Bicefalia. Por Marisol Oviaño

Mis padres cumplían los roles tradicionales: él traía el pan a la mesa y ella se encargaba de nuestra educación.

Cuando yo tenía catorce años, mi madre comenzó a trabajar con mi padre; pero como la responsabilidad económica seguía recayendo sobre él, ella continuó asumiendo el papel de policía malo: era la que nos esperaba si llegábamos tarde, échame el aliento; la que nos echaba unas broncas antológicas por las malas notas y la que imponía las condenas, un mes sin salir.

Mi padre, al día siguiente, se limitaba a soltarnos una de sus frases hechas sin mucho énfasis, te parecerá bonito. Nuestra madre se quejaba con frecuencia de que él nunca se encargaba del trabajo sucio, a lo que él respondía invariablemente con su legendario aplomo: “Es que tú estás para las cosas sin importancia, y yo para las importantes”, y nosotros nos tirábamos de la risa ¡qué jeta!

Ahora creo que tenía razón: él marcó las líneas maestras y ella las remachó con eficiente pragmatismo. Juntos hacían un equipo extraordinario.

Yo no tengo con quien repartirme el trabajo, de modo que vivo en permanente bicefalia: ahora trazo una línea maestra, ahora desato el armagedón porque las notas son un desastre o porque la lavadora terminó hace cuatro horas y nadie ha tendido la ropa.

Desde fuera parece muy difícil.
A veces lo es.

Marisol Oviaño
Proscritosblog

Entre Madrid y Sevilla. Por Ana Mª Álvarez Barroso

 

¿Recuerdas aquel día de abril, de primavera,
entre flores curiosas que alegres observaban?
Y la PLaza de España fue fiel testigo, muda,
de tus bellos poemas por mi voz recitados.

¿Recuerdas aquel día donde las arboledas
del Retiro -¡qué bello!- nos abrían sus brazos?
Me sentí cual princesa caminando a tu lado
contemplando el Palacio de Cristal transparente.

¿Recuerdas, amor mío, aquel fugaz y hermoso
momento en que me diste -nos dimos- aquel beso?
Un beso, un sol naciente, un cometa en los labios
que con sabor a andenes nos unió para siempre.

¿Recuerdas, cielo mío, aquella tarde clara
donde nuestros abrazos fueron enredaderas?
¿Recuerdas qué dulzura? ¡Cuánto amor contenido
guardábamos ansiosos esperando encontrarnos!

¿Recuerdas nuestras charlas, nuestros cafés intensos,
nuestros paseos claros bajo la noche oscura?
¿Y la luna en el agua? ¿Y el Puente de Triana?
El río murmuraba que el amor ya era un hecho.

¿Recuerdas nuestros sueños en papeles y folios,
que ahora han comenzado a hacerse realidades?
Un hogar, una lumbre, una vida y mil noches,
un futuro conjunto, un libro y dos poetas.

Y pasarán los días escribiendo ese libro,
y pasarán las nubes envidiando este cielo;
y en un tiempo remoto, lo que aún no ha llegado
será de nuevo un dulce: «¡recuerdas, vida mía?»


Ana Mª Álvarez © 2005
Blog de la autora

A mi madre. Por Juan A Galisteo Luque

Recuerdo sus manos que al viento se abrían
dando generosas calor y esperanza,
unas manos buenas que nada pedían
y que con firmeza todo lo entregaban.
Añoro esos años de niñez, tan bellos,
años de vivencias, de ilusión, de infancia,
ese gran regalo de amor, que del cielo,
cruza la inocencia invadiendo el alma.
Si una madre es todo porque da la vida,
también es refugio, consuelo, añoranza,
por eso, el cariño de madre culmina
y es un don divino de paz y de calma.
Ante tu recuerdo, hoy desde la ausencia,
descubro en silencio lleno de nostalgia,
tu semblante vivo de amor y presencia,
contrario al olvido, frente a la distancia.
Sumido en el tiempo que oculta la vida,
también el cariño se extingue y se apaga,
sin embargo el tuyo, madre, no se olvida,
siempre hay primaveras, flores y fragancia.
Recuerdo esas manos que al viento se abrían
dando generosas amor y esperanza,
eran manos tiernas que nada exigían
y que con nobleza todo lo entregaban.
——


Juan A Galisteo Luque
Blog del autor
Del libro: Café Boulevard.
Derechos registrados

SENTIR DE POETISA. Por Mirtha Rodríguez

Cuando escribo un poema

No logro nunca olvidar

La pregunta de quién lee

La historia que he de plasmar.

Qué te inspira?.. me preguntan…

Qué difícil de explicar!!!

Es un gran sentimiento…

Que solo… comienza a brotar.

Nacen en mí las palabras

Suaves, como murmullo de mar

Un recuerdo…una imagen…

Un sentir, para expresar.

Una palabra…un gesto…

Despierta la sensibilidad

Por transmitir pensamientos

Soltar los sentidos a volar.

Un poquito de mi alma

En cada poema se va…

La forma de ver la vida…

y en verso poder contar.

El poeta, ríe…llora…sufre,

Es solo…una persona más

Solo trasmite sentimientos!

Con muchas historias detrás.

La pasión del enamorado…

Un dolor por lo que ya no está…

Bellos recuerdos contados…

Que hacen su alma temblar.

Asociación Canal Literatura

Mirtha Rodríguez
Argentina

LUNA LLENA – Antología Poética Esplendor Nocturno;2010. Por Olga del Pino

Canta embrujada luna susurrando al oído
Cántale luna tus plateados secretos,
Mimosas las olas acarician el ocre lienzo.
La mar se agita rasgando la orilla.

Canta hervida luna,
Cántale la marejada de tus sueños.
Gemido retorcido de burbujeo deseo
Exhala un trozo de logrado cielo.
Oleaje de sangre se enciende al fuego.

Canta secreta luna,
Cántale tus rociados anhelos,
Húmeda la tierra fértil
Absorbe la espuma de lo eterno.
Se aviva el crepitante incendio.

Violento y tierno, agua y fuego,
El ritmo salado al vaivén del resplandor de los cuerpos.
La noche hechizada se escapa
Mimada por el murmullo del abrasado viento.
Su impetuosa voz temprana me despierta de este sueño.

Asociación Canal Literatura

Olga del Pino
Blog de la autora

Trascripción libre de una conversación que aun no se realiza. Por Carlos Veloso

Alo…alo….si…..con el….si le escucho……perdón….con quien hablo?…si señor soy yo ..si….le estoy escuchando…..si señor es verdad….con el derecho que …..perdón….si… le estoy escuchando……. si…. estoy esperando que acabe con su diatriba para que me deje hablar….si señor…no…esta equivocado…..puedo hablar yo ahora?…..de acuerdo…usted tiene razón, puede ser un despropósito….pero me deja hablar a mi ahora…….es verdad estoy enamorado de su mujer, pero no es mi intención ni nunca lo ha sido el separarla de usted ni de su familia….si pero ella jamás me ha dado pie para suponer otra cosa……si señor me siento con todo el derecho que me da el tener este sentimiento, puro y noble, por su esposa…si… yo tengo muy claro que es su mujer, aunque también tengo claro que no es su propiedad, pero que yo la quiera no implica que se la quiera quitar, destruir su familia.. o incluso faltarle el respeto como usted dice….mi sentimiento hacia ella se limita a quererla…si desde lejos…para mi es un sueño imposible, pero es mi sueño, tal como usted reclama su propiedad sobre ella, yo le reclamo mi derecho a tener este sueño….le digo mas…ella le quiere mucho a usted y sus hijas….para ella yo solo soy un amigo, pero…señor.. considere lo siguiente…es su responsabilidad de que esta situación se mantenga, quiérala mucho, hágala feliz….si….yo se que en estos momentos Ud. lo hace…pero no se distraiga en estos problemas tontos….realmente no veo cual es el problema para Ud……si lo ve desde su punto de vista, el que debería tener problemas soy yo, queriendo a una mujer que nunca voy a poder acariciar o besar, sin embargo no es así, si ella esta feliz, yo estoy feliz…tal vez no feliz….pero algo cercano a eso…lo que para mi es suficiente…..si…. es la verdad….si…señor…señor…le reitero, cuídela mucho, usted tiene un tesoro….si…si se que es su tesoro….pero todo su sentido de propiedad no va cambiar mis sentimientos…..de acuerdo….si….no señor… no puedo comprometerme a eso…. adiós….adiós señor….

Asociación Canal Literatura

 

Carlos Veloso

En estas noches frías. Por Ana Muela Sopeña

En estas noches frías
recuerdo la penumbra agazapada
en náufragos paseos sin nostalgia,
hacia portales grises,
en la ciudad de abismos subterráneos.

Las plazas sigilosas dormidas en silencio
y las marquesinas de autobús
con anónimos rostros sin destino.

En los pasos de cebra
personas esperando un cambio biográfico
y semáforos oscuros
con transeúntes despistados.

Tu sonrisa vagando entre las calles,
tus pasos adheridos a la melancolía de los muros,
mis huellas invisibles…

Ana Muela Sopeña
Blog de la autora