Aquella estrella. Por Juan A Galisteo Luque

Ya se ven por las esquinas serpentinas de elegancia, resplandeciendo en la noche con destellos y fragancia. Ya se observan con derroche y van alegrando el alma, con sus luces chiquitinas, para la dicha y la calma. A veces, donde no llega la vanidosa arrogancia, se ve brillar una estrella incansable en la distancia. -¡Madre! ¿Dime el nombre de esa estrella que ilumina con semblanza? –Ella; es la fuente más bella, de amor, vida y esperanza. —— Juan A Galisteo Luque Blog del autor Autora de la ilustración: Itziar Etxeberría Dedicada a todas aquellas personas que con su acción generosa… Leer más

poemadelunes y prosa…. La historia de mi peluquera. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yo creo que mi peluquera asesina a los maridos de sus clientas. Mi hija dice que me estoy volviendo loca pero yo, lo creo… He decidido ir a espiarla cada día, al amanecer, cuando las baldosas se chupan unas a otras el resto de rocío (y sólo queda en ellas las sobras del vicio nocturno). Iré disfrazada de olor a mantequilla. Pasaré por sus fosas nasales y, como una inyección de dopamina, me instalaré en su cerebro. Lo he decidido yo solita. Ayer, cuando salía de su peluquería, unas chicas con cara de viciosas transportaban una caja de metal inmensa…. Leer más

En la noche. Por Manuel Brescané Muñoz

Descansa tu pijama sin armario sueña mi farola con tu estrella de acostarse en la cama del silencio hasta desvelar de obscuridad la luna y acunarnos en el noctámbulo baile del dormitorio, arropados entre almohadas de fastamas que trasnochan sin descanso porque tus sábanas duermen en mi vigilia. Manuel Brescané Muñoz Ganador de la categoría fotografía del premio Especial «Tras las huellas de Ibn Arabí» Leer más

Soneto sin lágrimas. Por Marcelo Galliano

Si ves que río en la más triste tarde, si adviertes que mi boca no entristece sabrás muy bien, amor, cuando te bese, que estoy riendo porque soy cobarde. Esta sonora risa que hace alarde y que me esmero yo porque no cese es una sombra que en las sombras crece, un redundante fuego que no arde. Quién te dijo que no anda en mi cabeza el paso mudo de una gran tristeza o un arañazo cruel sin remediar… A veces pienso que he sufrido tanto que en la agonía se me ha muerto el llanto y entonces río sin… Leer más

Poema roto. Por Luis Oroz

Demasiado silencio. Escucho, sigiloso, a las palabras y descubro que llegan -ocultando sus huellas, con la ropa mojada, con el miedo, avariciosas, mínimas, legibles, con su torpe manera de escalar a los párpados -a romper el cristal de mi poema. La duda necesita tu silencio. Pero al poeta le hace falta el crujido de unos pasos que no quieran quedarse, el cascabel del gato que se sube a las sílabas, el sonido confuso que desprende el deseo cuando se muerde, ausente, la manzana, la honestidad de aquello que no sabe que existe. Destellos que atraviesen la ventana como un ciego… Leer más