La poesía fuera del poeta. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Dedicado a todos esos poetas que comienzan a despojarse de sus temores y nos dejan saborear sus versos (ojala fueran miles cada día).

Dedicado a todos los que comparten sus poemas con generosidad, como si fueran abrazos estrujaos que no dejan pasar el aire.

Dedicado a todos los que piensan que la poesía es un idioma internacional, no un territorio privado de caza.

Me gusta espiar
a los poemas.
Ver como le levantan
la falda
a las chicas
confiadas
que se pasean
por sus versos
-me enloquece
verlas desnudas y
abiertas
a sus rimas
de carne
asonante-.

Me encanta robarle
a los poemas
sus paréntesis
eclécticos
para hacerme
un collar de
impurezas
-o una diadema
que me corte
las comas y
el aire-.

Así que
no me acuséis
si alguna vez
descubrís que
copio a
alguien.
Lo que yo
hago
es espiar
sus poemas.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Foto:Pedro Jesús Camacho

Luis Oroz Rodríguez. Aperitivo de Versos. Canal Literatura 2011

Recital «Aperitivo de versos» de Luis Oroz Rodríguez en la entrega de premios 2011 de Canal Literatura junto a Ana Mª Tomás, Yolanda Sáenz de Tejada y Raquel Lanseros.Luis Oroz es escritor, poeta autodidacta, colaborador de Canal Literatura desde que gano el primer premio del II Certamen «Poemas sin Rostro» en el año 2006 . Ha pasado a ser jurado cuatro años después, junto a Raquel Lanseros, en la sexta edición del certamen «Poemas sin Rostro» 2010-2011.

Luis Oroz titula su blog «Poesía del instinto» porque nace en su interior sin predeterminación, brota como una planta salvaje en medio de cualquier desierto emocional.
Con sus poemas nos ha cautivado año a año, tanto en los certámenes como con sus colaboraciones en este blog. Ahora emprende un nuevo camino de recitales, de aventuras juglares donde el poeta se forja frente a su público. Pero antes, hemos querido tenerle con nosotros, como jurado, como amigo, como compañero de fatigas y de ilusiones. Disfrutar de sus poemas en directo. Y ha sido todo un honor.
Aquí os dejamos este video como muestra, hecho con todo nuestro cariño y deseos de muchos éxitos que compartir con todos nosotros.

Blog del autor

Este video es sólo un pequeño homenaje con nuestro agradecimiento y el deseo de que consiga muchos éxitos que compartir con todos nosotros.

Luis Oroz

La estupidez y la pereza se pagan caro. Por Robert Lozinski

Rumanía va siendo desguazada pieza por pieza y vendida al por menor por chatarreros del lugar. Este fue el triste destino de todos los sistemas de irrigación tras la ejecución de Chaushescu en 1989. Mientras tanto, italianos, españoles, franceses, holandeses, daneses y alemanes compran tierras al por mayor para hacer agricultura. Una hectárea de tierra rumana vale unos 2000 euros, veinte veces menos que en Italia, por ejemplo, país que prohíbe este tipo de transacciones. La tierra patria no se vende, así de claro.

Las familias rumanas, que se han apresurado a deshacerse de sus terrenos esperando enriquecerse rápidamente con un puñado de euros, miran estupefactas desde el umbral de sus pobres viviendas cómo el patrón extranjero hace agricultura moderna, usando maquinaria de última generación allí donde ellas trabajaban inclinadas, perezosamente a veces, tras la azada. Se sienten engañados, estafados, burlados: su tierra rinde como si el mismo Dios hubiera descendido del los cielos para labrarla.

Tanto tiempo esperando a que vengan los extranjeros. Ya están aquí. Por fin han llegado. Pero, ¡sorpresa!, pequeñas italias, francias y alemanias crecen en el interior de la pasmada Rumanía y ninguna de ellas parece dispuesta a compartir el pastelito con los nativos.

Robert Lozinski
Es autor de La ruleta chechena
Fotografía de Intact Images
Proscritosblog

La verdad sobre el caso Alatriste. Por José Belmonte

15 años de una aventura

Empezó siendo un ajuste de cuentas en defensa del Siglo de Oro y se ha acabado convirtiendo en el santo y seña de la narrativa del escritor cartagenero

Lo que empezó siendo una apuesta personal, un ajuste de cuentas con esos libros de texto de la ESO que despachan nuestro Siglo de Oro en apenas un par de páginas, en unos cuantos párrafos -ilustraciones incluidas-, ha terminado convirtiéndose, sin sospecharlo ni siquiera el propio autor, en el santo y seña de la narrativa de Arturo Pérez-Reverte. Alatriste es, probablemente, el producto más suelto, depurado y genuino de toda su ya larga producción literaria. Sin menosprecio para esas otras espléndidas criaturas -Astarloa, Corso, Macarena Bruner o Teresa Mendoza- que rezuman vitalidad por los cuatro costados en el resto de sus novelas.

«No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente». Pérez-Reverte, con un par de certeras pinceladas, es capaz de trazar las líneas maestras de este controvertido personaje; espadachín a sueldo, es cierto, pero con un corazón de oro, capaz de vender el alma al mismísimo diablo para salvar a los suyos. Es un hombre de palabra que habla con la mirada y ordena con su silencio. Alatriste, como don Quijote o Ana Karenina, supera a su propio creador, y parece actuar al margen de los hilos que lo mueven, aunque, desde la primera entrega, allá por 1996, hace ahora quince años, ya sepamos que es, como el resto de los humanos, un ser para la muerte al que se le ha puesto lugar y fecha para su último suspiro. Diego Alatriste y Tenorio, mal que le pese, se ha convertido en un héroe popular, reconocido así por los lectores de medio mundo, de culturas diversas, de ideas distintas, de Oriente y Occidente. Y Arturo Pérez-Reverte, en un dignísimo continuador de la literatura folletinesca y de la novela de capa y espada, como anunció en su día Luis Alberto de Cuenca, lector contumaz de Ponson de Terrail, Paul Feval, Eugenio Sue, Michel Zévaco y tantos otros que inventaron e hicieron inmortal este género. Alatriste, como señalaba Janet Maslin en las páginas del New York Times, es un héroe astuto y, sobre todo, carismático. Un lobo flaco y famélico de dientes retorcidos al que le gusta cazar solo. Las soberbias, finas y sugerentes ilustraciones de Carlos Puerta en el primer Alatriste, y, sobre todo, las de Joan Mundet en el resto de las entregas, le dan un atractivo especial a toda la saga.

Las aventuras del capitán Alatriste tienen lugar durante la época de Felipe IV, el rubicundo rey apasionado y mujeriego. Una etapa de progresiva decadencia en la que el monarca cede todo su poder al conde-duque de Olivares, asiduo en estas páginas. El proyecto político del valido no era otro que acrecentar el prestigio de la monarquía, y para ello no dudó en meterse en infinitos fregados bélicos de los que, en muchas ocasiones, salimos con el cuerpo hecho un mapa de tantas cicatrices. Es la España de las falsas apariencias, representada magistralmente por ese gesto del hambriento hidalgo del ‘Lazarillo’ que esparce por su barba unas cuantas migas de pan a cambio de conservar intacto su orgullo de castellano viejo. La España de los tullidos que vuelven de la guerra y no tienen donde caerse muertos. Y también la de los paseos en carroza de nobles y ricos, ajenos al dolor, que disparan sus armas, sólo en las monterías, con pólvora de rey.

De Velázquez a Quevedo

Arturo Pérez-Reverte, con su insistencia, con su tenacidad, aludiendo constantemente a obras pictóricas, a celebrados versos y a determinadas piezas teatrales, hasta el punto de describir con todo detalle lo que sucedía a lo largo de una jornada en un corral de comedias, ha logrado, con una excelente prosa, lo que nunca habíamos conseguido ni los críticos ni los profesores de literatura: que cientos de miles de lectores vuelvan a interesarse por los grandes personajes que en las páginas de Alatriste retrata: Diego Velázquez, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Olivares, Spínola o Saavedra Fajardo. Sin dejar de lado a esas otras criaturas más modestas -la fiel infantería, cansada y terca-, que son el cabal reflejo de una época con poco oro, y plata la justa: Sebastián Copons, Curro Garrote, el licenciado Calzas, el Dómine Pérez o el moro Gurriato. Todas las novelas de la saga resultan divertidas -de ahí la heterogeneidad de sus lectores- porque incluyen entre sus páginas, además de los reconocidos recursos del folletín clásico, ciertas técnicas del cine y también del cómic. La mejor metodología para llevar a cabo su escritura, la propia de Pérez-Reverte, marca de la casa: sujeto, verbo, predicado y las comas en su sitio. Y una recreación personal del lenguaje del Siglo de Oro, amparándose en los clásicos de la época, que le sirven de modelo. El personaje Diego Alatriste tiene su germen, tan tempranamente, en las páginas de ‘El húsar’, su primera novela, en 1986, cuando Pérez-Reverte, que aún no pensaba ni remotamente en la invención de su criatura, describe a uno de los soldados con una cicatriz perpendicular en la mejilla, nariz aguileña y fuerte como un halcón, y la piel del rostro tostada por miles de soles.

En la solapa del primer volumen de la saga, que escribe con la colaboración de su hija Carlota, anuncia los títulos de las siguientes cinco entregas, que poco a poco, a medida que han pasado los años, se han convertido en nueve, y, acaso, surja alguna otra más. Lo que parecía ser únicamente el descanso del guerrero entre novela y novela, un puro y sencillo divertimento, una manera de poner sobre el tapete, como sucede con sus artículos periodísticos semanales, el inconformismo del autor y la rabia por aquello que no le gusta, lanzando de esta manera sus dardos contra todos aquellos que olvidan o se avergüenzan de nuestro pasado, se ha transmutado en la auténtica joya de la corona. El libro que cientos de miles de lectores esperan ansiosamente cada año. Y es que, a estas alturas, nadie quiere que Alatriste muera. Ni siquiera el propio Reverte.

José Belmonte
Imagen: Dibujante, ilustrador y pintor, Joan Mundet

Fuente: Artículo completo e ilustraciones en: ABABOL

Europa contra Europa. Por Brisne


«En definitiva, dos guerras mundiales y una crisis de
veinte años en medio marcaron la historia de Europa en el siglo XX»

Julián Casanova nos presenta en «Europa contra Europa» el panorama histórico e ideológico que llevo a Europa a sumirse en guerra tras guerra desde 1914 hasta 1945. Analiza por separado la situación en Rusia, Alemania, Italia y España haciendo hincapié sobre todo en los regímenes dictatoriales que irrumpieron con fuerza en Europa y que fueron en gran parte los responsables de la situación política que estalló con virulencia en la Segunda Guerra Mundial.
Es interesante el análisis político de Julián Casanova. Es interesante ver cómo la situación política se mezcla con lo económico y lo cultural. Como sin la crisis económica provocada por la primera guerra mundial no habría sido posible la revolución rusa ni el nacimiento de la Unión Soviética, como sin la crisis económica y el sentimiento de humillación no hubiese sido posible un Hitler, e incluso sin el miedo que daba la Unión Soviética posiblemente el resultado en la guerra civil española hubiese sido otro. Es interesante ver lo que pasó y pensar en lo que pasa. Es interesante porque aunque la crisis económica actual no sea lo terrible que fue la de principios de siglo en la que el no tener trigo ni con qué alimentar a la familia fue una causa para que Lenin se hiciese con el poder, agobia también. Uno puede creer que no es tan terrible, de momento todavía podemos alimentar a nuestras familias, pero es cierto que si el desastre económico sigue algo habrá que hacer. Imagino que los campesinos rusos, los alemanes, los italianos e incluso los españoles se movieron entonces por la comida. Igual ahora. Hay movimientos que impulsan salir de una democracia representativa y buscan una democracia real, y es posible que la democracia real no sea lo que algunos creemos, pero está claro que cuando uno no tiene dónde vivir o con qué alimentar a su familia es capaz de hacer cualquier cosa y creer en cualquier salvador de la patria aunque ello conlleve pérdida de democracia o de el sistema representativo. Y si no miren lo que ha pasado en Grecia o Italia, dónde los gobiernos que hoy gobiernan no han salido del pueblo, no han sido elegidos. Cuando no se sabe que hacer uno está a merced de que cualquier salvapatrias llegué e imponga un sistema que puede darnos muchos quebraderos de cabeza. Está bien leer el pasado. Está muy bien mirar la interpretación de Casanova. Evidentemente la situación no es la misma, pero creo que debemos conocer nuestra historia para no repetirla en ningún caso.

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Julián Casanova
Europa contra Europa
Crítica
Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros«
Blog de la autora

Antes de amarte. Por Ana Mª Álvarez Barroso

Cuando te vi, aún no habías llegado;
conocía tus huellas,
el surco del dolor en tus pisadas,
la agonía de la pérdida
instalada en los vagones de tus noches.

Cuando te oí, aún no habías hablado;
conocía tu silencio,
esa llaga abierta destilando verbos
-transeúntes del destierro-
pasajeros en tu voz semiasfaltada.

Antes de amarte, ya sabía que te amaba;
conocía tu nombre,
pronunciado como una letanía,
un mantra milagroso,
la brújula que lleva hasta tu cuerpo
donde he de tatuarte
mis huellas, mis pisadas, mi silencio
y los versos que aún no te he escrito.


Ana Mª Álvarez Barroso © 2011
Blog de la autora

La primera urna. Por hijadecristalero

Cuando tenía nueve años, se sentaba a mi lado en el sofá y se tragaba los Debates sobre el Estado de la Nación enteritos.
Entonces vivíamos en una gran casa con escaleras. Sacaba todos sus peluches y los de su hermana, los sentaba en los escalones y jugaba al Congreso de los Diputados. Él era el presidente y daba y quitaba la palabra. Casi daba miedo ver cómo había comprendido el papel que cada uno cumplía, cómo imitaba sus voces y su ideología y cómo los mandaba callar con la misma socarronería que Trillo.

Aunque le he explicado muchas veces que si votar sirviera para algo, estaría prohibido (y ahora más que nunca), aunque en esta campaña electoral cuando él veía muy seriecito debates políticos en la televisión, yo gritaba ¡Anarquía, libertad!; el domingo pasado me pidió que le llevara a votar.
¿Quién no recuerda la ilusión de la primera urna?

Es lógico que mi discurso apocalíptico le entre por un oído y le salga por el otro: sería triste que un chaval de 18 años estuviera tan desencantado de la política como los que ya peinamos canas.

Al menos me escucha cuando le explico que esta es no es una crisis económica, sino sistémica; cuando discutimos sobre la prima de riesgo y la deuda, cuando despotrico contra el Estado y cuando le explico que empresarios no son Alierta y compañía, sino su esforzada madre. Y recurre a mí cuando sale de clase de Economía de Empresa sin haber aprehendido que el dinero no existe.

Quizá por eso, en mi honor, tuvo el gesto de partir por la mitad la papeleta del senado.
En la otra apostó por el caballo ganador con una fe envidiable.

Lleva dos meses echando el currículum en todos los grandes comercios de la zona para trabajar los fines de semana y colaborar en la economía familiar, y no le habían llamado de ningún sitio. Y el lunes 21, por fin, le citaron para hacerle la primera entrevista de trabajo de su vida. Le faltó tiempo para llamarme.

– ¡Que tenía yo razón! ¡Ha sido ganar el PP y empezar a crear puestos de trabajo!


hijadecristalero
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