Tareas cotidianas (2). Por Mercedes Martín Alfaya

Proteger los caracoles que atraviesan la calle despacito. Vaciar los armarios antes de ordenarlos. Desprenderse de las piedras que rompen los bolsillos. Mirar las nubes desde abajo. Abrir los días de lluvia con la misma llave que los de sol. Guardar las mejores sonrisas en el sitio del corazón. Fregar los platos con delantal de raso. Buscar tesoros bajo la almohada. Vestir los lunes de domingo. Triturar los malos pensamientos. Desprenderse de las flores de plástico. No pinchar los globos de colores. Regalar abrazos. Y, guardar pétalos de rosa entre las páginas de un libro. Deshacerse de los relojes que… Leer más

Unidos a través de internet. Por Brujapiruja

Una conexión a internet cruzó sus frases y encadenó diálogos interminables en el tiempo. Con un oceano entre ambos, unieron sus corazones jovenes, poco a poco, tras un encuentro fortuito entre miles de nombres de algún chat. Tres años después, una mejicana y un español han unido su destino y sus manos para caminar juntos por el sendero de la vida, arropados por una gran amistad que alimenta y cobija un gran amor. Y desde los dos continentes lo hemos celebrado con los mejores deseos para esta hermosa pareja. Nicolo y Alejandra ya no necesitan internet para charlar y compartir,… Leer más

EPÍLOGO A UN VIAJE. Por Julio Cob Tortajada

La superficie de la mar, cuando recibe la caricia del viento próximo a Santorini, rompe sus crestas en suaves burbujas como el blanco del algodón. Presenta la textura de los grumos y su superficie parece densa, como el mercurio, brillante, metálica, amortiguándose en ella la luz. Azul marino como de uva negra, morado de moras y con pinceladas blancas que forman caballitos de mar. El cielo, de tonos más suaves y con ligeras brumas, es el contrapunto en una línea que se pierde en el infinito y los separa en dos mitades: lo real de lo imaginario, hasta confundirlos. Cortinas… Leer más

El amante. Por Isidro R. Ayestarán

Qué no te daría yo por retenerte en cada nuevo amanecer, al sonar la alarma de tu reloj, al incorporarte desde tu lado de mi alcoba… Qué me quedaría por regalarte a través de mis palabras, de mis gestos, de mi mirada por que no te fueras a la hora señalada… De qué forma rasgaría el silencio que me atormenta al sonar el estruendo de la puerta, de tus pisadas descendiendo los cinco pisos que separan tu frontera de la mía, tu mundo de mi nada… Y dejo pasar el tiempo recostado en mi cama, abrazando tu recoveco, tu hendidura… Leer más

El sillón de cuadros. Por Felisa Moreno Ortega

Regresamos a Murcia, lo primero que reconozco es la placita florida que cubre el parking donde dejamos el coche el año pasado. Mi mala memoria me hace mezclar tanto las caras como las ciudades y eso me lleva a saludar a desconocidos o a perderme por las calles. En el hotel nos encontramos con mi gente, la del Desván, nos miramos buscando en los ojos de cada uno las palabras que tanto nos gustan, esas que intercambiamos en nuestro foro particular. Los entes virtuales cobramos vida, las metáforas se recubren de carne y piel para configurar cuerpos reales. Nos besamos,… Leer más

Una playa. Por Brujapiruja

Frente a mi un trocito de mar sosegado, apenas unas pequeñas olas rompiendo en la arena. Tras de mi, ruido, música, parloteo ininteligible en varias lenguas. Africanos recorriendo la playa provistos de todo tipo de artículos, una señora vendiendo vestidos multicoles con un cuerpo de nido de abeja y tirantes; a mi derecha dos jovencísimas inglesas en top less, a mi izquierda un matrimonio alemán en sus tumbonas dejándose tostar por un sol abrasador. Al fondo el chiringuito con refrescos, música disco y aperitivos, un pequeño parque con juegos para los niños y un sin fin de tumbonas y sombrillas…. Leer más

Un Hada Naranja. Por Sextavoce.

Espido Freire habla con la mirada, esos hermosos y expresivos ojos inundan a quien la mira de sensaciones multicolores. Sin duda es guapa e inteligente, atrevida y original, pero cuando uno lleva a su lado algo más de un rato, percibe que hay algo que esconde en su sonrisa, que protege con la pose, que oculta en su corazón. Sólo hay que detener el tiempo y fijarse con mimo en cada detalle de sus gestos para apreciar su delicada sensibilidad. Una sonrisa afable y un guiño de confianza pueden ser la clave. Entonces las mascaras desaparecen como por encanto y… Leer más