Homo Sapiens. Por Juan A Galisteo Luque

Cruel es la duda,
que no entiende de nobleza,
y que con porte elegante,
poco a poco va asomando,
resplandeciendo el semblante,
con tristeza.
Despertando de su abismo
cada instante,
todo aquello, que con celo
va imperando,
lo culmina y lo antepone
con firmeza.
¡Qué oscuro misterio
encierra la vida!
No somos,
como a la vista nos parece,
somos, un mundo perverso
que decrece,
cuando pensamos,
que nos hacemos humanos
y llevamos al contrario
nuestra especie a perecer;
-no lo queremos saber
y nosotros lo buscamos-
Hombre, que aquí en esta tierra
cometes grandes locuras,
eres grande, porque a oscuras,
tropiezas siempre a la guerra.
Vives, de lo que tu mente
manipula cada día,
destruyendo eres potente,
no hay nada que te sonría.
Por eso, cambiaste el mundo,
y el mundo cambió su suerte,
¡qué más podrá ya ofrecerte!
si lo has dejado sin rumbo.
——–

Juan A Galisteo Luque
Derechos registrados
blog del autor.

La cena de los infieles. De Beryl Bainbridge

EL LIBRO
Edward celebra una cena para Binny, su amante. Consciente de que le ha negado durante mucho tiempo esas pequeñas intimidades que una esposa da por supuestas, quiere ofrecerle una oportunidad de sentirse más implicada en su vida y de socializar con algunos de sus amigos (los más discretos, claro). Pero las cosas durante la cena no van a ir según lo previsto. Unos invitados inesperados irrumpirán en la cena y harán que Edward no pueda regresar a tiempo a su casa. Y quizá ese no sea su problema más grave.

LA AUTORA
La autora, que fue muy querida por su espíritu independiente y alejado de las camarillas literarias, se inspiró en sus propias experiencias con su segundo marido para escribir esta novela.

Con un estilo mordaz e incisivo, Beryl Bainbridge retrata la vacua existencia que sus personajes pugnan por dotar de sentido mediante gestos como la propia “cena de los infieles”, que empieza como un detalle de Edward hacia su amante Binny que terminará de la forma más desastrosa posible. A través de la ironía, Beryl Bainbridge sabe transmitir calidez narrativa, diversión y humor, y eso es lo que la
convirtió en una de las autoras más leídas y admiradas del Reino Unido, admiración que compartía la reina de Inglaterra, que le otorgó el título de Dame.

PVP: 18,50
Formato: 13 x 21 cm, 240 págs.
Puesta a la venta: 13 de septiembre 2010
ISBN: 9788493780951

Editorial: Ático de los libros

Lumínica presencia. Por Mónica López Bordón

Sí. Cierras los ojos.
Es tu paso entrecortado
por caminos imposibles
lo que hizo pasar la vida.
Pasar por la encrucijada
de escribir mil colores
en la oscuridad de la noche.

La loca de la casa llegó, casi,
a tocar el amor en el ojo del cielo,
costado desnudo del silencio
con un rostro inventado
para rendir testimonio
en la víspera de un adiós.

Armonioso tapiz de aquella sonrisa
prolongando, entre la hierba,
las sílabas que estallan
envueltas en sol.

Madre,
ilumino la última lluvia de cenizas,
ayer casi toco el amor con mi piel.


Mónica López Bordón
*Cuadro: «La borrasca» de Lucien Lévy-Dhurmer

Blog de la autora.

¿Cómo es posible que no lo sepas? Por Robert Lozinski


Es algo que nuestros hijos oyen cada día cuando se encuentran en clase o cuando hacen los deberes con un profesor que, en teoría, debería ayudarlo para que lo supiera. Digo en teoría porque en la práctica las cosas son un poco diferentes. El aprendizaje es un camino sin fin que dura tanto como nos haya tocado vivir. Se aprende de cualquier cosa, incluso de una caída sobre el hielo en invierno. Si hubiera caído de otra manera, la espalda, el brazo o la rodilla no me dolería tanto. Pero cómo caer de otra manera si todo pasa tan rápido. Hay una teoría incluso para eso; pero en la práctica, como ocurre siempre, las cosas son un poco distintas. Es entonces cuando nos damos cuenta de que el pensamiento no nos ayuda, de que la mente no sirve, más bien estorba. ¿Por qué no somos como los gatos, por ejemplo, que nunca se rompen nada cuando se caen?

Las caídas deberían ayudarnos a ver nuestras limitaciones, también las intelectuales; no se puede saber algo que no se ha aprendido antes, que no fue explicado una y otra vez, siempre con paciencia. Por eso digo que, antes de abalanzarnos sobre nuestros hijos, o sobre los hijos de otros con esta inútil pregunta, deberíamos saber si las cosas les fueron debidamente explicadas y si las entendieron. Porque somos nosotros los que ponemos cara de bobos cuando les decimos ¿cómo es posible que no los sepas?

Robert Lozinski
Proscritosblog

Las Interioridades. Por Brisne

«Tomás Vallejo pudo comprender, a pesar del pegajoso sopor que amenazaba con vencerlo sobre el volante, que durante aquella guardia fatídica, la nave de los albatros no le había avisado del trágico final de su hija, sino que le había mostrado el rostro mismo de la muerte».

Las interioridades del autor Félix J. Palma es una colección de relatos ganadora del premio TILFOS de Cuento en 2001 que contiene seis relatos. El primero de ellos «Las interioridades» da título al libro, y nos enfrenta a Moncada, un habitante de armarios. Me ha gustado especialmente la metáfora del armario como el cuerpo de la mujer que lo usa. Hay armarios y cuerpos de todo tipo y nuestro protagonista habita algunos de ellos. Todos excepto el de su casa. El final del cuento es sorprendente. Lo tienen accesible en su web y es un cuento que merece la pena ser leído.
El segundo se titula «Rosas contra el viento» y es un bello relato que habla de la fantasía. Nos plantea la vida como un lugar dónde se puede vivir dentro de una maqueta de tren. Me ha gustado especialmente la metáfora de la vida imaginativa, el protagonista vive sus sueños en un tren de juguete que va discurriendo por los elementos que su abuelo incorpora. En la disyuntiva realidad (la que viven su padres) y fantasía (a bordo del tren), se queda con la segunda. Cuantas veces no hemos soñado con que lo verdaderamente real son nuestros sueños…
El tercero, «Fauna afectiva» nos describe un amor imposible con la chica que regenta la tienda de mascotas y como es abducida por un cazador ecologista. Y qué rabia da ver que le prefiere a él. Y en cuantas ocasiones no nos ha pasado lo mismo, ver que la mujer o el hombre perfecto se echa en brazos de cualquier cazador ocasional.
El cuarto «En el tejado, el violinista» vuelve a enfrentar el sueño de un violinista que únicamente fuma en el tejado en espera de una oportunidad, con la triste realidad que consiste en no conseguir su sueño.Nunca se le oye tocar, nunca logra su sueño, desaparece dejando a un muchacho abandonado. Pero la risa del empresario se torna en tragedia…
En el quinto «La nave de los albatros», es la visita de la muerte en forma de barco. Tomás Vallejo ha visto la nave y no quiere volver a embarcar pues piensa que la muerte señala a su hija y trata de no dejarle hacer nada que la ponga en peligro. Es un bonito cuento de mal entendidos entre padre e hija y de final sorpresivo y sorprendente. Es junto con las interioridades, el que más me ha gustado.
Por ultimo, «El hombre tras la cortina» que narra la historia de un hombre que vive tras la cortina de una casa, y cómo interactúa con los miembros que viven en esa casa. Una vez más, esa situación se convierte en una metáfora vital cuando el matrimonio se separa y la hija de ambos sale de casa.

Pues las metáforas llenan el libro y los relatos, escritas con una prosa cuidada que nos lleva a no poder dejar la lectura hasta que hemos terminado el libro. Son relatos increíbles que se llenan de credibilidad al amor de las metáforas que nos cuentan.


Brisne
Blog de la autora

Canas. Por Marisol Oviaño


El sábado, las amigas volvieron a la carga: tienes que teñirte.
Vale que tengo que cortármelo: parece que llevo un gato sobre la cabeza.
Pero… teñírmelo, no.

Cuando me miro en el espejo, veo a una tía gorda y simpaticota, no a la mujer guapa y exótica que era hace años. He superado la infancia, la adolescencia, la juventud, ando ahora en plena madurez y estoy a las puertas de la vejez. Y no quiero disimularlo. Cada cana es una herida de guerra, si te acercas a mí quiero que sepas con quien te la juegas.

El hombre que me habla me dice: “cuando sean demasiadas, te teñirás, como todas”.
Puede.
O puede que no.

Desde que nací he ido desgastando mi piedra pómez sobre los muros del camino, pronto sólo será arenilla sobre mi ataúd.
No me dan miedo las canas.
Me da miedo mirarme al espejo y no saber quién soy.

Marisol Oviaño
proscritosblog.com