Amor de madre? Día internacional contra la ablación. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Como creo hasta reventar que la poesía es un arma cargada de futuro, os dejo este poema que hice con la historia (real, qué tristeza), de una niña de Sudáfrica. No es un poema apto para cualquiera, lo sé, porque hay que mojarse el corazón para leerlo y todo el mundo no quiere.

 

Hoy, lunes, es el día internacional contra la ablación. Una práctica que ejercen las mujeres y que afecta al 90% de muchos países (en España, por supuesto, se practica, aunque esté penada).

Y, lo peor, es que las madres se la practican a sus hijas por amor.

¿O no…?

 
  

Me amputaron
el naciente
placer
cuando tenía
nueve
años. 

 Jugaba con Khadija,
mi bonita muñeca
de ojos negros.
Mi madre, impasible,
me la arrancó,
y me segó la
voz con
mis propios
gritos.
(Del pelo,
me quitó
la niñez y
una flor).

 Me ataron a
una piedra y
con una cuchilla
vieja me arrasaron
como mujer.

  Sin anestesia,
sin piedad.
—Sometimiento de
niña hembra
grabado en mi
chiquilla piel—.

 Después de unas
horas puedo,
a través
de un pequeño
orificio con vistas
al diablo,
orinar. 

Pero mi madre,
mientras me unta
zumo de limón y
nanas,
sonríe…

Ahora los hombres
me querrán
comprar.
Seré una fiel
mujer muñeca
(de mentira
pero de verdad).
Y lo mejor;
cuando sea mayor,
me podré casar.

 


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

¡Oh Mundo! Por Mónica López Bordón

Las estrellas de Andrés Rueda

A veces te miro desde lejos
y no admito el golpe de tu tiempo,
ese transcurrir veloz que me deja ciega ante el espejo.

Rima el paso de los días que se abren con tu luz,
fugitivo, engalanado de humo deshojado,
y un grito se desborda mudándose en tu piel
de pueblo, de ciudad, de país.

Firmo a fuego tu encuentro enamorado,
tu alrededor y tu más allá.

¡Oh mundo! Queda la tinta de tu verbo,
donde me besas.

 


Mónica López Bordón
Blog de la autora.

*Cuadro»:Las estrellas» de Andrés Rueda
 (http://andresrueda.blogspot.com/)

 

Respiración. Por Ana Muela Sopeña

A Wislawa Szymborska (2-07-1923 _1-02-2012)

 

Sólo un segundo
y el óxido diluye
todo lo inservible.

Un testamento de palabras
para un nuevo Hombre,
para una nueva Tierra.

Sobre el muro del silencio:
la sombra de la respiración,

sobre la luz antigua:
                              la muerte,

sobre el instinto destructor:
                                                  la guerra,

sobre la semilla creadora:
                                                      la paz…

 

Ana Muela Sopeña
Blog de la autora

El juramento (Letrilla lirica). Por Marcelo Galliano

Para S. S. C.

Si piensas jurar “amor
jamás te voy a olvidar”,
yo te pido antes de hablar
me obsequies un gran favor:
piensa en esa luna clara
que en la oscuridad avara
de una noche de dolor
te coronó de tibieza
tu entristecida cabeza,
y entonces muy convencida
le prometiste la vida…
hasta que llegó la aurora
y en esa tan bella hora
la luna quedó perdida.

Entonces piénsalo bien
antes de decirme eso,
no cometas tal exceso,
no pronuncies ese Amén,
por si un día no lejano
alguien te ofrece la mano
y aceptas sin saber quién…
Pues en ese instante breve
cuando la sed todo bebe
sabrás que lo prometido
será parte del olvido
y yo seré cual la luna
que era todo y no es ninguna:
también estaré perdido.

Asociación Canal Literatura
Marcelo Galliano
Argentina

Tempestad. Por Mirtha Rodríguez

Pasaron horas… días…

Perdí la noción del tiempo

Sentada en este muelle…

Esperando tu regreso

Te hiciste a la mar

Después de darme un beso.

No regresas, que paso?…

Ha pasado mucho tiempo.

Los seres que aman la mar

No le temen al viento…

Ni la tempestad…ni el frío

La crueldad del invierno

La llevan siempre consigo.

Espero tu regreso…

Tengo un mal presentimiento

No quiero escuchar consejos

Que hay que esperar un tiempo…

En la inmensidad de la mar

Algo se ve a lo lejos!!!…

La esperanza vuelve a mí..

Deprisa…que aquí te espero

Ilusión de enamorada..

Que sabe de sufrimientos.

Lentamente se acercó..

Gran cansancio en él..veo

Mirándome a los ojos dijo…

Amor…no temas al viento…

Ya pasó la tempestad…

Aquí estoy de regreso!!!.

Asociación Canal Literatura

 

Mirtha Rodríguez
Argentina

Ni todos angeles, ni todos diablos. Por Anita Noire

Mi padre, una figura de autoridad. Mientras fuimos pequeños obecedíamos sin chistar. Un hombre en apariencia tranquilo, firme, sin estridencias que había aparcado para otro momento (uno que no llegó nunca) su verdadera vocación, para que los que dependíamos de él salieramos adelante. Un hombre serio, un hombre callado. Jamás una voz por encima de la otra, ni un gesto de fuerza. Obedecíamos sin discusión.
Al ir creciendo teníamos tres alternativas: seguir obedeciendo unas normas que el paso del tiempo había instaurado como usos de la familia, aparentar obedecer sin hacerlo, cuestionar y negociar.Empecé a cuestionarle muy pronto y desde entonces comencé a negociar. Las negociaciones duraron años. Con el tiempo he comprendido que era lo que le divertía. Negocié, en mi adolescencia, normas impuestas que, entonces no entendía, provenían del temor a que algo terrible nos pudiera ocurrir; negocié en mi primera edad adulta cuando mi sentido de la independencia me impedia sujetarme a algunas costumbres que se habían quedado caducas y negocié para obtener mis propias parcelas de poder. Negociamos y negociamos, jugando al ratón y al gato. El enfrentamiento directo, sin negociación, sin puesta sobre la mesa de alternativas, sólo daba lugar a cerrarse en banda, por uno y otro lado.

Muy pronto dejé de obedecer. Negociamos mucho, de todo. Pasé a cumplir pactos y él también. Así fue durante años, incluso cuando ya no vivía en casa.

Los que me precedieron creen que esa manera de tratarnos se sostenía bajo el parametro del hijo predilecto. No es cierto, no lo era (el que se llevaba ese galardón era el que más disgustos le dió toda su vida. Suele ser así). Creo que en realidad fue más sencillo. En lo externo, soy como mi madre. En lo interno, soy como mi padre.

Negociamos hasta poco antes de fallecer (tú arreglas tus papeles y yo haré que se cumplan sin problemas; tú sigues el tratamiento y yo me afeito la cabeza; yo te hago caso y no me afeito la cabeza y tú vuelves a reanudar el tratamiento; tú vuelves a dibujar y yo no se lo digo a nadie). Cuando apenas le quedaba aliento, dejé de negociar y volví a obedecerle. No sé si me equivoqué y debí negociar. No lo hice, le obedecí a ciegas, sin cuestionarle. Creo que él lo quiso así. Por eso hoy no tengo un lugar donde ir a discutirle nada y cuando quiero encontrarle o tener un punto de referencia sólo puedo mirar al Mediterráneo.

Anita Noire
Blog de la autora

Elizabeth Gaskell y la BBC. Por Teresa Carmeselle


Elizabeth Gaskell es una conocida autora inglesa, heredera de la tradición novelística de grandes autoras como Jane Austen y las hermanas Bronte, y famosa por novelas como «Norte y Sur» (no confundir con la serie americana del mismo título) y «Esposas e hijas».
Por el momento no he tenido oportunidad de leer las novelas de esta autora, pero sí he disfrutado, mucho, de las exquisitas adaptaciones que realiza la cadena británica BBC de las mismas. Este fin de semana he visto «Esposas e hijas», y ya hace un par de meses «Norte y Sur». También he comenzado a ver «Cranford».
Hago aquí un inciso para decir que, aunque se agradecen los intentos de las productoras españolas por hacer teleseries históricas, más se agradecería que tomaran como ejemplo estas pequeñas obras de arte que la BBC lleva haciendo muchos años, desde aquella mítica «Yo Claudio», por poner un ejemplo, y donde el paisaje, los interiores, el vestuario, el vocabulario, y todo el entorno que nos hace «creer» la historia y la época que nos están contando, es cuidado hasta el más mínimo detalle.
En cuanto a «Esposas e hijas», que ayer terminé de ver, decir que me ha gustado mucho, que los actores están todos estupendos en sus papeles, y que es una historia que me ha recordado mucho a Jane Austen, pero, es evidente que hay un pero y que por eso Elizabeth Gaskell no es tan conocida y admirada como aquella, en sus historias falta esa chispa de humor, esa mirada irónica que tan bien sabía servirnos Austen. Haciendo esta salvedad, os recomiendo de verdad que no dejéis de verlas, o de leer sus libros, lo que yo espero hacer pronto también.
Sólo añadir que no es fácil ver estas series, en televisión no las emiten y en los videoclubs tampoco están disponibles, así que os dejo un enlace a un canal de Youtube donde podréis disfrutarlas, con el único obvio inconveniente de la parada correspondiente cada diez minutos para ir enlazando vídeos.
Que las disfrutéis.
http://www.youtube.com/user/Elgranlaberinto

Teresa Carmeselle
Blog de la autora