Campanas. Por Ana Mª Tomás Olivares

Estaba segura

de que era Dios quien hablaba

en un dialecto

que sólo yo entendía.

Los demás decían que eran

las campanas.

Pero al principio fue Dios…

Después debió mudarse

de iglesia o campanario

porque su voz se oía

cada vez más queda y más lejana

hasta que se perdió.

Entonces sí, entonces

empecé a escuchar campanas.

Ahora estudio dialectología

del badajo

por comprobar si Dios cambió

de voz

o fue un envite frío de la vida

el que me dejó sorda.

Asociación Canal Literatura
Ana Mª Tomás Olivares
Dama Literatura 2009
Blog de la autora

cumpleañostú. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Para mí,
porque quiero…

Él me mira
extrañado y
divertido,
sin entender
como puedo
presentarme,
un día normal,
preñada de regalos.

Son por tu cumpleaños,
mi amor,
le digo sabiendo que
aún quedan
quince días.
Es que igual se
me marchitan…

Y comienza,
con esos dedos que
me escurren
los sentidos,
a abrir,
uno a uno,
los lazos
de los paquetes.

Del azul
sale un ramillete de
abrazos de niña,
—siempre por
la espalda—,
un poema casi
virgen
donde viven
sus caricias y
un bocaíto en el
cuello
(ahora que
sé que le
gustan).

Del rojo,
una oferta
(la de mis labios
abiertos),
un paseo
abrazados hasta
quedarnos sin
respiración y
un banco para
merendar
magdalenas
(para él
sólo una).

Falta la tarta,
me dice
cubierto de
papeles y
sonriendo
como a él
sólo le cabe
—y de camino,
levantándome
la falda—.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

La cavidad de un cuenco. Por José Clemente Lara

 la-cavidad-de-un-cuenco.mp3

Pincha para escucharlo.
 

 Y todo lo compone la cavidad de un cuenco:
oxígeno, calor,
espacio tolerante, entrega: vida.
Ignorada a sí misma sobrevive,
y crece como el humo y el futuro.
Vasta como un imperio inmensurable,
la extrema insensatez
del tiempo en su largura hasta lo eterno,
crece insensible, crece
y en su extensión creciendo se consume.
Todo tuvo importancia y riesgo y caos,
Nada es la consecuencia
y Todo es pasajero,
si lo que fue caudal será vacío,
allí donde hubo un nombre apenas habrá un hueco,
que todo acaba en un recuerdo triste
que acaba en melancólico recuerdo,
en leve,
                    en nada,
nada: la cavidad de un cuenco.
Asociación Canal Literatura

José Clemente Lara
Ganador del V Certamen «Poemas sin Rostro» 2009-2010
Voz de Pilar Pecci

Plenitud del alma. Por Germán Gorraiz López


Placidez de la mañana…

Canta la luz y calla la brisa en el bostezo de las horas.

Tarde de nubes…

Algarabía de luces y contraste de sombras en el eco de las horas.

Ya el sueño doblas las alas arrulladas por la brisa

y la tarde mece la sombra deshojada por la luz.

Alborotado el sueño, toda la hora es viento,

deshojada la luz, toda la brisa es noche

Llega una voz hasta mi alma…

El silencio deshoja notas al viento

y la hora despide fragancias de una música que vuela desnuda en la noche.

-llega una voz hasta mi alma-

Atrás quedaron las estrellas que me regaló la noche

y duerme ya el sueño en la orilla secreta de tu alma.

-me llega tu voz-

Tarde se apeó la soledad en la puerta trasera de mi vida

y ya desando el camino que conduce al silencio de tu corazón.

-voy desde muy lejos a tu encuentro-.

Asociación Canal Literatura

GERMÁN GORRAIZ LOPEZ

Resentimiento. Por Hija de cristalero

Leire Pajín me da miedo.
Me da miedo el resentimiento hacia el hombre que late en cada una de sus propuestas.
Me da miedo que se deje abortar a los 16 años a espaldas de los padres.
Me da miedo que en nombre de las mujeres, en MI nombre, se demonice a los hombres.
Me da miedo que me digan que me defienden cuando en realidad lo único que hacen es ponérmelo más difícil.
Me da miedo esta política que está consiguiendo más muertas, más odio hacia las mujeres y más brechas entre los dos sexos.

Soy mujer, soy madre, estoy divorciada y el padre de mis hijos desapareció en combate hace unos cuantos años.
No necesito un Estado que acose y derribe al hombre, yo sé defenderme solita. Necesito un Estado que me ponga las cosas más fáciles. Por ejemplo, que no me obligue a enfrentarme judicialmente al padre de mis hijos: es largo, inútil y muy gravoso para una economía monoparental.

A veces hay padres que, por las razones que sean, no pueden encargarse de sus hijos; como es el caso del padre de los míos. Y cuando un hombre quiere desaparecer, lo mejor es dejar que desaparezca (me ha llevado muchas noches en vela comprender esto). A mí me gustaría que el Estado me diera un papelito en el que dijera que él no puede encargarse de ellos; para que, si yo muero -por mi cuenta y riesgo-, él no pueda quitarle a sus hijos lo poco que yo les haya dejado.

No necesito que lo juzguen, lo condenen y lo castiguen, bastante castigo tiene cada vez que se mira en el espejo. No necesito venganza. Pero el Estado sólo me deja la opción de denunciarle por abandono familiar. Algo completamente inútil, porque yo no voy a cobrar nunca lo que me debe y él no puede –o no quiere, a estas alturas da lo mismo- encargarse de sus hijos. Pero, si no le denuncio, no me darán el papelito.

No entiendo por qué hacen falta abogados, procuradores, fiscales y jueces. Sólo haría falta un funcionario de ventanilla que supiera leer y escribir. A ver, esta señora dice que lleva usted cuatro años sin ver a sus hijos y sin pasarles un euro de pensión ¿puede aportar pruebas que desmientan lo que ella dice: ingresos de banco, facturas de teléfono con llamadas a sus hijos, fotografías recientes con ellos?. El padre de mis hijos no podría aportar una sola prueba. El funcionario anotaría en mi expediente: el padre no puede probar que está cumpliendo con sus responsabilidades como padre. Y ese mismo funcionario, u otro parecido, me daría un papelito que dijera que el padre ha hecho dejación total de sus funciones y yo lo archivaría junto a mi testamento, por si las moscas. Claro que entonces ¿de qué iban a vivir procuradores y abogados?

Si él no estuviera de acuerdo, siempre tendría tiempo para meterse en juicios y pagar abogados –lo que significaría que sí le importan sus hijos y que sí quiere ejercer sus derechos como padre-, que es lo que llevo haciendo yo los últimos cuatro años.

Todavía estoy esperando el juicio, que no va a cambiar nada: él no va a pagar lo que me debe, ni va a retomar sus responsabilidades paternales. Y yo, que soy la que apechuga con la familia, habré pagado un dineral por un papelito de mierda.
Esa es la Justicia que hay tras los fastos del feminazismo.

A mí no me ha maltratado ningún hombre, señora Pajín.
Me maltrata usted cada vez que abre la boca.

Hijadecristalero
Proscritosblog

Espera. Por Isidro R. Ayestarán


Aún aguardo al verso certero,
aquél que recitaría en la noche
refugiándome en tu regazo,
fundido a tu cuerpo.

Aún miro el folio en blanco
que anhela, silente, el
baile de mis dedos, deslizantes
sobre mis sueños.

Trémulo el deseo,
viva aún la quimera,
pero frío el recuerdo de un beso.

Lejano cuerpo entre mis sábanas,
soledad de letras aún no escritas,
musitadas, apagadas en su espera.


(c) Isidro R. Ayestarán
EL CABARET DE LOS SUEÑOS
http://cabaretdeisidro.blogspot.com/

Las penas del joven Werther. Por Brisne

«Todo en este mundo tiende a quedarse en nada y un tipo que, por voluntad de otros, sin que ello sea por su propia pasión [su propia necesidad], trabaje en pos del dinero, los honores o cualquier otra cosa, siempre será un necio»

Goethe escribió Las penas del joven Werther cuando era también joven. Es una novela epistolar dónde Goethe desarrolla la vida de un joven romántico y un poco raro que acaba suicidándose por amor.

Es una novela sobre el sentimiento amoroso, Werther se enamora profundamente de Lotte, que está comprometida con Albert, un buen hombre. Pero Werther no puede evitar que el sentimiento crezca como una planta en su interior encontrando solo la salida del suicidio.

Es curiosa la influencia que las penas del joven Werther tuvo en la sociedad alemana, provocando suicidios, imitación en la forma de vestir e incluso de sentir de Werther. Este romanticismo deshacerbado, ese amor sobreactuado incluso, tan influyente en la sociedad…

Me ha gustado aunque quizá a mi no me gustaría tener a mi vera semejante amor. Creo que es un libro para ser leído en la adolescencia, también. Quizá con quince años te enamore hasta la médula Werther. La literatura como todo tiene un tiempo y quizá a mi ya se me ha pasado el momento. De todos modos, leánlo si les apetece, es una maravilla.

Además del sentimiento amoroso, habla de sus relaciones con el mundo. Ahí me ha parecido muy interesante, cómo se relaciona con el trabajo, con su sentimiento artístico. A veces a mi también me gustaría vivir para el arte. Creo que eso es interesante a cualquier edad aunque tal vez, sólo seamos capaces de sentir eso en la tierna adolescencia, mal se entiende ese amor al arte fuera de la juventud. La adultez nos  trae otras preocupaciones. No conozco ningún adulto que ame sólo el arte, por encima de cualquier cosa. Nos disgregamos…amamos muchas otras cosas, aunque el arte siempre tenga un rincón en nuestro corazoncillo.

Brisne

Blog de la autora