85- La tristeza del zorzal. Por Aliver
A las flores marchitas no le hables de mariposas. A los árboles talados no le hables de pájaros.
A las flores marchitas no le hables de mariposas. A los árboles talados no le hables de pájaros.
No voy a llorar, lo prometo. Sólo déjame estar aquí. Cogerte de la mano. Y si la congoja me ahoga, en seco tragaré esa bola amarga.
Una oleada deambulante. Un instante confuso. Un movimiento acelerado. Un gesto inconcluso.
“Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” «Una mirada de compresión, de ánimo y una mano tendida . Mostrar la cara alegre de cada vida y procurar entender la cruz de cada cual con un poquito de Amor .» Imagen: Coscobil Fernández
Compañeros poetas la estética paisajista me da regurgitación, no sé nada de la botánica de la flores
Empujada por el viento caminaba hacia ninguna parte, sin rumbo, sin sentido sin camino por delante.
¡ La fiesta de los dioses ha iniciado ! Luces multicolores destellan por doquier; las ninfas de su sueño han despertado y alegran hoy la fiesta con música de ayer.
Si acaso toco el torso desnudo del mancebo, convoco a mi silencio su estallido de mareas erectas; doblego mi inocencia a sus coartadas lúdicas, ¿Qué dirán del instinto?
Plomo etéreo que embutes de nubes el cielo, destila tu elemento de esperanza lava y nutre nuestro suelo, despréndete y alcanza el corazón de nuestra tierra.
Sin conocerte, se quién eres, Eres esa bella amistad, un amor sin culminar, Un confundir de los términos, tal vez sea algo más, La luz buena que acaricia mi alma, la vital razón.