La naturaleza es cruel. Por Marisol Oviaño

El gato ha cazado un pequeño murciélago. A pesar de que es un bichejo repugnante, sus quejidos lastimeros dan mucha lástima. Pero es la primera vez que mi michino caza alga de cierta envergadura, y le dejo la pieza a pesar del asco y la pena que me da. La naturaleza es cruel, me digo.

Pero no hay nada de natural en ello: mi gato caza por diversión. No tiene hambre. No tiene prisa por comerse su presa y juega con ella. No puedo evitar pensar que la clase media es ese pobre murciélago que no puede volar y se arrastra lastimeramente sobre las garras de sus alas. El gato (metáfora de los que mandan) espera a que haya avanzado un buen trecho para volver a chincharle, y así se tiran veinte minutos, en los que el murciélago no deja de llorar. En su huida, busca refugio entre la estantería de obra y la chimenea: si se muere ahí, no habrá quien lo saque. Y olerá a podrido durante mucho tiempo. De modo que me dejo de alegorías y me uno al gato y, en cuanto su víctima asoma una de las alas, cojo al bicho con la escoba y el recogedor de metal que uso para las brasas y lo echo a la terraza, para que el gato remate su tarea lejos de mí.

No tarda mucho en volver con su presa, que sigue llorando como el mamífero que es. De modo que vuelvo a coger el recogedor y la escoba, vuelvo a poner al bicho fuera del alcance del gato y lo arrojo al cielo, aun sabiendo que ya no podrá volar. Cae en picado a la calle. El gato le contempla desolado desde la terraza y me mira acusador.

– La naturaleza es cruel, gatito. Tú eres más grande que el murciélago, pero yo soy más grande que tú. Y además, comes de lo que cazo. Así que déjame escribir, que son las dos de la madrugada.


Marisol Oviaño
Proscritosblog

Beatus Ille. Por Brisne

«Las cosas existen sólo si hay alguien, un interlocutor o un testigo que nos permita recordar que alguna vez fueron ciertas»

Beatus Ille es la primera novela de Antonio Muñoz Molina. Cero que a estas alguras todo el mundo conoce a Muñoz Molina, pero en esta novela nos encontramos con el mágnifico resplandor del principiante, ese gusto a novedad, a riesgo que traen consigo las primeras novelas. Al leer sobre Mágina, sobre Minaya, sobre Inés, sobre una visión de la guerra civil, sobre el amor en párrafos interminables que deseas no acaben nunca, descubres el maravilloso autor que luego ha sido.

Me gusta leer primeras obras, vislumbrar el riesgo que el joven corre, ver al autor novel en noches de vigilia escribiendo sobre Solana o Minaya.
Es mi segunda lectura de Beatus Ille.Guardaba en mi recuerdo las noches de balcón, los cigarros en la biblioteca, triángulos amorosos que luego en la segunda se han confirmado. Creo que tampoco es momento de hablar de argumentos o recursos literarios. Más que nada porque es una novela lo suficientemente conocida para que la mayoría de ustedes la hayan leído o al menos se hayan acercado a su argumento desde Wikipedia o cualquier otro documento. Los que lo hayan leído, estoy segura, se habrán entusiasmado con ese final redondo que explica toda la novela, con la que descubres que la redondez no siempre es mala, al contrario que es maravillosa.
Es un libro que hay que terminar para entender, quienes lo abandonan se quedan sin saber lo que sucede, sin entender quién es el asesino pero sin saber tampoco quién nos cuenta la historia.
Anímense a descubrirlo, a releerlo, a pensar en Solana, en la poesía , en las letras, en el escritor acosado por las dudas, en la historia, en las historias pequeñas de la guerra civil, en los pueblos, en los caminos, en los olivares. Recorran Mágina, sigan su senda aunque les cueste leerlo, porque el final les dará la dimensión de la obra y descubrirán el secreto guardado.
Es un libro maravilloso que permite reflexión, pos-it y subrayados. Uno no puede pedir nada más a la literatura. Uno no puede más que disfrutar y hacer comentarios, sugerencias, perderse en las letras y llenar los ojos de literatura, de historia y de maravillosas frases que formarán parte de tu ideario personal. ¿No creen?

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección “Brisne Entre Libros
Blog de la autora

Historias del dragón danzante II. De Magdalena Lasala

El libro
Segundo volumen de la trilogía «Las Historias del Dragón Danzante»,ue presenta al lector de cualquier edad trece textos de belleza insólita y singular llevándole dulcemente a universos extraordinarios
donde aguardan historias y personajes que dejarán huella en su alma.
Magdalena Lasala construye con su habitual magisterio lírico trece episodios fantásticos donde el sentido alquímico se muestra en su significado más puro como camino de transformación y crecimiento y donde el símbolo, la sugerencia, la lectura alternativa y el eco recóndito de la propia vivencia íntima se entremezclan formando por fin una propuesta única y excepcional de literatura del más alto nivel.
En pocas semanas, el primer volumen «Cuentos de Fábula», ha conseguido ser referente indiscutible del género fabulístico, después de cincuenta años sin que un autor contemporáneo se haya enfrentado a la creación de nuevas fábulas, y resucitándose en las historias de Magdalena Lasala el deleite del lenguaje sencillo de la vida y los elementos implicado con el lector.
Las ilustraciones de David Guirao son el complemento idóneo para construir un canto a la belleza como el mejor puente entre el lector y su yo interior, objetivo íntimo de estos Cuentos de Alquimia.
La autora

Magdalena Lasala

Nacida en Zaragoza. De temprana vocación literaria, Magdalena Lasala es autora de una extensa e importante producción literaria premiada con el reconocimiento de lectores y crítica, traducida a numerosos idiomas e incluida en antologías y estudios de género.
Excelente narradora e investigadora de la historia, como novelista ha logrado ser uno de los referentes indiscutibles en el panorama español de Novela Histórica de crédito internacional con éxitos como: «La Estirpe de la Mariposa», «Walläda la Omeya», «Maquiavelo, el complot», «Doña Jimena. La gran desconocida», «La Cortesana de Taifas», o «La Conspiración Piscis», entre otras novelas.
Como poeta mantiene una solvente y cultivada voz propia que le hace ser considerada uno de los valores más firmes de la Poesía contemporánea de calidad con poemarios como: «Seré leve y parecerá que no te amo», «Los nombres de los cipreses que custodiaron mi ruta», «Y ahora tú pasas la mano osadamente», «Vivir la vida que no es mía», o «Arderé en el exilio de tu cuerpo», entre otros.
Además de una extensa producción como autora de Teatro y en el género del Relato, es destacada su producción en Literatura Fabulística y Filosófica, donde recupera la esencia didáctica de la mejor tradición clásica griega y oriental.

Asociación Canal LiteraturaPRESENTACIÓN Zaragoza : 29 de mayo de 2012, 19,30h.
FNAC – Pza. España
Con la presencia de:
Marian Rebolledo, Periodista y crítico literario
Magdalena Lasala, autora, y David Guirao, ilustrador
Raúl Herrero, editor
La actriz María José Moreno realizará lectura de textos

Fortepiano. Por Mar Solana

Forte piano Serhiy Savchenko

El día que la muerte llovió del cielo, Mariana acariciaba algunos acordes de su fortepiano, lo único que hasta ahora permanecía en pie, fuerte y suave, como un compañero fiel. Aquella mañana, muy temprano, avisaron del ataque de los pájaros de acero, de las aves de hierro forjadas en el infierno, pero Mariana no quiso huir al refugio cuando las sirenas comenzaron a ulular con urgencia y desaliento. No, no lo iba a abandonar. Si él caía, ella también. El cielo se convirtió en un manto de plomo y la tierra empezó a temblar. Mariana lo cubrió con la vieja y raída manta, se hizo un sitio debajo del teclado y se acurrucó. No, no lo dejaría allí, al albur de un futuro que se derrumbaba. Había cuidado de ella como un hermano; recordó aquella tarde, no muy lejana… Dos soldados surgieron de la nada con los bajos instintos desatados, igual que  animales en celo. Mariana, aterrorizada, se sentó al fortepiano y sus teclas comenzaron a repiquetear Mon grand amour est près de. Mientras ella llevaba el alma a cada unos de sus trémulos dedos, los soldados se alejaron de allí hipnotizados; uno de ellos lloraba sin consuelo y el otro se volvía a mirar al instrumento como si estuviera endemoniado. Leer más

Carne. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Saénz de Tejada

A veces, una palabra puede llevarte al infierno directamente y, allí tranquilamente, fumándote el aire, hacer un poema como este.

 

A las llamadas inesperadas,
con nombre y apellidos.

 

Carne de
letra,
de lengua y
de azul,
de mi tormento y
tu luz.

Carne de
ausencia,
de caricias y
de lluvia,
de tu maldita
guerra y
de mi
viciosa paz.

Carne de
espera,
de tus ojos
negros y
mi ceguera,
de mis ardores y
tu prisa.
De mi reventar.

Carne de
ti
(inevitablemente);
de perra
fugitiva y
obsesionada por
por volver
a lamerte.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Personas que nos devuelven la fe en el género humano, 1 Por Marisol Oviaño

Nadie dijo que fuera fácil.
Pero cuando los perjudicados son mis cachorros, todo se hace más cuesta arriba.
Están aguantando todas las privaciones sin quejarse, arrimando el hombro sin perder la alegría, son los hijos que todo padre querría tener.

Y hasta ahora lo habíamos llevado bastante bien porque, aunque no podemos permitirnos lujos como ir al cine, cenar fuera, comprar ropa de marca o salir de vacaciones, tenemos gran calidad de vida. Comemos y cenamos juntos todos los días, yo trabajo a cinco minutos de casa, vivimos en un pueblo donde todo el mundo nos conoce…

Pero la crisis nos está golpeando fuerte y, tras muchas noches sin dormir, el otro día escribí a nuestro casero para decirle que, si las cosas no mejoran, en un par de mes nos marcharemos de este pueblo. Y me pidió que quedáramos para hablarlo.

Hemos sido vecinos y tenemos muy buena relación, nuestros hijos son amigos, él ha actuado de padre putativo del mío alguna vez y yo he dado clases al suyo. Pensaba que iba a proponerme una pequeña y bienintencionada rebaja, un liviano alivio que, dada mi situación, no sería suficiente.

Pero en cuanto llegó, me dijo:

– No te preocupes por el alquiler. Nosotros ahora no tenemos problemas económicos y no tenemos el piso para especular; la situación económica está muy mal en todo el país, y tú estás sola con tus hijos, sacando adelante tu empresa. Paga cada mes lo que buenamente puedas.

Y, llegados a ese punto, me eché a llorar.


Marisol Oviaño
Proscritosblog

Vos y el Laberinto… Por Luis Eduardo Foá Torres


Voy por un laberinto, camino sin rumbo. Tengo la extraña sensación de que ya pasé por el mismo lugar muchas veces. Alguien, desde la niebla, de a ratos, intenta tocarme extendiendo una mano que conozco y amo. Me desespero, voy hacia ella, trastabillo, caigo, como hay rocío me mojo, me incorporo, sigo…

A veces tengo la impresión de que estoy llegando al final. Entonces me embarga un sentimiento muy parecido a la alegría, esa que nos extirparon. Me apuro, pero el sendero acaba sin salida. De pronto se alza el silencio húmedo y grito desesperadamente. Pero parece que nadie escucha, solo queda el silencio dando sus lúgubres ecos… ¿Quién juega este juego de Gallina Ciega que me consume?  ¿Qué alimaña se alimenta con mi dolor ciego y amputado? ¿Qué demonio perverso mueve las piezas de este ajedrez macabro?

En otros instantes me digo que yo soy el generador de esto y que por mis propios errores caí en el laberinto. Entonces, al no hallar culpables, me odio y atropello buscando una salida, buscándome, soy un prófugo de mi mismo.

Un náufrago, que en medio de este caos, intuye que solo él podrá llegar a rescatarse, y entonces abandona la magia de la espera.

De ha momentos me llegan voces, algunas muy amadas, otras que preferiría no volver a escuchar jamás. Las llamo a las queridas por sus nombres, pero ellas no responden. Solo las odiadas se aproximan.

Entonces siento que algo me succiona del laberinto y me lanza en caída libre, es un abismo, pienso: ¡El Abismo ¡Y me baño en transpiración y rezo…el golpe no llega nunca, parece que ahí reside el juego.

Luego retorno al laberinto. Ya no hay niebla. Es de noche. Veo en lo que parece un cielo muchas lunas, algunas pierden sus órbitas y chocan, alocadas. Las estrellas dan la impresión de que se están descongelando. No queda en la noche ni un silencio, todos fueron puestos en fuga por un alarido de dolor no humano.

No sé si me duermo en algún instante, descansar no lo hago nunca. ¡Todo me cuesta tanto ¡

Amanece en el laberinto. En un extremo del horizonte aparece un sol enrojecido, como si estuviese lleno de la sangre de los desaparecidos, y se resiste a salir, y termina derramándose sobre las cumbres de los cerros. Pero en el otro extremo hay otro sol, pero este está lleno de la oscuridad de las almas de los torturadores y es negro, y este si cobra altura.

 Todo es tan  confuso en el laberinto, hasta el suelo huye del pié, a tientas sigo caminando y veo que le nacen nuevos laberintos, ¡infinitas ramificaciones de la hidra ¡

Te sigo buscando… ¡todo es tan cruel y confuso!

Luis Eduardo Foá Torres
 Extracto de texto de mi libro «¿Dónde están los que no están?