Tareas cotidianas. Mercedes Martín Alfaya

Proteger los caracoles que atraviesan la calle despacito. Vaciar los armarios antes de ordenarlos. Desprenderse de las piedras que rompen los bolsillos. Mirar las nubes desde abajo. Abrir los días de lluvia con la misma llave que los de sol. Guardar las mejores sonrisas en el sitio del corazón. Fregar los platos con delantal de raso. Buscar tesoros bajo la almohada. Vestir los lunes de domingo. Triturar los malos pensamientos. Desprenderse de las flores de plástico. No pinchar los globos de colores. Regalar abrazos. Y, guardar pétalos de rosa entre las páginas de un libro. Mercedes Martín Alfaya (www.tallerliterario.net) Leer más

¿Quién se viene con la abuela? Por Mercedes Martín Alfaya

Esta noche, Aroa ha dormido conmigo. Como ya casi tiene año y medio, no quiere chupe, pero le cuesta coger el sueño. Así es que, estuvo acariciándome la cara, mirándome el ojo mientras tiraba del párpado, peinándome, trepando por la almohada… y todo eso que normalmente hace un bebé cuando no tiene sueño. Ya me tuve que poner seria: ¡a dormir! Y en esto, saca unos pucheros que me derritieron el alma. Enseguida la consolé, y para que se olvidara, estuvimos repasando todo lo que lleva aprendido: A ver, llama al tito (Ti-to). Ahora, a la tita (Ti-ta). Al nene… Leer más

Autorretrato. Por Carmen Andujar

Se avecinaba tormenta y el cielo había adquirido un tono plúmbeo bastante triste. Julia, en la ventana, abstraída en sus pensamientos, dudada en atreverse a continuar o no aquel autorretrato que le traía de cabeza. No lo pensó más, cogió la tela y se puso a examinar el trabajo realizado hasta entonces. Algo no acababa de gustarle; no sabía qué, pero con toda seguridad ésa no era ella: aquella mirada interrogante, los labios carnosos, los ojos pequeños y las cejas… ¡Ya está! ¡Las cejas!, demasiado arqueadas. Un descubrimiento que consiguió animarla; las arreglaría y daría por terminado el cuadro. De… Leer más

El Eclipse. Por Mercedes Martín Alfaya

La cocina echa humo y vapores (el almuerzo de mañana que cuece y recuece). Todavía no he recogido los trapos del tendedero y necesito ducharme. Paso por el espejo del comedor: ¡vaya pelos! Claro, como ha llovido y acabo de llegar del súper. ¡Mierda! Se me olvidó llamar al dentista… ¿Podéis bajar la tele que no puedo pensar? ¡Y que alguien coja el teléfono por favor!… ¡Mamá, tu jefe! Vaya. Seguro que me toca cambiar el turno; esta Rosa siempre con la alergias. Me voy al teléfono con mi delantal de terciopelo (mentira, es de plástico y está roto). —¿Sí…?… Leer más

Respiro. Isabel Muñoz Vázquez

Respiro. El aire se corta. Me falta. Respiro. Se acaba. No hay más oxigeno. Respiro. Y me ahogo. Respiro. No está. Me falta. Se va. Me deja. Respiro. Pienso. Desaparece. Ahora náuseas, esa sensación nauseabunda que me embriaga, que busca un lugar en el estómago que quiere volver al plato los filetes de ternera. Ahí esa saliendo por mi boca toda la comida que hace escasos minutos entraba por mi garganta. Después un sabor amargo retoza en mis papilas, un viscoso jugo amarillento que termina en el retrete, flotando, junto a los trozos de carne, las migas de pan envueltas… Leer más

Carta a una tirana. Por María Isabel Pont Pont

Estoy harto de que irrumpas en mis sueños, recordándome a cada instante el compromiso que nos une, ya sé que fui yo el interesado, pero que sepas que fue por pura conveniencia el motivo que me impulso a firmar ese maldito papel que te da derecho a consumir casi el total de mi sueldo. Te odio a sabiendas de que tienes el tiempo contando y ya te queda menos, ¿te lo recuerdo? Dos años, ¡dos malditos años de vida! Eso es lo que te queda para dejarme vivir en paz; y sí, ahora recuérdame otra vez que sin ti estaría… Leer más