Aprendí. Por Mirtha Rodríguez

Aprendí…que cada amanecer, es vida

Al gozar la frescura, de un nuevo día…

Aprendí…que la belleza, la naturaleza

Nos sana el alma… día tras día.

Aprendí…que una sonrisa en el rostro

Puede más, que un gran enojo…

Aprendí…que tener paz, en el alma

Es tener un corazón, pleno de gozo.

Aprendí…que amar, y ser amado

Es plenitud, caminar de la mano…

Aprendí…a escuchar, a comprender…

A perdonar…y pedir, ser perdonado.

Aprendí…que la amistad, el respeto…

La humildad…son valores, muy preciados

Aprendí…que así, quiero caminar mi vida…

Sentimientos y alma…en la mano.

Asociación Canal Literatura

 

Mirtha Rodríguez
Argentina

La doctora Corquete. Por José María Araus

   Lola Corquete, la brava fundadora de aquella “Asociación Feminista Radical”, era una mujer con una inteligencia y un tesón dignos de elogio. Desde que empezó sus estudios de medicina, tenía en la cabeza la especialidad que deseaba ejercer, pero a pesar de sus brillantes estudios, tal especialidad siempre se le resistió. Sus padres le aconsejaban que escogiera otra, pero ella se resistía.

   ?Mujer, ¿por qué no quieres ser médica de niños? —le decía su madre.

   ?Pues donde estén pulmón y corazón que se quiten todas las demás especialidades; eso sí que es una cosa seria ?le aconsejaba su padre.

   Pero ella, tenía una vocación bien arraigada y no les hacía caso.

   Al final, tras largos años de intentos frustrados, le llegaron los éxitos universitarios y laborales, pero en otra especialidad, y tuvo que conformarse con la dirección del departamento de Neurocirugía, del mejor centro hospitalario del país, sin embargo, no logró llevar a término la que siempre fue su vocación.

   Aún hoy día, la feroz feminista, siente una decepción cuando pasa por delante de departamento de Urología, y una sensación entre encono y envidia, al leer el letrero indicador de: “Sección de Vasectomías”.

José María Araus

Noutopianos: Noche de esencias, de Fénix y serpiente. De JennA CAndelA

El libro
nos cuenta en primera persona detalles de las visiones sobre el pasado y el futuro que tiene como parte una travesía de autodescubrimiento. En ella se remonta a la creación de la raza humana y determina ser una embajadora de luz y esperanza, proponer la vida después de la muerte, y revelar su batalla entre el » bien y el mal «.

La autora

JennA CandelA es escritora, poeta, compositora, bailarina y pintora puertoriqueña. Posee una maestría en las ciencias de la Ingeniería Eléctrica. Es profesora en la Universidad del Turabo y ha publicado artículos científicos, además de su tesis de maestría.Noutopianos: Noche de esencias de Fénix y serpiente es su primer libro. Esta novela es parte de una serie que espera llevar a tres o cuatro volúmenes.

 

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Blog de la autora
Web Noutopianos

Brindis. Por Betty Badaui

Los lagares, las uvas y el momento
de encontrar, en el jugo alucinante,
un impacto, un hechizo, un duende andante
que disipe el glacial aburrimiento.

Lagares y manzanas; un invento
de la tierra, del sol y el palpitante
exprimido que aloja, exhuberante,
el voto de un frutal aturdimiento.

Los lagares de dios son un regalo
para el hombre, su sueño y sus albores;
y es la mujer la copa y el consuelo,

el elixir cabal del intervalo,
la que sostiene en todos los dolores
porque es cabaña, sembradío y cielo.

BETTY BADAUI
Blog de la autora

Ejemplo de vida. Por José Fernández Belmonte

Casi cien años. Se dice pronto. Mi abuela Mercedes los tiene bien puestos. No es capaz de correr los cien metros lisos pero su cerebro está más ágil que algunos con treinta. Esta semana está ingresada en el hospital por una complicación respiratoria; a esas edades un simple resfriado puede derivar en una infección con terribles consecuencias.
Cuando me avisaron casi me da un soponcio. A la mañana siguiente fui al hospital y ella aún dormía con su mascarilla de oxígeno puesta. No pude contener las ganas de besarla y acariciarla como miles de veces ella me besaba y acariciaba a mí de pequeño. Tal arrebato de cariño terminó por despertarla y se alegró mucho de verme allí. Me dijo cuanto me quería y lo malica que había estado, pero enseguida, viéndome afligido, me dió ánimos diciéndome que ya se encontraba mejor y que estaba deseando que le dieran el alta para irse a su casa.
Acto seguido se preocupó de como estaba la señora de la cama de al lado. Su compañera de habitación tiene ochenta y un años y mi abuela va para noventa y ocho, pero pareciera que fuera al contrario. Le da instrucciones a su cuidadora. A mi abuela le fascina que su vecina de cuarto hablé mientras duerme, y más cuando la cuidadora nos confirmó que ve alucinaciones. Eso a mi abuela siempre le ha encantado. Ella hablaba con una tía suya solterona que murió en nuestra casa, cuando yo era pequeñajo. La pobre era chepada, y después de muerta, venía a visitar a su sobrina muy a menudo. Según mi abuela, a la muerta le gustaba sentarse a los pies de su cama y darle conversación.
Mi abuela tiene calor. Está destapada sobre la cama y lleva un camisoncito rosa que le sienta muy bien, aunque se le sube para arriba dejando al aire unas piernas menudas que conservan aún, en cierta medida, una piel tersa y brillante.
-Si mi marido me viera así se asustaría -dijo mi abuela Mercedes.
-Y eso por qué, abuelica -le pregunté
-Hijo mío, el pobre se fue al otro mundo sin verme desnuda, y mira como estoy aquí. Y eso que tuve ocho hijos y dos abortos -respondió sonriendo.
-Por cierto, Pepico: ¿Cómo quedó el Barsa este fin de semana? -preguntó ella.
-Ganó, abuela -le respondí.
-¡Qué bien!, pero yo creo que este año no gana la liga, son muchos puntos los que le lleva el Madrid. Lo siento por Guardiola, es tan guapo y tan elegante. ¡No como el del Madrid, que tiene la mala sombra a capazos! -exclamó mi abuela.
Mi padre, al que le gusta mucho hablar, no le deja escuchar a la señora de al lado que ha comenzado a hablar de nuevo mientras duerme.
– ¡Calla, Pepe! A ver lo que dice esta mujer. ¡Hablas más que un sacamuelas!-le recrimina mi abuela a mi padre.
Los intentos de diálogo de la durmiente suenan como susurros o lamentos. No se alcanza a entender absolutamente nada.
-Pobrecita. Esta mujer habrá sufrido mucho -dice mi abuela.
-También padece de terrores nocturnos -responde la cuidadora.
-¡Ay, Dios mío! Pobre mujer- exclama mi abuela.
Yo me despido de mi abuela, sintiéndome, una vez más, afortunado de ser su nieto. Me recordó, antes de marcharme, que el otro día estuvo en su casa un cura, que es muy majo, a darle la comunión y ofrecerle la posibilidad de confesarse, y ella le dijo: Buen hombre, ¿Qué pecados puedo tener yo, si no le he hecho nada malo a nadie en toda mi vida?
En el coche, rumbó al trabajo, no podía de dejar de pensar en lo que representa y representará siempre mi abuela para mí: un ejemplo de vida, de lucha y de equilibrios fundamentados en valores como la humildad, el respeto y la entrega a los demás.
Así es muy difícil pecar. En el fondo, creo que admiro tanto a mi abuela porque mi sueño, mi único y colosal sueño, es llegar a ser como ella: una persona sencilla y honesta. Lástima que nos estemos quedando sin referentes.

José Fernández Belmonte
Blog del autor

No habrá más enemigo. Por Brisne

«Cribando los pocos recuerdos que la censura de la memoria ha dejado pasar me veo como un hijo molesto. Demasiado preguntón. Demasiado impertinente. Demasiado lector. Demasiado pajero. Demasiado vago. Demasiado solitario. Demasiado impaciente. Demasiado hablador.
Un hijo demasiado».

Llevo unos días, acabé el libro el martes, pensando como hacer esta reseña. Normalmente los libros reposan un día pero al terminarlos tengo claro lo que quiero decir con ellos. Con «No habrá más enemigo» no me ha pasado eso. No tengo claro lo que quiero decirles del libro. Si tuviese que explicarles en dos líneas de que va el libro, no podría, porque en su interior se agolpan demasiadas cosas. Padres e hijos. Creo que nos habla sobre todo de cómo los padres influimos en los hijos. Pero también de sexo, de obsesiones, de locura, de huidas, de salidas, de entradas. Es una novela demasiado. Demasiado intensa. Demasiado sentimental. Demasiado farolera. Demasiado loca. Demasiado tierna. Y es en ese demasiado, sin medida, en el que te atrapa. Te lleva. Juega contigo. Te habla de póker. De adicciones. De sexo obsesivo. De amor enfermizo. De historias increíbles. De anillos. De Lenín y León. De Alejandra. De Lola. De convencionalismos. De querer algo que en realidad no quieres. De juventud. De viajes. De Dorothy en el País de Oz. De un camino de baldosas amarillas que no quieres pisar. Y entonces, lo miras. Lo ves. Y piensas en tu propio camino de baldosas amarillas, tan gastado, tan soso, tan sucio que casi no es amarillo. Pero Sergio del Molino lo ha recorrido en tres tandas. Con la historia de Lenín, delirante, enganchado a un amor destructivo. De la mano de Lola le ha llevado a la locura. Un Lenín que tiene un padre que no le habla. Historia de una obsesión, por Lola y por su padre. De la mano de León, un tío tan normal que sorprende en su final. Un hombre que ama a Alejandra. Y por ese amor realiza la locura de su vida. Y finalmente de la mano de ella, Alejandra, la que huye. Siempre huyendo y sin poder escaparse de sí misma. Mi personaje. Porque siempre hay uno con el que empatizas más, y el mío ha sido ella, la tremenda huída, sin saber bien de que huir. Quizá huyendo de si misma sin poder sacar los pies de tus propios zapatos. Y con ella he pensado en mis huidas y mis regresos. En el ansia a los veinte de irme de casa, del pueblo y el regreso después siguiendo mi propio camino de baldosas amarillas. Un poco como Alejadra. Me ha gustado seguirla en su huida aunque no haya terminado de entender el final. Cosa que tampoco me importa demasiado. Me gustan los finales abiertos, las discusiones con otros, el poder hablar sobre lo que interpretamos al leer, que no me lo cuenten todo.

Y al final el bonus track, la historia del escritor sin máscara. Ternura saliendo entre las letras y el desasosiego que te produce el saber que el autor perdió un hijo de dos años justo antes de publicar la novela. El homenaje póstumo. La vida injusta sin máscara golpeando la sien.

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección “Brisne Entre Libros
Blog de la autora

El falso sexismo en el idioma español según la RAE. Por José Luis Enciso

Ignacio Bosque

En México suele adjetivarse como “padre” algo que se cree bueno o bonito, en tanto que “una madre” es algo de poca monta; valer “madres”, entonces, resulta igual a perder todo valor. En España, en tanto, “cojonudo” es ser la hostia: divertido, valiente, leal, en fin, cualquier adjetivo que califique de buena manera al sustantivo; por el contrario, un “coñazo” es algo que a nadie satisface, aburrido, insoportable, indeseable incluso. De los cojones al coño, del padre a la madre, en estos ejemplos hay una axiología sexista innegable. Pero el nivel es muy básico.

Ante casos como estos la idea de alertar ante el sexismo en el lenguaje ha generado la creación de guías que pretenden evitarlo en discursos políticos e institucionales, sin embargo, los enfoques pueden caer, más que en la polémica, en la distorsión. Cuenta Ignacio Bosque, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid, ponente de la Nueva gramática de la lengua española e integrante de la RAE, que hay algunas “guías de lenguaje no sexista” a las que “tan sexista les parece el preguntar a una mujer si es señora o señorita como escribir Todos tenemos sentimientos, en lugar de Las personas tenemos sentimientos”. Y se vale, en la cita, de la Guía sindical del lenguaje no sexista (Madrid, Secretaría de Igualdad, Unión General de Trabajadores, 2008).

Bosque evaluó ésta, así como otras ocho fuentes similares, y redactó el informe “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la RAE el jueves 1 de marzo de 2012, en el que precisa lo equivocada que puede ser la concepción del “sexismo” en el lenguaje. Cito un par de párrafos que reflejan, según creo, lo mejor de la crítica de Bosque en este documento:

Los lectores curiosos e interesados que lean con atención las guías de lenguaje no sexista se formularán un gran número de preguntas lingüísticas, pero me temo que buscarán inútilmente las respuestas entre sus páginas. El lector de estas guías habrá aprendido, en efecto, que es sexista decir o escribir El que lo vea en lugar de Quien lo vea; que también lo es la expresión Los futbolistas en lugar de Quienes juegan al fútbol…” (Pág. 8)

Una vez que haya asimilado todas estas directrices, el lector se preguntará probablemente si es o no sexista usar el adjetivo juntos, masculino plural, en la oración Juan y María viven juntos. Como este adjetivo “no visibiliza el femenino”, en este caso el género del sustantivo María, es de suponer que esta frase es sexista. Tal vez el que la construyó debería haber dicho …viven en compañía para no ser discriminatorio con las mujeres. Pero, ¿qué hacer si el predicado fuera …están contentos, …están cansados o …viven solos? ¿Deberían tal vez usarse en estos contextos adjetivos que no hagan distinción en la concordancia de género, como alegres o felices, o locuciones que no la requieran, como en soledad? De nuevo, ninguna respuesta. (Pág. 9)

El informe, suscrito por, entre otros miembros de la RAE: Luis Goytisolo, Carmen Iglesias, Arturo Pérez-Reverte, Álvaro Pombo y Soledad Puértolas, expresa interesantes conceptos en los que sin responder a qué tan sexista es nuestra expresión escrita y hablada sí alerta en cuanto a los excesos reivindicatorios.

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José Luis Enciso (México, D.F., 1976). Autor de Los condenaditos (Pre-Textos, 2005), relato ganador del XIX Premio Internacional de Cuentos Max Aub, otorgado en Valencia. En 2009 obtuvo el primer premio del VI Certamen de Narrativa Breve Canal Literatura, en Murcia. Ha sido incluido en la antología Códices en el asfalto, compilada por Edgar Omar Avilés, a publicarse el próximo año. Actualmente coordina actividades culturales en el Centro Cultural Bella Época (FCE) en México, DF.
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