Busco una mano. Por Juan A Galisteo Luque


Busco una mano y no puedo
aceptar la que me dan,
la quiero buscar yo solo,
y con ella, la verdad;
busco un mundo diferente,
al que nosotros vivimos,
donde no exista esa gente
llena de celo y de olvido.
Me gusta la soledad,
estar lejos de este ruido,
que no deja descansar
tan siquiera al desvalido,
ni tampoco continuar
al que se siente perdido.
Lucho por un bienestar,
por el que todos luchamos,
y a veces, sin darnos cuenta,
con odio nos enfrentamos.
Yo miro a mí alrededor
y solo veo desdichas,
gentes que viven de amor,
otras, haciendo injusticias.
Quisiera para el mundo,
más no lo puedo evitar,
no me lo impide el instinto
lo hace la realidad;
ya que con él, van los hechos
que hiciera la humanidad,
y es, por lo tanto imposible,
desquitarse, así sin más,
de todo aquello que se hizo,
aún, sabiendo que está mal.
Busco una mano y no puedo
aceptar la que me dan,
la quiero buscar yo solo,
-me la quiero conquistar-
Amo a las gentes sencillas,
aquellas, que sin maldad,
desechan falsos tapujos
y entregan sinceridad.
Busco una mano y no puedo
aceptar la que me dan,
la quiero buscar yo solo,
y con ella, la verdad;
busco un mundo diferente
al que nosotros vivimos,
donde no exista esa gente
presa de celo y de olvido.
——-

Juan A Galisteo Luque
Derechos registrados
blog del autor.

Soneto aclaratorio. Por Marcelo Galliano

Ya no preguntarás por qué te quiero
si te dignas leer lo que ahora escribo.
Primero: no te quiero porque vivo,
…pues muerto te querré -digo certero-.

Segundo: este decir que es tan artero
pues poco dice mientras lo transcribo,
te aclara que un amor muy abrasivo
a veces puede degastar su fuero.

Tercero: es un amor sin venidero
tiempo, tan sólo es un presente altivo,
sin mañana ni horóscopo agorero.

Cuarto -y con esto el corazón avivo-:
te quiero porque sí, porque te quiero,
sin saber, sin pensar y sin motivo.

Asociación Canal Literatura
Marcelo Galliano
Blog del autor.

Mi living. Por Marita Bardi

Estoy mirando el espacio en el que estoy ahora y encuentro una importante calidez, me siento cobijada, acogida, me sorprendo sintiéndome tan a gusto acá…
Observo cada cosa en su lugar, los libros acomodados, las flores naturales recientemente compradas, los C.D. en sus “porta” y los D.V.D. cerca del equipo incluyendo varios que aún no vi. Algunas fotos y cuadros adornando paredes y muebles…
El pececito eterno nadando orondamente en su hábitat, la compu, la T.V., la música de fondo de los “80”.
Recuerdos y una mesa ratona un poco desprolija tan sólo por la cantidad de cosas guardadas allí.
Flopy acurrucada en un rincón esperando el momento indicado o no para ladrar.
Los almohadones en el piso sugiriendo un mullido lugar en dónde sentarse.
Los potus, única planta “poderosa” que dura más allá de olvidos o erróneos cuidados.
El teléfono esperando la 1 p.m. para ser atacado; el sillón, el sofá simulando un aire campestre.
Un ambiente impregnado del sahumerio que hace poco se consumió y yo proyectando como siempre, tratando que la motivación no se resista y la idea de sus frutos.
Todo es grato, ameno, armonioso y sutil, sereno pero no tanto como para impedir el movimiento ni hacer desaparecer la energía que se percibe y se transmite esta mañana, tanto que siento que todo puede suceder esta vez!
Asociación Canal Literatura
Marcelo Galliano

Marita Bardi
Copyright, 22/01/2011.

Voces de la España profunda: seis porvos con la Lola. Por Miguel Pérez de Lema


¡Organización, organización!

Dicen que el primer ejército moderno del mundo fueron los tercios españoles -con perdón de la palabra-. Los historiadores destacan como sustento de su éxito, además de la superioridad técnica y táctica, una formidable organización logística. Y como detalle de ese buen gobierno resaltamos el hecho de que no había tercio que marchara a la guerra sin llevar detrás su buena provisión de putas.

Matar, beber y follar. El ciclo de vida del solado.

La cercanía de la muerte hipersexualiza al soldado. Sexo como urgente afán por la vida. Ancla mágica que echa en el lado de acá, el que tiene que jugarse el tipo en la frontera con el lado de allá. Comunión de la carne.

Todo general sabe que una buena puta es un bien precioso para mantener la moral de la tropa en campaña.

Esos miles de muchachos jóvenes, hacinados y exaltados por el miedo y la violencia, necesitan el premio de una continua provisión de alcohol -para mantener el valor-, de cigarrillos -para vencer al hambre y el aburrimiento- y de mujeres -para aferrarse a la vida-.

La buena y ordenada relación de una sociedad con las putas, dice mucho de la salud mental de esa sociedad y de su ímpetu y de su expectativa. En todos los imperios fundadores de ciudades, uno de los primeros servicios básicos que se cubría era la casa de putas. Desde las legiones de Roma hasta la conquista del Oeste, las putas fijaban el avance de la civilización, atraían el comercio y eran espacio común y de tregua.

-Llevemos nuestra cosecha a la ciudad de A. que tienen un buen mercado.

-No, llevémosla a la ciudad de B,. que además tiene las mejores putas.

En tiempo de guerra, los ejércitos deben racionar y optimizar este suministro. Y así lo vemos en este bonito documento firmado por el Comité de Milicias y Defensa de la Ciudad de Madrid. Fechado en septiembre del 36, sólo tres meses después del comienzo de la guerra, las putas ya están convenientemente militarizadas.

Hay toda una novela en este “Vale por seis porvos”.

César Vallejo se podía haber inspirado en él para hacer un poema de “España aparta de mí esta cáliz”, igual que se inspiró en la foto del cadáver de un miliciano al que “encontraron en el bolsillo de la chaqueta una cuchara muerta”, o en ese otro miliciano que escribía “viban” los compañeros, de otro poema.

Se nota que Vallejo veía la guerra por los periódicos. Si hubiera estado más cerca del frente a lo mejor hubiera encontrado una clave poética aun más alta de ecumenismo, en el ecumenismo heróico de las putas, y en las honradas faltas de ortografía del que firma este vale por seis “porvos”.

Hay una intrahistoria incipiente, una autenticidad fidedigna, bajo su primer golpe de humor.

Quién fue el afortunado con estos seis “porvos”. Qué servicio le estaban recompensando. ¿Y si estos seis fueron sus últimos “porvos” antes de volver, purificado, a la trinchera y caer destripado por una granada enemiga?

Y lo más importante: ¿Cómo era la Lola?

Miguel Pérez de Lema
Proscritosblog

The Watchmen. Por Daniele Branchina

En la película aparece la figura de unos “vigilantes”(The Watchmen), un grupo de personas que, de forma voluntaria, deciden salir a la calle enmascarados para mantener el orden perdido. En torno a estos superhéroes surgen dos ideas que me han llamado la atención. Una no tan clara en el mundo real pero no por ello inexistente: el conflicto entre la necesidad de orden y la prevalencia de una serie de derechos humanos.

¿Qué quiero decir con esto?

Pues que es evidente que dada la situación que se da en la película, no es posible mantener el orden con diálogo y buenas maneras; a veces en necesario usar la violencia hasta llegar a matar, intimidar o extorsionar. A cambio de que estas personas pueden ejercer este poder, se evitan las peleas callejeras, los tumultos, robos, etc.

Esta situación puede extrapolarse al mundo real en acciones como el asesinato de un grupo terrorista, o un dictador en África. En este aspecto, cabe reflexionar acerca de lo que son realmente los derechos humanos y qué no. Nadie duda de la importancia que tienen en nuestro concepto del ser humano, nos ayudan a organizar una sociedad con relativa paz y orden. Sin embargo, no cabe entenderlos como elementos reales que hayan de cumplirse cual ley de la gravedad, sino como una serie de normas que hemos establecido para evitar situaciones como genocidios, esclavitud, etc.

Otra idea que me llamó la atención aparece en la discusión que Manhattan y la chica tienen, cuando Manhattan habla de su visión del universo en la que el ser humano no es sino una parte no más importante que cualquier estrella. Se hace presente la cruda (para algunos) realidad de que el ser humano es sólo un ser humano y aunque a algunos le pueda parecer la opinión de Manhattan como fuera de lugar, objetivamente, tiene razón. Si la raza humana se extinguiera, nadie más que nosotros lo notaría. Eso puede hacernos pensar en que el ser humano, sus problemas, sus cualidades, no son tan trascendentales como se creen.

Al margen de estas dos ideas principales, la película está muy bien hecha, con buenos efectos especiales y una trama interesante. Yo le quitaría unos cuantos minutos pero se la recomiendo a todo aquel que tenga cerca de tres horas libres =).

Daniele Branchina
El poder de las palabras

¿Qué libros te hicieron lector?. Por Felix Maocho Lanes

Mi amiga Isabel de Prada está haciendo un trabajo de campo consistente en una pequeña encuesta o sondeo para saber las lecturas que engancharon a la gente a leer en su infancia y adolescencia. Trata de saber cuales fueron los títulos que nos transformaron en lectores.

Muchas personas acabamos siendo lectores impenitentes, sin embargo, las encuestas que ya tiene, demuestran que en  proceso de hacer a uno amante de la lectura, casi sistemáticamente, se inicia en la infancia con lecturas que de ninguna forma, hubieran sido aconsejado los profesores de literatura y que a partir de allí, evolucionamos poco a poco hacia la lectura “más seria”

;a abajo yo voy a exponer mi caso y me gustaría que los lectores me pusieran un comentario contando su propia experiencia, con ello Isabel, tendrá una mayor base estadística y nosotros, quizá cambiemos nuestra opinión sobre las lecturas que la infancia elige por propio impulso.

Expondré mi caso: 

Si hay alguien  que debieran ascender a los altares, es Marcial Lafuente Estefanía (Toledo, 1903 – Madrid, 7 de agosto de 1984),  autor de las populares novelas del Oeste, (yo que tu forastero no lo haría), porque es el responsable que mi generación aprendiera a leer con fluidez.

Con la Editorial Bruguera escribió alrededor de 2.600 novelitas en formato octavilla de no más de cien páginas. Muchos de esas novelas acabaron en el negocio de un “pipero”, profesión que ha desaparecido, que vivían de vender chucherías a los niños, caramelos pipas, chicle, cigarro por unidades etc y además el intercambio de novelas algo así como un Blokbuster de textos, en tercemundista. Entregabas tus cinco o seis novelas y te daban otras cinco o seis a tu elección pagando una cantidad mínima. Por entonces la SGAE no era tn fiera como ahora y prosperaban negocios como la Biblioteca Circulante que todas las semanas te llevaba a mi madre libros, recogiendo los de la semana anterior y “negocios” como el del pipero pues el derecho a la Propiedad Intelectual se limitaba a evitar que se hicieran ediciones fraudulentas y que los autores realmente cobraran en función de la tirada real emitida..

Así en novelitas cortas de papel amarillento y tapas y esquinas gastadas por la lectura de cientos de niños, aprendí a leer rápido, muy rápido, estando en condiciones con ello de comenzar a leer libros más gordos de la biblioteca de mi padre, Emilio Salgari, Walter Scot, Navarro Villaoslada, Hugo Wast y las novelas del oeste de Zane Grey y las novelas policiacas. Agata Cristie, Erle Stanley Gardner,…..

Un ultimo salto antes de comenzar a volar, mi padre tenia en su biblioteca dos colecciones de Aguilar en papel biblia, los escritores del final de siglo XIX, encuadernados en piel roja con un repujado en la piel en la tapa de la cara del autor y los premios Nobel encuadernados, (muy mal), en plástico turquesa. En la primer lei en especial a Pio Baroja, Blasco Ibáñez, Pereda,…. y autores ingleses Oscar Wilde, Bernard Show, ….. y los premios Novel, Jensen, Pirandello, Churchill, Pearl S. Buck,…..

Aparte había otros muchos libros con otros autores como Wodehouse, Thomas Man, Novelas y teatro de Jardiel Poncela, Stefan  Zveig …..

Apartir de ahí yo comencé a comprar mis propios libros, iniciando la biblioteca con novelas policiacas y terminando con libros de bolsillo de las colecciones Austral y Alianza Editorial, seleccionados de una forma caótica y poco reglamentada, siguiendo en cada caso los impulsos de cada momento y lo que encontraba en las librerías y kioskos a mi paso, pues entonces en los kioskos siempre tenían libros expuestos.

He leído mucho porque he sido viajante y no tenía mucho que hacer desde las ocho que acababa mis visitas comerciales, hasta las doce que me dormía en el hotel, En una semana de viaje a lo mejor caían diez libros, porque como dije leo muy deprisa

Nunca podría haber leído todos esos libros, sin el entrenamiento en la lectura que me produjo Marcial Lafuente Estefanía

Felix Maocho Lanes
Blog del autor

Incumpleaños. Por Iben Xavier

Iben Xavier

Tal vez porque no más tarde que ayer por la mañana, 
me recordaron que cumplía un año más de vida, 
brindándome una de esas cestas de desayuno, 
de aquellas que hacen las buenas panaderías. 

Tal vez por ello, digo, 
me puse a meditar sobre el origen de la palabra, 
en un esfuerzo descomunal de cultura inútil. 

Algo como descubrir si fue primero la gallina 
o fue el huevo, lo que a nadie le interesa. 

Sin embargo llevé mi pesquisa 
hasta las últimas consecuencias, 
para descubrir que nada sé 
sobre absolutamente nada. 

Me quedan 364 días para procesar mis torpezas 
y descubrir quizá que Lewis Carol tenía razón 
en su libro, Alicia en el País de las Maravillas, 
al concebir la importancia 
de los días en los cuales no cumplimos años 
y cuando por lo tanto escribimos desvaríos.  

Iben Xavier