ESPERANZA. Por Luis Oroz

  Tenías que seguir… no te bastó romper, en la memoria, el espejo de un tiempo que fue tuyo.   Tenías que volver con tu piel de mendigo, con las manos abiertas, igual que una ventana sin cristales, a pedir tu limosna de calor.     Tú quieres convencernos de que el tiempo no traiciona a los niños, de que existe una luz en el abismo de todas las mentiras. Tú que dejaste el sentimiento humano colgado de un futuro evanescente, pretendes acabar con esa inercia de las horas caídas.    Sin embargo siempre hay alguien oscuro que te echa de… Leer más

Nada que decir. Por Eva

Lugar escondido, conocido en la distancia del tiempo, olvidado por el paso del reloj por sus estancias; Al encuentro, en el cenit de la luna, dos anhelos. Efímero instante que clausura un sueño; ¡No dijeron sus palabras lo que gritaron sus gestos! Cobijaron el estío de sus almas musitando los pecados de sus cuerpos, al arrullo de una lluvia repentina dormitando los antiguos pensamientos. Recorrieron las memorias colectivas, los rincones infinitos de recuerdos, y trajeron al presente quienes fueron con el ansia de amarrar lo que perdieron. Lugar encontrado, misterioso en la cercanía de la noche, recordado por el paso… Leer más

Déjame pernoctar para siempre en tu corazón. Por José Francisco Mejía

Con los ojos cerrados te veo y al silencio escucho con suma atención tiempo trenzado que me iluminas Sublime soledad que me muestras el camino correcto Intrépida audacia que danzas con el tiempo y el silencio bendita ceguera que me ayudas a ver lo mas importante   Déjame hermosa dama pernoctar para siempre en él ¡por toda la eternidad!, maravilloso silencio que me susurras al oído majestuoso tiempo y sublime mujer que de ti enamorado estoy   Descansar, pernoctar, amar, y conquistar tu corazón solo dame tu corazón y déjame amarte por siempre porque lo mas hermoso mora en el… Leer más

Una deuda con una niña que tenía que saldar (y con mi corazón) . Por Yolanda Sáenz de Tejada

Este poema se lo debo a una niña que me plantó margaritas en el corazón y me hizo ser madre de todas las niñas como ella. Me costó mucho hacerlo, ha pasado un año desde que lo empecé y no sé si lo he conseguido terminar…   Por una sonrisa tuya, te regalaría todas mis muñecas.   Una escalera de piedra con los bordes de madera. Glacial pero que, cuando pasan diez minutos, termina ardiendo (y mi esperanza dentro). Una niña de cinco años y yo. Sentadas las dos en el cuarto escalón de su mundo y cogiéndonos las manos… Leer más

A una rosa. Por Juan A Galisteo Luque

  Eras flor, que comenzabas a brotar del tallo al sol, orgullosa, derrochabas la belleza, el esplendor. Tu colorido mostrabas, y presumiendo de ensueño, al campo tu olor le dabas, porque el campo fue tu dueño. Toda tu hermosura plena, rosa del jardín florido, recogiste en gracia llena. Hoy, marchita tu elegancia, el rocío te sustenta, aquel, que te dio semblanza. Gota preciada que diste al rosal la hermosa flor, con ¡cuánto amor te ofreciste! cubriéndola de frescor. El jardín mudo, apagado, ahoga sus penas al viento, en ese cielo estrellado, tan alto del firmamento. ——   Juan A Galisteo… Leer más

Camino de las lágrimas. Por Marcelo Galliano

He visto a una mujer, sola lloraba temblando al viento como tenue rosa que algo mojada y algo vanidosa con su lágrima añil se perfumaba. Y lágrima tras lágrima asomaba, y hasta pensé: “¡por Dios es tan hermosa… no dejes de llorar mujer preciosa!”, pero el pensar así me acongojaba. ¿Será tanta belleza dolorosa o no estará con ella el que esperaba? ¿Será que toda dama es caprichosa? Qué cruel de mí que no la consolaba, que no puedo pensar en otra cosa: ¡qué bella esa mujer cuando lloraba! Marcelo Galliano Argentina Leer más

Hombres minerales. Por Ana Muela Sopeña

Un animal de sombra me posee en las noches oscuras y traidoras, cuando todo se hace de papel, en la papiroflexia del destino. Entonces me pregunto si mi alma puede emprender el vuelo hacia la luz o aún está cautiva en túneles de esparto y de metal. Los vampiros me llevan por abismos donde hay lobos y hombres minerales que practican sin pausa la licantropía en lo prohibido. Un animal abrupto y combativo solloza entre reptiles con lágrimas sedientas de caricias. Me voy en el sigilo de las nubes por vías de cerezos. Ana Muela Sopeña Blog de la autora Leer más