Te leerás en mi pergamino. Por Verónica Victoria Romero Reyes

En aquel féretro, sin ira ni agua ni día aparente, se inhumaron los afanes que me predestinaron a una gloria que no fue más que polvillo de pena. Me robaron, me torturaron. Viva me mataron. Llega el frío y no hay bufanda que proteja mi garganta del improperio de la carraspera y el escozor de palabra, ni guante alguno suaviza la piel cortada de unas manos que se quedaron vacías de abrazos, besos y canciones. Te leerás en el pergamino de la oscuridad sin sombra, te leerás en la servilleta sin fondo de rápido garabato, te leerás en el verso sin… Leer más

Agonía del estío. Por Germán Gorraiz López

Agonía del estío La hora sestea en la hamaca del mediodía y una brisa encendida dibuja inconclusas estelas de un boceto de tormenta. Imperceptiblemente, cientos de manos han desparramado un tablero de cúmulos nimbados por el azul infinito y ya la atmósfera se abochorna sin remedio y los charcos transpiran por todos sus poros… El sol enardecido arremete de nuevo contra las reminiscencias del verde e incendia los latidos de la tarde convirtiendo los campos en una amalgama de sudores y de jadeos de la sombra, pero la agonía es breve, pues densos nubarrones desandan ya sus pasos y el… Leer más

Memorias de un ascensor. Por Maria José Moreno

Mi vida ha sido un continuo bajar y subir, ja, ja, ja; nunca mejor dicho. Lo mismo estaba en el cielo, bueno, en el quinto piso para ser más exactos, con una alta dosis de omnipotencia y narcisismo, que en el mismísimo submundo de la más despreciable autoestima, es decir, en el sótano. En este sisifiano trabajo que he realizado durante más de cien años, y del que no me quejo, vaya por delante, me ha tocado lidiar con una sinfin de personas, cada una con sus cualidades y defectos, o sea, de su madre y de su padre, como… Leer más

Infinitesirrima del Galán descortés al hermano de la amada que observa desde el balcón. Por Aldo Ferrari Calderín

Hey paje, ramaje de mal paisaje, a la del lindo visaje dile que no se me raje y que presta baje, que vine en carruaje de fino plumaje a jalearle el relaje con genio brebaje. Tú, sí tú, celaje de peor paraje, avisa a la del suave ropaje que traje ambage sin nimio rebaje que no admite viraje para darle rodaje en un viaje que obvia el pasaje. Mira que atraje el coraje al postín de alto voltaje, no acepto ultraje, mejor que me agasaje si no quieres que taje del paisaje tan cariacontecido ramaje. Aldo Ferrari Calderín Leer más

megustóloquemás. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Lo que más me gustó no fue su cuello excitado (a la altura justo de mis labios), no. Ni sus besos de volcán que me revolcaban la vida. Tampoco… Lo que más me gustó no fue su piel de serpiente y de miel (adaptada a mis curvas en la cama y en la tierra), ni sus regalos elegidos a conciencia, como si fuera un mago rey… no. Lo que nunca podré olvidar son su olor y sus palabras, esas con las que me cosía vestidos de vida y que me ponían nerviosa hasta la muerte. Esas que ahora, que se… Leer más

La estrella del alba. Por Juan A Galisteo Luque

El cielo dejó una estrella y el viento besó mi cara, los árboles junto al parque suspiraron con sus ramas, y la luna, allá en lo alto, asomó su luz de plata. Yo, que estaba meditando y en un barco me encontraba, observé la inmensa fuente, dentro de la fuente, el agua, dentro del agua, un murmullo, que incesante sollozaba. Encontré en su lecho eterno, esa paz de mar en calma, bajo el azul estrellado, que era mi techo, mi almohada, mi sueño y mi firmamento, mi ilusión y mi esperanza. Era la noche un suspiro con su luz tornasolada,… Leer más