Lo primero que me llamó la atención de aquel apartamento de la señora Ludmila, ubicado frente al céntrico y lujoso hotel Premier Palace de Kiev, fue un enorme e inquietante piano. Como eran las dos y media de la madrugada tampoco reparé más en él y me fui a dormir con unas ansias locas de recobrar el calor corporal perdido. Los veinte grados bajo cero, sin duda, trastocaron, y mucho, las capacidades de adaptación climática de un viejo y achacoso mediterráneo como yo por aquellas gélidas tierras ucranianas.
Fuimos lo que el destino. Por @Zonacontraley

Mi edad y el tiempo, en que aquello fue, no quiero recordarlos.
Mi nombre es Luis, me llamo así porque mi padre y abuelo se llamaron de la misma forma. Tengo el mismo oficio que ellos ejercieron, nada ha cambiado.
Hace un tiempo aproximadamente, de noche, tocó la puerta de mi casa un hombre de rostro amable y sobrado de una aparente educación. He olvidado cómo se llamaba, pero menciono que era un importante psicólogo y que llego a mí hogar por coincidencia. Nunca supe más de él. Le hice pasar a la sala de mí casa. Hablamos por horas de sus viajes, del potencial tecnológico de las frecuencias satelitales y de asombrosas habilidades miméticas de serpiente que viven en la selva amazónica. Después de horas, calló, mientras el silencio nos invadía, saco de un viejo portafolio un documento que puso sobre mis manos. No hubo más, abrió la puerta, menciono su nombre de nuevo y nunca más volví a saber de él.
Lo menos importante de mí relato no es quien era aquel hombre, sino, que había dejado en mis manos.
Me llevo tiempo abrir el documento, no supe cuanto, cuando lo abrí y me di cuenta que era una carta, una especie de informe. Leer más
Es doctora!! ..mi mamá. Por Mirtha Rodríguez

Qué hermoso, se ve el sol…
Hoy cumplo…mis 6 años!!!
Con papá y mamá cenaremos…
Para festejar…mi cumpleaños!!
Para su trabajo… tempranito..
Muy apurada…ella va…
Para visitar sus pacientes…
Es Doctora!!!… mi mamá…
Ya pasaron…varias horas…
Avisó… que rumbo a casa, está…
Hoy quiere, llegar temprano…
Pero…debe regresar!!…
Se empeoró un abuelito!!…
A nacer un bebé, debe ayudar!!..
Yo espero…junto a mi torta…
Estoy orgulloso!!.. de mi mamá!!.
El sueño… me va ganando…
Despierto, quiero esperar…
Pero si duermo, un ratito…
Cuando llegue…me despertará…
Cenaremos, todos juntos…
La torta…las velita!!…podré soplar
La hora…ya no importa…
No recuerdo, si les dije….
Es DOCTORA!!!!! MI MAMÁ!!!!
Mirtha Rodríguez
Argentina
La moda. Por Carlos Veloso

Finalmente, la placa del pacifico emergió totalmente, cual Atlántida moderna, arrastrando a su paso a las placas de Nazca y de Cocos. El Océano Pacifico, luego de avanzar y retroceder sobre una vasta superficie de America y Asia desbastando todo a su paso, hervía al caer en el gigantesco cráter formado por el desplazamiento de las placas.
Además de todas las islas menores de Pacifico, Japón, Nueva Zelanda, Alaska, una parte importante de la costa Pacifica sudamericana desaparecieron de un plumazo; la inversión de los campos magnéticos terrestres sumado al desplazamiento tectónico de las placas adyacentes genero un enjambre de terremotos desbastadores sumados a tsunamis que barrieron la mayor parte de la superficie continental de África, Europa y America.
A la basta nube de vapor generada por la evaporación oceánica al contacto con las capas magmáticas profundas se sumaron a las gigantescas fumarolas de los volcanes súbitamente activados por la violenta subducción de las placas continentales, produjo un espeso manto nuboso que llevo rápidamente a un “invierno nuclear”, terminando por desbastar las escasas regiones no afectadas por el cataclismo telúrico.
Todo lo anterior porque se había puesto de moda entre los diose el uso de accesorios brillantes y para el 14 de febrero, a la Diosa del Amor, se le ocurrió usar “El Cinturón de Fuego” del Pacifico.
Carlos Veloso
La lluvia allí en tus cosas. Por Marcelo Galliano

Hoy que llueve en ti pienso, aun no estarás dormida,
seguramente hojeas un libro en estas horas,
y dejes, displicente, la cortina corrida
para que desde afuera nadie observe que lloras.
Y esta lluvia insistente y acaso encarnecida
debe estar ya cayendo muy… muy cercana a ti,
y llegará hasta el libro con su brisa encendida
y ese aroma a nostalgia tal vez te traiga a mí.
Y entonces en tus manos te temblarán las hojas
y brotarán las penas que allí en tu pecho alojas
buscando ese poema que yo te dediqué;
y cerrarás el libro con los ojos en llanto
acaso dolorida de haber perdido tanto
de este amor que ha marchado…. adonde yo ni sé.
Zumbido de cables. Por Ana Muela Sopeña

En el silencio
el mundo se hace mágico
y respira
el zumbido de cables telefónicos,
el sonido inaudible de Internet,
las conversaciones de los chats.
Más allá de estos hilos,
que híbridos se mueven hacia el círculo,
la incomunicación más absoluta.
Ana Muela Sopeña
Blog de la autora
CARPE DIEM O TEMPUS FUGIT. Por Mar Solana
“El tiempo es la hoguera en la que ardemos”, decía mi admirado capitán Jean-Luc Picard en Star Trek, una de mis series favoritas… El tiempo se nos escapa como el agua en un cesto de mimbre; es un mezquino espadachín que rebana nuestros minutos con sus despiadadas manecillas… “Preparadme la paleta, los colores, mis herramientas queridas de trabajo… Sed diligentes que el tiempo es mensajero de terribles urgencias”, inmortalizó Enrique Gran, extraordinario pintor Cántabro, en la Avenida Reina Victoria de Santander.
Creo que es una sensación compartida que nuestro tiempo se haya transformado en un tren de alta velocidad. El paisaje de nuestra vida es un borrón que se difumina delante de nuestras narices sin que podamos advertir los contornos que nos rodean. Cuando cumplí los treinta, alguien me dijo: “Uf, ya verás ahora, los años vuelan…” No sé si los años, a partir de la treintena, se convirtieron en aviones supersónicos cruzando el firmamento a la velocidad del sonido, lo cierto es que la infancia y la juventud eran territorios infinitos en los que el tiempo parecía un chicle que podíamos estirar a voluntad, masticarlo sin fin o hacer pompas para explotarlas una y otra vez. Incluso, algunas veces, en la soledad de nuestros juegos, deseábamos ser mayores para hacer lo que nos viniera en gana sin señales de stop sepultando nuestras ilusiones. Todo esto es verdad, llega un momento en el que nuestra vida comienza a descender como en la montaña rusa y las horas se convierten en un codiciado tesoro. Es entonces cuando añoramos la infancia y nos arrepentimos de aquel prepotente sueño de crecer deprisa. Leer más




