Opiniones del gato Murr. Por Brisne

«Nostalgia, ardiente deseo llena el pecho, pero cuando al fin se ha alcanzado aquello por lo que se luchó con mil penas y angustias, aquel deseo pronto se convierte en mortalmente fría indiferencia, y se arroja el bien alcanzado como un juguete viejo. Y apenas ha ocurrido esto cuando el amargo mordimiento sigue el rápido acto , se lucha de nuevo y la vida se pasa entre el deseo y el rechazo. Así es el gato»

Ernest Theodor Amadeus Hoffmann, nació en Königsberg el 24 de enero de 1776. Fue un músico y escritor alemán, que vivió como Kafka la circunstancia de querer dedicarse en exclusiva al arte pero hubo de trabajar como jurista para poder vivir.

Las opiniones del gato Murr, quizá la mejor obra de Hoffmann, es a grandes rasgos la biografía de los dos personajes que encarnan los dos libros solapados que conviven en las páginas del libro, el gato Murr y Keisler. Murr encarna el artista gatuno que con muchos rasgos de humor habla de una vida lineal desde su nacimiento hasta la muerte por accidente. Keisler protagoniza el otro libro, que sin ser lineal nos habla de un artista atormentado por sus relaciones con el arte, en su caso  la música.

Lo que poderosamente llama la atención es la forma en que ambos nos cuentan sus vivencias, el original se supone que sólo era la biografía y reflexiones del gato Murr pero al mandarlo a la imprenta se ha pegado también trozos de la biografía de Keisler, aunque ambos relatos tienen en común nombres e incluso relaciones, el amor del gato por una gatita se solapa con el amor de Keisler por Julia, etc.

Nos encontramos en Murr y Keisler dos modelos de artista. Murr es un gato burgués que se sabe artista y espera que sus lectores -obviamente gatos sobre todo jovenes- reconozcan su valor. Keisler representa la locura del arte, vive para la música, es un maestro de capilla (curiosamente Hoffmann también lo fue durante una época de su vida) y vive por y para la música. Ambos se ven acosados por el amor, por la desdicha y por los filisteos.

El humor se refleja en ambos casos, las relaciones de Murr con los otros gatos o con el perro Ponto, especialmente con éste último reflejan una crítica soterrada y delirante de las relaciones burguesas en la sociedad alemana que Hoffmann frecuentó. Incluso el personaje del príncipe  Iraneus que perdió su reino a manos de Napoleón y que se empeña en reconstruir su palacio es delirantemente Kafkiano. Pero debajo del humor y la crítica quizá ambos reflejen la dualidad a la que era tan dado Hoffmann y que conviven en nosotros mismos. ¿Quién no se siente dual? ¿no somos dos?. Pude que Murr fuese la parte que los otros aprecian de Hoffamann y Keisler cómo se siente realmente.

Me ha gustado mucho. Quizá en la época no fuese apreciado por su modernidad. Ahora cualquiera puede entenderlo, aunque cueste algo. Igual hasta merece una relectura, para acabar de entender las relaciones entre ambos mundos. En ambos aparece el Maestro Abraham, mentor de Murr y amigo un tanto extraño de Keisler. Muy diferentes ambos. Otra vez la dualidad.

Nuestro mundo dual bien merece la lectura de ésta gran obra. No duden en hacerlo.

BrisneAsociación Canal Literatura

Blog de la autora

nocheparasiempre. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Tampoco fue
una noche
loca
(aunque su mano
sobre mi falda
fuera una locura),
ni sus dedos fueron
los más
expertos
(aunque me traspasaran
de humedad
hasta los huesos).

No,
no fue una
noche de esas
de cine erótico
(ese es el
gran problema).

Fue una noche
de ternura
abierta en canal y
acumulada durante
muchos días de
llamadas;
de besos de
colegiala
(de primera vez
en tu vida y
de la última);
de acercarte
con miedo y
pudor
para retirarte
con delirio y
ardor y
de apretar los
labios hasta sangrar
de hinchados
(como cuando eres
joven y piensas
que hacer el amor
es sólo
besarse).

Y lo peor,
lo peor y
lo peor
que me pudo
pasar,
es que durmiera
toda la noche
y parte de la
mañana
abrazado a mí
(o al revés)
y sin despegarse
ni un instante
de mi reventado
corazón.

Y digo yo:
¿Qué voy a hacer
ahora con
tanto amor?


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Sensaciones frescas. Por Montse García Angosto


¿Qué ha pasado?
De pronto, tu vida cambia, bueno no, tu vida sigue igual… Es tu día a día lo que cambia. Esta nublado pero… ves el sol, llueve… Pero no te mojas, la gente te mira y tú los observas. ¿Qué sientes? No sé… Ni me importa, porque siento y no tengo miedo. Quiero gritarlo a los cuatro vientos, aunque solo pretendo que me importe a mí. Me miro y… ¿qué veo? Estoy desnuda, pero no tengo frío.
Asociación Canal Literatura

Montse García Angosto

Cualquier cosa. Por Iben Xavier

Iben Xavier

Anochece con un cielo enajenado,
un cometa ilumina la oscuridad de mi caverna.

Debiera responderte,
decirte cualquier cosa o casi todo.

Armar un conjunto de palabras en el más perfecto orden,
mas estoy en un mercado donde las sílabas no se venden.

No cierran las cuentas en el caos de la impronta.

Tampoco quiero morirme en cada verso,
sufrir por amores imposibles no consumados,
ni lamentarme toda la vida en condicional.

Quisiera solamente tener la inspiración para decirte,
así como si nada, que me haces falta,
a mí que casi nunca me hizo falta nada.

Me he pasado la vida haciendo añicos a las ausencias,
atravesando todos los océanos y continentes,
para escribir un guion diferente a cada día.

Sucede que se me agotaron los mares
y las ciudades se quedaron cubiertas de olvidos.

Estoy solo, si me entiendes
y sé que te encuentras en algún lugar.

¿Qué importancia tendría el universo donde te encuentras,
si no escucho las notas del violín que acaben con mi angustia?

Si pudieran esfumarse para siempre,
las rúas de las frustraciones
y el callejón sin salida de la ruptura.

Si me cantases como un ruiseñor en el bosque,
encontraría en tus ojos de miel, la trilla de la verdad
y me tomarías de la mano para llevarme a mi destino.

Sucede que me canso de estar mudo.

Por eso, quiero sentir las palabras huyendo de mis labios,
como un volcán en erupción interminable,
saltar por los abismos del destino,
en el ritmo vertiginoso de los tiempos
y regresar inmune para contar la historia,
dejando para atrás todos los años de saudade.

Asociación Canal Literatura
Iben Xavier

Caballero del olivo. Por Por Salvador Pliego


Salgan mis Caballeros,
salgan de los postigos,
que a leguas se han perdido
las barras y los molinos.

Quiero ser el Caballero
de mojones y de olivos
que en la Mancha se aventura,
y me nombren: Señor Mío.

Quiero ir en el rocino,
en sus ancas, sorprendido,
y que griten los barberos
que los yelmos se han fundido.

Por la gracia de la España,
por el bies en su mirada,
por la entraña de su honra
que cabalga en la asonada:
quiero ser el Caballero,
estar presente en la ensillada,
cabalgar por las llanuras
con la flor desenvainada.

Por las flores que cabalgan
y las rosas de Granada,
se vistió la España en faldas
y vistió a la madrugada.

Quiero ser el romancero,
quiero ser el olivero,
y cuando el olivo caiga,
ser su verde y Caballero.

En las flores de Castilla,
en la crin que va a Navarra,
en los cascos Asturianos
y en la Cruz de Extremadura:
quiero ser aquel olivo,
verdecer firme y altivo,
y cuando el fruto caiga: Caballero…
y me nombren los olivos:
Olivero y Señor Mío.

Salvador Pliego
Blog del Autor

Muñeca de carne. Por Juan A. Galisteo Luque

Oculta en la esquina de un lugar cualquiera,
te observo muñeca, muñeca de carne,
con tu falda corta, tu malla de seda,
y esas bellas piernas despertando el aire.
Tú, que vives de eso, de vender tu cuerpo,
muchacha sin alma, de duro semblante,
no esperes del mundo con su cielo abierto,
ni besos, ni amores, ni lazos de amante.
Sola y pensativa, sedienta de anhelo,
siempre preparada para cualquier trance,
sufres el escarnio y ese cruel flagelo,
que a nadie le importa, ni le importa a nadie.
Cuánta hipocresía y cuánto castigo,
vives cada día con dolor constante,
que hasta con el hombre vil, fiero, al abrigo,
sueñas noche y día, aunque sea un instante.
Sola, por las tardes, muchacha te veo,
con tus labios rojos, pecho exuberante,
y esos bellos ojos que infunden deseo,
pero de mirada triste y anhelante.
Tú, que siempre ofreces dicha y compañía,
sumisión y entrega con trato humillante,
sientes y padeces de noche y de día,
ese cruel desprecio, vivo y lacerante.
Los que no entendieron tu vida marchita,
que no han comprendido tu lucha constante,
son aquellos mismos, que hoy te piden cita,
y luego te halagan con celo infamante.
Oculta, en la noche de un lugar cualquiera,
sola y pensativa, muñeca de carne,
con tu falda corta, tus medias de seda,
te encuentro en la calle, mendigando el aire.
——–

Asociación Canal Literatura
Autor: Juan A Galisteo Luque
Blog del autor.