Lo que fue de nosotros. De Carlos Manzano

El libro
Un niño de tres años es asesinado de un golpe en la cabeza. Los padres, azuzados por la brutalidad del crimen, golpeados al igual que su hijo por las terribles fuerzas de lo irracional, se ven obligados a mirar por vez primera, sin falsos tapujos, dentro de sí mismos. Ante la imposibilidad de hallar culpables, un terrible sentimiento de ansiedad se cierne sobre ellos. El resentimiento y la rebeldía irrumpen con diversos matices en sus vidas y los hace iniciar caminos no solo distintos, sino profundamente antagónicos. Él, el padre, cercano a la locura, opta por encerrarse en sí mismo, incapaz de asumir lo irreparable de su desgracia; ella, la madre, decide en cambio aceptar la tragedia como irremediable y aprovecharla como excusa para salir de una vez por todas del cascarón de desidia donde ha vivido recluida hasta ahora. Junto a ambos, un viejo policía, próximo a la jubilación, siente que está quemando ya sus últimos cartuchos y que apenas le quedan oportunidades para rectificar.
Lo que fue de nosotros indaga en las oscuras urdimbres del sentimiento humano a través de unos personajes que, incapaces de encontrar su sitio, deambulan de un lado a otro presos de ciertos deseos inconfesables que tal vez nunca aceptarían reconocer en público pero que los ha convertido en el tipo de persona que son en realidad. La mentira, el fingimiento, la sordidez de algunos sueños, pululan a ráfagas por las páginas de una novela que trata de mostrar cómo cada pequeño e insignificante acto llevado a cabo en nuestras vidas puede cobrar, a la luz de una mirada atormentada y dolorida, un nuevo significado.

El autor
Carlos Manzano nació en Zaragoza en 1965. Ha publicado las novelas Fósforos en manos de unos niños (Septem, 2005), Vivir para nada (Mira Editores, 2007) y Sombras de lo cotidiano (Mira Editores, 2008). Ha participado en las obras colectivas Relatos para el número 100 (Mira Editores, 2008) con el relato “Auxilio en carretera” y Perversiones. Breve catálogo de Parafilias ilustradas (Vagamundos, 2010) con el relato “La prisa es mala consejera”. Su obra Las fuentes del Nilo quedó finalista del I Premio Letras de Novela Corta en el año 2003. Es editor de la revista electrónica de literatura Narrativas (www.revistanarrativas.com), ISSN 1886-2519
Asociación Canal Literatura

Blog del autor
Presentación el jueves 14 de abril de 2011, a las 19:30 horas en la Biblioteca de Aragón
c/ Doctor Cerrada, 22
ZARAGOZA

Sensaciones. Por María José Muñoz García

Son las 7 de la mañana, desde mi ventana puedo escuchar el murmullo de los pájaros que mantienen una agradable conversación, a cada minuto que pasa se unen más formando una gran oleada, pasando del murmullo a un gran clamor, tras los cristales una espesa niebla que difumina el paisaje que suelo contemplar cada dia.

La calle esta en silencio, recorro con mi mirada todos sus rincones.

Con el transcurso de los minutos, la niebla da paso a la luz, dibujando la figura de cada rincón de la calle, oigo unos pasos que se acercan a mi, me susurran al oído, “día de niebla, tarde de pasión” siento un dulce beso sobre mi cuello… 

María José Muñoz García
Blog de la autora

Sobrevivir, siempre. Por hijacecristalero

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Resultaba muy difícil explicarles por qué el padre amantísimo se había convertido, de la mañana a la noche, en un hombre que cuando se cruzaba con sus hijos se cambiaba de acera, o se llevaba el teléfono a la oreja y fingía estar hablando para no tener que saludarles, o salía corriendo como alma que diablo. Entonces ni siquiera los adultos comprendíamos que aquel pobre hombre se había inventado una nueva realidad en la que sus hijos nunca habían existido, pero que, al mismo tiempo, tenía miedo de alejarse de ellos y por eso se quedaba cerca: donde pudieran verle bien.

El mayor tenía doce años, la pequeña acababa de cumplir diez.
La niña, que hasta entonces había sido la princesita de papá, lloraba y me pedía a gritos: ¡llama a la policía para que le echen del pueblo! En su infinita inocencia, creía que el Estado puede obligar a un padre a querer a sus hijos. El niño no decía nada, y empezó a tocar la guitarra para dar salida a la rabia.

El sufrimiento que padecieron no cabe en este blog.
¿Pero nosotros qué le hemos hecho? ¿Por qué no nos llama? ¿Por qué no viene a buscarnos? ¿Por qué finge que no nos conoce? ¿Por qué no nos quiere? Otros hijos de separados, por mucho menos, acaban engrosando la lista del fracaso escolar.

Ha llovido mucho desde que mis niños pasaban los viernes con la maleta hecha, subiéndose por las paredes mientras repetían una y otra vez el mismo mantra: novaavenir, novaavenir, novaavenir, novaavenir.
Ahora lo único que les preocupa los viernes es qué ropa se pondrán para salir.

Ayer fui a hablar con el tutor de mi primogénito, que cumplirá 18 dentro de unos meses. Saca muy buenas notas, es responsable, ingenioso, divertido y brillante. Pero yo soy su madre, estoy muy lejos de ser objetiva. Su profesor sólo tuvo buenas palabras para él, dijo que era un chico excepcional. Tiene ese algo especial de la gente que llega lejos en la vida. Normalmente, cuando le digo a los profesores cuál es nuestra situación familiar, se sorprenden, nada les hace sospechar que en nuestra casa no haya padre y madre. Y el de ayer dio un paso más: Puede estar tranquila y muy orgullosa, lo está haciendo usted muy bien: no hay más que ver a su hijo.

Salí del instituto, me senté en el coche y rompí a llorar.

hijacecristalero
Proscritosblog

La Sustraída y el Preguntón. Por Juan Ramón Ortiz Galeano

 

¿A quién debería encontrar yo
en el país del vino? (…)
¿el ingeniero que se perdió en el mar
hace cuarenta máquinas?
Juan Gelman
 
El que está seguro de todo,
es lo más parecido que hay a un imbécil.
José Manuel Caballero Bonald
 

 

En el País del Vino encontrarás
al Poeta derrotado (sobrio),
quien iluso y confiado permitió -sin avalar-
el secuestro impetuoso de su Luna.

El Ingeniero no se ha perdido en el mar,
simplemente cambió sus coordenadas
y su identidad para no ser hallado;
es más, dejó sus señas para ti, Gelman,
por si preguntabas.

HABLA EL NARRADOR:

Dylan Thomas extendió su mano
alcanzándole al curioso y joven Gelman
una pequeña tarjeta negra
en cuyos caracteres blancos
-impresos en leche de cabra- podía leerse:

“Yo solía ser El Ingeniero,
mi nuevo nombre es:
Infame Secuestrador de la Luna del Poeta.”


© Juan Ramón Ortiz Galeano
Blog del autor

(Fotografía: Elizabeth Cáceres
Intervención fotográfica: Claudio Hernán Ojeda
En la imagen: JROG o “El Infame Secuestrador de la Luna del Poeta”)

Se ha largado a llover en Buenos Aires. Por Marcelo Galliano

Se ha largado a llover y me embeleso:
mientras escribo veo a mi costado
el dulce bailotear del cortinado,
y aunque lo trato no me aparto de eso.

Afuera llueve y yo, como en un beso,
en una intimidad que me ha tomado,
siento el gotear parejo y atildado,
como el murmullo suave de algún rezo.

No necesito ver la noche oscura,
la luna que ha escondido su hermosura
tras el velo fatal de la tormenta.

Hoy me llueve la sombra y la mirada,
los huesos y la boca enamorada,
y llueve el corazón más de la cuenta.

Asociación Canal Literatura
Marcelo Galliano
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Murmullo o silencio. Por María José Muñoz García

A todos en ocasiones nos hace falta nuestro propio espacio de silencio.

Contemplar a lo lejos el murmullo, aunque solo sea por un momento, reordenar nuestro propio espacio.

A veces encontrar ese tiempo es una misión imposible, vas posponiendo el momento porque siempre tienes algo «más urgente» que hacer, pasan los días hasta que te das cuenta que en todo ese tiempo transcurrido nunca encuentras espacio para ti.

Hay que priorizar según la urgencia las tareas de tu día, intentando dejar un pequeño espacio para ti para evitar la saturación, suena bonito, verdad?

Lo complicado es llevarlo a cabo, hay que comenzar poco a poco para ir cogiendo la rutina hasta que llega un día que lo haces casi sin darte cuenta, por pura inercia.

Por otra parte esta muy bien el murmullo, es decir, rodearte de gente, pasar el rato, compartir experiencias, todo esto es algo vital, pero sin duda lo mejor será poder encontrar la balanza entre el murmullo y el silencio.

María José Muñoz García

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Flor silvestre. Por Juan A Galisteo Luque

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Ya comienza el albor de un nuevo día
y en el campo mil flores primorosas,
resplandecen, cual bellas mariposas,
despertando el amor y la alegría.

Un inmenso cristal de celosía,
bajo un cielo de auroras silenciosas,
van dejando figuras caprichosas,
entre sueños de amor y fantasía.

Por el campo y allá en la serranía,
tierra y cielo, se unen de preciosas
luciérnagas en flor, ¡quién lo diría!

Sin ser claveles, tan siquiera rosas,
enseñan humildad, no lejanía,
y son de austeridad, las más hermosas.
——–

 

Juan A Galisteo Luque
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