Niña, Dios te ha regalado el don de la belleza. No hablo de tus ojos expresivos ni al atrayente vocabulario que empleas cuando teorizas sobre Santo Tomás. De hecho, no sabes quién fue. seguir leyendo »
Yo fui siempre una niña algo tímida, con una gran imaginación. Y un terrible defecto, eso sí: era sensible en exceso. seguir leyendo »
Estaba sentada junto a la mesa, en albornoz, con una toalla envuelta en la cabeza y descalza, y nada más colgar el teléfono, se dirigió a su marido, que en aquel momento, en calzoncillos, repasaba sobre un enorme sofá de cuero las noticias en el periódico. seguir leyendo »
Cuando escuchaba a los demás contar lo que habían soñado y cómo se habían sentido al despertar del sueño me preguntaba por qué yo no era capaz de soñar. seguir leyendo »
Estaba charlando tranquilamente con Eduardo, uno de mis mejores amigos, cuando de repente, fijó en mí su mirada, y observé que sus ojos estaban enrojecidos y expresaban una angustia insoportable. seguir leyendo »
– Naturalmente que naturalmente – dice el Señor
– Por supuesto. Naturalmente! Y como bien dices, no podemos ofrecer ningún tipo de garantías, hay que evitar correr riesgos – dice el alto ejecutivo seguir leyendo »
Era inútil valerse de la tijera violeta, tan infantil, tan fuera de lugar. ¿Qué infamia del destino la había puesto ahí, justo frente a él? Pero no debía parecerle raro. seguir leyendo »
Madrid 4 de Mayo de 2010.
La avenida está llena de gente, cualquiera, la tuya por ejemplo. Sí, por ejemplo la tuya. seguir leyendo »
Toda su vida, desde que tenía uso de razón, Esther siempre había tenido el mismo sueño. Era tan recurrente y a la vez tan real, que ya había llegado a formar parte de su existencia. Era un capítulo más de su día a día. seguir leyendo »
Pues ahí están los poco elegantes de mis profesores levantándose todas las mañanas con un aparato que hace ruido hasta los cielos para ir a la escuela a enfrentarse con las nuevas generaciones de estudiantes de secundaria y preparatoria. seguir leyendo »