Un cuento surrealista: EL SÓTANO. Por Cecilia Prado

Por el cristal esmerilado de la ventana del techo, bajaba una luz lechosa y densa. Yo me preguntaba la hora exacta que sería; y, mientras tanto, un grupo de niños jugaba en el patio a la rayuela.

El dilema del sótano no dejaba a nadie indiferente pero resultaba vital que incluso cuando todo estuviese ya planeado, alguien se animara a bajar los escalones.

Lo irreal se sucedió un primero de mayo. La luz blanca del sol se contraponía a la oscuridad del sótano que también enceguecía aunque por motivos bien distintos: mientras que la primera adormecía y daban ganas de engordar, la segunda te consumía hasta lo irrisorio y ya se empezaba a notar la frialdad del polvo.

Extrañamente el cucú no marcaba las horas consabidas y todos temíamos una nueva estratagema de esqueleto.

Es preciso remarcar, para una mejor comprensión de los hechos, que no todos los días se baja a una dimensión desconocida. Los baúles atiborrados de trastos incitaban a uno a revolver dentro de sí. No es fácil resarcirse de la ira de los vestidos viejos y arrugados, acongojados a gritos por las polillas del insomnio. Menos aún volver a calzar viejos zapatos con suelas que se salen para afuera como lenguas hipócritas dispuestas a lamerte las heridas del tiempo. ¿Pero es necesario repetir hasta el infinito que todo esto es imposible? Y sin embargo cuanto más se repite más parece uno un estúpido, un loco, ante aquellos que te miran con ojos de hospital.

De pronto una libreta se abre en mi mente con anotaciones de agua. ¿Cómo interpreto una frase escrita hace mil años con la sangre de un suspiro? Leo esto: “Hoy es viernes, tentáculos adormecidos surgen de la nada y me estrangulan con caricias lentas. Así: ahogada en la caída de una gota, en medio de las ondas blandas que nadan a la orilla. Así: me voy.”

Enseguida un maniquí negro se inclina a mi paso de silencio, deseoso de probarse mi alma. Mientras tanto, en un rincón oscuro, los vestidos celosos asoman y parpadean, haciendo grandes guiños con los ojos.

Y me pregunto ¿Aún no ha llegado el niño que dormía en la cuna de plástico? Con sus barrotes blancos como finas estatuillas de marfil que suben y bajan y no atinan a encajarse. En sus continuos vaivenes forman barandas de escaleras, cárceles de hueso, hierros de ventanas, siempre intentando prohibir la entrada o la salida al vacío de un infierno poco conveniente, en el que bullen como burbujas intoxicadas las ideas histéricas.

Las bicicletas de mi infancia se deslizan ahora como pájaros disecados con ruedas en los pies. ¡Todo aquello me resulta tan distante! Sobre el vidrio esmerilado del techo siguen jugando a la rayuela y alguien planea en susurros un túnel subterráneo.

Repito: todo esto está tan lejos, que aunque el maniquí negro se apure a abrir las sábanas de seda y recostándose hacia a un lado de la cama, de dos palmaditas en el medio, siento que soy más frígida y hermética que todas las novias de las brillantes vidrieras de cuyas densas pestañas se enamoran los novios para siempre.

Pero el niño de plástico llegó, se acercó a mí, e inclinando su rojiza cabezota me incitó a arrojarle una moneda. Yo deslicé el metal por la pequeña ranura y luego el cupido voló con sus pequeñas alitas circulares mientras una lágrima de acero rodaba hasta mis pies.

©Cecilia Prado
(www.tallerliterario.net)

Poesía de la diversidad lingüistica. Por M.G.Juárez

Cuaderno de poesía
«La lengua es el primer instrumento del genio de un pueblo», decía el escritor francés Henri Bayle, Stendhal. Alfabetización, conocimientos, integración social. todo pasa por la lengua, que encarna la identidad nacional, cultural y, a veces, religiosa, de los individuos. Sin embargo, los especialistas estiman que más de la mitad de las 7.000 lenguas que se hablan en el mundo corren riesgo de desaparecer, dada su falta de presencia en la administración, la educación y los medios informativos. Por esta razón, las Naciones Unidas declararon 2008 Año Internacional de los Idiomas.

El idioma corresponde a un gran esfuerzo a lo largo de la historia de los pueblos que se relaciona con la necesidad de conocer e interpretar el mundo. De este modo hay que entender que la diversidad lingüística es el producto de una larga historia de esfuerzos humanos para conocer el mundo y que ello no representa un obstáculo para el progreso sino una riqueza. En la actualidad la división económica del trabajo atravesando fronteras forma lo que conocemos como Sistema Económico Mundial. Esto, junto a la valoración extrema de aquellas lenguas que sepan expresar los conceptos y los matices del mundo moderno están produciendo la desaparición de numerosas lenguas de poca difusión, ya que no responden a criterios de productividad.

El proceso de socialización del hombre se inicia con la capacidad de realizar operaciones conceptuales y simbólicas muy complejas, entre ellas el uso de sistemas lingüísticos muy sofisticados. Todas las poblaciones humanas tienen una «lengua» como sistema para trasmitir conocimientos (adquiridos por medio de la experiencia que supone la vida en su entorno). Cada cultura incluye el aprendizaje de toda una serie de comportamientos que permiten al individuo adaptarse a su entorno natural y social al que pertenece.

La lengua es precisamente el tipo específico de lenguaje humano que a través de la articulación de sonidos consigue transmitir, de una forma muy efectiva, todo el conocimiento necesario tanto para sobrevivir como para vivir en sociedad. Es así que podemos decir que las culturas son diversas porque el entorno natural de la tierra también es muy diverso.

Cada cultura se adapta en equilibrio al entorno natural al que pertenece. Por ello hay que decir que todas las culturas del mundo tienen el mismo valor y son igual de efectivas. Es decir, que las culturas que hasta ahora eran consideradas «primitivas» o «poco evolucionadas» pertenecen a entorno naturales o están perfectamente adaptadas (viven en armonía con su medio ambiente). Sin embargo, erróneamente se ha confundido «primitivismo» con «pobreza». Hoy día no se ha de hablar de países desarrollados o subdesarrollados, debemos hablar de países «enriquecidos» a costa de la explotación de «países empobrecidos».

La diversidad lingüística es una riqueza fundamental que nos ofrece la experiencia, la sabiduría acumulada y la visión del mundo de buena parte de la humanidad. En el caso de la literatura, de la poesía concretamente, esta riqueza universal no debe perderse entre intereses económicos y comerciales del mundo actual. Para ello se ha de crear la posibilidad de creación reuniendo las condiciones precisas y sobreviviendo a ello.

En este punto, la traducción literaria representa una de las formas de supervivencia de la literatura de idiomas de poca difusión, si esta tiene algo que decir vale la pena ofrecer las obras a más lectores.

M.G.Juárez
Cuadernos de Poesía

Cuentos para el alba. De Fausto Antonio Ramírez

El Libro:

Cuentos Para el Alba es una colección de doce cuentos más uno, en la que los diferentes protagonistas de las historias van desnudando su alma en el encuentro con otros personajes con los que se ven envueltos en una corriente de atracción y posesión, de traición y engaño que termina por llevarles a la destrucción.

Todos tienen algo en común, sus vidas se han visto transformadas ante la irrupción del amor, sin importar ni la clase ni el género. Únicamente, después de un proceso regenerativo, casi siempre ligado al encuentro con una tercera persona, la herida abierta puede cicatrizar.

A veces, estas historias tienen el poder de arrebatar el espíritu de su crudeza más objetiva, para adentrarnos en el ámbito de lo inesperado que se confunde con la ficción. Otras, el dolor de sus personajes actúa de espejo para mostrarnos el lado más oscuro que todos escondemos en nuestras entretelas más secretas. El dolor no se olvida ni se borra, pero el amor da paso al alba que anuncia el nuevo día.

Más información del libro.

El Autor:
Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Trabajó durante varios años en el sector editorial como redactor y director de la revista Imágenes de la Fe.

Ha traducido varios libros del francés al español para las editoriales Bayard y Edebé. Docente de la Universidad Pontificia de Salamanca, trabajó como profesor de Teología. Escritor de narrativa, tiene varias publicaciones en el mercado. Actualmente trabaja en una nueva novela.

Visita la página persona del autor.

Retazos. Por Felisa Moreno Ortega

Cada vez nos cuesta más establecer relaciones con las personas que nos rodean, vivimos en una sociedad donde prima el individualismo, nos encerramos en nuestra concha y no dejamos que nadie se asome a conocernos. Pero a veces, hay ocasiones en las que nos mostramos más proclives a hablar, a desahogarnos con un extraño al que nos sentimos unidos por una rara conexión y cosas que nunca diríamos a las personas de nuestro entorno se las soltamos a un desconocido. Quizás sea porque sabemos que no lo volveremos a encontrar en nuestro camino, que desaparecerá de nuestras vidas de la misma manera que llegó.
Este fin de semana he estado acompañando a mi hermana en el hospital, que está allí recuperándose de una operación. La habitación es compartida con otra paciente y sus familiares. En un primer momento hay demasiada gente, las visitas de una y otra impiden que empecemos a hablar, pero cuando cae la tarde y la habitación se va quedando vacía, empieza a instalarse un clima de confianza. Tendremos que pasar la noche juntos, las enfermas en las camas, los acompañantes en unos incómodos sillones rotos por el reiterado uso de cientos de familiares preocupados, atentos a la evolución de un suero o pendientes del más mínimo movimiento del paciente.
Entonces, las palabras fluyen, escapan de la boca y dicen lo que antes trataba de ocultar su mirada triste. La mujer que acaba de abortar se quita la careta de “aquí no pasa nada” y unas pequeñas arrugas se forman en su frente cuando confiesa lo deseado que era ese niño, la larga espera que precedió a ese instante de fracaso. Tengo treinta y seis años y mis ilusiones por ser madre se va apagando. No lo dice exactamente así, pero así lo leo en sus palabras. Y sé lo que siente porque yo también lo he sentido. Y sé lo que sufre porque yo también lo he sufrido. Y se lo cuento porque mi historia tiene final feliz y creo que es bueno agarrarse a lo bueno.
En fin, una tarde noche de confesiones, de sueños rotos, de deseos incumplidos. Yo sólo soy una extraña que escucho en silencio sus confesiones. Trato de animarla con mis palabras, que no están vacías pues son reflejo de mi amarga experiencia. Y le hablo de la luz en los ojos de mis hijos y le cuento cómo son sus sonrisas, para desterrar la tristeza de su mirada. No sé si llegué a conseguirlo, probablemente no. Después trato de conciliar un esquivo sueño sobre el duro sillón y los recuerdos me llenan de pena y para exorcizarlos vuelvo a agarrarme a lo mucho que tengo, mi familia.
La lluvia se marcha con la noche y el día amanece poblado de nubes pero en silencio. Los edificios quietos, las calles vacías. Es domingo y la ciudad parece aún dormida. Desde la planta novena apenas se escuchan los ruidos, las ventanas selladas impiden que entre el olor a tierra mojada.
Ella se marchará esa mañana, con un peso en su espalda, sin nada en su vientre. Espero que tenga suerte, que pronto vuelva a sentir la vida dentro de ella. Lo más probable es que no la vuelva a ver, que dentro de poco su rostro desaparezca de mi memoria, pero ahora sé que me quedan estas palabras.

Felisa Moreno Ortega
BLOG DE LA AUTORA

El trabajo os hará libres. De Espido Freire

El Libro:

Espido Freire nos propone en sus catorce cuentos un viaje en el que asistiremos al trabajo y la voluntad que en un momento dado todos ponemos en nuestro día a día. Son historias que ahondan en la naturaleza de nuestro esfuerzo por vivir y en la libertad que poseemos para elegir qué decisiones tomar y llevar a cabo en nuestra existencia. Sus personajes transitan hacia la incertidumbre, provocan su destino, observan la existencia que les rodea, esperan lo soñado. Un bellísimo libro sobre el amor, el más sublime y el más deseable, sobre la atracción y el engaño que ejercemos en los demás, sobre la memoria y la relación que nos suscita el paso del tiempo en nuestro universo inmediato. Páginas sobrecogedoras, entrañables, terribles, tiernas. Una lectura que nos hará más sabios y, por tanto, más libres.

Video-Mensaje de ESPIDO FREIRE>

La Autora:
ESPIDO FREIRE
: Nació en Bilbao el 16 de julio de 1974. Estudió música desde su infancia, y cursó estudios de canto en su primera adolescencia. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Deusto, es también diplomada en Edición y Publicación de Textos por la misma universidad.
Espido debutaría como escritora con “Irlanda” (Planeta, 1998). La novela fue galardonada con el premio francés Millepage, que los libreros conceden a la novela revelación extranjera En 1999 apareció “Donde siempre es octubre” (Seix Barral, 1999). Seis meses más tarde consiguió el Premio Planeta por su obra “Melocotones helados” (1999). Se convertía con veinticinco años en la ganadora de menor edad en la historia del galardón. Con ella obtuvo también el “Qué Leer” 2000 a la mejor novela española.
Sus otras novelas son “Diabulus in musica” (Planeta, 2001), “Nos espera la noche” (Alfaguara, 2003, segunda parte de una trilogía iniciada con “Donde siempre es octubre”) y “Soria Moria” (Algaida, 2007), que ha obtenido el premio Ateneo de Sevilla 2007. Nuevamente es la ganadora más joven que posee este galardón. Colabora con varios medios de prensa nacionales, como Público, ADN, El Mundo, Onda Cero, (Julia en la Onda) y en televisión (Paramount Comedy, Tele Aragón), así como en revistas como Yo Dona, Jano, o Psychologies. También ha trabajado como traductora literaria.

Entrevista de Espido Freire en Canal Literatura.

Este libro se presentará en un coloquio de Espido Freire con los lectores el día 11 de noviembre del 2008 en el Circulo de Bellas Artes de Madrid a las 19:30 horas.
El miércoles, 12 de noviembre, a las 21.00 horas en el Gran Hotel Victoria de Almeria.

A sus pies… Tertulia con Un Podólogo. Por Antonio Capel Riera

Os invito a leer estas 27 historias divertidas, curiosas, originales…las experiencias de un podólogo que presencia cada día, desafiando la imaginación, pero que son reales como la vida misma.

En este libro encontrará pequeñas historias para leer junto a la mesa camilla mientras la luz de la tarde va claudicando sobre los visillos. Paginas que nos enseñan a aceptar con serenidad las inquietantes mordeduras del tiempo. Son pinceladas de la vida cotidiana y corriente, transcritos con una visión humana y comprensiva.

Antonio Capel Riera

Editorial Diego Marín