SPÁ de la felicidad:pase usted. Por Betty Badaui

En la mezcla de olores a incienso y melisa compiten las siluetas.
La de Marcia: piernas cruzadas batiendo el aire.
La de Noelia: extensiones capilares espantando mosquitos.
Y la de Ileana, mirada verde como no he visto nunca y qué cola.
A Ileana quiero seducirla, la miro mientras habla con su voz distante, con tonos de garganta cansada. Y la escucho con atención:

«Conservo marcas de sus golpes, odio cada instante que me trae el recuerdo de su cuerpo.
Cuando pedí ayuda me la dieron y acá me ven con el grabador: ‘no pensar, relajarse, el aire al vientre, oler, no pensar…’
A él, la Ayuda Social le costeó psicólogos, descanso en las termas de Gravatal, y una nutricionista que le balancee las calorías para que sea menos agresivo.
Yo me miro las marcas y me pregunto por qué no habré sido delincuente».

Mientras la escucho me doy cuenta de que es una amargada. Qué buenas piernas las de Marcia y el movimiento de cabellos de Noelia trae un aroma que me electriza.
Voy a ver a cuál de las dos conquisto.

BETTY BADAUI
Rosario-Argentina
BLOG de la autora

La última leyenda de Córdoba. Por José Fernández Belmonte

Mucha gente pensará que todo cuanto voy a relatar, a continuación, es fruto de mi desenfrenada imaginación, pero me gustaría que me brindarán un margen de confianza y, por una vez, creyeran en mí.
Todo sucedió el pasado sábado en la noche. Habíamos llegado, mi esposa y yo, al cuarto del hotel, en plena judería de la Medina de Córdoba, cuando echamos en falta mi teléfono móvil. Ya era bastante tarde. La neblina cubría la milenaria ciudad y una luz tenue, proveniente de sus típicos faroles, impregnaba de misterio las estrechas y empedradas callejuelas de la vieja ciudad árabe.
Abrigándome todo lo que pude, salí en dirección a las afueras del recinto amurallado en busca de mi coche con la intención de recuperar mi teléfono, del que, desgraciadamente, no puedo separarme nunca.
El húmedo suelo estaba formado por un sinfín de guijarros, más adecuado, quizás, para el trotar de los caballos que para el caminar de las personas. Me fijé en sus estrechos callejones, en lo sinuoso de su trazado, en sus paredes encaladas y en los portones centenarios y majestuosos que dan acceso a palacetes de familias nobles, cuya historia, en la mayoría de los casos, se remonta a la oscura y triste época de la reconquista y, tras ello, a la expulsión de los musulmanes y los judíos que cambió la historia de la ciudad para siempre.
He de reconocer, en cierto modo, que mi mente se hallaba sugestionada por el hechizo de la ciudad, embelesado en su nocturna y solitaria belleza, cuando, de entre las sombras, surgió a lo lejos, la figura de una extraña mujer que pronto comenzó a pronunciar mi nombre como si me conociese de toda la vida. Aunque no soy muy dado a tales excesos de confianza, me paré a escuchar lo que decía:
-José, José, ven por favor, necesito tu ayuda – dijo tuteándome aquella mujer que, ataviada con un vaporoso vestido, había salido del Callejón de la Luna.
Sin dudarlo, dando rienda suelta al caballero -de la oronda figura- que llevo dentro, me dirigí hacia el callejón por donde se había adentrado la misteriosa dama, cuyo vestido me resultó mucho más antiguo, si cabe, que los que se compran a precio de saldo en los modernos outlet.
-José, José, por aquí, ven raudo, por favor – volvió a chillar la señora, mientras su silueta se difuminaba entre las sombras de una callejuela contigua. Leer más

Tú no sabes. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Hoy os regalo un poema,
adorables habitantes del bosque,
para ir terminando el año con propósito de enmienda…

Las verdades siempre se me dieron bien.

Tú no sabes
amar.
No tienes ni
idea.

Alegaría,
con conocimiento
de causa
-y tristeza-
que no sabes
excitar
mis neuronas
y que tus dedos
nunca
alcanzaron
la cima
de mi locura.

Tú no sabes
amar.
Ni creo que
nunca
aprendas.

Juraría,
con mi carne
aún abierta
y viva
-y mi desgracia-
que lo único
que sabes
hacer bien
(muy, pero que
muy bien)
es besarme
hasta el
pecado.

Pero no,
tú no sabes
amar,
jodido animal.
Y yo
-qué imbécil-
no sé
olvidarte.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Foto:Pedro Jesús Camacho

Calladas Rebeldías. Por Brisne

“Quien no lo sepa es hora de que lo aprenda: todos los apodos tienen su historia y su porqué. Y son cabales, precioso y aun exactos en su origen, como producto que lo son de sagaz sabiduría popular”.

Calladas rebeldías no deja de ser en cierto modo la vida del “Tío Cigüeño”, mozo soriano que vive los primeros años del siglo XX, muriendo al principio de la guerra civil. Situar una novela en esos años te permite contar una vida que ya no conocemos, que como mucho hemos oído en los labios de los abuelos al calor de la lumbre junto al café de puchero. Carmelo Romero nos lleva a ese entonces desde el ahora, con una prosa decimonónica. Nos enfrenta al un mundo apenas recordado, al temido servicio militar en colonias, al pago a cambio de ir a la mili, al pueblo explotado, no enseña los dientes del hambre, nos habla de un pícaro que sobrevive como puede porque cuando el hambre aprieta uno hace cualquier cosa para seguir vivo. Nos habla de caciques y compra de votos, algo común que se somete en el pueblo a votación. Nos habla de la república en un pueblo pequeño en el que no tiene la misma trascendencia que la proclamación en Madrid o Barcelona.

Nos presenta la vida desde el bando de los perdedores, el “Tío Cigüeño” es un hombre pobre que vive trabajando desde bien pequeño, pero también es un luchador y creo que en la lucha es dónde encontramos la simpatía por el personaje y sus circunstancias. Nos lleva por caminos de Soria que podían ser también otros, los caminos de Zaragoza o Teruel. Nos habla de las pequeñas miserias de gentes que vivían de un modo diferente al que vivimos ahora pero que nos recuerda el sabor del queso fuerte y el olor de la lumbre en la ropa. Nos habla de la integridad de un hombre que acabo siendo alcalde en la república y del cambio político que recuerda en cierto modo a Lampredusa y su Gatopardo “Todo cambia para quedar siempre igual”. Porque los cambios políticos son eso, cambios para ser lo mismo al final y los hombres siguen sometidos a la sinrazón del político que compra votos o al que te gobierna. Nos habla de tierra perdida y lugares olvidados, de sitios desconocidos, de sensaciones desconocidas para la mayoría hoy en día. ¿Mis hijas entenderán este libro? Lo dudo. Incluso a mí me cuesta mucho entender que eso sucedía. Porque pese al cambio para quedar igual hemos cambiado, hemos evolucionado. El siglo XX ha supuesto un tremendo cambio y ahora cualquiera puede llegar a obtener cualquier trabajo al que aspire.

Nos narra la vida desde la sabiduría popular. ¿Desean ustedes coger de la mano al Tío Cigüeño y recuperar la memoria de un tiempo pasado? Pues ya saben, abran el libro y lean. Estoy segura que no le va a decepcionar.

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros«
Blog de la autora

El destino de Moses y los piononos. Por Enrique Romero

-¡Casualidades de la vida querido Moses!- expuso el Dr.Anselmo hace dos días en su gabinete de psicología.

-¿Casualidades de la vida?- se preguntaba Moses-¿ese es su diagnóstico? ¿así? ¿sin más?-y se respondía- simplemente no me lo trago viejo carcamal.

¿Acaso podríamos llamar coincidencia al hecho de que el 14 de febrero de 1986 un varón de 112 kg. se precipitase al vacío en acto suicida desde la ventana de un 8º piso cayendo justo sobre la persona de Moses , fracturándole la clavícula y partiéndole la cadera por dos sitios diferentes, mejor aún ¿culparían ustedes al azar de un segundo suicidio acontecido el 14 de febrero de 1987 llevado a cabo por un sacamantecas de 112 kg. que aterrizó, adivinan sobre quién y cuyas consecuencias fueron luxación de hombro y fractura de cuello.

 Hoy  14 de febrero de 1988 , Moses se hallaba atrincherado a cal y canto en su  piso séptimo, letra S  de la C/filigrana numero 112 .  Temiéndose pues que este año ni san Valentín ni flores, pensaba- la que quiera cenita con velas que venga a verme casa-.

Al mismo tiempo que Moses divagaba sobre el porque de tan extraño destino, el nuevo inquilino del octavo S, el Sr. Pompilio Florida se atiborraba de piononos mientras se maldecía cruelmente por esa desagradable flaccidez consecuencia directa de la obesidad que padecía . Según marcaba la báscula aquella mañana su peso había alcanzado la mágica cifra de 111 Kilogramos.  Decidido a acabar con aquel sucedáneo de vida Pompi, comúnmente conocido entre los más cercanos, concretó un plan de acción que debía comenzar por no engullir el décimo pionono de una caja de diez y, seguidamente llamaría a su primo Mauricio, aquel cachitas hormonado que siempre le zurraba de pequeño y que actualmente trabajaba como relaciones públicas de un gimnasio, para que le impusiese un severo régimen de adelgazamiento y quién sabe si quizás también le suministrase alguna de aquellas hormonas milagrosas. Ansioso por agilizar su nueva vida de ironman descolgó el teléfono y marcó los dos primeros dígitos del móvil de Mauri, pero en ese preciso instante tuvo que declinar, ya que los piononos emitieron una serie de sistemáticas amenazas para con sus instestinos; – no hay problema- concluyó-,  aliviemos primero. Sentado en la taza del inodoro pensó la mar de a gusto que se encontraba allí reunido con tres de sus mejores amigos: Zipi, Zape y Mr.Roca. Leer más

¡ Feliz Nochebuena y Navidad !

«Cada Navidad simboliza renacer, buscar en nuestro interior los buenos sentimientos e intenciones que nos habitan y el próposito de rescatarlas para ponerlas en valor frente al desencanto.»

¡¡ Te deseamos que junto a los tuyos, su amor y compañía, disfrutes de estas fiestas !!