
Ella
A ella le daba igual
quien la quisiese
solamente quería
que la quisiese alguien.
***
Isabel Serrato Sánchez
Derechos registrados
Blog del autora.

Ella
A ella le daba igual
quien la quisiese
solamente quería
que la quisiese alguien.
***
Isabel Serrato Sánchez
Derechos registrados
Blog del autora.

Es un intento prehistórico de mi precaria escritura, parido en 1996
Sin pensar mucho en los hechos que se fueron,
en las hojas secas, en los vientos fuertes,
se fueron ciertos sueños de eventos imposibles
y soplaron con sus vientos los vestigios que sobraron.
Con el tiempo los hechos se revolvieron,
en una curiosa mezcla de recuerdos,
de luchas duras complicadas y profundas,
de hojas que volaron y ríos que secaron.
(El agua del río corría y las hojas caían inertes,
estaba lloviendo afuera… hasta sentía frío,
la nostalgia de aquello que fue en otro tiempo
sería en otro instante eterna soledad.)
La versión de los hechos sería contada diferente,
algunos dirían que las hojas eran fuertes,
que los vientos eran secos, que los sueños regresaron.
Otros verían que los hechos imposibles
llegaron a realizar ciertos sueños,
que los vestigios soplaron y los vientos se quedaron.
Que las hojas secaron y los ríos pasaron,
que nunca llovió, que nunca tuve frio,
que el tiempo nunca fue nostalgia
y los eternos instantes, sin soledad.
Porque los hechos se fueron hace tanto, tanto tiempo,
que los recuerdos huyeron
y a veces cuesta tanto un poco de nostalgia,
cuando el condicional me sorprende.
Si hubiera conservado un poco de los hechos,
las hojas serían verdes y habría paz,
los ríos serían tranquilos y el sol caliente,
hubiera sido todo lo que fue solo un sueño.
Condicionado al pasado, condiciono mi presente,
pero el futuro me espera como grande eterna fuente,
y algo regresará llevándome nuevamente,
a construir otra historia, otros hechos, otra mente.
Por fin, los recuerdos están siendo olvidados
y los olvidos históricos recordados,
viviendo en un condicional permanente,
con los olvidos pasados y recuerdos de repente.

IBEN XAVIER – Rio de Janeiro – 1996

«Alma Trapoly, le habló -pensó- como habla una mujer que ya es de otro»
«Sabor a Chocolate» es una novela de José Carlos Carmona, autor sevillano vinculado también al mundo de la música. Leyendo el libro se nota esa vinculación musical. La música inunda la novela, incluso me atrevería a decir que la novela exuda música como si la prosa que llena sus páginas no pudiese evitar transformarse en notas musicales. Su prosa concisa, el autor nos confiesa en sus entrevistas que sigue a Baricco, dota de un ritmo especial la novela. Es rápido pero no veloz. Juega con el tiempo de un modo magistral y luego, señores, nos habla del tema por antonomasia: el amor. Un amor que supera dos guerras mundiales y renace en la vejez. El amor de Adrian por Alma supera todos los obstáculos, el matrimonio de Alma con un americano, la distancia e incluso el tiempo. A todos nos gustan esos amores que enfrentan el futuro cambiando el presente. Qué Adrian sea capaz de cambiar ser mozo de vaquería por campeón de ajedrez al amor de una violonchelista que simplemnte no le ve, es algo que nos produce admiración cuanto menos. Nosotros que en nuestras vidas apenas hacemos piruetas para conseguir el amor, que jugamos a la seducción como quien juega al trivial igual deberíamos plantearnos algo alredeor del ejercicio de seducción que nos enseña la novela. La seducción deja de ser un juego y se transforma en algo vital. Adrian es capaz de cambiar su vida por amor, de crear un negocio por amor, para satisfacer a alguien que además comienza a hablarle cuando ya es de otro. Si quieren saber si finalmente Alma y Adrian se amarán, lean. Creo que la respuesta no les defraudará.

Brisne
Blog de la autora

El viernes, la niña se pintó los ojos por primera vez, y su hermano llegó a las cuatro de la madrugada; a su edad se espera tanto de los fines de semana…
Cuando salen por la puerta no los envidio: sé lo que les aguarda ahí fuera. Tendrán que enfrentarse a mil peligros en lugares a los que mi ala protectora no puede llegar: la vida social, las borracheras, las drogas, el amor, el sexo… la decepción, la resaca, la adicción, el sufrimiento, los hongos… Y el dinero. No es lo mismo salir con 5 euros que salir con 30.
Ellos no lo saben, pero cada incursión que hacen a la calle son horas de vuelo en solitario, durante las que tendrán que tomar decisiones por sí mismos: decirle a X que es un gilipollas o morderse la lengua, tomar la penúltima o pedir la cuenta, aceptar o rechazar esa invitación a un tiro, mirar a los ojos al novio de la amiga o ponerte hablar con otro, irte a la cama con Y o esperar a conocerla mejor… Aunque ellos crean que la calle sólo es fiesta y diversión; la calle es, en realidad, un simulacro de la vida.
Y en la calle, como en la vida, sólo podrán contar consigo mismos y con las armas que la educación recibida les haya proporcionado. Cada vez que salen, me siento como un instructor de cazas que viera partir a sus pilotos novatos rumbo a la batalla. Cada vez que regresan sanos y salvos, confío en no estar haciéndolo demasiado mal.
No, no me da envidia su vida a estrenar. No quisiera volver a pasar por todo lo que he pasado para aprender lo que ahora les enseño. A mi edad ya no se necesitan planes fantásticos ni multitudinarias fiestas: basta un hermoso atardecer para que merezca la pena estar vivo.
Marisol Oviaño
proscritosblog.com

La barbarie es, sobre todo, un modo de relacionarse con el pasado, consistente en fijar una cesura insalvable con los clásicos, desde la que se construye una ideología que fomenta el inmovilismo, la cristalización del dogma, la vacuidad del discurso y la esclerosis intelectual; todo ello bajo una mueca de fatua e histriónica transgresión ultravikinga que, en realidad, no deja margen alguno para la renovación del Espíritu. Por el contrario, la historia nos enseña que el avance sostenido de la Civilización pasa necesariamente por el regreso constante, reposado y riguroso a los clásicos. Tal es la vena intelectual desde la que el profesor José María Lassalle escribe Liberales, un ensayo académico que se ocupa de airear las raíces sobre las que han brotado las ideas que constituyen el tronco madre de la tradición liberal anglosajona, que, a este respecto, vale tanto como decir mundial. José María Lasalle es profesor de Filosofía del Derecho; pero, además, es diputado nacional, lo cual sorprende a un lector demasiado acostumbrado a que los políticos en ejercicio cometan libros que no suelen ir más allá del pseudo ensayo periodístico trufadito de rencores de varia lección. Nada más lejos de lo que encontramos al abrir las páginas de este tratado. Consciente de que la tradición liberal ha constituido, desde sus orígenes hasta hoy mismo, un conjunto de ideas infinitamente más vilipendiadas que estudiadas; consciente, también, de que en ocasiones han sido los propios liberales los responsables de la construcción de ciertos fantasmas (el beneficio como fin último, cuando no único; la instauración del imperio de los mercados, etc.) que lastran su imagen política; consciente, desde luego, de que la política española necesita más que nunca renovar sus principios, sus modos, sus salones, sus protagonistas y sus discursos bajo la advocación de una política del deber que defienda las libertades desde un gobierno contenido por la ley que siente las bases progreso, y consciente, sobre todo, de que nada de esto es posible fuera de las líneas trazadas por los clásicos del pensamiento liberal, el profesor Lassalle propone en este libro una vuelta a John Locke, Adam Smith y John Burke; con el ánimo erudito de conocer su pensamiento y el suelo histórico en que éste brotó; pero, también y muy principalmente, para llevar a cabo una propuesta firme de cara al presente y al futuro. El profesor Lassalle, en efecto, apuesta en su libro por una refundación del liberalismo del siglo XXI a partir de sus raíces más clásicas, aquellas que nos muestran que el momento liberal ha sido siempre un momento ético, una propuesta de gobierno virtuoso, sin más afán constitutivo que el combate de la tiranía y la defensa de las libertades individuales; y con la vista puesta siempre, no en el imperio del mercado, sino en la contención del poder y en el gobierno de la virtud, entendiendo por tal, aquel que sea consciente de la capacidad regenerativa y de la potencialidad de progreso individual y colectivo latentes en un gobierno que se abstenga de experimentos de ingeniería social y se limite a instaurar el gobierno de la ley; a favorecer la industriosidad, y a defender la tolerancia y la libertad de creencias, asociación y expresión.
Acostumbrados a un pensamiento único que transfunde los departamentos universitarios, la educación para la ciudadanía, el berrido de la liberación sindical y la totalidad de las series de producción nacional que emiten la televisiones patrias; y, lo que es peor, adormecidos por esa letanía mortecina que domina el discurso político y cultural español, la aparición del libro de José María Lassalle constituye un fenómeno raro, chispeante y vivificador, no ya por la indudable calidad del texto; sino, sobre todo, por la condición bifronte (erudita y práctica; teórica y política) de su autor, desde la que se nos permite entrever la posibilidad de que las ideas que aquí se defienden lleguen a inspirar la constitución y el quehacer de un próximo gobierno que permita que España pueda disfrutar de un momento liberal decisivo en su historia. Dicho de una vez: nos encontramos ante un libro de Historia de la Filosofía que está llamado a convertirse en un manual de principios generales de la realpolitik española, en un futuro no muy lejano, y elecciones mediante. De este libro, de esas ideas, de esas virtudes y de sus potencialidades para servir a nuestro tiempo vamos a hablar el jueves 10, a las ocho de la tarde, en el Museo de Bellas Artes, donde tendremos ocasión de disfrutar de la compañía del profesor Lasalle. Les aseguro que escuchar a este hombre forma parte de eso que llamamos los placeres del Espíritu.

Francisco Giménez
Blog del autor

Hundido en el presagio
acordándome de ti,
rendido a tu capricho,
amándote te di,
todo aquello que recuerdo,
y que hoy, recuerdas sin mí.
Más de una vez te conté
y te dije las razones
que impedían nuestros besos,
nuestras caricias,
y pensé, quedarme solo,
entre los ojos sinceros
de tus celos,
y mis humildes canciones.
Poco me importa la vida
si he de estar lejos de ti,
poco me importa mi suerte
y mi triste porvenir;
si no he de estar a tu lado
para poderlo vivir,
poco me importa la muerte,
ya que sin ti, he de morir.
Fuiste para mi algo nuevo,
a tu lado, yo sentí,
ese amor que algunos llaman
lo que nunca he de decir.
Lejos dejaste mi nombre,
lo pisaste, yo lo vi,
me lo manchaste y por eso,
todavía estoy aquí,
solo y triste, sin tus brazos,
aunque nada he de pedir,
que el cielo me lleve un día,
porque el cielo, yo perdí.
———–
Juan A Galisteo Luque
Derechos registrados
blog del autor.

A mi madre…imagen previa de la inmortalidad.
cuando las palabras se agotan y se quedan sin dirección
cuando los colores pintan sueños incompletos
cuando la noche se torna gris
cuando la luna se va de viaje
cuando los sueños son a blanco y negro
cuando los cantantes son mudos
y solo existe la melodía de la vida…
esa constante divina, ese sentir
que más allá de la verdad no existe nada
solo huellas en la arena
hoy clamo a tu perdón, aunque no es perdón
es una simple y llana necesidad de ti
el significado de las palabras y la intencionalidad con que te escribo
es para expresarte
que en lo mas profundo de mi ser
nace la necesidad de una armonía constante
es difícil de lograr
cuando los significados no son sinónimos comunitarios
sino mas bien individuales
una luz perpetua me vigila
me sonríe a la distancia
me susurra al oído palabras cálidas
con un significado espiritualmente universal
yo, inerte en mi realidad, absurda realidad terrenal
quedo estático ante el manto celestial proveniente del cosmos
-aún estás vivo-
esas fueron las palabras de la voz universal,
el fuego y el silencio,
la estaticidad no armoniosa del ser,
la verdad de mi unión atómica a la tuya.
No es necesaria la longevidad de la distancia,
tampoco el reposo de los pensamientos,
el verdadero placer y regocijo esta en la sinceridad de los significados
allí esta la verdad
mi madre y mi amiga forman un solo ser,
constante y sonante,
no es necesario el canto o la rima
solo el sentir
amor ancestral
y celestial.
Gracias madre mía.

Victor de la Hoz
Blog del autor