Ladrones de ilusión. Por Paula Muñoz
Robadme el bolso, una lágrima, mi mejor sonrisa al doblar la esquina. Quitadme las pulseras, cinco minutos cada mañana y hasta un rizo de mi melena. Pero no me robéis la noche, dejadla encendida para que pueda ver las montañas que rodean la ciudad, para adivinar la silueta de mi amor junto a mí, para que pueda acariciar las hojas de un libro. Dejadla para que pueda hipnotizarme la mirada de ese gato negro que sale por mi ventana, para que pida deseos a las estrellas y dé forma a sus hermanas, para que la luna bañe con su luz cada… Leer más
