Sufrimiento innecesario. Por Brujapiruja

He visto esa cara pálida sosteniendo unos ojos inexpresivos y opacos, esos labios tristes sin sonrisa que los libere de la tensión del miedo a quien sabe qué cosa.
La psique, esa poderosa fuente de imágenes y sensaciones, ese oscuro lugar donde uno reside y que tan poco conocemos, a veces, nos tienta a torear en ruedos imposibles.
La espiral que puede crear una mente que no se comunica puede ser el infierno dónde condenarse a sufrir inutilmente por cosas que no ocurren, no existen, no se produjeron ni se producirán jamás, más que en nuestra imaginación, pero que nos amenazan constantemente atenazando cualquier reacción y creando un circulo vicioso que generamos solos, tristemente solos, en el cuarto oscuro de la incomunicación.

Mirando ese rostro tenso, pensaba yo: “Vete tu a saber a qué tiene miedo…y en qué se basa tanto sufrimiento innecesario.” Y me quedé con la mano tendida sin poder estrecharle entre mis brazos.

Brujapiruja

Como los patos. Por Mercedes Martín Alfaya

Acabo de ver una pareja de patos en la piscina de mi urbanización (como tengo unos días de vacaciones, me dedico a deambular por la terraza en busca de sensaciones). Está lloviendo, pero a ellos les da lo mismo (son patos). Sé quién es él y quién es ella por la forma de deslizarse en el agua. Ella va… y viene… con ese aire delicado y altivo que la hace imprescindible a los ojos de su pato. Él la mira extasiado desde su rincón de placidez, introduce la cabeza bajo el agua y sacude las alas… Ahora la busca, como si comprendiera que debe hacerlo.
Habrán venido volando, desde el parque, a su rinconcito secreto en los días de lluvia.
Cómo me gustaría que una mañana el mundo se hiciera lago en alguna parte. Un lago secreto y olvidado donde nadie nos encuentre. Nadar contigo sin memoria, bajo la lluvia, como los patos.

Mercedes Martín Alfaya

Tiovivo nocturno. Por Isidro R. Ayestarán

Habitantes en un mundo de infancias robadas,

habitantes de caricias nocturnas en busca de un significado,

habitantes de la noche a la caza de un momento que les haga olvidar su soledad…

Tres seres callados que luchan por despojarse de sus silencios…

Habitantes que, al final de la noche, se reconocerán en cada latido de sus corazones.

 © Isidro R. Ayestarán, 2008

NOCTURNOS  www.isidrorayestaran.blogspot.com

La visita. Por Dorotea Fulde Benke


En un despiste dejé la puerta abierta mientras hablaba en el rellano con los vecinos. Ella, haciendo gala de la soltura de visitas reincidentes, se coló en casa por mi espalda y sin invitación. Ocupada como estaba yo con los preparativos de las fiestas, durante varios días no me di cuenta de su presencia, y ella se las arregló muy bien para pasar desapercibida. Se limitó a aparecer durante un rato por las tardes enroscando en mi nuca su caprichosa cabellera de escalofríos. Volví a sentirla por las noches cuando mi edredón de siempre resultaba insuficiente: parecía poca cosa para las dos. No sabía cómo acomodarme, y mientras el calor se me acumulaba en la frente, los pies se me quedaban helados. Entonces el ronroneo de gato feliz con el que me había desconcertado, se convirtió en los silbos de polluelos recién nacidos. Su abrazo ya me oprimía el pecho de una manera penosamente familiar. La emoción del reencuentro me humedeció los ojos y mi voz se empapó de ronqueras y carraspeos. El día de Reyes por fin no tuve dudas: mi bronquitis había vuelto, adelantándose al carnaval en un convincente disfraz de gripe navideña.  

Dorotea Fulde Benke

El escaparate. Por Mercedes Martín Alfaya


 

La semana pasada, descubrí un vestido monísimo tras el cristal de una prestigiosa tienda de modas. Ese, ese es el traje que a mí me sentaría como un guante. ¡Guauuuuu! Azul cobalto, largo, sin mangas, vaporoso, elegante y una chorrera desde el escote hasta abajo que te hace desmayar. Una monería que lucir en la comida de empresa para estas fiestas. El precio no es problema, se priva una de otras tonterías y listo.

Hoy, mi amiga Lola me ha propuesto ir al cine: “El jardinero fiel”. Sus recomendaciones me gustan, siempre acierta con las mejores películas. Después de verla, nos hemos despedido en la puerta y he bajado la calle solitaria y fría con la memoria ocupada en las imágenes y el contenido de la película. ¡Tremendo lo que ocurre en África!; una valiente y desgarradora denuncia a las multinacionales farmacéuticas que se benefician a costa de los más desfavorecidos.

Al pasar junto al vestido de mis sueños, no he podido por menos que detenerme un instante a contemplar de nuevo esa joya. Y antes de marcharme me he sacado el chicle de la boca y lo he pegado en el escaparate, sobre el derroche y el lujo de Occidente.

 

 

Mercedes Martín Alfaya

Ua sonrisa amiga. Por Isidro R. Ayestarán

Poetas Jovenes

He buscado durante toda mi vida
el que alguien me enseñara
cómo se debe amar.

He buscado en los ojos de la gente
las respuestas que atormentan
desde niño a mi interior.

He buscado en la luz del horizonte
una mínima muestra de infinita ternura
y de máxima comprensión.

Y tuviste que ser tú
alguien tan deshecho y roto como yo,
marioneta del amor en minúsculas,

el que, con un solo gesto
una sola mirada
un abrazo cómplice de madrugada

diese sentido y resplandor a todo mi mundo
Tuviste que ser tú
quien iluminara a mi frágil corazón

con aquello que he buscado durante toda mi vida
simplemente
una sonrisa amiga.
© Isidro R. Ayestarán, 2008
www.isidrorayestaran.blogspot.com – NOCTURNOS