Ángel en la ventana. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada
A esa tarde,
en la que el mundo decidió ser original.

Un hombre en
una ventana
(bueno, mejor,
un chico en
el balcón).
Entonces:
un chico en
el balcón
con un albornoz
blanco.

Yo,
en la calle,
saliendo de una
zapatería
(donde me había
probado esos
zapatos de tacón que
nunca me compro).

Él se asoma
desde un
segundo piso
(el chico)
y yo, desde el
mundotierra,
miro hacia él.

Y lo veo
bailar
(con el albornoz
abrochado)
una canción de
Massive Attack.
Se mueve bien…

Me detengo,
freno el mundo
con mis labios y
lo miro.

Es un jueves de
Madrid y
yo pasaba
por aquí;
es hermosa la
mañana y
sus manos
(que planean al
bailar).
Hermosos,
también,
sus ojos
que me
descubren y
(os lo juro)
me asesinan
con
amor.

Si no
se hubiera
abierto el
albornoz,
hubiera pensado
que es un
ángel
(por eso de
que no tienen
sexo).


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Ritos. Por Pablo Romero Velasco

RITOS

A veces me tumbo y desearía quemar mi cuerpo.
No el cuerpo de esta mano, de este brazo,
de esta pierna, de este ojo de esmeralda, no,
a este incluso le cogí un poco de cariño.
(aún guardo la esperanza de que estos pies
algún día lleven mis ojos a tus ojos)
Lo que yo quiero quemar es este cuerpo de recuerdos
este conjunto de errores, de confabulaciones;
quisiera hacer una pira funeraria
con todos mis poemas sobre los días no ocurridos
y un día poder decir:
ya no voy a llorar más.

Asociación Canal Literatura

Pablo Romero Velasco


Blog del autor

Tiempo de odio. De Andrzej Sapkowski

El libro:
«Decir que la conocí sería una exageración. Pienso que, excepto el brujo y la hechicera, nadie la conoció de verdad jamás. Cuando la vi por vez primera no me causó especial impresión, incluso pese a las extraordinarias circunstancias que lo acompañaron. Sé de algunos que han afirmado que al instante, a primera vista, percibieron el hálito de la muerte que seguía a esta muchacha. A mí sin embargo me pareció completamente normal, y ya por entonces sabía yo que no era normal, por eso me esforcé en mirar, descubrir, percibir lo extraordinario en ella. Pero nada vi y nada percibí. Nada que pudiera haber sido señal, presentimiento ni profecía de los trágicos acontecimientos posteriores. Aquéllos de los que fue causa. Y aquéllos que ella misma provocó.»
Jaskier, Medio siglo de poesía

El autor
Andrzej Sapkowski (?ód?, Polonia, 1948) es un escritor polaco de fantasía heroica. Sus obras están fuertemente influenciadas por la cultura eslava y las narraciones tradicionales. Su estilo de escritura es fluido y directo adaptando el lenguaje popular de la Polonia actual.

Andrzej Sapkowski es el gran renovador de la literatura fantástica de nuestros tiempos, un genio del lenguaje y la caracterización cuya prosa ya ha hechizado a millones de lectores en todo el mundo.


A la venta desde el 02.11.2010
Editorial Alamut

Amanecer. Por Germán Gorraiz

Amanecer…
sólo amanecer.

Acariciar la luz,
humedecer la brisa
y despertar….
despertar atardeciendo.

Atardecer…
ausentarse del alma
suspendida la hora,
hundirse en la nada
y agonizar…
anochecer agonizando.

Morir…
perderse en el vértigo del azul,
intuir la brisa,
deshojar la vida
y regresar…
regresar amaneciendo.

GERMÁN GORRAIZ

Un dique contra el pacífico. Por Brisne

«Lo único que hace la felicidad es el dinero. Sólo a los tontos no les hace felices»

Leí hace unos días ya, un dique contra el pacífico de Margueritte Durás. Es el tercer libro suyo que me leo, y me sigue sonando igual, puede que mucho más duro incluso que otros de la misma autora. Sigo viendo los mismos personajes que en otros libros suyos, quizá sea porque es una mujer que escribe sobre sus vivencias. Y eso que el estilo es innegablemente bueno, refleja perfectamente las condiciones de vida de un blanco pobre en Indochina. Ellos, los pobres solo necesitan dinero para vivir y lo buscan.

Pese a que no me ha gustado, esa reflexión, la de la necesidad del dinero para vivir es muy buena. Todos entendemos que necesitamos el dinero ,pero quizá al tenerlo, no nos planteamos en ningún momento que lo necesitemos hasta hacer casi cualquier cosa para conseguirlo. Ella , una niña dominada por una madre y un hermano, bellísima, cortejada por un gilipollas, Jo, que le da un diamante. No quiere casarse con él, no quiere acostarse con él, solo quiere su diamante. Un diamante maldito por otra parte que no pueden vender por lo que querían, es la cabezonería de la madre quien impide su venta. Cualquiera pensaría que quizá no era necesario forzar la situación hasta ese punto , pero imagino que en la situación horrible de saber que no tienes más que un mísero bungalow y lo que caza tu hermano por la noche, la perspectiva de obtener dinero por nada, se impone. Cualquiera lo haríamos, engañaríamos al mismísimo diablo por poder escapar de ese infierno.

¿No lo creen? ¿No estaríamos dispuestos ha hacer lo que fuese por salir de allí?.

Y eso pese a la abulia que llena su vida, leyéndolo daban ganas de meterse dentro y charlar con la chica, hacerle reaccionar, aunque es posible que ninguno reaccionásemos allí, simplemente nos dejáramos llevar por esa vida. Cuántas veces lo hacemos, no tenemos ni fuerza para buscar una salida, simplemente nos dejamos llevar…. ¿no creen?

En fin, si quieren leánlo, pero a mí me gusta infínitamente más, El Amante, de la misma autora. Incluso me gusta muchísimo la adaptación cinematográfica de la obra, magnífica. Eso si lo recomiendo. Esos si me han hecho disfrutar mucho de los mismos personajes pero bañados con alguna luz.

Brisne
Blog de la autora.

El nido de los loros. Por Dorotea Fulde Benke

En el nido de los loros verdes, ¿regirán reglas de cortesía? ¿Habrá turnos de visita, para comer, poner huevos o hacer el amor? La verdad es que son loros chillones, hasta el verde de sus plumas es eso, chillón, y sus voces roncas penetran en la siesta, perforan el ruido de los motores de la autopista cercana, proclaman a todas horas del día –porque ¡benditos sean! son aves diurnas que tan pronto caiga la noche observan un silencio absoluto– su hazaña de colonizar una parte de la costa andaluza viniendo de otro continente.

¿Cómo dices? ¿Que estoy obsesionada con los loros esos? Pues sí, así es. Viajaron en un contenedor desde Venezuela destinados a ser distribuidos a hogares españoles en flamantes jaulas con columpios, pero un gruista inepto –¡bendito sea también él!– hizo que su gran caja de madera se cayera en el muelle del puerto de Málaga y los pajarillos se lanzaran a explorar y a habitar su Nuevo Mundo a este lado del charco. De eso han pasado más de veinte años y siguen procreándose, chillando, volando siempre en grupitos o en bandada, chillando, aterrizando en los árboles donde construyen sus nidos grandotes y desordenados, siempre pregonando su triunfo. Son supervivientes, auténticos vencedores. Cuando pasan delante de mi terraza, les sigo con la mirada y siento envidia de su vuelo, de su camaradería gritona y campechana, del leve zigzag de su ruta. A veces me llego tras ellos hasta su nido en el eucalipto más cercano, donde se encaraman y parecen esperar turno para entrar. Luego ya, el misterio, ¿qué pasa allí dentro? ¿Hay orden? ¿Saludan, picotean a los más débiles, idolatran a los fuertes? ¿Son humanos, al fin y al cabo?

¿Que estoy loca? Pues sí, así es. Si no, ¿cómo se me ocurriría esa comparación? Estoy tomando un cafelito en un bar disfrutando de la compañía de una persona muy amiga. Charlamos sin levantar la voz, nos reímos sin intrigar a los de la mesa vecina, movemos las sillas sin maltratar el granito… cuando el ambiente de tertulia y conversación se rompe. Chillidos, gritos que se acercan, voces agudas y más graves: el colegio cercano ha abierto sus puertas. Pequeños bólidos en cazadoras y plumones de colores llamativos invaden la calle, se acercan; aumentan los decibelios. ¿Pasarán? ¿Irán corriendo a merendar enchufados a la televisión? No hay tanta suerte. Pepito ha invitado a sus amiguitos a celebrar su cumpleañitos. La puerta ya permanece abierta, entran y salen en vuelo rasante; sin parar llaman a otros compañeros de clase más despistados; las madres juntan mesas; la camarera coloca platos –criscras– y vasos –crascris–. Alguien trae la tarta, todos se quieren sentar en el mejor sitio, coger el plato primero –criscris– y que sea suyo el mejor trozo de la tarta –¡Ayyyy! ¡¡Este es mío!!–.

Nosotros nos hacemos señas para ponernos de acuerdo, pagamos los cafés y salimos a la calle que nos parece un refugio de paz y tranquilidad. Atrás queda el vodevil del cumpleaños donde una de las madres levanta una piñata monstruo. Pepito tira de las cintas, los caramelos se caen, y se lanzan los leones. Ellos, definitivamente, pisotean a los más débiles y dejan paso a los fuertes. ¿Son humanos, al fin y al cabo?

Llegada a mi casa observo a los loros que llevan su algarabía a su nido desordenado, y desaparecen uno por uno en su interior. ¿Tendrán reglas de cortesía? Al menos se callan cuando anochece.


Dorotea Fulde Benke
Blog de la autora

6- El susurro del Río Blanco. Por Viajero

El susurro del Río Blanco ( Concurso Ibn Arabi ) from viajero on Vimeo.


Ibn Arabi, místico sufí, fue un importante filósofo y poeta medieval andalusí. En la Murcia actual, su tierra natal, se desconoce su obra y su importancia. En este vídeo queremos hacer un acercamiento a su figura, mostrando además algunas localizaciones originales de su época, en una apasionante tierra de frontera.

Viajero
Video a concurso en el Premio especial Tras las huellas de Ibn Arabi