Instintos ocultos. Por Juan A Galisteo Luque

  ¡Qué importa que critiquen tu hermosura, aquellos, que con celo y villanía, incitan a entregarte noche y día, al vicio del placer y la locura! Que tu cuerpo embriagado de dulzura, de dicha, de belleza y fantasía, no podrá profanar la hipocresía, teniendo esa grandeza de alma pura. ¡Cuántos habrá de mente más oscura, que practican su instinto hasta la orgía, con juegos de dominio y de amargura! Si en el amor existe la alegría, ¿por qué manchar su dicha y su ternura con actos de crueldad y felonía? —–   Juan A Galisteo Luque Derechos registrados Del poemario:… Leer más

Apología de la tristeza. Por Joel Sierra

  Los fulgurantes brazos lúgubres de la incipiente madrugada como tardíos rastros de aurora boreal alcanzan con su espada.   Afluyen nubes de humo opaco a posarse sobre cielos de escayola, los sueños por sus diptongos se parten cual pusilánime amapola.   La tez raída de la hetera esperanza no hace muestras de asombro, la lluvia se desata, maizales anegados que se reducen a escombro.   Durante un impasse eterno de influjo de marea contaminada, las parcas palabras escupen lágrimas por no poder decir nada.   Derribo ejecutado, reconstrucción del hombre, proyecto de fracaso; indicios de tormenta sólo restan, las… Leer más

En la luna llena de mayo. Por José Mª. Araus

Contemplo con deleite esa melena con la que el viento se ocupa voluptuoso, Esa mirada azul con que tus ojos azulean el mundo cuando miran y los labios sangrientos, que a tu cara dan fingido candor cuando sonríes. El seno encantador, redondo y breve, de hermosura graciosa y deslumbrante, y ese cruce de piernas con que aplicas el hierro al rojo vivo del deseo, a cuanto incauto se acerca a tu figura. Mas, recela, hermosa Eva y desconfía pues frente a ti, bebiendo un cubalibre, mirándote muy fijo, ávidamente, he visto sonreír al hombre lobo. . José M. Araus Leer más

Examen. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Hoy, lunes, vamos a empezar examinándonos de Conocimiento del Medio (siempre me pareció muy erótica esa asignatura…)   Desde el exterior, hacia el interior, podemos dividir la Tierra en cinco partes: Atmósfera, Hidrosfera, Litosfera, Manto y Núcleo. (Casi ná…)     La corteza de mi planeta está formada por esos   abrazos tuyos que flotan descontrolados sobre mi manto -una capa de material caliente y pastoso que a veces rompe mi pecho hasta formar un volcán-.   Y es allí, en mi centrotierra, donde excede mi densidad y mi presión.   A veces, si quiero generarme un terremoto, solo he… Leer más

Adoro tu abril. Por Salvador Pliego

¿Qué puedes querer tú de mí? Vengo de un mundo donde nada se indulta, donde restalla y extingue la tradición, donde la altura del orbe es mirar el sinfín. Vengo de un tiempo, que a guisa y a sorbo de parecerse acaecido, arde en diciembres desde el primero de abril, y luego se prende al saberte ocasión, al saberte apariencia de un día común. Vengo de ti. Y me acomodo a tu modo, a tu paciencia de abril, al desafío que acerca y le vuelve adicción. Y entre más sé tu modo, entre más sé tu andado, admiro ese paso… Leer más

Tierra prometida. Por Iben Xavier

Existen diamantes regados de sangre que visten las gargantas en la Ópera, mientras los desdichados mineros fallecen a cientos en las minas. No importa si se mueren en vida, las religiones les han prometido el paraíso. Los cofres del Vaticano se pudren de riqueza, a cada nación se le ha otorgado un Rasputín. No se compra el paraíso con el sufrimiento, para empezar porque el Edén nunca existió. ¿De cuantos mitos necesitamos para abrir los ojos y darnos cuenta que el verdadero Dios, si acaso existe, está dentro de nosotros? Que somos el bien y el mal confundidos en las… Leer más

Quisiera. Por Ana Mª Tomás Olivares

Quisiera no querer quererte tanto pero quiero quererte, aunque me duela. Si pudiese quererte con cautela no sería tan grande mi quebranto.   Si al menos fuera dura como un canto o tuviera la rueda de la espuela… si pudiera escapar de tu candela o expulsar de mi vida tanto llanto.   Pero es necesario este tormento. No pienso renunciar a esta ceguera que me da y que me quita el aliento.   Yo busco que te abrases en mi hoguera. Y más allá de todo sufrimiento, ser tu tierra, tu mundo y su frontera. Ana Mª Tomás Olivares Blog… Leer más