
Las angustias económicas me resultarán rentables para algo que estoy escribiendo.
Pero provocan que mi hija me mire preocupada cuando paseo por el salón como un animal recién enjaulado.
– ¿Qué te pasa?
– Nada, estoy barrenando.
Deja de mirar la tele y me sigue con su mirada de yo confío en ti, mami.
Entonces me siento ante el ordenador, que levanta una pantalla entre ella y yo, y finjo que estoy haciendo algo mientras barreno a gusto. Pero, como estoy a lo mío, no me doy cuenta de que suspiro y resoplo.
– ¿Por qué estás enfadada? –pregunta mi primogénito sin apartar la vista del partido.
– No estoy enfadada, sólo preocupada- aclaro marchándome a la cocina para poder tener miedo a mis anchas.
¿Y si me estoy equivocando? ¿Y si lo que yo pienso que es lo mejor, resulta ser lo peor? ¿Y si las angustias económicas sólo traen más angustias económicas? ¿Y si el sacrificio no sirve de nada?
Enciendo un cigarro, repaso todas las veces que he logrado llevar el barco a puerto, me inyecto una sobredosis de moral y poco a poco vuelvo a ser una mujer valiente.
Que todos los problemas fueran de dinero.

hijadecristalero
Proscritosblog



Maribel Romero Soler que fue finalista del premio Azorín de Novela, del 



Utilizar la poesía para hacer una gestión más humanista, honesta, humilde y con humor de las personas en las organizaciones… 
