Feliz año 2011. Por Brisne

Cuando uno despide el año viejo, el ya vivido y se adentra en el nuevo tiene millones de proyectos por realizar. Brindaremos con champagne por el año que viene deseándonos feliz y próspero año nuevo. Todos lo hacemos. Pero también hacemos cierto balance del año que dejamos atrás, los libros, las vivencias, las alegrías e incluso, las penas. En nuestra memoria cercana se acumulan emociones que salen al exterior. El año nuevo viene, ya casi asoma su pañal a la vuelta de la esquina y nos deparará lo que quiera. Mi deseo, que todos tengáis aquello que deseéis, felicidad, trabajo, buenas lecturas, libros que marquen vuestra vida , y penitas pocas y que se puedan llevar.

Entrad con el pie de derecho en el nuevo e ilusionante año. Salid del viejo mirando hacia el futuro y sobre todo, sed todo lo felices que podáis.
Brisne
Blog de la autora

Canal Literatura toma las palabras de Brisne, una de las colaboladoras más veteranas de este proyecto, para  felicitaros el año nuevo 2011.

mamajineta. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Hoy es el último post antes de año nuevo.
Yo,
al año que viene,
le voy a pedir
mucha ternura…

Por eso quiero colgar hoy este poema, porque una es como es y siente de esta forma tan atropellada y tan de verdad, porque desde niña le han atragantado el alma de cariño y de calor.

Por eso,
aunque parezca cursi,
termino el año dedicándole el blog a la madre que me cobijó en sus entrañas, porque con ella se lo dedico a todas esas mujeres que ha amamantado a personas llenas de esperanza mientras la suya (que ironía), se diluía en promesas incumplidas o en sueños que nunca llegaron.

Este poema
es para la
madre
que me
parió
(aunque ella
nunca me
lo haya
pedido).

Un poema a
su útero
apretado de hijos,
a su corazón
infectado
de tanto
callarse y
a su amor
infinito,
infinito,
e infinito…

Un poema
a sus lágrimas
dulces que
me enseñaron
que hay que
dar sin recibir
(creo que por
eso tiene
el azúcar
tan alto)
y a sus
llamadas
interminables
a deshoras
para decirme
que me
envía las
croquetas con
mi hermana.

Pero sobre
todo,
un poema
a la mujerjineta
que vive
dentro de
sus venas;
la que se
le agita
dentro
y le muerde
los huesos
y la que,
por miedo a
la soledad,
aún no ha
querido
dejar
cabalgar.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Mi voz en la lejanía. Por Juan A Galisteo Luque

Si has oído alguna vez
el sonido de las olas,
cuando rompen en las rocas
y en las playas solitarias,
habrás oído, sin duda,
mi voz en la lejanía.
Era yo, el que te pedía
más allá del horizonte,
tu amor, tu dulce sonrisa,
y esos labios suspirantes
de ternura.
¿No me oías que gritaba?
te llamaba y no escuchabas,
o no querías oír.
Una angustia al alejarte,
inmersa en mí se quedaba,
y más tarde, al acercarte,
quise alcanzar tu interior,
para sentirte, abrazarte;
-solo conseguí, dolor.
¡Qué inmenso era el mar
y mi amor por ti!
¡qué grande mi ilusión!
por lograr que tu vida
fuera mi vida,
y tu pasión, mi pasión.
Si es él, el que nos separa,
yo tengo el mejor navío,
si es la vida quien lo impide,
yo tengo sangre y valor,
y si es tu orgullo el que quiere
alejarme de tus brazos,
yo tengo, además de medios,
respuesta para tu acción.
———


Juan A Galisteo Luque
del poemario “Comienzos” (1976-1980)
Reg.- 1012178089816 y blog del autor.

Ladrones de ilusión. Por Paula Muñoz

Robadme el bolso, una lágrima, mi mejor sonrisa al doblar la esquina. Quitadme las pulseras, cinco minutos cada mañana y hasta un rizo de mi melena. Pero no me robéis la noche, dejadla encendida para que pueda ver las montañas que rodean la ciudad, para adivinar la silueta de mi amor junto a mí, para que pueda acariciar las hojas de un libro. Dejadla para que pueda hipnotizarme la mirada de ese gato negro que sale por mi ventana, para que pida deseos a las estrellas y dé forma a sus hermanas, para que la luna bañe con su luz cada recodo del mar. Por favor, dejad como única luz nocturna a las estrellas y a la luna -ella me promete que siempre vestirá su marfileña y redonda desnudez si me obedecéis. Quitad de las calles la navidad, las farolas (pero no todas, dejad algunas en las que agarrarme si bailo bajo la lluvia), apagad los coches y disfrutad de largos paseos al ocaso con la sinfonía de los lobos, romped todos los interruptores de casas y edificios y amaos en la oscuridad de las sábanas. Dejad abandonada en un rincón a la luz naranja y permitid a la blanca color paz que ilumine nuestras noches.

Paula Muñóz

Blog de la autora

Desidencias. De Pedro M. Domene

 

El libro
Silverio Lanza, Alejandro Sawa, Carmen de Burgos Colombine, Francisco Villaespesa, núcleo predecesor de un lado, y Enrique Díez Canedo, José Gutiérrez Solana, Benjamín Jarnés, José Bergamín, Arturo Barea, Rafael Dieste, Esteban Salazar Chapela, Samuel Ros, Francisco Ayala, Mercé Rodoreda y Dionisio Ridruejo, de otro, destacan sin duda por la profundidad de su obra y su pensamiento en la Historia literaria del siglo XX. Alejados de una ideología concreta, de aspectos sociológicos, de un concepto artístico e incluso de vuelta de una decadente visión política, estos autores especularon acerca de las señas de identidad de su generación y posibilitaron con su escritura una agudísima valoración de su época, tal vez no demasiado tenida en cuenta en la mayoría de los casos. Todos expresan a la perfección, no obstante, el grave desacuerdo de opiniones, la lucha innoble de doctrinas, creencias y partidos tan deliberadamente sorda como constante, que nos llevaron a la catástrofe vergonzosa de la Guerra Civil. Son casi todos ellos escritores que dejaron España por imposible, que la añoraron sin remedio, que la quisieron apasionadamente y que siguieron buscándola en editoriales, en las tertulias de los cafés, en periódicos, por la radio y hasta en las antesalas de los aeropuertos para oír lo que contaban los viajeros que acababan de llegar de ella. Pedro M. Domene los reúne ahora en este volumen, los reivindica justamente,  consiguiendo así dar una estimulante y necesariamente nueva visión de nuestro empobrecido canon patrio.

El autor:

Pedro M. Domene nació en Huércal Overa (Almería) en 1954. Profesor de Lengua y Literatura. Colabora, asiduamente, en publicaciones literarias especializadas de España, México y Estados Unidos. Crítico literario en el suplemento Cuadernos del Sur del diario Córdoba y en las revistas Mercurio, Turia y Literal, Latin American Voices (Houston). Autor de varias antologías y publicaciones sobre narrativa contemporánea, Narradores españoles de hoy (1997), Lo que cuentan los cuentos (2001), o Microrrelato en Andalucía (2008). Ha reunido sus ensayos en el volumen Imposturas (2000), y publicado obras de ficción para jóvenes como Después de Praga nada fue igual, II Premio de Narrativa Juvenil Los Pedroches, Conexión Helsinki (2009) y Las ratas del Titanic.

Editorial: e.d.a.libros

Volo ut sis. Por Verónica Romero Reyes

Quiero que seas tú

la moldura pétrea de mi epitafio,
la luna de renuncia, mi plaga,
el cuerpo hurtado de mi alma,
el espíritu de mi mortaja,
la eterna y abierta llaga,
el dolor silenciado, infrahumano,
y el verso que nunca dije,
——————————-o no pude escribir…

Por miedo,
vergüenza,
respeto
——————————o amor…

¿Qué sin ti, sino morir?
Mea culpa no haberte buscado antes.

Misterio.
Devoción.

Quiero que seas tú
la única constelación
que adoren mis ojos nocturnos,
el último sol que saboree mi piel,
mi postrero clamor de insomnio,
mi estrella sombría, mi día sin cruz,
mi parto bendito, mi sino maldito,
mi todo y mi nada, mi vida y mi muerte.

Raíz débil
y tronco fuerte,

Amarte, sentirte,
——————o verte…

Tenerte.
Quererte.

En vida cuidarte,
——————-después… protegerte.

Me quedo sin numen, sin verbo,
sin labio ni dedo, ni brazo ni suerte.

No hay ritmo ni acento
ni prosopopeya adorma mi verso sin techo.

Sin metáfora, al descuido,
la Poesía, mi sagrario,
hoy me parece un pretexto.

Sin aliento, sin anáfora
———————–y sin contexto…

Me tiembla el minuto, la hora,
sin ti, contigo, de yo en nos,
ni guarda ni custodia,
ni exoneración ni culpa,
ni verso ni rapsodia…

Un último epígrafe para mi memoria:

No queda en mí más que tu luz.
Todo en mí… ya lo eres tú.

Y no me pesa esperarte
cuando sé
que yo, tan estúpida,
solo amé cuando, en mí,
————————conocí de tu descarte.

Tengo dos opciones de eternidad:
———————————quererte o amarte.

Verónica Victoria Romero Reyes
Blog de la autora
De tu voz la travesura.
Derechos registrados.

 

Feliz año nuevo – Divina. Por Salvador Pliego

Divina

———–A Cenia Castro: por su amor a la vida.

Alces de la pradera en vertiginosa carrera,
alcanzando la cima, la primavera humana,
la más alta frontera de las alegrías,
el encendido canto de la cítara que arde en eco en las cinturas
y salta en las cuerdas y trenzas de las niñas.

Voces de las gargantas y las mariposas
recitándole a la madera, a la victoria de la luz,
que es su frondosa novia,
porque lleva el atavío del sí de la mañana.

Yo nací para amar, divina vida,
para vestir tu piel de horas y sonrisas,
convertido en sueño, en besos;
destinado a la plenitud, a la belleza,
a la vibración de cada instante,
a la sensualidad innata de la niebla,
a las alas ceñidas y brotando de los ojos.

Desde mi canto, amor, a las ortigas;
desde mis huertos de fulgor y de suspiros;
desde la risa del cristal,
la brillantez del ámbar,
la musicalidad del césped, el delirio del transeúnte:
yo nací para amar, divina vida,
al que me mire, a quien naciendo alegremente
lo pregone y lo cante en el alma mía.

En el crisol, en la fontana,
en el año nuevo, cuando al calzar lo viejo
vista el amor lo nuevo, cuando nupciales flores a ti te entrego,
el mismo soy,
el mismo siempre:
divina vida… divina siempre.

(Mis mejores deseos para ustedes en estas
fechas decembrinas y el año nuevo.)

Salvador Pliego
Blog del Autor