Año nuevo. Por Brisne

Le vemos asomar por la ventana. Viene corriendo y en pañales. Con una cara de enfado y recortes bajo el brazo. Le tememos pero lo acogeremos en nuestro seno y lo viviremos lo mejor que podamos y nos dejen. Un año nuevo siempre es ilusionante, siempre hacemos buenos propósitos, ya saben, apuntarnos a un gimnasio, pasar más tiempo con la familia. Pero éste no, los buenos propósitos son trabajar mucho y poder cobrar nuestros sueldos a fin del año que comienza. Los años aciagos a veces son buenos para alguien. Porque la felicidad nunca está en el dinero. Pequeños gestos y conquistas nos pueden llenar de dicha y a veces sólo valen el euro del café. Eso les deseo a todos que vivan en los pequeños gestos y sean muy felices.

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros«
Blog de la autora

Año Nuevo. Por Salvador Pliego

Postrero, mi corazón late su último segundo,
su último instante;
es un reloj sin cuerda o manecillas,
un maniquí inerte que no sensibiliza,
un silbido frío en un témpano inactivo,
el marcapasos de un pulso detenido
que suele palpitar ya sin sonido.

Brota entonces un segundo,
un nuevo y singular segundo:
reciente y lozano, inédito y flamante;
y arde, desde su boca, el pulsar de un rugido:
¡Yo soy el mar!
¡Mi corazón late su millar de ríos!

He aquí los halos de la vida:
un mundo prende, crepita, estalla en albedrío.
El corazón, como un Genghis Khan, arremete e invade;
como un Napoleón, penetra y reclama.

¡Yo soy el mar!

El grito expande sus puntos cardinales.
Y como un sol en cuatro latitudes,
prendido y rebelde, presente y empeñado,
salgo a vivir la nueva vida.

¡Mi corazón late el mar… lo pulsa… lo libera…
y sale a su conquista!

(A todos ustedes y a sus familias,
mis mejores deseos para el 2012.)

Salvador Pliego
Blog del Autor

Un nuevo año de cambios, ilusiones y esperanza. Por Haddass

 Comienza un nuevo año y con él renovamos las ilusiones y las esperanzas en nuestros proyectos e ilusiones.

 

Sabemos que los escritores noveles siguen teniendo un duro camino por delante, por eso la Asociación Canal Literatura y todos aquéllos que colaboramos en este empeño, queremos hacer también una nueva apuesta por la creatividad, por fomentar el arte de la palabra y seguir siendo el altavoz, a pesar de las dificultades, de todo aquél que  quiera hacer oír su voz, contar sus historias y dejarnos su visión personal del mundo que vivimos.

Después de renovar nuestros servidores, estamos en proceso de actualización de la web y además, los nuevos retos que se plantean en Internet, nos obligarán a replantear y modernizar nuestros formatos y a hacer una profunda reflexión sobre el camino a seguir. De todo ello os mantendremos informados.

También quiero señalar que requerirá cierto tiempo que, como sabéis, depende del voluntariado que fragua este proyecto y su disponibilidad.

Sin embargo no podía dejar entrar este nuevo año sin adornarlo con las guirnaldas de la esperanza, unas burbujas de confianza en el futuro, de ilusiones plenas de entusiasmo y la certeza de que el trabajo bien hecho siempre tiene recompensa.

Con todo cariño para quienes siempre están detrás de esta pantalla, permitidme desearos de todo corazón,

¡¡ Feliz año nuevo 2012 !!

Luisa Núñez (Haddass)
Especialista Universitario en Sistemas Interactivos de comunicación.
CEO del portal literario de la Asociación Canal Literatura

A esa pequeña flor bella que he visto. Por Marcelo Galliano

Al viejo callejón abandonado
una flor temblorosa le ha nacido
como si Dios en un lugar perdido
nos quisiera decir “no me he marchado”.

Y así en ese paisaje acongojado
donde lo bello anuncia haber partido,
unos pétalos suaves han surgido
dando un perfume amable al empedrado.

Y yo como un profundo enamorado
poeta incorregible he decidido
cantarle hoy a esa flor que ha comenzado

su existir tan difícil, tan temido,
y a ese Dios que tan terco ha permitido
que nazca allí pudiendo en otro lado.

Asociación Canal Literatura
Marcelo Galliano
Argentina

Dejadme creer en un sueño. Por Ana Mª Tomás Olivares

Es posible que no exista, que sea verdad que más que “Espíritu de Navidad” sea “espíritu de almacén”, de consumo, que sea estúpido felicitarse porque no brota del corazón ese deseo de felicidad hacia el prójimo, que seguimos insensibles al sufrimiento de los demás y que, aún solidarizándonos, no vale de nada esa solidaridad si es de fracción de tiempo, de sólo unos días (tan sólo son unas monedas que compran el silencio de nuestras conciencias). Es posible que sigamos tan egoístas, tan vacíos, tan envidiosos y tan malas personas como el resto del año. Es posible que la celebración haya pasado, cual meretriz infiel, de los brazos de la Iglesia a los del consumismo, que los ricos, envidiosos de lo único que podían tener gratuitamente los pobres (unión, armonía y felicidad en su pobreza) se hayan inventado una Navidad en la que es preciso gastar, consumir, derrochar, engullir, beber sin medida, et caetera, para ser feliz, es decir, apropiarse por medio de la utilización del dinero de aquello que no es posible comprar.

Es posible que estos días, tradicionalmente familiares, en los que los niños son más reyes que aquellos Magos esperados y soñados, muchos de esos niños, más que reyes, se sientan camellos con la inmensa joroba que causa considerarse objeto de las disputas de unos padres separados, ¿quién se llevara el botín, el papá o la mamá?. Me imagino que la criatura se preguntará por qué no puede estar, al menos en Navidad, con los dos; y, es posible…, no, es seguro que otros niños seguirán explotados, torturados, utilizados y asesinados.

Es posible que, por mucha Navidad que nos diga el calendario, sean muchos a los que sólo les llegue el frío de estos días y de los corazones de aquellos que estén cerca (recuérdense los orfanatos sembrados a lo largo y ancho de la geografía mundial, en donde los niños se encuentran en condiciones infrahumanas). Y, también es posible que la noche que conmemoramos el nacimiento del Amor y de la Luz, sean muchos los indigentes que mueran a oscuras, sin amor y solos.

Es posible que ni estos supuestos familiares días consigan sacar a muchos ancianos de los asilos en donde se encuentran recluidos, que en lugar de abrazar a sus hijos y nietos tengan que estrechar entre sus brazos la amargura de unos recuerdos lejanos en donde ellos eran el timón, la alegría, el sustento, los enfermeros, el “todo” de su familia, antes de que pasaran a ser la “nada”… Estoy escribiendo esto a sólo una hora de conversación con uno de esos ancianos. Estaba sentado en un banco de un pequeño jardín, al tibio sol de nuestro frío Altiplano, al pasar, me ha mirado y me ha sonreído. Y yo, que siempre voy con prisas, como el conejo de “Alicia en el país de las maravillas”, he dejado mis urgencias para atender a algo incomprensible: una sonrisa y una llamada desde unos ojos cansados. Me he sentado a su lado y he comenzado a hablar de algo tan insustancial como el tiempo atmosférico para terminar hablando de otro tiempo de recuerdos. De otro tiempo de carencias económicas en donde su mujer y él subsistían con lo mínimo para poder dotar a sus cinco hijos de carreras. Nunca había tenido riquezas materiales, pero sí tenía la inmensa fortuna de tener a todos sus hijos con cátedra y bien situados. Su mujer y él “que no sabían hacer una o con un canuto” (Anciano dixit) vivían austeramente, pero felices. Hasta que hace cinco años murió su mujer y los hijos consideraron que estaría mucho mejor en una residencia que “solo en casa” –por lo visto no habían visto la película de lo bien que se lo puede montar un niño “desvalido” que es lo que viene a ser un anciano- así que vendieron lo poco que tenían los padres, se repartieron la pasta gansa e ingresaron a nuestro viejico en la residencia. De pronto, ha parado de hablar y se ha preguntado en voz alta ¿Y por qué te cuento yo todo esto…? Yo lo he mirado, me he encogido de hombros, le he sonreído y le he abrazado. Cuando volvía a retomar mi “Hay prisa, hay prisa…”, con los ojillos brillantes por unas lágrimas que hacían esfuerzos por no salir, me ha dicho: “Ya sé… para que una zagala guapa como tú me diera un abrazo”.

Es posible… Es posible que ni la Navidad salve a muchas mujeres de morir a manos de los canallas malnacidos de sus maridos.

Sí, es posible que todo siga igual, que no se produzca ningún cambio… Pero, por favor, déjenme creer en un sueño: creer que no es estúpido pretender que todo mejore, aunque sea un poco; creer en la bondad del hombre, creer que aún es posible que se produzca un milagro en nuestros corazones… y esperarlo.

Asociación Canal Literatura
Ana Mª Tomás Olivares
Blog de la autora

El lastre de tus versos. Por José Francisco Mejía

Maravillosos besos,
besos mágicos que enamoran,
envuelven y hechizan
escurridizos, pasionales van
la piel erizándola y embriagándola de placer

Porque sólo el lastre de tus besos
lograrán que mi cuerpo tiemble y caiga
rendido en las esplendidas noches de pasión
¡benditos sean tus labios! hermosa dama
¡y bendito sea el lastre! que recorre toda mi piel

Porque sin tus besos ¡prefiero no vivir!,
y vivir bajo la inmisericorde soledad morir
porque sin tus besos mi vida ¡no tiene sentido!,
ya que tú lastre es ¡mi razón de vivir!
porque sin tus besos amor mío ¡jamás podría existir!

Maravilloso lastre que iluminas mi piel,
con tan solo un beso enciendes las noches y das placer,
¡maravillosos besos! Que recorren cada espacio de mi piel
nunca dejes de besarme para tener siempre en mi piel,
el lastre de tus besos cada amanecer.

José Francisco Mejía Ramírez

Miembro de la: Sociedad Literaria de Honduras.
Red Internacional de Escritores (España- RIET)
La Unión de Escritores del Caribe y del Mundo.
Del Diccionario Latinoamericano de Poetas, con sede en Bogota Colombia.