Estrofas tristes. Por Marcelo Galliano

Fue el calor de un instante, la dulce melodía cuyo acorde postrero ni yo lo suponía; y fue, cómo explicarlo, el agua entre los dedos o una canción de cuna que muere en tonos quedos. Y así, tempranamente, supe lo que es perderla mas sin poder, acaso, llegar a conocerla; porque fue entre mis manos una brasa encendida: era quemarme vivo… o darla por perdida. ¿Era ajena? ¿Era mía? Ya llegará el mañana donde una voz responda cada pregunta vana; o quizá simplemente se pierda en el olvido esto que ni vivimos mas dimos por vivido. Adiós nos dirá el… Leer más

De amar y por amar. Por Marcos Arrats

  Nada pienso, todo surge. Como amarte para que me entiendas, Como besarte para que te explique, Como escribir para que me oigas, Como nadar para encontrar tu isla. Quisiera engullir y no engullo Nada más que salientes de mis venas. Exasperante amargura me cobija. De amar y por amar me encojo.   Marcos Arrats Leer más

Llanto. Por Pilar Fernández Bravo

hay un enigma en el llanto un ancestro  de inmensidad una herencia hecha de gotas de cuando las palabras eran piedra sin pulir   y un día el arcano se vuelve lluvia entelequia de charcos incipientes donde danzan los suspiros venidos con el viento de lejanas gargantas   en un punto, a lo lejos un ciervo parece flotar en la dehesa recordando la timidez del agua  y de la vida     ©Pilar Fernández Bravo Leer más

Tanto que no se da. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Notar dos yemas, ajenas, pequeñas, entre mi corazón y mi anular y volver la cara, en giro sucinto y torpe, para comprobar que tus pestañas no muestran miedo al avance de mi mano en tu cintura buscando tanto que no se ve. Y no tiene fin en una carne ni en un deseo, ni en una vida que se nos irá, lento, sin ver. Tanto que no se da, tanto que espero, tanto que es música que en tu oído no deja son ni tronar. Tengo yo esa valentía tan tonta, que es vergüenza en mi ética, de buscar en… Leer más

Un solo de trompeta. Por Fátima Ricón Silva

Cierro el sobre del día e introduzco dentro todas las experiencias, cansancio, alegría y energía consumidas. Ahí se queda para la colección de vida.   Deseo obedecer a Morfeo que me llama con su música celestial, y que con una armonía orquestal me incita a dormir.   Me envuelvo entre las sábanas con aroma a jazmín y me aovillo en una madeja de piernas y brazos con mi amor.   Su respirar agitado y la dulce música del sueño me relajan y quedo rendida ante el narcótico gesto de dormir, y pasan las horas.   ¡De repente un sonoro estruendo… Leer más

eldíaquenacíymepusieronestenombre. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Hoy, que es mi cumpleaños (dicen que al que vive con un aries no saben si felicitarlo o compadecerlo), estoy empapada de tantas felicitaciones tan maravillosas que me siento como una niña a la que le ha tocado el premio deseado. Así que os dejo este poema que viene al cuento. Y un abrazo, de esos que duelen de fuertes…   A mi abuela no le gustaba mi nombre. Decía que era de telenovela.  Ella me hubiera llamado Trinidad, como el milagro. Aunque mi pelo, mis ojos, y mi voz sean endemoniados, como el pecado. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora… Leer más