A fuego lento. Por Nuria Fernández Sánchez

Nuria Fernández Sánchez, Ganadora del VII CERTAMEN LITERARIO DE CARTAS DE DULCINEA A DON QUIJOTE Me llevaron a nacer a Lugo en el 73, a la sombra de la muralla romana, que definió mi destino hasta el punto de conducirme a estudiar Filología Clásica. Pero si es verdad que “uno es de donde pace y no de donde nace”, sin duda me criaron el mar y los prados asturianos. Hasta que una pasión juvenil que aún me anima, me arrastró lejos de la costa y me hizo recalar donde todos somos “madrileños con pueblo al que ir”, y dejé de… Leer más

Liberación. Por Yose Álvarez-Mesa

El silencio traspasó los umbrales y se posó en su lecho solitario. La noche, aquella primera noche sin él, había pasado, dejando en la piel un antes y un después de aquel momento. Cesaron las cadenas, el miedo, los puñetazos de amor, el odio guardado en la alacena. Salió a la calle con el único propósito de buscar en las esquelas la noticia de su liberación. Yose Álvarez-Mesa Leer más

Una infancia feliz. Por Mercedes Martín Alfaya

Aroa todavía no lo sabe, pero a diferencia de la mayoría de niños del Tercer Mundo, ella tiene la suerte de haber nacido en un lugar donde puede desarrollarse bien, obtener cuidados, educación y cariño. Ahora está aprendiendo muchas palabras nuevas y lo repite todo: —Dame. —¿Cómo se piden las cosas? —“Vavor” —¿Y qué se dice? —“Yacias” A ella le gusta mucho Pocoyo, ese bombero de azul, y sus amigos: Ely, Lula, Pato y Pajaroto. Todos los días desayuna con ellos y les enseña el vaso vacío explicándoles que se lo ha tomado todo: “Ira, toro, toro, toro. Luego, nos… Leer más

La dama de rojo y el caballero de rayas. Por Felisa Moreno Ortega

Tras dejar atrás un camino empedrado, nos detenemos a la sombra de la puerta del castillo. Por un momento olvidamos quienes somos, de donde venimos y nos sumergimos en el pasado. En nuestros oídos resuenan los cascos de caballos, el entrechocar de espadas, el silbido de las flechas… Mi dama de rojo sonrie con sus dentadura ajedrezada, el ratoncito Pérez ha hecho estragos en ella; mientras el caballero de rayas sueña con aventuras matemáticas, ya sabemos de su afición por los números. Desde la Torre del Homenaje, en lo más alto del Castillo Calatravo de Alcaudete, se nos muestra sumisa… Leer más

Más tareas cotidianas.(Para toda la semana). Por Mercedes Martín Alfaya

Recoger nuestras lágrimas y devolverlas a los ojos. Sacar de paseo a la tristeza. Conversar con la distancia. Recuperar el olvido. Plantar historias en los caminos despoblados. Acompañar al silencio. Jugar con las palabras. Hacer pompas de jabón con las palabras que nos hieren. Recuperar el universo prodigioso que habitaba en la niñez. Pintar corazones en la corteza de los árboles. No coleccionar hojas del almanaque. Desayunar con la vida. Añadir puntos y aparte a los enfados. Tumbarse sobre alfombras de amapolas. Hacer cosquillas a la nostalgia. Dejar que las nubes se posen en los ojos. Guiñar a las estrellas…. Leer más

El hombre corazón. Por Cecilia Prado

El hombre corazón.  Cuando Elisa salió a la calle ese día, no esperaba en absoluto toparse de frente con el hombre corazón. Tenía una cabeza apretada y rojiza como un puño bien cerrado. Este abultado músculo que de a ratos brillaba bajo la luz del sol, contrastaba en tamaño con lo ampuloso del cuerpo, el cual quedaba recubierto enteramente por una elegante gabardina gris. Elisa pudo advertir, además, sus llamativas manos, negras y duras como las toscas raíces de un árbol, aferradas a un vasto maletín naranja; así como sus grandes zapatos marrones que le hacían tropezar a cada instante… Leer más