Escena de celos. Por Juan F. Ballester Palazón

 05-Urrutia\'s_Lover_-_Escenas_de_celos_(clips).mp3   

Cometió la osadía
de agrupar en un libro diferentes poemas
que hablaban de mujeres diferentes,
de amantes y de amigas y de novias incluso,
de Lauras y de Antonias y de Merches y Anas.

Y luego sucedió
que llegaron los celos, las disputas.
Patricia, muy ufana, mostraba sus metáforas,
Luisa le respondía
con dos sonoros versos pareados,
mientras Marta, al acecho,
se agrupaba el cabello en perfectas estrofas.

«Yo fui el primer amor», declaraba Paquita
instalada en un trono de juveniles versos.
«Yo le hice madurar», replicaba Almudena
encaramada al borde de un par de alejandrinos.
«A mí me idolatraba»,
sentenció en verso libre la pícara Isabel.
«Y a mí me quiso más», dijo Marisa
envuelta en un soneto.

Y en el medio de aquella algarabía
se alzó una voz, un canto de sirena
de una mujer sin nombre:
«Pues yo le desprecié, yo fui su ruina».

Y el silencio se hizo de repente
y el frío se extendió como una losa
por las dolientes páginas de aquel libro olvidado.

© Juan F. Ballester Palazón

Caballero Poeta de Canal Literatura

Segundo Premio del  IV Certamen «Poemas sin Rostro» 2007 -2008

El último templario. Por Brisne

??

Cuando lo vi, sentado, feliz, riendo con sus amigos, le habría roto el cuello allí mismo. Él, Pepe Millán, el gran escritor que había robado mi idea y la portada de mi libro y yo, pequeña aspirante a escritora cruzando por casualidad por el paseo de mi pueblo, mientras él reía a carcajada limpia entre amigos que le adulaban y le hablaban del magnífico último libro que había publicado.

-¡María! -gritó divertido
-Hola Pepe-le dije torciendo el gesto
-Anda, siéntate
-Tengo cosas que hacer
-Mujer, siéntate y cuéntanos la divertida historia de tu libro.

En ese momento, hubiese cogido mi fular y lo habría estrangulado. No pude zafarme, me tuve que quedar a la vera de un vino para contar la historia de mi libro. El que no he escrito ni escribiré.

-Cuéntales las cosas que tiene la casualidad o causalidad, vete a saber….
-Pepe y yo tuvimos el mismo sueño, y empezamos el mismo libro.

Un murmullo siguió a mi confesión.

-Me lo confesó en Zaragoza, cuando compró el libro. Se lo firmé con una dedicatoria estupenda; todavía me acuerdo: Para mi colega y amiga María, sigamos compartiendo pasiones y sueños. ¿Se dan cuenta que casualidades tiene la vida?

-Y tanto-no pude dejar de decir.

Me disculpé y me marché como pude, rumiando el dolor entre dientes. Mientras el resto de colegas y aduladores seguían dorándole el ego.

Pepe Millán, maldito farsante, cabrón engreído. Cuando se me ocurrió la idea del libro estaba encantada, iba a escribir mi primera novela histórica, mis amigos estaban entusiasmados, mi gran salto, del relato a la novela y encima histórica que era lo que más vendía. Les explique un poco la trama y la época: una novela sobre el Temple. El último templario que se refugió en Aragón, aquí en Calatayud para ser exactos. Había estado un año y pico recopilando toda la documentación. Compaginar oficina y trabajo tiene estos hándicaps. No sé de qué manera el gran Pepe Millán, se hizo con mi idea y escribió esa historia, el último templario de Daroca, bueno, al menos cambió eso. Pero ¿cómo iba a continuar esa historia? Quedó aparcada para siempre y yo seguí con mis relatos y corticuentos.
Al verlo hoy, feliz, he vuelto a pensar en esos días. Otra vez. Hubo de ser algún amigo común, pero eran pocos, apenas dos: Roberto Carnero y Petri Manglar; Petri apenas sabía de mi proyecto, salvo a grandes rasgos en qué consistía, pero el maldito libro de Pepe era calcadito al mío, así que sólo había podido ser Roberto. Lo imaginé en una de esas cenas memorables con la copa y el cigarro puro hablando de jóvenes escritores. Lo imagino “¿Sabes, hay una chiqueta en Calatayud que quiere escribir una novela sobre el último templario?” Y el otro en ese momento preciso encendiendo su ánimo de escritor “¿Sí?” Y el pobre Roberto, que es más inocente que un sidral, picando el anzuelo y contándole todo mi proyecto. Estaba segura, eso había pasado. Y ambos, Roberto y Pepe, tendrían que pagar por ello. Los beneficios y la gloria de su última novela eran míos.

Como mala escritora que soy tenía que trazar un plan, diabólico y maquiavélico, para conseguir que ambos acabasen dándome algo más que dinero. Así que abrí una botella de vino y encendí el portátil para escribirlo. Conclusión tras una hora de trabajo: tenía que invitarlos a cenar, lo mejor en mi casa y allí, en medio de una cena maravillosa, vengarme.

Dicho y hecho, en una semana venían a cenar a casa los dos, para celebrar el éxito de la novela de Pepe. Preferí el viernes. Ambos aceptaron. Me pase la tarde cocinando, dejé de ir a trabajar y serví: suflé de castañas, carrillera con patatas panadera y helado de limón con teja de almendras. Estaba orgullosa del resultado.

Sonó el timbre diez minutos antes de la hora convenida, era Pepe. Vestía traje azul con corbata roja, sonrisa de autosuficiencia y mirada desordenada. A los cinco minutos llegó Roberto, con vaqueros, camiseta y el ánimo por lo suelos, acababa de ser abandonado por su novia. Le dí un abrazo. No puedo cabrearme con Roberto aunque sea el culpable de mi desasosiego. Le abrace y le dije que se marchara si quería estar solo. Se marchó. La cena a tres se había esfumado. Comimos con ánimo y me confesó que la idea de su novela debió ser al tiempo que la mía.

-Tiene que significar algo.
-¿Qué?- contesté mientras pensaba que sí, que lo único que significaba era que me había mangado la idea.
-Tú y yo tenemos una conexión mágica.
-¿En serio?- pensé, caray, se está poniendo pesado.

Abrí otra botella de vino, mientras Pepe se sacaba la corbata, y se sentaba en el sillón para estar más cómodo o eso dijo. Estaba claro que le resultaba atractiva. A la segunda copa me besó, a la quinta ya estábamos en la cama. Fue un amante maravilloso y tierno. Casi me daba pena. Tan lindo que estaba desnudo sobre mi cama, durmiendo profundamente, relajado, quizá pensando en nuestra conexión cósmica.

Me dio pena sacar la jeringa y pincharle cinco gramos de ricina, mientras le susurraba al oído: “mi próxima novela habla de un escritor petulante que muere entre grandes sufrimientos por robar ideas a otra”.

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros«
Blog de la autora

Pensamiento I: Amar o morir. Por María del Mar Hermoso

? Los funerales de Atala (Louis Girodet-Trioson, Francia, 1768-1824)

Sólo cuando cae la noche me doy cuenta de que no hay ningún refugio al que huir. El brillo de tus ojos al mirarme fue el reflejo de las estrellas fugaces que, justo antes de morir, dan un último resplandor, un último intento de aparentar que, lo que pudo haber sido y no fue, en realidad, sí existió. Y es entonces cuando siento la soledad del amante. La estela fugaz desaparece. Y, después, nacida la desnuda oscuridad, mi único espacio real, desprovista ya de su disfraz de luz y de mi antifaz de ilusión, se presenta ante mí, victoriosa: de ahora en adelante, nada me podrá separar de ella, ni del conocimiento de la verdad. Como eterno árbol del conocimiento a la espera del último sol que deje paso a la gran ciudad prometida, así seré yo al caer la noche: la vida después de ti.

.

María del Mar Hermoso
Derechos registrados
Foto:Los funerales de Atala (Louis Girodet-Trioson, Francia, 1768-1824)
procedente de http://quijotediscipulo.wordpress.com/

Alegoría. Por Por Sekioz

 

pseudoproblemas por cercanía
pseudovidas por lejanía

 

-Como has crecido…ahora eres más alto que yo.
-No; estoy de puntillas.
-Mientes-aclamo al bajar y subir de nuevo la cabeza.
-¿Como lo sabes si, separados por unos pocos centímetros, cuando me miras a los ojos no sabes si lo estoy, y cuando me miras a los pies, mi altura desconoces?
-Porque ahora puedo ver el conjunto sin esquizofrenias partitivas-proclamo alejándose de mis latidos, respiración y sudor.

«Sí, ahora ves globalmente; pero no sientes localmente», quise decirle….

***
La imagen es del «El proceso», de Orson Wells.

Sekioz
Blog del autor

Sujeto a tu rumbo (Incertidumbre). Por Joel Sierra

Cuando descifrar tus pensamientos es torturarme con mis dudas.
Cuando saber cuáles son significa el mayor desorden de las tuyas.
No sé si lo que necesito es saber o no saber, saltar o permanecer.
No sé cuál es la mejor opción, bajar la cabeza o la mirada mantener.

Cuando me hablas de un futuro incierto por causa de este presente.
Cuando por debajo de la mesa te digo lo que te diría claramente.
No sé si lo que siento es miedo o curiosidad o miedo a la oscuridad.
No sé si en la locura que dices que mueve el mundo podemos confiar.

Cuando las incertidumbres son lo único que hallar ciertamente reales.
Cuando tus ojos hipnóticos son sutiles caricias y profundos puñales.
No sé si caminar hacia ti me guiará hacia un nuevo e ignoto destino.
No sé si el destino conseguirá llevarme hasta la senda de tu camino.

Joel Sierra
Blog del autor

Sátira y profecía. De Jacques Bouveresse

?

Las sátiras despiadadas de Kraus a los periódicos se relevan proféticas.

El libro
A pesar de vivir en la época del auge de la cultura vienesa, Karl Kraus (1874-1936) nunca se reconcilió con su tiempo. Desde Die Fackel, su crítica a los medios fue tan productiva como implacable. Veía en los periódicos la muestra más descarnada de los intereses políticos y económicos que, con el poder de su lenguaje anestesiante, creaban una escuela de banalidad, conformismo, sentimentalismo y finalmente del belicismo que conduciría a los desastres de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Jacques Bouveresse trata en profundidad diversos aspectos de Kraus, no sólo sus diatribas contra la prensa, sino también su relación con el socialismo y su análisis del
nazismo, hasta ahora a menudo malinterpretado. Para Jacques Bouveresse, las sátiras de Kraus se revelan proféticas, porque los males que denuncia el satirista vienés siguen siendo los nuestros. La crítica virulenta que hace de ellos no ha perdido ni un ápice de eficacia.

El autor
Jacques Bouveresse

Jacques Bouveresse nació en Épenoy (Francia) en 1940. Estudió Filosofía en la École Normale Supérieure y posteriormente fue profesor en la Universidad de Ginebra y en la Sorbonne. En 1995 creó la cátedra de Filosofía del Lenguaje y del Conocimiento en el Collège de France, donde es profesor emérito desde 2010. En su extensa bibliografía se muestra crítico con lo que él considera ciertas imposturas científicas e intelectuales de los nouveaux philosophes y con la responsabilidad de la prensa en la decadencia moral de los países democráticos.

Jacques Bouveresse visitará España para presentar su libro el 26 de octubre en la librería La Central de Barcelona (C/ Mallorca, 237).

EDICIONES DEL SUBSUELO

Liro en la sombra de tu flor. Por Germán Gorraiz Lopez

?

Esta noche me dejaré atrapar en tus tules,

ascenderé a tu cuerpo desde mi valle,

extraviaré la mirada por tu océano lechoso

y naceré …,

naceré de nuevo para el amor.

Dejaré atrás los latidos de mi corazón impaciente,

volaré raudo por tus escalas de silencio,

deshojaré el arco iris de tus ojos

y vestiré…,

vestiré de nubes irisadas tu azul desnudez.

Me detendré en la orilla de tu boca,

me perderé en tus escorzos,

refractaré las olas de tus senos

y desataré…,

desataré los brotes de tu deseo.

Alborotaré la armonía de tus caderas,

te encumbraré hasta mi enhiesta atalaya,

desplegaré un tsunami de pasión,

y te romperé…,

te romperé la mañana en mil jadeos.

Al fin, te sumergiré en mi mediodía soñado

y amaneceré…,

amaneceré lirio en la sombra de tu flor.

Germán Gorraiz López