auteyyo. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de TejadaAntonio Marín Albalate está haciendo una preciosa antología homenaje para regalársela a Luis Eduardo Aute . No tengo el honor de conocerlo pero él, que me ha leído, me pidió que si quería participar en este precioso proyecto.

Y claro,
yo,
que casi siempre
digo que
sí,
acepté
halagada.

Y aquí está el resultado, que publico con su permiso, porque ahora este poema ya no es mío sino suyo y a él le ha encantado (espero que le guste también a Aute).

A Luis Eduardo Aute, por mancharme de emoción

De alguna manera
tendré que olvidarte,
por mucho que quiera
no es fácil, ya sabes…

LUIS EDUARDO AUTE

Con las uñas.
Necesitaré miles
de zarpazos
para borrar
tu sonrisa
de mis ojos.

Con los dientes.
Morderé tu
voz de
leche templada
para
desintegrarla y
convertirla
en polvo
(o mejor en
vinagre,
que cura
las heridas).

Y con mi tiempo.
Arrasaré todas
esas horas
que paso
dentro de ti,
imaginando
cómo te instalo
mi casa,
mi alfombra,
mis dedos…

Ya ves,
mi amor,
no sé
cómo olvidar
ese beso
húmedo
que nunca
me diste
y que
(lo siento,
ya no hay remedio)
no me
voy a
morir
sin
él.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Simpatía por el relato. De varios autores (Rockeros)

Simpatía por el relato
El 17 de noviembre se publica «Simpatía por el relato» una antología de cuentos escritos por rockeros. En la antología participan autores como Rubén Pozo (Pereza), Leiva (Pereza), Enrique Villareal (Barricada), Julián Hernández (Siniestro Total), Carlos Pina (Panzer, radio3), Francisco Fernández (Australian Blonde), Juan Abarca (Mamá ladilla), Indio Zammit, Antonio Abengoza (Yeska), Kike Babas… y así hasta 32 autores, músicos de grupos de rock, pero también productores,periodistas y críticos relacionados con la música. La antología se llamará «Simpatía por el relato. Antología de cuentos escritos por
rockeros».
Este libro pretende ser un punto de encuentro entre literatura y rock&roll donde los músicos se atreven con relatos de todos los géneros: rocanroleros, biográficos, eróticos, incluso infantiles… Cada nuevo relato es una sorpresa. Algunos escriben por primera vez un cuento para esta antología, los hay que son autores con varias obras publicadas, otros escribían y guardaban sus relatos en un cajón, que ahora abren en exclusiva… Todos se sienten atraídos por la literatura y a menudo las letras de sus canciones les delatan.

Los escritores Esteban Gutiérrez «Bacø» y Patxi Irurzun han sido los responsables de coordinar este proyecto publicado por Editorial Drakul.
Pincha en la imagen para más información.

El ardor de la sangre. Por Brisne

«Soy viejo y pobre, y estoy soltero; vivo encerrado en una casa de labranza en medio del bosque. Saben que he viajado ; que me comí la herencia; hijo pródigo cuando volví a mi tierra natal , hasta el becerro cebado se había muerto de viejo, tras esperarme en vano tanto tiempo»

Irène Némirovsky nació en Kiev en 1903 y murió en Auschwitz en 1942. Su obra ha visto la luz en ya pleno siglo XXI, ya que sus hijas que sobrevivieron al holocausto guardaron una maleta con sus manuscritos y se han editado ahora con gran éxito. En el ardor de la sangre, Silvio nos cuenta su historia y la de su familia, una familia modelo vista desde fuera pero con pecados ligados a un ardor de la sangre que golpeó en su juventud , y también golpea Colette, la hija de Hélene.

Es una novela interesante, que se desvela en el final. Los finales que explican la novela me gustan especialmente. Todo el tejido anterior toma forma y sale el jersey como de la nada. Hace un par de capítulos era únicamente lana. Me gustan esos finales. Si ustedes gustan no dejen de leerlo.

Y me ha gustado también el «ardor de la sangre» que te lleva, nos lleva, les lleva a cometer locuras juveniles. Quienes jamás hayan sentido el ardor en la sangre no entenderán ese rayo que te lleva a cometer locuras, quienes lo hemos sentido nos vemos reflejados en el libro en cada palabra, en cada frase. Locuras que los protagonistas olvidan, o parecen olvidar y que se tornan acuciantes al final cuando Silvio nos confiesa cuál fue esa locura, un giro inesperado o no que da cuerpo a la novela.

Lean, no lo duden.

Brisne
Blog de la autora.

Receta para volar. Por Iben Xavier

Iben Xavier

Si quieres volar no olvides de hacerlo con clase.
Escoge por ejemplo dar un salto desde el Empire State,
ya que no puedes más hacerlo desde las torres gemelas.

No le avises a nadie,
si no tendrás demasiados camarógrafos de las redes de TV
filmando tu caída para transmitirla en el noticiario nocturno.

Si deseas proporcionarle un toque romántico a tu desplome,
sería mejor preparar el vuelo desde lo alto de la Torre Eiffel.
Al menos dirán que le diste un toque poético a tu acrobacia.

Tienes la opción de usar uno de esos paracaídas compactos,
de forma que después de provocar el morbo por tu derrumbe,
sorprendas a todo el mundo posándote lentamente en un jardín
como cualquier pájaro herido de bala al que le fallaron las alas.

No interesa lo que escojas, lo importante es la caída.

Te resta aún la alternativa de no abrir el paracaídas
y dejar sólo una huella ensangrentada en el asfalto.

Cualquiera que sea tu decisión, repito, hazlo con clase.
Además es importante que no dejes ningún mensaje.

Así se tejerán dos mil conjeturas sobre tu travesía
o un par des tesis de psicología de gente en paro.

Algunos escribirán que estabas cansado de vivir,
Otros afirmaran que tu locura te llevó a eso.
(Suena lógico que un loco se permita esa insensatez
aunque sea insensato hablar de la lógica de un loco).

En el peor de los casos tendrás los reflectores
en lo que reste de tu cuerpo y de tu rostro
y todos se preguntarán el motivo de tu sonrisa.

¿Te estarías burlando de todos?
O simplemente se te dio la gana sonreír
en un situación en donde sería normal
inundar la calzada con lagrimas rojas.

Asociación Canal Literatura
Iben Xavier

En el silencio oscuro de la tarde. Por Juan A Galisteo Luque

Llegará una tarde de neblina oscura,
caminando sola por el ancho parque,
mostrará su eterna y horrible figura,
sin boato, bandera, signo o estandarte.

Golpeará la puerta su mano huesuda
y el tiempo y la vida cesará al instante,
seguirá la senda, sin pausa, sin duda,
y nada, ya nada, será como antes.

Sentirás al verla, que nadie la mira,
vendrá sin vestidos que inciten alarde,
y hasta el mismo viento que llora y suspira,
notará sus pasos a través del aire.

Callaran las fuentes sus voces serenas,
con su fiel sonido dulce y suspirante,
y a su paso lento, musas y sirenas,
taparán su rostro duro y arrogante.

Beberá en la fuente y como un reflejo,
mostrará en el agua su horrible semblante,
temblará su imagen en el fiel espejo,
con su rostro seco, cruel y espeluznante.

Llegará una tarde, una tarde fría,
caminando muda por el ancho parque,
ya no habrá más tiempo, más noche, más día,
solo, ese silencio oscuro de la tarde.
———-

Asociación Canal Literatura

Autor: Juan A Galisteo Luque
Blog del autor.

¡Grabaré mi nombre en tu corazón! Por José Francisco Mejía Ramírez


No te tengo y ¡ya te extraño!
pero te buscaré por tierra y mar
¡mi corazón te necesita!
¡mi corazón llora por ti!
¡correré por la vida! y le exigiré a la vida
para que ella, ¡te coloque en mi camino!.

Cuando aparezcas en mi vida
tomaré tu mano y juntos caminaremos
desnudos por la playa, ¡te contaré las
historias de amor más hermosas!,
escribiré tu nombre en la arena
¡desnudos!, y yo cerca de ti
prometeré ¡amarte y respetarte!
¡para siempre!, sellaré esa promesa
al rozar mis labios con los tuyos
y te daré un beso apasionado.

¡Tararearé tu nombre!, lo gritaré al cielo
y! daré gracias por haberte encontrado!
¡será el día más hermoso de mi vida!
mi corazón latera con mas fuerza y
y juntos acostados en la arena, le diré
¡hasta nunca! a la soledad, ¡no te quiero mas!
¡te pediré! que me dejes ser parte de tu vida
¡te pediré! que me dejes entrar en tu corazón
¡te pediré! que me dejes amarte
¡te pediré! amor mío que me dejes
¡grabar mi nombre en tu corazón!
¡para siempre!, cerrare mis ojos y te diré
¡te amo!.

José Francisco Mejía Ramírez
Honduras

El cajero escondido. Por Brujapiruja

Hoy he ido al hospital a recoger unos informes, he dejado el vehículo en la segunda planta del aparcamiento porque no había resquicio libre para aparcar y aún sabiendo que sería caro, porque, qué menos que dos horitas entre números, doctores y esperas. Las cosas de estos nuevos palacios van cada vez más despacio.
Mi sorpresa ha sido al salir.
Pregunta: ¿Dónde está el cajero?
Lo normal es que esté en las mismas escaleras de acceso, o a la entrada, o en esos descansillos entre planta y planta. Bueno, pues no. Eso era normal el mes pasado.
Ahora, unos cartelitos muy discretos nos señalaban que el cajero está ubicado en la galería comercial, en el última planta y al fondo, allá dónde a nadie con dos dedos frente se le hubiera ocurrido y menos aún en un hospital. Escondido, incómodo, y para colmo estropeado.

En el fondo iba sonriendo, imaginándome a ese experto en marketing, con traje y corbata ¡faltaría más! y una sonrisa de oreja a oreja que ha explicado con unos gráficos «cien punto cero» (por lo menos) como obligar a todos lo usuarios a pasearse por la galería comercial después de visitar al médico, o al familiar ingresado, al amigo accidentado o al hijo recién nacido y hacer alguna compra compulsiva.

En vez de enfadarme me he quedado allí un ratito, viendo el trajín de tantos como yo, que no íbamos a comprar nada, recorriendo la galería comercial como un laberinto “En busca del cajero escondido”.
Y entonces ya me he reído abiertamente, porque efectivamente este experto (es un decir), ha conseguido que la galería comercial esté llena de paseantes preguntándose unos a otros desconcertados, sujetando radiografías y al mismo tiempo al niño, la silleta, al abuelo, la tarjeta para el cajero, el monedero y, sobre todo, un naciente mal humor.
Un público que si pudiera le molería a palos compulsivamente por imbécil.
El problema es que él sigue escondido haciendo gráficos mientras los de a pie sufrimos a diario sus brotes psicóticos de creatividad.
Luego, siempre hay algún filósofo que se pregunta porqué, tan de buena mañana, la gente ya va cabreada por el mundo.
Es lo que hay. Creo que el mes pasado se llamaba poca vergüenza.

brujapiruja