Ana y su flor. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Para Ana,
porque ella soy yo.

A mi niña
le ha brotado una
flor en el pecho.
En el izquierdo.

Tiene por cáliz
un beso de su
amante
(ese que le regala
su piel y sus noches,
su deseo
de rizos morenos
y sus hijos
paridos de abrazos).

A mi niña
se le quiebran
las lágrimas
al verse brotada,
pero no me lo
cuenta,
no me quiere
dañar el
alma
(pero no sabe,
mi niña,
que yo soy
ella y que,
sin palabras,
adivino lo que
se le atraganta).

Y también sé
(y esta es mi sentencia
inapelable)
que aunque
los médicos
reciten que es un
cáncer,
lo que le ha
nacido a mi niña
en el pecho
es una flor y
no crecerá,
porque ella
(mi niña Ana)
es un jardín
preñado de
vida y
de futuro donde
amar.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Soplando primaveras. Por Salvador Pliego

Mas, así, de aquella uva fértil,
de las alpacas en su abrigo de soplos y algodones
-féminas del monte y de bondades-,
o los nítidos cantantes brinca ramas que en el confín se escabullen,
como las crisálidas que a dientes de mar y arena
se devuelven al capullo
para hilar con suspiros y con césped las alas de la primavera;
así el polen a la rosa se presenta,
y en su baile de aire y danzarina
deja los colores en las cimas de cristales.

Dejen les platico de ella:
No hay flor en flor sino sus ojos de gardenia.
Donde ella existe: pan y vida es goce,
y la fuente un manantial transparente cuando bulle.
Al candil del mar y de las olas su torso en bruma esparce
y una sábana de espuma le cobija por la tarde.

La flor emerge del cristal y de la noche,
y al mar se abre buscando
para descubrirse azul mientras la resaca le contempla.
Y ella, ya en la arena, abre su boca
para ir soplando primaveras.

Salvador Pliego
Blog del Autor

Mi propósito. Por Ana Mª Tomás Olivares

Yo, que desde que vi, hace años, la película “Cadena de favores”, me he dedicado, en mis ratos libres a estudiar el resultado causa-efecto, tanto de las causas positivas como de las negativas y, de igual manera, de las pequeñas cosas como de las grandes, cada día estoy más convencida de que nos tiramos piedras sobre nuestro propio tejado al no saber utilizar el inmenso potencial que tenemos, al desconocer cómo podríamos cambiar el mundo en general y nuestro propio mundo en particular, a mejor, por supuesto, si tuviésemos cuidado al elegir las palabras que decimos, si encamináramos nuestras energías, nuestras potencialidades en construir, en lugar de destruir, si pusiésemos la lupa en las cosas buenas que ocurren, porque ocurren, en lugar de hacerlo en las innumerables miserias de las que también es capaz el ser humano.

Decimos, los creyentes, que en el principio estaba la palabra. La palabra creadora, pero luego, apenas si somos conscientes del inmenso poder que ésta tiene. Sabemos que, en determinadas tribus primitivas, basta con que el chamán realice unas cuantas imprecaciones sobre alguien para que ese alguien caiga poco menos que fulminado en el instante. Sabemos, también, la cantidad considerable de nuevos gurús de la palabra que se han enriquecido de manera espectacular (cosa que me parece maravillosa), simplemente, contándonos las bondades, las posibilidades, la fuerza de la palabra.
Estamos al tanto -y a quien no lo esté lo pongo yo rápidamente- de la corriente psicológica llamad PNL, o sea, Programación Neuro Lingüística, consistente en estar al loro sobre lo que nos decimos a nosotros mismos y a los demás, es decir, borrar de nuestro disco duro aquella programación que lleve a sentirnos incapaces, deprimidos, heridos, menospreciados… en fin, a eliminar el piloto automático que pusimos en nuestras mentes hace mucho tiempo y a implantar nuevas palabras que nos conduzcan hasta estados infinitamente más saludables y felices, tanto para nosotros como para quienes nos rodean.
Bueno, pues… que todo esto viene a cuento porque hace unos días, cuando leí que una donación multiorgánica permitía realizar cuatro trasplantes en Nochevieja, me pareció que era una maravillosa forma de despedir el año. Y me propuse, en mi nueva lista de propósitos, intentar… al menos, intentar, utilizar el poder de la palabra para mostrarles a ustedes en mis artículos una pequeña fracción de esas inconmensurables acciones llenas de amor que, repartidas por “todo lo largo y ancho de este mundo” que decía en mi infancia aquel personaje televisivo llamado el Capitán Tan, suceden para prodigio y asombro del propio ser humano.

Asociación Canal Literatura
Ana Mª Tomás Olivares
Dama Literatura 2009
Blog de la autora

Esencias del ser. Por Germán Gorraiz López

Amanecer…
sólo amanecer.

Acariciar la luz,
humedecer la brisa,
alborotar la hora en calma

y despertar….
despertar amaneciendo.

Ser aurora…,

buscar su luz,

entrar en ella

y nacer…,

nacer primavera.

 

Ser nieve…

humedecer los ojos

en la luz helada,

blanquear el alma

en la hora nevada

ser nieve en la mañana.

 

Atardecer…

ausentarse del alma

suspendida la hora,

hundirse en la nada

y agonizar…,

atardecer agonizando.

 

Ser silencio…,

no despertar la ilusión

de la hora dormida,

resistir la soledad

y amarrarse al dolor.

ser silencio en la hora anochecida.

 

Ser tristeza…,

sentir la melancolía de la noche

inundado el corazón de soledad,

paladear el silencio de la hora

y encerrarse…,

encerrarse en el alma.

Morir…
perderse en el vértigo del azul,
intuir la brisa,
deshojar la vida
y regresar…
regresar amaneciendo.

Despedir el alba,

volar a la tarde disuelto en cenizas

y deshacerse…

deshacerse en el viento.

 

Irse…,

encumbrarse hasta el olvido del mundo ,

dormirse en la aurora,

extasiarse en tus atalaya

y soñar…,

vivir soñando.

 

Ser náufrago…,

no resistir, no luchar,

dejarse llevar por el destino

y sujetarse sólo al corazón.

ser náufrago en la eternidad.


Germán Gorraiz López

Ejercicios de Gárgolas. De Pau Gener Galin

AUTOR
Paz Enero Galin nació en 1977 en Sant Celoni , 1977. Es poeta , escritor e intérprete multidisciplinar.
En sus libros ha usado verso blanco, utilizando de manera especialmente relevante la heptasíl Mutallab . En su primer libro editado, ofrecía una indagación profunda en el haiku . Destacó como poeta, pero su trayectoria ha transitado por campos también teatrales o musicales. Ha realizado lecturas de poemas acompañadas de los más diversos complementos para toda Cataluña, también incursiones en España o en Estados Unidos. Colabora habitualmente con varias bandas de rock del underground catalán

EL LIBRO

La mordedura tajante, la niña del parque, los violines al atardecer, los jardines en flor, el vestir de corto a los momentos, los buzones vacíos, el animal doméstico, el elfo y la blusa, las manos de ondas de estómago, la motivación y la gloria, el tropiezo y la existencia… El gusto de cartografiar la emoción y la vida. Todo esto, y algo más, se mueve y se desenvuelve por aquí dentro en su particular hábitat natural. Sólo tienes que entrar, te ha estado esperando.

Prólogo de Carlos Colomo.

ISBN-13: 978-84-92759-32-3
PRECIO: 12,00 EUROS
FORMATO:  14 X 20 CM.
PAGINAS: 80 PÁGS.Asociación Canal Literatura

COLECCIÓN: Los libros del Señor Nicolás
Edición: Libros del innombrable


El árbol herido. Por Juan A Galisteo Luque

No es el viento helado quién secó tu hoja,
ni aquel que quemara tu rama marchita,
es la madre Tierra, que da y que despoja,
esa que concede, que premia y que quita.

En mitad del campo tu sombra se aloja,
y te veo solo, desde aquella ermita;
el viento te azota, el agua te moja,
y la misma tierra te expulsa y te agita.

Silvestre arbolillo, hoy por el sendero,
viendo que ese rayo tu rama ha partido,
también yo he sentido su flechazo fiero.
Me acerqué a tu lado, arbolillo herido,
quise acariciarte con celo sincero,
y vi, que dos tallos habían florecido.

Juan A Galisteo Luque
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