II Certamen de narrativa breve - Canal #Literatura
Concurso Caravaca
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relatos


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123-Lucia

 

La siesta se desperezaba bajo un cielo verdiazul de enero. El camino, como un viejo mensajero, traía y llevaba alguno que otro vecino, además de viento.
Era una siesta, calurosa como todas las del norte. Seguramente el perro pensaba lo mismo puesto que dormitaba bajo la mesa del patio.
Fue en ese verano del 1944 que sucedió todo. (más…)


122. Sábados de ida y vuelta

 

Entró al supermercado, como otros sábados, ya avanzada la tarde, y respiró con placer el fresco aire climatizado que la envolvió desde su ingreso al gigantesco edificio. Tomó un carro de los más grandes y dudó si le alcanzaría para toda la mercadería, porque haría compras para una semana entera. (más…)


121. Varano del Nilo

 

Varano: m. Gran reptil saurio del grupo de los lagartos, de patas cortas, cuello largo y lengua bífida: los varanos son carnívoros y carroñeros.

Pocos saben que a pocos metros de la Mezquita de Córdoba, bajo la plaza de Benavente, frente al Hospital del Buen Pastor, está todo hueco. (más…)


120. Envite

Por fin estamos frente a frente. Tú, sí, tú, no esquives mi mirada. No te dejaré escapar. No finjas estar sorprendido. He venido a exigirte una explicación por haber destrozado mi vida. Intentaste despojarme de todo lo que más quería en este mundo. (más…)


119. El rumor de Adan

El tedio había invadido a los habitantes del Paraíso, los días de la alegre y estrecha convivencia, quedaban atrás… muy atrás. (más…)


118. Flamante camino

Biiip-biiip-biiip

Mmm, ¿quién será el imbécil que llama a estas horas? Y qué sonido tan estúpido para un móvil. Ah, es la alarma. Pero si son las seis y media. El mundo no existe a estas horas. ¿Por qué puse una tan rara? Ya recuerdo. Me revuelvo y toco suavemente a Rosa, a mi lado, recordando que sus despertares no son precisamente muy alegres. (más…)


117. Que poco dura la felicidad eterna

Todos saben que no hay ningún destino tan indudable como la muerte, futuro nunca deseado y siempre temido por todos los que ansían lograr la felicidad, (más…)


116. Nervios

¿Qué es la vida? La humanidad ha dado todo tipo de respuestas para mí no es más que el tránsito entre dos certezas (nacer y morir), haz lo que quieras, piensa lo que te dé la gana, pero has nacido y al final morirás, el resto no importa. (más…)


115. Instantánea

Acaricio, rasgando suavemente el cobertor de la mesa, me llama la cama. Me alegro tanto de que me hayáis traído de vuelta a casa. (más…)


114. El olor de las guayabas

 

Hubo magia entre nosotros y ésta desencadenó, como no podía ser de otra manera, una cascada de fantasías. Soñadas con alevosía para romper los estrechos marcos de la prosaica y limitada “realidad”. Fantasías tan reales, al fin y al cabo, que inducen estados de ánimo, que entusiasman y liberan, que estremecen y hasta se llegan a somatizar. (más…)


113. El último cliente

En homenaje a mi padre y a mi abuelo Santiago.

Me encuentro al comienzo de redactar esta carta sentado en mi lecho de muerte, con la sesera pegada a la empapelada pared, (más…)


112. En la penumbra

A Margarita Rivas, porque cree en mí.

 

Abrió los ojos y sólo pudo distinguir un túnel negro sin final. Se quedó inmóvil sin atreverse a cambiar de posición, como cuando uno se despierta en medio de una pesadilla. Tardó algunos instantes en descubrir que aquella oscuridad no escapaba de su cerebro. (más…)


111. Los ojos

Había una isla en medio del océano donde habitaba toda la fauna conocida. Tenían su ley y su rey; el león, él dirigía el orden de aquel paraíso procurando que hubiera buena armonía entre todos los animalejos. (más…)


110.Y desde entonces, su odio duraría eternamente

De pequeñito, cuando los niños a quienes consideraba mis amigos se zarandeaban entre ellos y las niñas se susurraban secretos al oído, yo ya sabía lo que quería ser de mayor: un escritor fracasado. (más…)


109. Ángel de la guarda

 

Él entró, penetró en la oficina con las facciones encajadas y el rictus del cadáver que camina. Un metro noventa de músculo resentido cubierto con un trescuartos de cuero negro, tan negro como su ausente mirada. (más…)


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