Depilación. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Saénz de Tejada

Me encanta, me encanta,
me encanta,
que Nicanor Parra sea premio Cervantes.
Un amante de la antipoesía (a mí me han criticado muchas veces de que lo mío no era poesía, suerte que soy libre).
Así que hoy, nos quedamos con un trocito de carne de prosa, que según él, es una línea convergente con la poesía.

Ella,
con sus aullidos,
seducía mis ojos de mirona excitada.
(Os juro que sólo los espiaba
cuando mi hermano la depilaba.)

Él había probado varias cuchillas, incluso una con olor a melocotón; pero ella sólo admitía la gillette para chicas.
A ser posible,
de color violeta.

Él andaba sobre su torrente de piel, con aquellas caricias de sensualidad recién nacida.
Y ella, se tendía boca arriba sobre una sábana de raso blanca,
dejando que su pelo rubio cayera a mares sobre la cama abierta,
mientras su dueño arañaba el aire con versos de adolescente tórrido y enamorado.

Sólo le depilaba la cabeza.
Una raya en la nuca.
Ancha,
para poder navegar dentro de su pensamiento.

Nunca entendí porqué cada mes,
el mismo día
y a la misma hora,
mi hermano depilaba a su gata.

yolandaconNicanor y todos esos poetas que expulsan el alma a chorros


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

El viejecito. Por Mirtha Rodríguez

Con paso muy lento, y andar pausado, se aleja…

La cabeza gacha… su cuerpo corbo, vacía mirada

Lo quedo mirando, mi curiosidad despierta…

Quisiera saber… donde va, que cosas piensa…

 

Parece, no querer hablar… huir de la gente

Que raro misterio, quizá, encierra en su mente

Traté de hablarle… más, le soy indiferente

Que historia de vida, lo hace tan…doliente?

 

Repasando su vida, vive… seguramente…

Sus seres amados… quizá, ya no presentes

Me duele el viejecito, lo siento en mi mente

Así pasan sus días… alejándose de la gente….

 

Asociación Canal Literatura
Mirtha Rodríguez
Argentina

El tiempo. Por Por Juan A Galisteo Luque

 

Cuando naces, aprecias su sonido,
que es el mismo de tu propio corazón,
y enlazados en un beso de pasión,
tiempo y vida, serán de igual latido.

Vas creciendo y olvidas que has vivido,
y un buen día, primavera de ilusión,
te recibe el pensamiento, la razón,
recordando las flores que has querido.

Un otoño febril en su porfía,
ofrecerá momentos a tu suerte
colmados de esperanza y de alegría.

Hasta que el frío invierno te despierte,
y ese segundo de melancolía,
te acompañe en silencio hasta la muerte.
——-


Juan A Galisteo Luque
Blog del autor
Del poemario: Versos de luz y de sombras.

Derechos registrados

Cazador del tiempo. Por Mónica López Bordón

*Cuadro: Detalle de Albaydé. De Alexandre Cabanel

Sorpresa…

Quiso llegar a la calle y llevarse el tiempo.
Era madrugada y le llamaban cazador.
No conocía a nadie.
Dejó un grito en el corazón
un temblor en el silencio
un horizonte en el mundo
alguna lamentación en su voz
y un poco de mar y algo de arena..

Caminaba sobre el costado de la noche
queriendo atrapar el tiempo
como ojo abierto de la luna,
tiempo para el amor,
lámparas de cristal,
ilusión, aire, agua…

*Cuadro: Detalle de Albaydé. De Alexandre Cabanel

Mónica López Bordón
Blog de la autora.

El asesino hipocondríaco. Por Brisne

Eso es imposible, señor Blanstein, yo soy un hombre de moral kantiana. Inmanuel Kant decía que se obrase sólo de forma que se pudiera desear que todo el mundo actuase de ese mismo modo. Y a mí no me guastaría pagarle a un asesino profesional para que matase a alguien, y que se fuera con mi dinero a otra parte.

 

Me creo una mujer relativamente sana. Pero fue comenzar a leer El asesino hipocondríaco de Juan Jacinto Muñoz Rengel y empezar a sentir picazón por todo el cuerpo y lagrimear mis ojos. De inmediato fui a medirme la presión arterial. Pero carezco de ese tipo de instrumental en casa. Así que me conformé con la medición de mis latidos, 65 pulsaciones por minuto. Tampoco sé si eso es normal o no, pero me pareció que estaba bien y seguí leyendo. Y creo que la risa me ha subido la presión arterial y las pulsaciones. Pero nada malo, al contrario, si se deciden a seguir a M.Y. estoy segura que acabarán también con la sonrisa en la boca y la carcajada en el estómago.

Imaginen la novela un pobre asesino profesional con atacado por miles de enfermedades, un espasmo profesional que le impide estrangular a su víctima, pequeños microsueños que le fallan en el momento en que pretende echar involuntariamente un veneno en la copa de la víctima. Un tipo peculiar. Acosado por la muerte y vivir matando. Introducirse en la mente del asesino profesional ya me parece algo original, pero encima hablar de las dolencias que lo acosan comparándolas con las enfermedades de literatos como Voltaire, Byron o Tolstói me parece sublime. Y al leerlo he comprendido que Juan Jacinto Muñoz Rengel además de un tipo original es un autor estupendo. Te lleva de la mano, te coloca en situaciones hilarantes y su asesino al final te parece un señor estupendo, de esos que no te importaría fuesen los encargados de matarte a tí. Por mucho que sea un tipo de moral kantiana te gustaría que fuese el encargado de asesinarte, si llega el caso.

Busquen el libro. Agarren las letras y déjenlas correr entre sus ojos. Sonrían. Y después agradezcan al autor las buenas horas que nos hace pasar.

 

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección “Brisne Entre Libros
Blog de la autora

Época trágica de los griegos. Varios autores

Algunos pensarán que titular esta antología como Acerca de la virtud en la época trágica de los griegos y otros relatos, IV concurso de relato histórico Hislibris es una locura. Otros dirán que ya el título es más lectura de lo que algunos están dispuestos a leer. Y tendrán razón. Los hislibreños están poco cuerdos, si por cordura entendemos un comportamiento conveniente a efectos prácticos o todo aquello que se adapte a los cánones de la «normalidad». El caso es que aquí no presentamos solo historias de virtud, de épocas trágicas o de griegos. En este libro proponemos lecturas de la Gran Guerra, de augustos romanos, de batallas navales, de cuentos revisados o de la humanidad en algo tan inhumano como una guerra civil. Historias todas que merecen ser escritas y leídas.

Libro resultado del IV concurso Hislibris de relato histórico. Tanto en formato físico como en formato digital.

Ediciones Evohé

Permite el trueno. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Verónica Victoria Romero Reyes

Permite al trueno
sembrar de estruendo
la suave curva de tus sentidos.

Nunca el miedo será consejero.

Permite al árbol
un grave cimbreo amenazador
cuando el viento lo haga vasallo.

Nunca la fuerza es emisario.

Permite a la tierra
un beso apasionado, un soplo desgarrado,
ese aire que destroza para crear.

Nunca las piernas obraron milagro.

Las tuyas, sí.
Las de él, también.
De ella, de mí, de nosotros.

Cierra esos ojos de luz y penumbra
que no te dejaron ver más que lo obvio.

Detrás del párpado que escruta,
tan juez de nada y filósofo de nimiedad,
queda el robo a lo invisible
donde navega, tan efímero,
ese velero, tan tuyo,
tan mío,
tan de todos,
de eternidad.

Una huella es humedad en la arena.
Una victoria…

Un garabato precioso.
De humanidad.


Verónica Victoria Romero Reyes
Atramentun
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Blog de la autora