he hecho mayor alguna vez. Hacernos mayores, recibir la adultez con el paso de los años es también asumir que la vida no es del color de rosa que tiñe la niñez y hasta cierto punto a mi me gustaría que la vida fuese rosa, que los problemas no existiesen y que mis padres me siguiesen sacando las castañas del fuego. Pese a que pueden ustedes imaginar que eso no sucede, que ahora soy yo quien ando con las manos abrasadas de sacar mis castañas y las de mis hijos de fuegos pequeños o grandes.

Sin embargo, no crean que no me gustaría meterme en la cama y dormir como duermen mis hijas sin preocupaciones y con los puños apretados.

No dejen de leer a Skármeta si lo que quieren es ver lo que le sucede a Jaques. Qué la literatura nos conmueva esa fibra sensible es algo que no sucede siempre. A mi, señores, me ha conmovido.

Brisne
Blog de la autora.

Zona nacional. Por Miguel Pérez de lema

Los confidenciales nos han aclarado largamente la filiación de muchos de los actuales jerarcas socialistas como hijos de los viejos jerarcas falangistas. -Buscad y lo encontraréis-. Poderosos de provincias que se reciclan de generación en generación, de régimen en régimen. Gatopardismo ibérico: “algo tiene que cambiar para que todo siga igual”.

No es de extrañar la insidia de la “Memoria Histórica”. Tenían de quién aprender a dividir y señalar. Aprendieron de ese género escultórico que proliferó en la posguerra, sembrando en cada pueblo su monumento a los caídos por la cruzada. Memoria histórica selectiva. Los de un lado, sólo los de un lado.

España, siempre se fríe de un lado o de otro lado, en esta sartén de odio, en lugar de hacer entre todos un horno que caliente a todos por igual y cocer un buen pan común, el pan de la paz.

Pasa que seguimos siendo pobres y ni siquiera hemos dejado de ser miserables. Por eso hay que meterse en la trinchera, y hablar de los míos, de lo mío, de qué hay de lo mío.

Pasa que somos cada vez más los que sólo tenemos con el poder y con España y sus facciones una relación de hastío. De total antipatía.

El sectarismo del PSOE tiene su ranciedumbre fatal no sólo porque a veces amaga y suena al PSOE que montó una revolución contra el orden republicano, sino porque recuerda al poder/poder de los 40 años. Los de siempre. Insumergibles.

Covachuelistas inútiles, trincones horteras, y pajines con mucha grasa en el pelo.

Recuerdos de la Falange mala -sí, hubo una Falange buena, y un anarquismo bueno, y un republicanismo bueno, y hasta un comunismo bueno, todos perdedores, todos inocentes, todos idealistas, todos carne de cañón-.

Lo cual que siempre ganan los de siempre.

Miguel Pérez de Lema
Imágenes del monumento a los caídos en Torre Pacheco, Murcia.
Ver en Proscritosblog

tampocoestangrave. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de TejadaSi, lo reconozco, y como lo he reconocido, me tenéis que perdonar (eso dice la Virgen chiquita que se paseó por mi blog el otro día).

Además no es tan grave, sobre todo si lo miramos desde el radio inexacto que perfora mi círculo emocional. Nunca es recto (mi radio), siempre encuentra diminutas arterias que lo fragmentan en mitad de una historia tan bella como la de esta noche:
Puri y
yo,
dos amigas que
se confiesan
sobre la
ensalada de pollo,
el queso
mitad de cabra y
mitad de oveja y
sobre el alioli negro
de recuerdos.
Dos amigas y una culpable: ella.

Culpable por su corazón grande como una casa de putas donde siempre me quedo a vivir, con sus verbos benditos atiborrados de amor hasta reventar de imposible y con sus ojos preñados de preguntasrespuestas.

Ella, que quiso que pidiéramos vino (yo también quería, claro, seguro que más, pero ella se adelantó y ya sabéis, al igual que tonto es el último, culpable es el primero).
Y luego las confidencias,
esas que te
atan para siempre
a una persona.
Dos amigas contándose
lo más hondo,
de sus entrañas.
Y después un no hay salida, un siempre seremos siempre.
Está escrito en nuestras venas.

Y claro,
el vino,
vuelve el vino…

Y ese coche de la policía tan bien aparcado; gritándome: estréllate contra mi estrella (que redundancia más hortera) y yo, santa hembraetílica, riendo y yendo directa a su culo (al del coche) sin poder remediarlo.

Perdone, he intentado explicarle al poli que ha salido medio dormido del vehículo. Yo no quería, ha sido Puri la que ha pedido el vino…

Y en fin, aquí estoy, en el calabozo (suerte que siempre llevo unas braguitas de repuesto en el bolso), esperando a que mi chico, que es el alcalde de esta ciudad, venga a rescatarme y la prensa no se entere.

Eso sí,
espero,
al menos,
que ella,
la culpable,
esta noche
haya triunfado en
la cama.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

4- Cazadores. La playera

Levantas el dia tempranero
gustoso de ir acompañado
por gentes que persiguen
lo mismo que tú ansías y anhelas
corazón valiente y aventurero
has decidido ir escoltado
por tus guías caninos
ellos tre siguen el paso
con su olfateo y rastreo
disparos sangrientos hay
pérdidas por el camino
orgulloso vas
por la marcada senda
pues llevas con orgullo
piezas de aves muertas.

La playera
Premio especial Tras las huellas de Ibn Arabi

Para mi yo envuelto en ti. Por Germán Gorraiz López

Después de hablar contigo, he vuelto a sumergirme de nuevo en las nieblas del océano que nos separa, pues todavía resuenan en mi cerebro los ecos de tus palabras.

Me he dado cuenta de que hoy ya no eras la niña enamorada de tu príncipe, sino la cerebral mujer que después de mucho sopesar los avatares de nuestra maravillosa relación , ha decidido levantar un muro en el alba para dejar que nuestro amor vaya languideciendo hasta su extinción. 

Hoy he comprendido que a pesar de nuestras breves lunas de miel en las que destilabas tu amor en tu acento caribeño , en los falsos suspiros y en los sentidos besos que me enviabas, la sombra de la duda anidó hace tiempo en tu corazón y nos has podido ahuyentarla de su nido. 

Por fin he comprendido la decepción que supuso para ti mi regreso , cuando todo estaba al alcance de nuestra mano y he entendido que a pesar de estar totalmente enamorada de un príncipe lejano que un día te robó el corazón, has conseguido sustraerte a su conjuro amoroso y has llegado a la conclusión de que sigo siendo un inmaduro e inestable. 

Entiendo por tanto tus dudas y vacilaciones para fijar la fecha de nuestro encuentro e incluso me atrevería a afirmar que seguirías toda la vida con esta relación idílica, pero yo necesito algo a lo que agarrarme, unos brazos que me arropen y unos labios que besen los míos hasta la asfixia. 

Doy por supuesto que la magia de nuestro amor se ha ido diluyendo por nuestra falta de decisión y que se ha convertido en el maravilloso sueño de una inolvidable noche de verano y he decidido que es mejor guardar en nuestro recuerdo este amor que siempre endulzará mis labios con tu néctar derramado y aliviará mi alma en los años que me restan hasta enamorar la tierra. 

Estoy muy orgulloso de haber sido amado y deseado por una maravillosa princesa rubia de allende los mares y sólo le pido al Buen Dios que nos permita juntarnos en la eternidad para poder brillar por fin juntos en un firmamento desconocido. 

Doy por terminada nuestra relación , aunque sé que tu recuerdo me acompañará hasta el final de mis días, cuando el sol amarillee del todo las yemas de mis sueños. 

-Tú en todas las cosas y yo en todo solo-


Germán Gorraiz López
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